Pax Silica: Cuando el imperio deja de fingir
Enviado por Lucas Peralta en Dom, 06/14/2026 - 23:17Morozov, Evgeny [2026], "Pax Silica: Cuando el imperio deja de fingir", América Latina en Movimiento, (559), febrero, https://www.alai.info/wp-content/uploads/2026/02/ALenMovimiento_559_febr... [1]
Evgeny Morozov: escritor e investigador bielorruso especializado en las implicaciones sociales y políticas de la tecnología. Entre su obra escrita está el libro The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom y To Save Everything, Click Here: The Folly of Technological Solutionism.
El gobierno de Estados Unidos se está empezando a involucrar directamente en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y las nuevas tecnologías. Esto ha implicado una mayor cercanía entre el estado y los empresarios de Silicon Valley. Recientemente, el secretario de guerra estadounidense anunció el uso de la IA Grok, desarrollada por iniciativa del empresario Elon Musk, en redes militares y operaciones del Pentágono. Este anuncio se llevó a cabo en una de las plataformas de lanzamiento de Space X, otra de las compañías de Musk. Por ende, el creciente involucramiento estatal se debe al uso militar de estos nuevos desarrollos tecnológicos, pero también a su importancia económica.
El 13 de enero de 2025, el Departamento de comercio estadounidense anunció el Marco global de distribución de la IA. Esta política buscaba racionar globalmente los chips y los ecosistemas productivos que los rodean. De esta manera, el país norteamericano podría forzar a la mayoría de sus aliados a la concesión de licencias y a la construcción de centros de datos. Al mismo tiempo, buscaba dejar fuera a los competidores comerciales. Poco después de que se impulsó esta política, fue lanzada la aplicación china de IA DeepSeek. El éxito de este modelo de lenguaje (dato crucial 1) causó grandes pérdidas para sus competidores estadounidenses (dato crucial 2).
Lo anterior ocasionó que el Departamento de comercio sustituyera la política de distribución de la IA por una estrategia más agresiva. Esta fue la Pax Silica, impulsada por el gobierno de Donald Trump, política que busca controlar las cadenas de suministros de IA y semiconductores a través de alianzas geopolíticas, que incluyan puntos importantes dentro de tales cadenas. Algunos de estos puntos críticos son Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Japón, Corea del Sur, Singapur, Gran Bretaña y Australia. De esta manera, el acceso a chips, minerales, energía, logística e infraestructura sería regulado directamente por las autoridades estadounidenses.
Estados Unidos suele perpetuar su dominio a través de intermediarios de los que dependen los demás países. Actualmente se está buscando que los materiales necesarios para la IA, los controles de exportación y la jurisdicción de la nube sean estos nuevos intermediarios. Es por esto que se ha impulsado una ley de exportación de tecnología estadounidense, la cual busca vender paquetes de herramientas necesarias para el desarrollo de la IA. La compra de estos paquetes implicaría también un alineamiento geopolítico en apoyo del hegemón. De esta forma, muchos países tendrían una relación de dependencia con Estados Unidos para el acceso a estas tecnologías.
Para llevar a cabo esta estrategia, el gobierno de Donald Trump ha otorgado apoyo presidencial directo a proyectos de infraestructura para el desarrollo de la IA. Un ejemplo de lo anterior es el proyecto Stargate (dato crucial 3), en el cual el estado se ha aliado con empresas privadas como Oracle y Softbank. El proyecto implica la construcción de varios centros de datos a lo largo de Estados Unidos (dato crucial 4).
Un problema que plantea este tipo de proyectos es que la alta demanda de energía de estos centros está reduciendo el suministro de electricidad y puede llegar a ocasionar apagones. La ambición de Estados Unidos de dominar el mercado de la IA ha hecho que no haya regulaciones hacia el uso de energía de estos centros de datos, ni tampoco se ha buscado la manera en que estos generen su propia electricidad.
La relevancia que está adquiriendo la industria de la IA no solo se ve a través de esta falta de regulaciones, sino también por el creciente interés de las compañías de tecnología por este tipo de proyectos. Un ejemplo es el caso de Softbank, que vendió sus participaciones en Nvidia (dato crucial 5) para poder invertir en Stargate y en la compañía OpenAI. Además, esta misma compañía busca crear una ciudad, dentro del estado de Arizona, que sea el centro de estas nuevas industrias en Estados Unidos. Este último proyecto se llama Crystal Land y cuenta con el apoyo de capital japonés.
