All the myriad ways. Carbon-dioxide-removal options are multiplying
Enviado por raulob en Jue, 05/09/2024 - 01:31The Economist [2023], "All the myriad ways. Carbon-dioxide-removal options are multiplying", The Economist, London, 25 de noviembre, https://www.economist.com/special-report/2023/11/20/carbon-dioxide-remov... [1]
La remoción de CO2 (carbon dioxide removal, CDR, por su sigla en inglés) es una tecnología incipiente que se desarrolla en muchas vertientes (dato crucial 1). Su generalización requiere tres características que son difíciles de alcanzar en forma simultánea: que sea posible supervisar y verificar el almacenamiento de CO2, funcionar a gran escala, y operar con costos bajos. Otros problemas relevantes son: la durabilidad de la captura y los problemas que derivan de un eventual retorno del CO2 a la atmósfera; la necesidad de grandes superficies de suelo para algunas de las tecnologías de remoción; la desproporción entre la cantidad de materiales usados para la remoción y la cantidad de CO2 capturado (datos cruciales 2 y 3).
Las principales empresas, Climeworks and Carbon Engineering, operan en escalas crecientes y su captura de CO2 es verificable, pero sus costos de operación son altos. Usan la tecnología de captura directa del aire: mediante ventiladores envían aire sobre sustancias que permiten separar el CO2. La captura en el agua tiene los mismos problemas de escala, costos y uso intensivo de energía. Otras formas de captura son la quema de cultivos y madera que producen energía, la conversión de carbono capturado en materiales de construcción y en combustibles, así como el uso de madera para fertilizar los suelos.
A pesar de sus virtudes, la remoción de CO2 solo puede capturar 0.04% de los contaminantes existentes, además de requerir altos consumos de energía. En conjunto, parece difícil que estas tecnologías alcancen las escalas y los costos necesarios para jugar un papel relevante en la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero.
1. Entre los ejemplos citados, destacamos el de la empresa estadounidense Running Tide se dedica al cultivo de algas en Islandia. Las esporas de las algas se implantan en boyas que en parte son de material biodegradable. Las algas crecen absorben carbono y luego se hunden llevándose los contaminantes al fondo del mar.
Este es un estudio sobre cultivo de algas para fines ambientales, no figura en el artículo pero puede ser relevante https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0048969724006624 [8]
2. La empresas de captura de carbono han recibido importantes financiamientos. En 2022, Climeworks recibió inversiones por 650 millones de dólares. En agosto de 2023, Carbon Engineering fue adquirida por el gigante petrolero Occidental Petroleum en 1 mmd; a su vez, BlackRock invirtió 550 md en Occidental para el desarrollo de una planta de captura de carbono en Odessa, Texas, con una capacidad de 500 mil toneladas anuales. En el caso de Occidental, la captura de carbono se usa para lograr la recuperación de petróleo en pozos bloqueados por el CO2.
3. Los costos de la captura aún están lejos de los objetivos gubernamentales. Climateworks afirma que puede capturar una tonelada de CO2 por 600 dólares, y otras estimaciones establecen un rango de 90-230 dólares. El umbral a alcanzar es el objetivo de 100 dólares por tonelada del Departamento de Energía.
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Las tecnologías de captura de carbono constituyen una de las grandes promesas del capitalismo verde: lograr transformar la principal causa de la destrucción del ambiente en mercancías útiles y vendibles. Aunque se realizan crecientes inversiones en estas tecnologías, sus limitantes son evidentes, sobre todo en términos proporcionales respecto a los gases de efecto invernadero en la atmósfera: sus capacidades de captura son demasiado pequeñas para constituir siquiera un alivio.
El artículo contiene muchos detalles sobre el funcionamiento de las tecnologías de captura de carbono, que pueden servir como punto de partida para indagaciones más profundas.
Este ámbito es fundamental para los debates de la transición y las alternativas civilizatorias: desmontar la ficción de que la captura de CO2 resolverá los problemas ambientales permitirá avanzar hacia soluciones reales que ataquen el problema principal, la necesidad de reducir los consumos energéticos y crear fuentes de energía mucho menos contaminantes.