Ice sheets can collapse at 600 metres a day, far faster than feared, study finds
Enviado por Paola García en Jue, 10/02/2025 - 19:10Carrington, Damian [2023], "Ice sheets can collapse at 600 metres a day, far faster than feared, study finds", The Guardian, 5 de abril, https://www.theguardian.com/environment/2023/apr/05/ice-sheets-collapse-... [1]
Damian Carrington es editor de medioambiente en The Guardian.
Un estudio publicado en la revista Nature advierte que las capas de hielo colapsan mucho más rápido de lo estimado previamente, a una velocidad máxima de 600 metros por día. Esta conclusión se obtuvo por el análisis de evidencias geológicas del final de la última edad de hielo.
La crisis climática está acelerando el deshielo de las capas de hielo, lo que ocasiona que aumente el nivel del mar. Un ejemplo de ellos es el glaciar Thwaites, ubicado en la Antártida Occidental, conocido como el "glaciar del juicio final" debido a que su colapso generaría un aumento significativo del nivel del mar.
El aumento acelerado del nivel del mar incrementa la vulnerabilidad de las grandes ciudades que se encuentran costeras frente a los fenómenos meteorológicos extremos e inundaciones.
La capa de hielo de Antártida Occidental ya supero el punto en el que las perdidas de la capa de hielo son imparables e irreversibles. Para realizar el análisis, los investigadores identificaron crestas sedimentarias paralelas a la línea de fondo, formadas por el movimiento de las mareas. Estas estructuras, generadas por el empuje de los sedimentos permitieron calcular la velocidad del colapso de hielo.
La mayoría de las estimaciones sobre la tasa de colapso, entendida como la velocidad a la que la capa de hielo retrocede, se basan en datos satelitales recopilados en los últimos 50 años. Sin embargo, para analizar una mayor variedad de condiciones climáticas, es necesario incorporar datos geológicos que se remontan a miles de años. (dato crucial 1)
La investigación, publicada en Nature titulada como "Rapid, buoyancy-driven ice-sheet retreat of hundreds of metres per day (https://www.nature.com/articles/s41586-023-05876-1 [6])", analizó el lecho marino frente a la costa de Noruega mediante un mapeo detallado para calcular la velocidad del colapso de las capas de hielo.
Las velocidades de retroceso identificadas oscilaron entre 50 hasta 600 metros diarios, lo que evidencia episodios de colapso extremadamente rápidos. (dato crucial 2)
El estudio abarcó un área más amplia y un mayor número de sitios de observación, concluyendo que las dorsales oceánicas son el factor que controla las tasas de retroceso de las capas de hielo. Las tasas de retroceso más rápidas se registraron cuando la capa de hielo se encontraba sobre la planicie del lecho marino. En estas condiciones, la fusión que ocurre en la base de la capa de hielo facilita el retroceso mayor en la línea base en comparación con zonas donde el lecho marino presenta pendientes más pronunciadas. (dato crucial 3)
1) 
La imagen muestra como se ocasiona el retroceso del hielo.
2) Las capas de hielo pueden retroceder hasta 20 veces más rápido que el máximo registrado previamente por satélites, que era de aproximadamente 30 metros diarios en el glaciar Pope.
3) El análisis se realizó sobre un área de 30 000 km^2 de lecho marino y se identificaron y 7600 dorsales sedimentarias, utilizadas para calcular las velocidades de colapso.
Uno de los mayores impactos de cambio climático ha sido el aumento de nivel del mar, provocado por el acelerado deshielo de glaciares y capas de hielo, lo cual representa una clara forma de destrucción del ambiente. Este proceso desequilibra a los ecosistemas marinos y afecta a las comunidades vulnerables de las líneas de costa.
El rápido deshielo se ha intensificado debido al calentamiento global generado por la emisión de gases de efecto invernadero, vinculada en gran medida a las cantidades industriales extractivas impulsadas por las empresas transnacionales que operan más allá de las fronteras del capital. Como resultado, se alcanza el punto de no retorno que la pérdida de hielo se vuelve irreversible, constituyendo un riesgo existencial, donde las políticas publicas y la gobernanza mundial efectiva son necesarias.