Made in Africa, for Africa. Could China help make Africa a factory for the world?
Enviado por Edoardo Luna en Mar, 05/12/2026 - 16:30The Economist [2026], "Made in Africa, for Africa. Could China help make Africa a factory for the world?", The Economist, London, 2 de mayo, https://www.economist.com/middle-east-and-africa/2026/04/29/could-china-... [1]
The Economist. Es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundiales. Publicó su primer número el 2 de septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson
Jua Power, empresa familiar china dedicada a la energía solar, ya no mira a África como destino secundario. Xu Bo, su director ejecutivo, dejó atrás la comodidad del mercado chino porque la desaceleración económica, la caída de beneficios y la guerra de precios dentro de la industria solar redujeron el margen de negocio. Tatu City, zona económica especial ubicada en Kenia, aparece entonces como una salida concreta para producir fuera de China y entrar en mercados africanos con mayor rentabilidad.
Ese movimiento no es un caso aislado. Fabricantes chinos de acero, textiles, vehículos eléctricos, vidrio, maquinaria agrícola y equipo médico empiezan a instalarse en África justo cuando el financiamiento estatal chino para grandes obras de infraestructura pierde fuerza. La relación entre China y África cambia de forma: menos deuda pública para megaproyectos y más capital privado orientado a fábricas, parques industriales y consumidores regionales.
La promesa de convertir África en la nueva fábrica mundial todavía choca con una realidad dura. Eric Olander, cofundador del China Global South Project, recuerda que los bajos salarios, la juventud poblacional y los acuerdos comerciales no bastaron para detonar una industrialización exportadora. La manufactura africana sigue débil, y el proteccionismo occidental vuelve más incierto el acceso a mercados externos.
Un aspecto positivo es que la inversión china puede crear empleo, capacitación y capacidades productivas donde antes existían vacíos industriales. No obstante, también puede profundizar la dependencia africana frente a China si las fábricas solo venden en mercados locales y no construyen empresas africanas competitivas. Joe Studwell, autor de How Africa Works, defiende que el desarrollo exige manufacturas grandes y orientadas al mundo. Carlos Oya, académico de la School of Oriental and African Studies de Londres, matiza esa preocupación: la evidencia de desplazamiento directo de empresas africanas aún es limitada. El punto decisivo será si los gobiernos africanos convierten la llegada china en industrialización propia o en otra forma de subordinación comercial.
1) En 2025, la inversión extranjera directa china en manufactura africana alcanzó 12.3 mil millones de dólares en 64 proyectos, según fDi Markets, empresa proveedora de datos sobre inversión. En 2023, el gasto de capital anunciado fue mayor, con 24.6 mil millones de dólares, pero quedó distribuido en solo 35 proyectos.
2) Entre 2023 y 2025, China invirtió en África más que Estados Unidos y Europa juntos. Esa expansión contrasta con el retroceso manufacturero africano: en Etiopía, país presentado antes como posible modelo industrial, la manufactura bajó de 6% del producto interno bruto en 2017 a 4.4% en 2024, mientras en África subsahariana cayó de 18% en 1981 a 10% en 2024.
3) Tatu City, zona económica especial ubicada en Kenia y propiedad de Rendeavour, negocia con más de mil empresas chinas. La autoridad de inversión de Kenia reporta que 6 de 7 proyectos chinos emblemáticos anunciados el año anterior, entre ellos una planta de acero y una fábrica de ropa, ya iniciaron construcción.
4) Para 2026, 12 de las 20 economías de mayor crecimiento mundial se ubicarían en África, según la previsión citada del Fondo Monetario Internacional. Aun así, el déficit comercial africano con China subió 65% y llegó a 102 mil millones de dólares, mientras China anunció la eliminación de aranceles a casi todas las importaciones africanas desde el 1 de mayo.
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El argumento liberal convierte cualquier modernización capitalista en un "posible" proceso de industrialización. Sin embargo, en el contexto del declive capitalista, la acumulación de capital toma la forma de enclaves productivos y archipiélagos corporativos que mejoran los desempeños de las corporaciones líderes y dejan beneficios puntuales para las economías huéspedes, sin resolver los problemas de atraso, desempleo y polarización social.