Conclusion: Find the Others. Space Forces: A critical History of Life in Outer Space

Cita: 

Scharmen, Fred [2021], “Conclusion: Find the Others”, Space Forces: A critical History of Life in Outer Space, London, Verso.

Fuente: 
Libro
Fecha de publicación: 
2021
Tema: 
En el marco de la posibilidad de la expansión de la vida humana al espacio exterior, existen diversas visiones del mundo alternativas al paradigma dominante del crecimiento exponencial.
Idea principal: 

Fred Scharmen se licenció en Arquitectura por la Universidad de Yale. Enseña arquitectura y diseño urbano en la Escuela de Arquitectura y Planificación de la Universidad Estatal Morgan. Su trabajo como diseñador e investigador gira en torno a cómo imaginamos nuevos espacios para mundos futuros, y a quién se invita a entrar en ellos.


Conclusión: Encuentra a los Otros

¿Por qué querríamos vivir en el espacio? A lo largo de los siete capítulos de este libro se desarrollan solo algunas de las respuestas a esta pregunta. Los cosmistas rusos, Nikolai Fedorov y Konstantin Tsiolkovsky querían extender la existencia humana hasta el infinito y confiaban en que se lograría a través del desarrollo de nuevas tecnologías. De esta forma, una vez que estas capacidades transformaran la Tierra y el espacio, todo se mantendría igual para siempre y sería impuesto por la fuerza de ser necesario.

Por otro lado, J.D. Bernal y Alexander Bogdanov apostaban por un dinamismo y desarrollo constante, priorizando la ayuda mutua y la coexistencia pacífica. Para Wernher von Braun, la capacidad de viajar y vivir en el espacio serían inevitablemente precedidas de dolor, terror, esclavitud y una devastadora guerra. Mientras tanto, Arthur C. Clarke desarrolló críticas sobre ciertos imaginarios planetarios basados en el colonialismo y la conquista.

Por su parte, en 1970 Gerard O’Neill logró proyectar a personas influyentes una imagen de liberación personal en el espacio y destacó los beneficios de la libertad corporativa a inversores privados. Asimismo, se valió de la ciencia ficción cuando le convenía, así como del potencial regreso político a la inversión pública.

Todos los integrantes de la generación New Space han aprendido de las lecciones antes mencionadas y saben cómo sacar partido de la esperanza (esperanza de la extensión infinita del status quo y esperanza de un Día 1[1] permanente. En este sentido, suelen aludir a ideales comunes como la libertad, la exploración y el potencial ilimitado, a la vez que apelan a los deseos individualistas de beneficio personal. Asimismo, de la misma forma que von Braun, saben cuándo agregar algo de temor apocalíptico para motivar a los inversores.

Tanto si el sueño de una vida permanente en el espacio está asegurado o no, parece inevitable que la gente siga intentando hacer realidad ese futuro. Es así como, cuantas más visiones del mundo surjan con estos intentos, mayor será la probabilidad de que dichas visiones sean más completas y respondan mejor a las necesidades observadas. En este sentido, resulta reconfortante pensar que en el espacio hay lugar para otros imaginarios abiertos a nuevas preguntas, discrepancias y posibilidades.

Oprime el botón

Es impactante que tanto científicos, ingenieros y expertos en cadenas de suministro no tengan una idea clara de cómo funciona la construcción del mundo, ni una definición amplia de tecnología. Comúnmente se considera a los cohetes, sus trayectorias y las fuerzas físicas como tecnología, mientras que las fuerzas políticas y sociales no lo son. Sin embargo, se ha demostrado que el hardware del mundo no ayudará a resolver un problema sÍ el software económico y social no funcionan adecuadamente.

La mentalidad de Elon Musk se puede denominar de carácter tecnocrático, donde los problemas del mundo se reducen a un simple botón y a la decisión de un solo hombre de oprimirlo o no. Sin embargo, los dos extremos entre ambas decisiones, en realidad dependen una de la otra. En 2019 una estudiante activista creó una cuenta en Twitter para anunciar al menos una vez al día si Jeff Bezos había decidido ponerle fin al hambre mundial (dato crucial 1). En 2018 en una entrevista con Business Insider, Bezos anunció que no presionaría el botón para terminar con la pobreza y hambre mundial y dijo: “La única forma que veo de desembolsar tanto recurso financiero es convirtiendo mis ganancias de Amazon en viajes espaciales” (p.171).

