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3.3 Putting Planetary Boundaries to Work: Emerging Practices, Actors and Tools

Enviado por Luan Castillo en Sáb, 10/25/2025 - 18:00
Cita: 

Häyhä, Tiina y Albert Norström [2025], "3.3 Putting Planetary Boundaries to Work: Emerging Practices, Actors and Tools", Planetary Health Check 2025. A Scientific Assessment of the State of the Planet, pp. 69-77, https://www.planetaryhealthcheck.org/wp-content/uploads/PlanetaryHealthC... [1]

Fuente: 
Libro
Fecha de publicación: 
2025
Revista descriptores: 
Combate y adaptación frente a la destrucción del ambiente [2]
Destrucción del ambiente [3]
Empresas transnacionales y gobernanza mundial [4]
Fronteras del capital [5]
Riesgos existenciales [6]
Tema: 
Límites planetarios y capitalismo verde: la crisis ecológica global bajo la gobernanza corporativa
Idea principal: 

    Tiina Häyhä y Albert Norström son investigadores del Stockholm Resilience Centre (SRC), institución académica de referencia internacional en el estudio de la sostenibilidad, los sistemas socioecológicos y la gobernanza ambiental global. Su trabajo se sitúa en la intersección entre la ciencia del sistema Tierra, las políticas públicas ambientales y los procesos de transformación socioeconómica orientados a operar dentro de los límites planetarios. Häyhä ha desarrollado investigación enfocada en la traducción del marco de los límites planetarios a escalas nacionales y sectoriales, mientras que Norström se desempeña como director científico de la Earth Commission, participando en iniciativas internacionales que articulan conocimiento científico y toma de decisiones en materia de sostenibilidad. De manera conjunta, su producción académica contribuye a la operacionalización del enfoque de Planetary Boundaries en contextos de gobernanza, políticas públicas y actores económicos.


    Prólogo de los editores

    El prólogo presenta el propósito central del capítulo, explicando que se trata de una evaluación del estado actual de la salud planetaria en 2025, con énfasis en las respuestas que diversos actores —gobiernos, ciudades, empresas, sector financiero y sociedad civil— están implementando para enfrentar la aceleración de la crisis ambiental y climática. Los editores señalan que el deterioro de los sistemas biofísicos ha alcanzado niveles que sobrepasan límites seguros a escala planetaria, lo cual exige entender no solo los impactos, sino también la capacidad institucional y política para actuar frente a esta situación.

    El texto enmarca la discusión reconociendo que, aunque existe mayor atención pública y científica sobre los límites planetarios, las respuestas colectivas no están logrando frenar la tendencia al empeoramiento. Se destaca que la presión sobre ecosistemas, la pérdida de biodiversidad y el avance del cambio climático siguen incrementándose pese a compromisos globales, lo que indica una desconexión entre metas declaradas y políticas efectivamente implementadas. En este sentido, el prólogo afirma que evaluar los progresos, obstáculos y avances diferenciales entre actores es crucial para comprender qué esfuerzos son más prometedores y cuáles permanecen insuficientes.

    El prólogo introduce además que la salud planetaria requiere enfoques coordinados entre múltiples escalas —global, nacional, local— y entre sectores diversos del sistema económico y social. Los editores mencionan que la transición hacia un modelo compatible con los límites planetarios no puede depender únicamente de la acción gubernamental, sino que requiere la movilización de actores privados, financieros y comunitarios. Sin embargo, señalan que estas contribuciones no son equivalentes ni están distribuidas de manera uniforme, lo que genera brechas importantes en la capacidad de respuesta.

    Finalmente, el texto establece el objetivo del capítulo: sintetizar cómo distintos sectores han respondido en los últimos años y qué tipos de estrategias están siendo adoptadas para transitar hacia un sistema socioecológico más seguro. El prólogo enfatiza la necesidad de evaluar críticamente no sólo las metas anunciadas, sino también la implementación real, la escala de las acciones emprendidas y los desafíos que persisten. Con ello, se prepara el terreno para analizar comparativamente las políticas gubernamentales, iniciativas subnacionales, medidas empresariales y movilizaciones sociales incluidas en el capítulo.