Los diferentes aliados comerciales de Estados Unidos han tenido posiciones diferenciadas dentro la arquitectura de la Pax Silica. A pesar de que Europa habla del poder de la regulación estatal, también esta es negociable cuando se trata de mantenerse competitivos. Los estados del Golfo Pérsico han buscado tener una posición privilegiada dentro de la nueva gobernanza por su manejo de fuentes de energía y de recursos financieros. América Latina nuevamente tendrá una posición subordinada en este nuevo proyecto estadounidense, no siendo coautora de las herramientas utilizadas en la IA. Más bien el Sur global parece que se quedará en su posición usual de proveedor de materias primas, tierras y energía.
Lo anterior se muestra en el caso de Argentina, donde una compañía nacional llamada Sur Energy ya firmó una carta de intenciones con Open AI para la construcción de un centro de datos (dato crucial 6). Este mismo sería parte de la infraestructura del proyecto Stargate. La modernización que se ofrece es un subcontrato de infraestructura, mientras que el control de los modelos, nubes, jurisdicción y normas permanecen fuera del país. Brasil también se ha consolidado como un mercado relevante por su acceso a energías renovables y las exenciones fiscales para la construcción de centros de datos.
La construcción de estos centros en América Latina implica la gestión privada de servicios públicos, integrados en ecosistemas de nubes gestionados desde el extranjero y tratados como una infraestructura estratégica. Lo que se vende como inversión extranjera puede terminar rápidamente en relaciones de dependencia. Esto implica retos para los movimientos sociales de estos países relacionados con los precios de la energía, el uso de agua, los derechos sobre la tierra, las condiciones laborales y la situación jurídica de los datos almacenados en instalaciones dentro del país pero gestionadas por extranjeros. A menos que se obligue a estas nuevas infraestructuras a rendir cuentas democráticamente, los países latinoamericanos se enfrentarán a un nuevo ciclo de extractivismo.
China plantea una alternativa estratégica ante esto último. A diferencia de otros países que ven estas relaciones de dependencia como algo natural e inevitable, el gobierno chino ve en este tipo de acuerdos una vulnerabilidad que debe ser evitada dentro de lo posible.
El rechazo a estas relaciones de dependencia que están detrás de la Pax Silica tiene grandes costos. El imperio estadounidense busca la imposición de sus intereses y ha abandonado todo discurso en torno al beneficio mutuo con quienes se vuelvan sus socios comerciales. El problema de este nuevo discurso de abierta dominación es que puede generar dificultades para la producción de consenso a largo plazo. Por ende, la disputa política y el cuestionamiento de los presupuestos detrás de la dominación estadounidense será el terreno donde se decidirán los términos de la Pax Silica.
1) Sam Altman, director ejecutivo de Open Ai, indicó que el modelo R1 de Deepseek es impresionante. Ya que con este último el entrenamiento del anterior modelo V3 de DeepSeek requeriría menos de 6 millones de dólares en computación.
2) Cuando DeepSeek ocupó la primera posición en las descargas de App Store a finales de enero de 2025, Nvidia cayó alrededor de 17% en una sola sesión del mercado bursátil estadounidense, lo cual implicó una pérdida de valor de mercado de 593 mil millones de dólares.
3) Stargate implica una inversión de 500 mil millones de dólares en infraestructura necesaria para la IA.
4) Según información de la empresa Open AI, la construcción de centros de datos supone casi 7 gigavatios de capacidad prevista y más de 400 mil millones de dólares de inversión en tres años.
5) Las participaciones de SoftBank en Nvidia estaban valoradas en 5 800 millones de dólares
El proyecto de centro de datos sería de 25 000 millones de dólares y con capacidad de hasta 500 megavatios.
El artículo es relevante ya que muestra las estrategias de Estados Unidos para mantener su posición como imperio hegemónico en un contexto de revolución tecnológica, específicamente en el terreno del desarrollo y distribución de la IA. Al mismo tiempo, estos posicionamientos también hablan de cómo las corporaciones estadounidenses de IA están teniendo cada vez más influencia sobre las operaciones militares del gobierno, como es el caso de Elon Musk y Grok. Finalmente también cabe destacar las aportaciones del texto para describir a las empresas transnacionales de IA como mediadores para el establecimiento de relaciones de dependencia con el Sur global.