Creaking at 60. The future of the European Union. As it marks its 60th birthday, the European Union is in poor shape. It needs more flexibility to rejuvenate itself, argues John Peet

Cita: 

The Economist [2017], "Creaking at 60. The future of the European Union. As it marks its 60th birthday, the European Union is in poor shape. It needs more flexibility to rejuvenate itself, argues John Peet", The Economist, London, 25 de marzo, http://www.economist.com/news/special-report/21719188-it-marks-its-60th-...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Sábado, Marzo 25, 2017
Tema: 
Las posibilidades de la Unión Europea ante los problemas que atraviesa en la actualidad
Idea principal: 

Jean Monnet, el padre espiritual del proyecto europeo, consideró que ésta era la mejor manera de avanzar hacia una unión cada vez más estrecha, argumentando que “Europa se forjará en crisis y será la suma de las soluciones adoptadas para esa crisis”.

En muchos de los países miembros de la Unión Europea (UE), se llevarán a cabo elecciones cruciales este año. En Holanda, el partido antieuropeo de la libertad de Geert Wilders ganó terreno en las elecciones del 15 de marzo. En Francia se espera que Marine Le Pen del Frente Nacional participe en la segunda ronda de la elección presidencial a principios de mayo.

En septiembre será el turno de Alemania. Es probable que la alternativa anti-euro gane sus primeros puestos en el Bundestag. Aunque Angela Merkel todavía puede ser canciller, su nuevo desafío socialdemócrata, Martin Schulz, está a un paso de ella en las encuestas.

Italia también debe celebrar una elección a principios de 2018, y dos de sus principales partidos han solicitado un referéndum sobre la permanencia de Italia en la UE.

Las tasas de crecimiento en Europa siguen siendo bajas, y especialmente en el Mediterráneo el desempleo es muy alto. Grecia sigue siendo un caso preocupante y los mercados se encuentran nerviosos sobre Italia y Francia. Las deudas públicas siguen siendo grandes y los progresos en la liberalización de las reformas estructurales se han estancado en su mayoría.

La migración sigue siendo un problema enorme. Las personas que entran en la UE desde Medio Oriente y África han disminuido mucho, debido principalmente a un cuestionable acuerdo bilateral con Turquía para cerrar la principal ruta de tránsito hacia Grecia.

El deterioro del entorno geopolítico empeora las cosas. La agitación y la guerra en Medio Oriente y en el norte de África fueron una de las principales causas del aumento de la migración hacia Europa. Donald Trump se ha mostrado hostil no sólo ante el libre comercio multilateral, sino también ante los inmigrantes musulmanes, elogiando, a su vez, la decisión de Gran Bretaña de marcharse de la Unión y alentando a otros a seguirla.

Quizás la mayor preocupación actual es la impopularidad de la UE tanto con los gobiernos nacionales como con sus votantes. El Brexit puede ser más doloroso para Gran Bretaña que para los 27 socios, pero sigue siendo una amenaza para el futuro de la organización que anteriormente sólo había sumado miembros.

Los líderes europeos son muy conscientes de estos problemas. Sus respuestas ante la situación pueden ser agrupadas en dos categorías, ninguna de las cuales parece adecuada. Una de ellas es seguir el consejo de Monnet y dar un nuevo salto hacia una unión más estrecha. Sin embargo, la evidencia muestra que en la mayor parte de los países miembros las personas no están de acuerdo con esto.

El mercado único corresponde a quizá el mayor logro de la UE, y ha sobrevivido a las crisis financiera y muy seguramente superará el Brexit. La cooperación nacional en materia de seguridad y terrorismo es más estrecha que nunca. En materia de política exterior, los países de la UE han mostrado unidad por las sanciones contra Rusia, y se ha logrado un acuerdo nuclear con Irán. A medida que las economías mejoran y las complicadas elecciones de este año se negocian, la Unión logrará salir delante de alguna manera, lo cual corresponde a la segunda categoría de respuestas.

Uno de los grandes riesgos que se corren es que la imperfección del euro puede no ser sostenible en el largo plazo. Si otra crisis financiera golpea, como en algún momento lo hará seguramente, la moneda podría desmoronarse.

Lo que realmente se necesita es un replanteamiento creativo de todo el proyecto europeo. La idea más obvia es la de aumentar la flexibilidad dentro de la organización. Esto se basa en tres simples observaciones. La primera es que pocos de los 27 países miembros van a favorecer una integración política y económica mucho más profunda. En segundo lugar, estos 27 miembros están integrados a la UE de muchas formas diferentes: todos están dentro del mercado único, 26 se encuentran en la unión bancaria, 21 en el tratado de Schengen, 21 en la OTAN y 19 en el euro, por poner sólo 5 ejemplos. En tercer lugar, el continente europeo es el hogar no sólo de los 27 miembros de la UE, sino de 48 países en total.

Esta heterogeneidad podría provocar que los países de Europa se muevan a diferentes velocidades y no siempre hacia el mismo objetivo, lo cual es una noción que viene apareciendo desde hace varios años.

Recientemente, la idea de una mayor cooperación ha despertado un renovado interés. En una cumbre de la UE en Malta en febrero de 2017, la señora Merkel sugirió que sus colegas líderes se comprometan a una unión de “diferentes velocidades”. Los líderes franceses, alemanes, italianos y españoles respaldaron rápidamente esta idea, al igual que Joseph Muscat, primer ministro de Malta, que ejerce la presidencia rotativa del consejo.

Sin embargo, con pequeñas excepciones, estas ideas no han dado sus frutos. Esta falta de resultados refleja en parte el temor de que una Europa de múltiples velocidades y niveles pueda comenzar a deshacer la UE. Además se ha comenzado a hablar de ideas para ofrecer a los países no pertenecientes a la UE una participación parcial en el mercado único sin la plena libertad de circulación de mano de obra, y crear un sistema de toma de decisiones que les diera una opinión informal (sin voto formal) en la discusión de las reglas.

Datos cruciales: 

Una gráfica muestra el porcentaje de opiniones favorables sobre la UE en Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Polonia y España desde 1990 hasta 2011. A un lado se muestra la opinión sobre una imagen positiva de la UE para los mismos países desde 2000 a la fecha. Gran Bretaña muestra una notable disminución en el porcentaje de opiniones positivas sobre la UE en los últimos años.

Cada vez que un tratado europeo ha sido sometido a votación en los últimos años, ha sido probable que se rechace tal como se había propuesto.

Se muestra un mapa de Europa con los países que forman parte de varios acuerdos: la UE, la OTAN, el euro, Schengen, etc.

Nexo con el tema que estudiamos: 

La situación europea está atravesando un momento de gran importancia. Después del Brexit, los problemas que la UE venía arrastrando se volvieron más evidentes, por lo que el debate en torno al futuro de la organización, después de 60 años de existencia, se ha estimulado.

Son algunos los países que representan un liderazgo fuerte dentro de la organización, y serán ellos, con la influencia de otras potencias como Estados Unidos o Rusia, quienes determinarán la forma en que se llevará a cabo la posible reformulación de las reglas que rigen este proyecto.

Aunque las perspectivas de la Unión Europea son hacia la desintegración y la pérdida de peso en la economía mundial, su existencia es un factor geopolítico y de liderazgo cultural de la mayor importancia. Su desaparición consolidaría el ascenso de China y centraría la disputa hegemónica entre esa potencia y Estados Unidos.