    Introducción

    La introducción plantea que la humanidad opera actualmente fuera de múltiples límites planetarios, situación que constituye una amenaza directa para la estabilidad ecológica y para las bases materiales que sostienen la vida humana. El documento expone que estos límites —relacionados con el clima, biodiversidad, uso del agua, ciclos biogeoquímicos y contaminación— han sido ampliamente rebasados debido a la expansión industrial, el crecimiento económico dependiente de combustibles fósiles y la falta de mecanismos efectivos de gobernanza global. El texto subraya que, aunque los límites planetarios ofrecen un marco científico para evaluar riesgos ambientales sistémicos, las respuestas políticas han sido insuficientes, fragmentadas y lentas ante el ritmo de deterioro.

    El capítulo destaca que la principal dificultad para traducir el marco de límites planetarios en acción efectiva radica en su escala: son fenómenos globales que requieren coordinación multiescalar y cooperación internacional, pero los sistemas políticos y económicos operan bajo incentivos nacionales, corporativos y de corto plazo. Esto ha generado un desfase estructural entre el conocimiento científico y las medidas implementadas. El documento afirma que, aunque algunos países, ciudades, empresas y organizaciones han comenzado a usar este marco para orientar políticas ambientales, la mayoría de las acciones siguen siendo voluntarias, parciales o de alcance limitado.

    La introducción también enfatiza que existen profundas desigualdades entre países respecto a responsabilidades históricas y capacidades para responder a la crisis ecológica. Mientras los países de altos ingresos concentran la mayor parte de las emisiones acumuladas y poseen recursos para adaptación y mitigación, los países del Sur global enfrentan impactos desproporcionados y menos margen de maniobra fiscal y tecnológico. Este desequilibrio complica cualquier mecanismo de gobernanza ambiental global basado en justicia climática. Finalmente, la introducción establece que el capítulo analizará cómo distintos actores —gobiernos, ciudades, empresas y sociedad civil— están intentando integrar los límites planetarios en políticas y prácticas, evaluando avances, vacíos y retos estructurales.

    Enfoques gubernamentales: de los compromisos globales a la fragmentación institucional

    El documento describe que los gobiernos nacionales se encuentran bajo una presión creciente para responder a la crisis planetaria mediante políticas que reconozcan los límites biofísicos del sistema terrestre. Señala que algunos países han comenzado a integrar conceptos derivados de las fronteras planetarias en marcos regulatorios, estrategias climáticas y planes sectoriales, aunque la adopción es desigual entre regiones. Se menciona que la atención estatal se concentra principalmente en cambio climático, biodiversidad y contaminación, mientras que otras dimensiones del sistema terrestre —como el uso de nitrógeno, fósforo o los cambios en sistemas hídricos— reciben menor prioridad política. El texto indica que estas políticas suelen estructurarse en torno a compromisos internacionales ya existentes, como el Acuerdo de París o el Marco Global de Biodiversidad, que funcionan como referencias obligadas para orientar la acción gubernamental.

    El documento subraya que, aunque existen avances en la incorporación del lenguaje de límites planetarios, la mayoría de los gobiernos continúa operando bajo modelos económicos que dependen del crecimiento material y del uso intensivo de recursos, lo cual dificulta implementar políticas alineadas con la capacidad ecológica del planeta. Se señalan ejemplos de estrategias nacionales de cambio climático que reconocen explícitamente umbrales ecológicos, pero que simultáneamente promueven sectores extractivos o infraestructura fósil. Este tipo de contradicciones es presentado como un rasgo recurrente de las políticas estatales: integrar objetivos ambientales ambiciosos mientras se mantienen prácticas económicas que presionan los sistemas naturales.

    El documento también explica que los gobiernos están ampliando mecanismos de evaluación ambiental estratégica, marcos regulatorios para sustancias químicas, metas de conservación y normativas sobre uso del suelo. Sin embargo, estas iniciativas suelen fragmentarse en múltiples instituciones y agencias, lo que limita su coherencia a escala nacional. El texto destaca que, en varios países, ministerios de finanzas y de desarrollo económico continúan siendo actores centrales en la toma de decisiones, lo que condiciona la adopción de políticas más estrictas o transformadoras. Asimismo, se menciona que muchas naciones dependen del financiamiento internacional o de alianzas tecnológicas para implementar medidas de gran escala, lo que introduce restricciones adicionales y desigualdades entre el Norte y el Sur global.