En este contexto, Musk y Bezos se necesitan el uno al otro como competidores y rivales. Asimismo, el mundo que Bezos trata de crear en el espacio parece casi necesitar de la pobreza en la Tierra como algo a lo cual su enfoque ofrece una alternativa. De forma similar, durante la carrera espacial, la NASA requirió de la figura del astronauta negro para instrumentalizar la existencia del hombre negro en desventaja y así obtener beneficios políticos en ambos bandos de la Guerra Fría. En este tenor, resulta relevante hacer alusión a la noción de tecnología de Le Guin, la cual se ve reflejada en el libro Afrofuturism de Ytasha L. Womack, donde se refiere a la “negrura” como una tecnología. Asimismo, Baldwin se refiere a la existencia de la figura de la persona negra inferior como un constructo social de la sociedad estadounidense. En este sentido, la “negrura” y la “blancura”, y la relación jerárquica entre ellas son solo artefactos hechos por los seres humanos y, por ende, pueden ser deshechos o rehechos.

El espacio no es un lugar

Afrofuturism retoma la ciencia ficción desde la visión del mundo de la diáspora africana, asimismo, al estar inmersa en el legado del colonialismo y esclavitud, conceptos como invasión alienígena, viajes en el tiempo y huir al espacio exterior han cobrado bastante relevancia. “Para los descendientes de sobrevivientes no blancos de una era en la que la “avanzada” tecnología europea ha dominado el mundo, narrativas sobre utopías y distopías, futuros y pasados, fronteras y principios y finales de mundos pueden hacer referencia a hechos históricos y científicos más que de ficción” (p. 172).

Para el músico y cineasta Sun Ra, la “negrura” es un constructo y una tecnología, en este sentido, en su filme, Space Is the Place, su misión es ofrecer a los estadounidenses negros una oportunidad de establecerse en el nuevo planeta que ha descubierto, quiere establecer una colonia para gente negra libre de gente blanca. La crítica de Sun Ra a la Tierra gira en torno a los propósitos a los que sirve la utopía predominante, una para la gente blanca. Por tal razón, el espacio puede resultar ser una utopía para quienes la Tierra es un infierno.

En este contexto, resulta vital destacar que los conceptos de utopía y distopía no son categorías estables y dependen uno del otro, por lo cual, la definición de mundo ideal de una sociedad puede resultar en la pesadilla de otra. Aquellos que ya tienen el poder construyen su mundo ideal promocionando lo mismo de siempre y llamándolo naturaleza humana. En este sentido, la utopía de algunos respecto a la minería de asteroides depende del refugiado vulnerable que debe trabajar para sobrevivir. Si las estructuras económicas existentes que maximizan el rendimiento de las inversiones se extienden al espacio, el capitalismo necesitará a alguien con deseos y necesidades que explotar.

Fuerzas espaciales

En 2019 Trump firmó el Acta de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, la cual se consolidó como una rama más del ejército estadounidense. Esta Fuerza Espacial tiene sus raíces en la Carrera Espacial de la Guerra Fría y las investigaciones de la DARPA (dato crucial 2), sin embargo, también se remontan a la ciencia ficción con los relatos de Cambell, Mightiest Machine y The Mars Project de von Braun. En este sentido, según la perspectiva de la Fuerza Espacial, “el espacio es un nuevo escenario de conflicto donde Estados Unidos requiere una Fuerza Espacial para mantener su dominancia, superioridad y supremacía”. Asimismo, si los derechos de propiedad son la base de la economía capitalista, entonces el derecho de poseer y explotar recursos del espacio son la base de una economía espacial. De esta forma, una Fuerza Espacial estadounidense resulta necesaria para proteger dichos derechos, así como para fungir de agencia reguladora en asuntos como las “zonas seguras” que se establecerían en la minería lunar.

