El PCCh y el ancient régime

Cita: 

Nolan, Peter [2019], “El PCCh y el ancient régime”, New Left Review, Madrid, (115), marzo-abril, https://newleftreview.es/issues/115/articles/el-pcch-y-el-ancien-re-gime...

Fuente: 
Artículo científico
Fecha de publicación: 
Abril, 2019
Tema: 
Cambios y continuidades en el régimen comunista chino
Idea principal: 

Peter Nolan sostiene la catedra Chong Hua sobre desarrollo chino en el Departamento de Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad de Cambridge. También es director del Centro Universitario en Estudios del Desarrollo y del Programa de Liderazgo Ejecutivo Chino, el cual brinda capacitación a los directores ejecutivos de las empresas más grandes de China.


Resulta digno de prestar atención a la divergencia del desenvolvimiento que mostraron las dos superpotencias comunistas del siglo XX, Rusia y China. Mientras que el Partido Comunista de la Unión Soviética llegó a su final hacia el año de 1991, el Partido Comunista Chino muestra aun signos de vitalidad que prometen perdurar por mucho más tiempo. ¿Cómo explicar dicha divergencia, teniendo en cuenta que el primero surgió en 1917 y el segundo en 1921?

Sin duda los factores históricos desempeñan un papel importante al momento de elaborar una explicación. Aunque ambos compartieron rasgos generales, tales como el control político en manos del Partido, la propiedad estatal de los medios de producción y un control estatal sobre las finanzas y el comercio, las particularidades de los antiguos regímenes en cada caso, son para el autor, el factor decisivo que condicionó la divergencia en los resultados.

El caso ruso es ilustrativo de cómo los elementos históricos previos a la revolución de 1917, fungieron como un obstáculo para la resolución del agotamiento del proyecto soviético hacia finales del siglo XX. El principal factor reside en la falta de una tradición de pensamiento ético-filosófico que reflexionara sobre el papel de la clase dirigente zarista, la cual estaba más preocupada por lograr el control efectivo sobre un imperio vasto, poco poblado y étnicamente diverso. Asimismo, la falta de conocimiento sobre el funcionamiento de la economía de mercado por parte de las autoridades zaristas, se vio reflejada en las tendencias al establecimiento de monopolios comerciales y al control sobre la expansión de grandes ciudades comerciales.

Aunado a las inercias centralistas y autoritarias, la relación con el pensamiento occidental -que se dio a partir de la llegada de Pedro el Grande hacia finales del siglo XVII- inauguró en la clase dirigente cierta orientación a la absorción de la tecnología y la cultura proveniente de Europa, situación que desembocó en la atrofia política de su burocracia y en el establecimiento de un complejo de inferioridad. Cuando finalmente se dio el agotamiento y abandono del modelo comunista, la tendencia, en opinión del autor, fue recurrir a las visiones idealizadas de la política occidental y de la economía de libre mercado.

Frente a esto, el caso chino da muestras contrarias sobre cómo los elementos del antiguo régimen permitieron hacer frente al agotamiento del planteamiento comunista del maoísmo y lo que el autor considera cómo las directrices de una economía controlada administrativamente. Con una larga tradición de estabilidad política y el desarrollo de un pensamiento político-filosófico, China contaba con referentes que establecían como máximas políticas el deber de servir al pueblo y el establecimiento de una planificación económica y gestión del mercado. Los referentes van desde Confucio en el siglo II a.C, hasta Kang Youwei, importante reformista que publicó el Da Tong Shu (Libro de la gran armonía) en 1898, este ultimo de gran relevancia para las políticas implementadas por el Estado durante el gobierno de Mao Tse Tung entre 1956 y 1976.

Dicho esto, resulta relevante para el autor el hecho de que la implementación bajo el liderazgo de Mao de un sistema económico que virtualmente eliminaba el mercado se inspirara más en las corrientes radicales de la historia del pensamiento chino que en El capital de Karl Marx.

Tal situación brindó el soporte para que una vez llegado el proceso de reforma y apertura en el año de 1978, el PCCh pudiera emprender el viaje hacia “la otra orilla del río”. Después de todo, la presencia de los mecanismos de mercado a lo largo de la historia china ha fungido como factor clave al momento de fomentar la innovación tecnológica, sin que ello significara una confrontación directa con la propia esfera del Estado, al cual quedaron reservados aquellos sectores que el mercado era incapaz de asumir, particularmente el vinculado a obras de infraestructura y obra pública.

Bajo este contexto, el camino emprendido desde la década de 1980 se ha caracterizado por un acercamiento pragmático y experimental en lo tocante a las relaciones entre estado y mercado, buscando en todo momento un acercamiento no ideológico entre la interacción del Estado éticamente orientado y la competencia del mercado.

De esta manera, el autor resalta que las condicionantes históricas cimentaron horizontes de resolución totalmente diferentes frente al agotamiento de los paradigmas político-económicos de ambos regímenes comunistas.

Frente a la patente absorción del mundo exterior por la que optó el régimen soviético, el régimen chino ha mostrado que la integración al mundo bajo una regulación inteligente y pragmática del sistema económico, no está peleado con la persecución del interés común.

Aquella frase de Mao que decía: “Usa el pasado para servir al presente, y usa lo extranjero para servir a China”, continúa hoy más que nunca presente.

Datos cruciales: 

1. Entre 1980 y 2018, la participación de China en el PIB mundial ha pasado del 2,3 al 18,5 por 100, mientras que durante ese mismo periodo la participación de la UE ha caído del 30,1 al 16,2 por 100. Asimismo, China ha cultivado un formidable elenco de empresas de titularidad pública, así como de poderosas contrapartes privadas

Nexo con el tema que estudiamos: 

El planteamiento de Peter Nolan brinda algunas pistas para entender el particular éxito del régimen chino, particularmente en lo tocante a la relación que el Estado mantiene con las empresas privadas. Con base en lo expuesto en el artículo, pareciera quedar de manifiesto que la visión occidental de que las mediaciones institucionales representan un obstáculo para el desarrollo de la economía, no aplica para el caso chino, en el cual el Estado desempeña un rol central en la regulación y estimulo del mercado. No cabe duda de que tal experiencia seguirá dando de que hablar en los próximos años.