    Finalmente, el documento señala que la gobernanza internacional intenta integrar los límites planetarios a través de acuerdos multilaterales, plataformas científicas y mecanismos de cooperación, pero enfrenta desafíos significativos de coordinación. Se advierte que los marcos globales carecen de herramientas vinculantes para asegurar que los países cumplan límites ecológicos y que, en la práctica, la acción gubernamental depende de prioridades políticas internas. El texto concluye que, aunque las políticas nacionales e internacionales comienzan a reflejar la ciencia de los límites planetarios, la implementación efectiva sigue rezagada frente a la velocidad del deterioro ambiental y requiere transformaciones estructurales que aún no han sido adoptadas.

    Iniciativas de ciudades y gobiernos subnacionales

    Las ciudades y los gobiernos subnacionales son identificados en el documento como actores estratégicos para la implementación de políticas alineadas con los límites planetarios, debido a que concentran población, infraestructura crítica y una parte sustantiva de las emisiones y del consumo de recursos. El texto señala que muchas ciudades han adoptado planes climáticos y ambientales más ambiciosos que los establecidos por los gobiernos nacionales, impulsando medidas que integran energía, movilidad, uso de suelo, vivienda y gestión de residuos. Estas administraciones han incorporado marcos de “neutralidad climática”, “ciudades de 15 minutos” o “infraestructura verde”, con metas que incluyen reducción de emisiones, mejoras en calidad del aire, recuperación de ecosistemas urbanos y estrategias de adaptación frente a riesgos climáticos.

    El documento destaca que redes internacionales de ciudades —como C40, ICLEI o el Global Covenant of Mayors— han permitido compartir información técnica, promover estándares comunes y aumentar capacidad institucional. A través de estas redes, ciudades de diferentes escalas han coordinado compromisos de descarbonización, planes para electrificación del transporte, expansión del transporte público, peatonalización y reconfiguración de espacios urbanos para reducir dependencia del automóvil. De manera paralela, se señalan iniciativas dirigidas a mejorar la eficiencia energética en edificios, implementar techos solares, promover refrigeración sostenible y establecer regulaciones para nuevas construcciones que eviten materiales con alto impacto ambiental.

    El texto subraya que varias ciudades han comenzado a integrar principios de justicia ambiental en la planificación urbana, reconociendo que los impactos del cambio climático afectan de manera desigual a distintas comunidades. En este sentido, se mencionan programas que buscan ampliar acceso a áreas verdes, desarrollar sistemas de alerta temprana, mejorar infraestructura hídrica y proteger a poblaciones más vulnerables ante olas de calor y eventos extremos. También se enumeran ejemplos de ciudades que han invertido en soluciones basadas en la naturaleza —restauración de humedales urbanos, corredores bioculturales, reforestación y agricultura urbana— como mecanismos de mitigación y adaptación.

    Finalmente, el documento señala que, pese a los avances, las capacidades de los gobiernos subnacionales continúan limitadas por recursos financieros insuficientes, marcos regulatorios nacionales restrictivos y dependencia de infraestructura controlada por actores privados. Además, se menciona que la acción climática urbana enfrenta retos derivados de desigualdades socioeconómicas, presiones inmobiliarias y conflictos entre expansión urbana y conservación ambiental. El texto concluye que las ciudades tienen potencial para actuar como centros de innovación climática y ecológica, pero requieren mayores atribuciones, financiamiento sostenido y coordinación multinivel para alinearse plenamente con los límites planetarios.

    Respuestas del sector empresarial y financiero

    El documento señala que el sector empresarial y financiero ha incrementado su participación en iniciativas relacionadas con sostenibilidad, riesgos climáticos y límites planetarios, pero su involucramiento presenta grandes desigualdades entre regiones y tipos de empresas. La mayoría de las acciones provienen de corporaciones multinacionales con acceso a infraestructura técnica y capacidad para reportar indicadores ambientales. Estas empresas han adoptado compromisos de reducción de emisiones, estrategias de inversión responsable y programas de abastecimiento más sostenibles, motivadas en parte por regulaciones emergentes, presión social, riesgos reputacionales y la necesidad de anticipar impactos en sus cadenas de suministro. Sin embargo, el texto subraya que gran parte de estas iniciativas se concentra en sectores específicos y no reflejan transformaciones estructurales en los modelos de negocio.

