Getting Ready for the Worst. Just in Case.
Enviado por Aline Dorantes en Lun, 05/27/2024 - 06:28Higginbotham, Will [2024], "Getting Ready for the Worst. Just in Case", The New York Times, New York, 19 de enero, https://www.nytimes.com/2024/01/19/style/survival-skills-sere-class-wild... [1]
Will Higginbotham es un escritor e investigador australiano, con Maestría en Literatura y Artes por la Universidad de Oxford.
El autor describe en forma de relato una de las tendencias más recientes en Estados Unidos: civiles tomando cursos de supervivencia por parte de la California Survival School (Escuela de Supervivencia de California). Lo que parece ser una descripción inocente de lo ocurrido oculta una connotación militar, así como las motivaciones más fuertes que han orillado a las personas a pagar por cursos de tal naturaleza (Dato Crucial 1). Los instructores a cargo de civiles brindan también entrenamiento a militares y oficiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
De acuerdo con Dan Baird, fundador y propietario de la Californian Survival School, el entrenamiento Supervivencia, Evasión, Resistencia y Escape (SERE) que se ofrece a civiles tiene su origen en la Primera Guerra Mundial. A la ciudadanía no se les instruye sobre Resistencia y Escape, ya que esto implicaría someterles a situaciones similares a las que enfrentan prisioneros de guerra. No obstante, el curso “adaptado para civiles” sí que opera bajo una lógica militar. La idea es prepararles para escenarios catastróficos: se les enseñan técnicas de sigilo y evasión, habilidades para sobrevivir en la naturaleza y a ataques nucleares así como biológicos.
Parece ser que los discursos catastróficos han permeado en el imaginario colectivo de la ciudadanía estadounidense, a tal punto que las personas inscritas en el curso de supervivencia no pueden sino pensar en la utilidad futura de contar con conocimientos sobre estrategias y habilidades militares. Pensar en términos de catástrofe implica una percepción de que los sistemas sociales, económicos, políticos y naturales se encuentran en un estado de vulnerabilidad, en tanto nada puede hacerse al respecto.
De acuerdo con el escritor Will Higginbotham, la ciudadanía estadounidense se encuentra ansiosa frente a la posibilidad de una guerra civil o la Tercera Guerra Mundial, dado el clima de las elecciones presidenciales de 2024 (la conflictividad entre ideologías políticas), así como la intensificación de las guerras en el exterior (Dato Crucial 3). A medida que estos temores aumentan, hay mayor demanda de cursos de supervivencia y simulaciones militares. Dicha demanda se nutre de los discursos catastróficos narrados en diversos medios de comunicación, en la artes; así también en la difusión de los cursos en programas de televisión (Tina Flowers y Parker Flowers, trabajadores de biotecnología que participaron en el curso SERE, señalaron que su incentivo para inscribirse en una escuela de supervivencia fue su fanatismo por los programas de televisión transmitidos en canales como History, del cual es partícipe su instructora).
Lo cierto es que, a pesar de las connotaciones particulares de las motivaciones para estar en un curso SERE, todos los participantes comparten un denominador común: se preparan para lo peor. La idea es adoptar una actitud de cautela y prevención, aunque no se sabe exactamente para qué, en medio de un sentimiento generalizado de que hay desastres inminentes. Algunos desbordan paranoia y miedo, otros buscan dotarse de herramientas que les permitan sobrevivir "sólo por si acaso".
1) En la Californian Survival School un curso de Supervivencia que dura un fin de semana cuesta 800 dólares.
2) La Californian Survival School no sólo ofrece cursos o consultorías de supervivencia en la naturaleza, sino también capacitaciones para respuesta a desastres en entornos urbanos y entrenamientos militar/tácticos altamente especializados. A las personas se les instruye desde habilidades de sigilo y evasión en la naturaleza, hasta estrategias para sobrevivir a ataques nucleares y biológicos.
3) El temor que experimenta la población estadounidense frente a una guerra civil o la Tercera Guerra Mundial se refleja en libros como “How Civil Wars Start” de Barbara F. Walter y “The Next Civil War” de Stephen Marche. Se observa también en películas como “Civil War” y "Leave the World Behind" (que culmina con imágenes de Manhattan bajo ataque).
La crisis civilizatoria que hoy atravesamos —producto de las tácticas voraces y contradictorias del modo de producción capitalista— no sólo es una amenaza a los sistemas sociales y naturales, sino también a la capacidad colectiva de pensar fuera de los márgenes del capitalismo. En medio de esto, resulta alarmante que las personas, abrumadas por discursos catastróficos, no hagan más que anticiparse desde el temor y la angustia ante potenciales amenazas para sentirse seguras, como si ya no hubiera nada más que hacer.
Sin embargo, el futuro no es lineal e irreversible. Los imaginarios sociales configurados desde los aparatos estatales y corporativos han tenido éxito en moldear la forma preeminente en que las sociedades perciben la realidad. El hecho de ofrecer una alternativa de gestión individual de las crisis, como lo son las escuelas de supervivencia, impide tejer formas colectivas de afrontarlas. Peor aún, prepararse para “catástrofes” anula cualquier posibilidad de movilización antisistémica.
Asimismo, no debe pasar desapercibido el paradigma y lenguaje de guerra que se emplea y reproduce dentro de cada una de las personas que participan en los cursos de supervivencia. Conceptos como evasión, resistencia, naturaleza salvaje, etc; son un indicador de la lógica implícita en una estrategia que, lejos de ofrecer una solución, capitaliza los sentimientos generados por discursos catastróficos.