How close are the planet’s climate typing points?
Enviado por Stacey Veyna en Mar, 09/03/2024 - 06:14Zhong, Raymond y Mira Rojanasakul [2024], "How Close Are the Planet's Climate Tipping Points?", The New York Times, New York, 11 de agosto, https://www.nytimes.com/interactive/2024/08/11/climate/earth-warming-cli... [1]
Raymond Zhong es reportero climático y ambiental en The New York Times.
Mira Rojanasakul es reportera climática y ambiental en The New York Times.
De acuerdo con la nota, los humanos están modificando lentamente el clima de la Tierra. Esto se puede comprobar con los veranos más cálidos, las tormentas más intensas, los mares más altos y los incendios forestales más severos. El calentamiento global que es causado por las emisiones de carbono, podría llevar al colapso de grandes sistemas naturales, alterando su equilibrio. Una vez superados ciertos niveles de calentamiento, los cambios serían radicales y difíciles de revertir.
Un ejemplo de lo anterior son los arrecifes, los cuales han estado desapareciendo (dato crucial 1). El calor excesivo en el agua hace que los corales expulsen las algas simbióticas que viven en sus tejidos. En algunas ocasiones, los corales se blanquean. Cuando esto sucede no siempre significa que estén muertos o que sus arrecifes hayan desaparecido para siempre. Si las condiciones mejoraran, los corales pueden sobrevivir y con el tiempo los arrecifes pueden recuperarse, pero debido al calentamiento global, el blanqueamiento ocasional se está volviendo más frecuente y severo.
Las predicciones indican que incluso con acciones rápidas para frenar el calentamiento, de 70%-90% de los corales constructores de arrecifes, podrían morir en las próximas décadas; sin medidas efectivas, la cifra podría aumentar hasta un 99%. Aunque algunos corales resistentes podrían sobrevivir en ciertas áreas, los ecosistemas que sostienen serán irreconocibles y la recuperación no será rápida ni a gran escala(dato crucial 2).
Bajo el suelo de las regiones frías del mundo, los restos de plantas y animales muertos contienen una gran cantidad de carbono, aproximadamente el doble de lo que hay en la atmósfera. A medida que el calor, los incendios forestales y las lluvias descongelan el suelo congelado, los microbios convierten este carbono en dióxido de carbono y metano. Estos gases químicos son los principales contribuyentes en la formación del ozono en el suelo. En relación con esto, este químico impacta en las cosechas, deteriora las plantas y los árboles, trayendo consigo la intensificación en el calentamiento global y el deshielo del permafrost (capa del subsuelo de la corteza terrestre que está congelada permanentemente).
El deshielo del permafrost es complejo y difícil de predecir. Se han descongelado grandes áreas en Canadá, Alaska y Siberia, pero aún no se sabe con certeza cuán rápido podría descongelarse el resto y cuánto carbono se liberaría. Asimismo es incierto cuánto carbono podría quedar atrapado por la vegetación que crece tras el deshielo.
La nota indica que sería un error ignorar estos riesgos debido a la incertidumbre que presentan. Aunado a esto, es primordial la exploración de los riesgos del deshielo del permafrost independientemente de las probabilidades de que ocurra porque los efectos en el calentamiento global podrían acumularse durante un siglo o más, variando de un lugar a otro (dato crucial 3).
Por otro lado, las enormes capas de hielo en los polos no se derriten de manera uniforme como un cubo de hielo, sino que su pérdida de volumen depende de diversos factores debido a su tamaño y forma. Algunos de estos factores pueden acelerar el derretimiento y es más difícil de detener. En el caso de Groenlandia, a medida que el hielo pierde altura, más superficie queda expuesta a altitudes más cálidas, lo que acelera el derretimiento.
Los científicos han encontrado evidencia geológica de que grandes partes de Groenlandia estuvieron libres de hielo en el pasado, por lo que un nuevo derretimiento significativo podría tener efectos globales, alterando las corrientes oceánicas y afectando las precipitaciones en los trópicos y otras regiones. De hecho el derretimiento irreversible del hielo en Groenlandia podría comenzar en este siglo y continuar durante cientos o miles de años (dato crucial 4).