    El documento destaca un aumento significativo en los marcos de reporte ambiental y financiero, entre ellos los estándares de divulgación de riesgos climáticos, las métricas ESG y la presión para transparentar flujos financieros incompatibles con la transición ecológica. Estas herramientas han promovido que empresas y bancos identifiquen vulnerabilidades relacionadas con eventos climáticos extremos, deterioro de recursos naturales y posibles interrupciones en cadenas logísticas. No obstante, el texto advierte que, aun con estos avances, la mayoría de los flujos financieros globales continúa dirigida hacia actividades intensivas en carbono, infraestructura fósil y modelos extractivos que superan los límites planetarios. Las instituciones financieras mantienen inversiones en sectores responsables de deforestación, minería de alto impacto, agricultura industrial y expansión de combustibles fósiles.

    El documento indica que algunas corporaciones han intentado integrar explícitamente los límites planetarios en sus estrategias corporativas. Esto incluye esfuerzos por cuantificar impactos, establecer límites internos de extracción y crear objetivos basados en ciencia. Sin embargo, el texto señala que estas iniciativas son todavía marginales y carecen de mecanismos sólidos de cumplimiento. Además, persisten problemas metodológicos sobre cómo aplicar los límites planetarios a unidades empresariales o cadenas globales de producción. En muchos casos, los compromisos corporativos utilizan métricas parciales que no capturan impactos acumulativos ni externalidades socioambientales más amplias, lo cual dificulta evaluar si las acciones corporativas están alineadas con un espacio operativo seguro.

    Finalmente, el documento subraya que la respuesta del sector financiero es clave para reorientar inversiones hacia modelos compatibles con la estabilidad climática y ecológica. Si bien algunas instituciones han desarrollado marcos de descarbonización, fondos verdes y políticas para limitar financiamiento a actividades nocivas, estas medidas siguen siendo insuficientes frente a la magnitud de los riesgos planetarios. El texto concluye que, sin cambios regulatorios más estrictos, mecanismos obligatorios de reporte, eliminación progresiva de subsidios fósiles y criterios de inversión basados en límites biofísicos, las acciones del sector empresarial y financiero continuarán siendo fragmentarias y no alterarán las dinámicas estructurales que impulsan la degradación ambiental global.

    Enfoques de la sociedad civil y comunidades

    El documento expone que organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales y comunidades locales desempeñan un papel central en la implementación práctica de acciones vinculadas a los límites planetarios y a la regeneración ecológica. Estas iniciativas suelen surgir en contextos donde las políticas nacionales resultan insuficientes, donde hay vacíos regulatorios o donde las instituciones formales no logran atender de manera adecuada los impactos sociales y ambientales del cambio climático. Las organizaciones civiles actúan como intermediarias entre el conocimiento científico y las poblaciones locales, impulsando campañas educativas, monitoreo comunitario, resistencia socioambiental y construcción de alternativas productivas basadas en principios de justicia, resiliencia y sustentabilidad territorial.

    El texto destaca que numerosos movimientos comunitarios trabajan en proyectos de restauración ecológica, agricultura regenerativa a pequeña escala, manejo comunitario de bosques, protección de cuencas, conservación de biodiversidad y economías solidarias. Estas iniciativas se caracterizan por integrar conocimientos científicos con saberes locales e indígenas, creando modelos adaptados a condiciones territoriales específicas. Las comunidades desarrollan también mecanismos autónomos de vigilancia ambiental, sistemas de alerta, cartografías participativas y observatorios climáticos que permiten documentar degradación ambiental, conflictos extractivos y riesgo climático desde una perspectiva socialmente situada. El documento subraya que estos procesos fortalecen capacidades locales de adaptación y reducen vulnerabilidades que los marcos nacionales suelen ignorar.

    La sección señala que redes internacionales de la sociedad civil han tenido un papel relevante en la presión política global para que los límites planetarios se adopten como marco normativo. Movimientos juveniles, organizaciones de derechos humanos, colectivos feministas, sindicatos y redes indígenas han articulado demandas para que gobiernos y empresas adopten compromisos más estrictos sobre emisiones, biodiversidad, uso del suelo y contaminación. Estas alianzas globales han influido en negociaciones climáticas, evaluaciones de desarrollo sostenible y debates regulatorios sobre responsabilidad corporativa. El documento destaca que estas estrategias funcionan como contrapeso a la inacción gubernamental y a la captura corporativa de políticas públicas.