Las aspiraciones de asentamientos humanos permanentes en el espacio vienen acompañadas del temor a la dominancia y aniquilación. Por tal razón, la Sociedad L5 formó lazos con la administración de Reagan durante la década de 1980. No obstante, la supremacía militar es un componente crucial de los imaginarios planetarios expansivos y colonialistas, y el lenguaje que se utiliza para promover la vida en el espacio exterior perpetúa estas formas de pensar.

El deseo de expansión y exploración es característico de algunas culturas humanas, sin embargo, no es universal y el hecho de que se denomine a la curiosidad y deseo de exploración como características intrínsecas del ser humano solo deshumaniza a los pueblos indígenas y denomina a sus tierras como “tierra de nadie”. En este sentido, la colonización y explotación parecen ser parte de la naturaleza humana y resulta legítimo que las tierras se utilicen de acuerdo con el principio de “mejor y más alto uso”.

Por otro lado, la expansión y explotación no parecen estar necesariamente correlacionadas con la supervivencia a largo plazo, así es señalado en el artículo Acta Astronáutica, publicado en 2019, cuyo argumento se basa en los principios de crecimiento exponencial y demanda inducida (dato crucial 3). En este artículo, los autores recomiendan establecer una alarma para cuando una octava parte de los recursos del Sistema Solar hayan sido utilizados, escenario en el cual el punto de inflexión se alcanzaría en unos 400 años, no obstante, si la utopía del crecimiento indefinido se aplica sin reparos en el espacio, tomará menos de un siglo para que un colapso total devaste todo el Sistema Solar.

Por su parte, defensores del crecimiento, entre los que se encuentran Bezos y O’Neill, sugieren que limitar el crecimiento nunca será una estrategia viable, no obstante, “las inevitables matemáticas de la demanda inducida y el crecimiento exponencial muestran que a menos que suceda un cambio de la mano del crecimiento, la expansión de la humanidad solo ocasionará más sufrimiento” (p. 177). Asimismo, el paradigma dominante en torno a los asentamientos espaciales depende de la replicación de los imaginarios terrestres, por tal motivo, resulta importante cuestionarse cambiar esta visión del mundo antes de llevarla a otros lados. Lo anterior en el marco de que las capacidades que se desarrollen para hacer posible la residencia permanente en el espacio muy probablemente resulten tan peligrosas como serán de poderosas.

Permanecer con el desorden

La utopía basada en el crecimiento exponencial ofrece claridad, no obstante, como ya se explicó, resulta inminentemente mortal, por tal razón, quizá deberíamos considerar alternativas que, aunque actualmente sean desordenadas y poco claras, probablemente le apuesten más a la vida. Un ejemplo de imaginarios de este estilo se encuentra en los trabajos de Bruce Sterling, en su obra Shaper/Mechanist universe, específicamente el relato Schismatrix Plus donde el autor retoma viejos modelos para criticar y deconstruir el paradigma de O’Neill y el futuro Usborne. Sterling se basó en los trabajos de Bernal y Dyson, específicamente en The World, the Flesh and the Devil y Disturbing the Universe.

Otro ejemplo de esta contracorriente es el trabajo de Rachel Amstrong, también inspirado en la perspectiva de Dyson. En este caso, a diferencia del paradigma de O´Neill, el cual rechazaría rotundamente las plagas, la autora las acepta e incorpora desde el comienzo. “Armstrong, en su colección de 2017 Star Ark: A Living, Self-Sustaining Spaceship, esboza un futuro en el que el barro, la suciedad, las bacterias, el moho y el suelo no son indeseables, sino los principales sujetos heroicos de la exploración y el asentamiento en el espacio” (p. 178).

Probablemente el paradigma más completo sobre la vida en el espacio se narra en el podcast The Intergalactic Railroad lanzado en 2017, donde locutores e invitados discuten sus aspiraciones sobre un programa espacial marxista. Esta visión se basa en el cosmismo de Fedorox y Bogdanov, desarrollándose en un futuro donde todos tienen la posibilidad de “vivir para siempre e ir a cualquier lado”. Otro cosmista marxista es J. Posadas, interesado en alienígenas y viajes espaciales, este autor introdujo una concepción particular en la cual consideraba que los alienígenas serían comunistas. Esta idea la retomó uno de sus seguidores y lo ligó con las ideas de razas alienígenas ascendentes de Meier.