En Antártida occidental, el hielo está más amenazado por el agua caliente que por el aire cálido. Muchos glaciares de esta región fluyen hacia el mar, exponiendo sus superficies a los océanos. A medida que el agua se calienta, las plataformas de hielo flotante se derriten y debilitan desde abajo, especialmente en las zonas donde se apoyan en el fondo marino. Esto provoca que la plataforma de hielo pierda su equilibrio y que más hielo del interior del continente se deslice hacia el océano.
La capa de hielo de Antártida occidental ya se ha derrumbado en múltiples ocasiones. Por el momento, los científicos están intentando determinar qué tan cerca está la capa de hielo actual de un colapso similar. Se dice que el derretimiento en Antártida será responsable de la mitad del futuro de las costas del mundo; la comprensión de cómo podría romperse el hielo está aún en su fase inicial (dato crucial 5).
Los científicos han descubierto que el Sahara ha cambiado varias veces entre condiciones áridas y húmedas a lo largo de los siglos. Aún no se tiene certeza de cómo podría cambiar el monzón de África Occidental en respuesta al calentamiento actual. Los cambios en el monzón tendrán un impacto significativo en una región donde muchas personas dependen del clima para su nutrición y sustento, pero aún es difícil predecir cuándo podrían ocurrir estos cambios (dato crucial 6).
En el otro extremo, la selva amazónica también contiene una considerable cantidad de seres vivos aún no descubiertos y una gran reserva de carbono que, de otro modo, contribuiría al calentamiento global. Amazonas actúa como un motor viviente del clima, donde las exhalaciones de todos sus árboles generan nubes cargadas de humedad que al caer como lluvia mantiene la región boscosa.
Adicional a esto, en Amazonas una gran parte de ganaderos y agricultores continúan con la deforestación. Junto con el aumento de incendios forestales y sequías debido al calentamiento global, amenazan con romper este ciclo de lluvia. Los científicos temen que si se tala una parte demasiado grande del bosque, la selva podría degradarse en una sabana herbosa. Según investigaciones recientes, casi la mitad de la selva amazónica actual podría estar en riesgo de sufrir esta degradación para el año 2050. El momento en que esto podría suceder depende de la rapidez con la que se tale o se proteja el bosque restante (dato crucial 7).
Finalmente, la Circulación Meridional Atlántica (AMOC, por su sigla en inglés), un gigante bucle de agua marina, recorre el Atlántico desde las costas de África Occidental, pasando por el Caribe y subiendo hasta Europa antes de descender nuevamente. Este flujo de agua determina las temperaturas y las precipitaciones en gran parte del planeta. Este se mantiene en movimiento gracias al descenso del agua más salada y densa, así como el ascenso del agua más dulce y ligera. No obstante, el derretimiento del hielo de Groenlandia está alterando este equilibrio al agregar grandes cantidades de agua dulce al Atlántico Norte. Esto preocupa a los científicos porque si este "motor" oceánico se desacelera demasiado, podría detenerse y alterar los patrones climáticos en Europa y los trópicos.
Según Niklas Boers, un científico climático, cada aumento de CO2 en la atmósfera incrementa la probabilidad de que ocurra un evento de inflexión. Retrasar la reducción de emisiones acerca cada vez más a un territorio peligroso.
1) Muerte masiva de arrecifes de corales
2)Descongelación abrupta del permafost
3)Colapso del hielo en Groenlandia
4)Desglose del hielo de la Antártida occidental.
5) Cambio repentino en el monzón de África Occidental
6) Pérdida de la selva amazónica
7) Cierre de las corrientes del Atlántico.
Esta nota invita a la reflexión sobre los eventos climáticos más preocupantes. En tal sentido, el calentamiento global, impulsado por las emisiones de carbono, está provocando cambios profundos y potencialmente irreversibles en varios sistemas naturales clave del planeta. Cada uno de estos eventos podría desencadenar consecuencias catastróficas a nivel global. La falta de acción para reducir las emisiones de carbono podría llevar a puntos de no retorno, con efectos devastadores para el medio ambiente y la humanidad.