    Finalmente, el texto subraya que la capacidad transformadora de la sociedad civil enfrenta límites estructurales derivados de la falta de financiamiento, la presión de actores corporativos, la criminalización del activismo y las desigualdades territoriales. A pesar de ello, el documento concluye que las iniciativas comunitarias constituyen espacios críticos de innovación social y ambiental que permiten traducir los límites planetarios en prácticas concretas de vida y gobernanza local. Su importancia radica en que promueven transiciones desde abajo, fortalecen el tejido social y abren rutas para la implementación de políticas más justas y efectivas.

    Conclusión

    El capítulo concluye que los límites planetarios constituyen un marco científico fundamental para evaluar la estabilidad del sistema Tierra y orientar respuestas institucionales ante la crisis ecológica global. Sin embargo, el texto subraya que la traducción de este marco a políticas públicas, estrategias empresariales y acciones comunitarias ha sido desigual y fragmentada. Aunque existen avances en algunos países, ciudades, empresas y colectivos, el ritmo y la escala de estas iniciativas no son proporcionales a la magnitud del deterioro ambiental ni a la velocidad con la que se rebasan umbrales críticos. La sección enfatiza que la mayor parte de las respuestas institucionales continúa operando dentro de lógicas sectoriales, sin integrar plenamente la interdependencia entre los sistemas ecológicos, económicos y sociales.

    El documento señala que la falta de coherencia entre políticas nacionales, compromisos internacionales y prácticas corporativas limita la capacidad global para realizar transformaciones estructurales. Las brechas entre principios declarados y acciones efectivas persisten, particularmente en sectores con fuerte poder económico y político. A la vez, el capítulo identifica que algunas iniciativas —especialmente las que vinculan gobernanza subnacional, marcos regulatorios innovadores y esfuerzos de sociedad civil— muestran potencial para escalar soluciones hacia modelos más integrales. Sin embargo, estas experiencias todavía no logran contrarrestar las presiones que impulsan la degradación ambiental, incluyendo la expansión de sectores extractivos y la falta de mecanismos vinculantes de cumplimiento.

    Finalmente, el capítulo destaca que la acción colectiva es indispensable para mantener un sistema Tierra funcional y prevenir riesgos socioecológicos de gran escala. Las respuestas deben incorporar principios de justicia, equidad y redistribución de capacidades para garantizar que la transición hacia sociedades seguras y sostenibles no profundice desigualdades ni excluya a comunidades vulnerables. El texto concluye que el marco de límites planetarios puede servir como referencia estratégica para una movilización multiescalar —desde gobiernos hasta empresas, ciudades y movimientos sociales— siempre que las acciones se articulen, se amplíen en alcance y velocidad, y se centren en preservar condiciones que sostengan la vida humana y no humana en el largo plazo.

Datos cruciales: 

    1) Siete de los nueve límites planetarios definidos por el Stockholm Resilience Centre han sido sobrepasados, lo que coloca al sistema Tierra en una situación de riesgo sistémico. Los únicos límites que se mantienen dentro del rango seguro son la acidificación oceánica y la carga atmosférica de aerosoles.

    2) Más de 2,600 empresas globales participan en la Science Based Targets initiative (SBTi), comprometiéndose a reducir emisiones en línea con el Acuerdo de París. Sin embargo, solo alrededor de 10% de ellas extienden sus metas a otros límites planetarios, como biodiversidad o contaminación química.

    3) El sector financiero internacional administra 150 billones de dólares en activos que comienzan a incorporar criterios de sostenibilidad ambiental a través de mecanismos de reporte como la Global Reporting Initiative (GRI) y la Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD), aunque sin incorporar aún los nueve límites de forma integrada.

    4) Según la Comisión EAT-Lancet, una transformación alimentaria global basada en dietas sostenibles permitiría reducir hasta 50% las emisiones del sistema alimentario, contribuyendo de forma directa a mantener los límites planetarios relacionados con el clima y la biodiversidad

    5) La Figura 1 representa los nueve procesos fundamentales del sistema Tierra (cambio climático, integridad de la biosfera, ciclos de nitrógeno y fósforo, uso del suelo, agua dulce, acidificación oceánica, aerosoles, contaminación química y nuevas entidades). El gráfico utiliza una escala circular en la que las áreas rojas muestran los límites ya transgredidos.