Por otro lado, existen posturas contrarias de corte completamente antiescapista, en 2019 se llevó a cabo The Salish Sea Anti-space Symposium, con la finalidad de lanzar una crítica tanto a los esfuerzos capitalistas de las empresas privadas NewSpace, así como de los viajes y asentamientos espaciales en su totalidad. Desde esta postura, las desventajas de la vida en el espacio superan a los beneficios, pues se seguirán reproduciendo las jerarquías existentes e incluso aumentará la explotación y destrucción a una escala peligrosa. La razón del éxito de los proyectos de la NASA se debe a que han reproducido a idea de que potencialmente cualquiera puede formar parte de ellos, no obstante, la trascendencia está siendo convertida en un commodity al que solo tendrán acceso los que puedan pagarlo.

En la sociedad se está normalizando la idea de que los ricos y la élite pueden hacer cosas que la gente ordinaria no puede, “así es la vida”, sin embargo, este es otro caso en el que la realidad es disfrazada con la utopía de alguien más. Esta utopía de que los ricos pueden escapar de la Tierra puede acelerar condiciones distópicas en nuestro planeta. En contraparte, la postura antiescapista puede ser caracterizada por los opositores como una condición de estancamiento, lo cual les permite a los promotores de los viajes espaciales privados presentar su visión como dinámica y de vanguardia, aunque de hecho debería ser catalogada como una perpetuación de las formas ya existentes. Sin embargo, el mundo es mucho más complicado y desordenado que la dicotomía utopía-distopía, por lo cual, las visiones que parten del desorden utilizan el utopismo para hacer una crítica de la realidad y proponer mundos donde todos tengan la posibilidad de “vivir para siempre e ir a cualquier lado”.

Las partes que tenemos

El espacio no es un escenario donde una sola fuerza pueda dominar y prevalecer, tanto así que en 2017 el antropólogo Oman-Reagan publicó su ensayo The Key to Survival in Space, donde habla sobre imaginarios de la vida humana en el espacio exterior y las capacidades necesarias para la supervivencia. Las condiciones desfavorables del espacio para la existencia hacen necesario que ciertos valores sean priorizados, por ejemplo: el cuidado del ambiente habitable, el impulso de perspectivas y contextos diversos, inversión en ciencia y cultura, y el compromiso con la ayuda mutua. Con base en lo anterior, la propuesta de Reagan se refiere a un conjunto de tecnologías políticas y sociales con la finalidad de crear vínculos entre los humanos y su ambiente, las cuales deberían ser llevadas al espacio exterior.

En este contexto, el concepto de “protección planetaria” busca prevenir la contaminación entre planetas en el proceso de exploración, por ejemplo, cuando eventualmente los científicos logren traer muestras de Marte, en el caso de que exista biología en ese planeta, se busca que existan protocolos que protejan la vida ahí. No obstante, los principios y metas de la protección planetaria deben expandirse más allá de la prevención de contaminación biológica, deben también buscar prevenir los impactos que la transmisión ética o ideológica podrían ocasionar. Específicamente Walkowicz y otros autores argumentan que las cosas que deberían dejar de perpetuarse tanto en la Tierra como en el espacio son el colonialismo, la extracción, la explotación y el capitalismo, pues atentan contra la vida y generan fracturas en la sociedad.

La Tierra y el espacio no están separadas ni son opuestas, por lo tanto, los cambios que se hagan en uno también afectan al otro. En este sentido, si no se toman en consideración las propuestas alternativas al paradigma actual, es de esperarse que la exploración y el asentamiento espacial terminen siendo capturados por las mismas fuerzas que los definen y moldean. El paradigma militar y capitalista lleva la delantera, pero otras tecnologías no se quedan atrás, el Tratado del Espacio Exterior y el Acuerdo de la Luna, con sus principios de rescate, reducción del daño y patrimonio común, son la expresión a lo que el utopismo debería aspirar. Lo que resulta imperante de esta cuestión es rechazar los intentos de abrir a la interpretación estos tratados y acuerdos con el fin de lograr que el capital y la explotación trasciendan al espacio. Estos tratados dicen que la gente puede ir al espacio si quiere, pero visiones del mundo perjudiciales no deberían tener la posibilidad de ir también.

Finalmente, al llegar a esta reflexión sobre los valores y visiones del mundo que se contraponen a la explotación y capitalismo en el espacio exterior, inevitablemente surge la pregunta de ¿por qué no debería ser igual en la Tierra? Las capacidades tecnológicas narradas en este libro son herramientas para construir un nuevo “nosotros” (aquello que queremos ir al espacio) el cual abarque a toda la humanidad. Cabe destacar que, en la construcción de mundos, la aspiración y la imaginación importa tanto, o incluso más que la construcción material.


[1] Bezos tiene un letrero que dice Day 1 en todos los edificios de Amazon donde ha tenido una oficina personal haciendo referencia a que la estasis en indeseable y que debe haber un dinamismo e innovación constante para evitar el declive y la irrelevancia.
Datos cruciales: 

1. En 2019, una estudiante activista, Morgan Paulett, creó una cuenta de Twitter que tiene más de 100 mil seguidores, con el nombre Has Jeff Bezos Decided to End World Hunger? . La biografía de la cuenta cita investigaciones que indican que alimentar a los hambrientos y vulnerables del planeta costaría 11 mil millones de dólares al año, cuando la fortuna de Bezos ronda los 200 mil millones de dólares.

2. En 1958 el presidente Eisenhower fundó ARPA (Advanced Research Projects Agency), la cual más adelante se denominó DARPA al agregar la palabra Defense. Su principal objetivo fue mantener la investigación y desarrollo en ciencias espaciales para el Departamento de Defensa de la era post-Sputnik en la Guerra Fría.

3. Con una tasa de crecimiento anual de 3.5% de la economía, los recursos minerales del Sistema Solar durarían menos de 500 años.

Trabajo de Fuentes: 

Womack, Ytasha L. [2013], Afrofuturism: The world of black sci-fi and fantasy culture, Chicago, Chicago Review Press, 224 pp.

Campbell, John W. [1947], The Mightiest Machine, Providence, The Hadley Publishing Co., 228 pp.

Von Braun, Wernher [1953], The Mars Project, Illinois, Univercity of Illinois Press, 112 pp.

Sterling, Bruce [1985], Schismatrix plus, New York, Arbor House Publishing Company, 288 pp.

Bernal, J. Desmond [1929], The World, the Flesh and the Devil, UK, K. Paul, Trench, Trubner & Company, 96 pp.

Freeman, J. Dyson [1979], Disturbing the Universe, Michigan, Harper & Row, 283 pp.

Armstrong, Rachel [2016], Star ark: A living, self-sustaining spaceship, New York, Springer, 514 pp.

Oman-Reagan, Michael [2017], The Key to Survival, In Space, Chicago, SAPIENS, , 16 de marzo de 2017.

Nexo con el tema que estudiamos: 

La expansión del sistema capitalista al espacio exterior implica una inevitable perpetuación de las condiciones injustas y jerárquicas existentes en la Tierra. Las empresas de la generación New Space reproducen la idea de que la inmensidad del espacio proporcionará recursos y posibilidades ilimitadas, lo cual invalida las críticas al crecimiento. No obstante, existen proyecciones que demuestran que con el ritmo que lleva este sistema, los recursos del Sistema Solar sí se terminarán en relativamente poco tiempo. En este sentido, repensar el sistema actual y considerar seriamente las alternativas que llevan décadas discutiéndose, resultan ser propuestas a las que se debería aportar y buscar su materialización.

La Introducción y el capítulo 7 de este libro están también disponibles en LET:

Capabilities: An Introduction. Space Forces: A critical History of Life in Outer Space

Of Spaces Old and New. Space Forces: A critical History of Life in Outer Space