    6) La figura 2 Diagrama de flujo que muestra cómo los límites planetarios pueden traducirse a diferentes escalas —global, regional, nacional y urbana—. Incluye ejemplos de metodologías de adaptación como la Economía Donut, los indicadores de la SBTN y los mecanismos de gobernanza local en ciudades como Estocolmo, Ámsterdam y Bristol. Explica cómo los límites planetarios se vuelven herramientas de planificación local, integrando ciencia, política pública y participación ciudadana. Refuerza la idea de que las acciones locales pueden contribuir al mantenimiento de los procesos globales del sistema Tierra.

    7) La figura 3 mapea las principales empresas y consorcios financieros que han adoptado el enfoque de Límites Planetarios. Destaca el papel creciente del capital corporativo en la gobernanza ambiental, evidenciando una transición hacia la medición y gestión del impacto ecológico a través de estándares científicos. Al mismo tiempo, revela que el compromiso sigue siendo parcial y concentrado en grandes corporaciones del Norte global, dejando un vacío en el Sur global y en las pequeñas y medianas empresas.

Trabajo de Fuentes: 

Steffen, W. et al. [2015], The trajectory of the Anthropocene: The Great Acceleration. Anthr. Rev. 2, 81–98.

Steffen, W. et al. [2015], Planetary boundaries: Guiding human development on a changing planet. Science 347, 1259855.

Gerten, D. et al. [2025], A software package for assessing terrestrial planetary boundaries. One Earth 8, 101341.

Persson, L. et al. [2022], Outside the Safe Operating Space of the Planetary Boundary for Novel Entities. Environ. Sci. Technol. 56, 1510–1521.

Van Vuuren, D. P. et al. [2025], Exploring pathways for world development within planetary boundaries. Nature 641, 910–916.

Tilman, D. & Clark, M. [2014], Global diets link environmental sustainability and human health. Nature 515, 518–522.

Hoornweg, D. et al. [2016], An urban approach to planetary boundaries. Ambio 45, 567–580.

FAO [2022], Forest Pathways for Green Recovery and Building Inclusive, Resilient and Sustainable Economies.. The State of the World’s Forests. Rome. doi:10.4060/cb9360en.

Nash, K. L. et al. [2017], Planetary boundaries for a blue planet. Nat. Ecol. Evol. 1, 1625–1634.

Rockström, J. et al. [2024], Planetary Boundaries guide humanity’s future on Earth. Nat. Rev. Earth Environ. 5, 773–788.

Nexo con el tema que estudiamos: 

    El texto articula una crítica estructural a la crisis ecológica global desde la noción de los Límites Planetarios, lo que permite vincularlo directamente con las líneas del LET orientadas a la destrucción del ambiente y los riesgos existenciales derivados del modelo capitalista global. El diagnóstico presentado en el Planetary Health Check 2025 evidencia que la transgresión de siete de los nueve límites planetarios no solo implica un colapso ecológico, sino también una amenaza sistémica a la continuidad de las sociedades humanas y de las economías capitalistas contemporáneas. Desde esta perspectiva, la destrucción ambiental no se concibe como una externalidad, sino como un producto inherente a las dinámicas de acumulación y expansión del capital transnacional.

    En cuanto a la línea “Empresas transnacionales y gobernanza mundial”, el texto señala la creciente incorporación del lenguaje científico y ecológico en los marcos de gestión corporativa —a través de la Science Based Targets initiative (SBTi), la Global Reporting Initiative (GRI) y la Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD)—. Sin embargo, esta “integración” reproduce un modelo de autoregulación privada, donde las corporaciones globales reconfiguran los límites ecológicos en instrumentos financieros y reputacionales, sin modificar las lógicas extractivas ni las cadenas globales de valor que sostienen la destrucción ambiental. De este modo, el documento ofrece un punto de partida para analizar el papel de las CTN como actores de gobernanza ambiental corporativa, más que como responsables del colapso ecosistémico que buscan mitigar discursivamente.

    El eje “Fronteras del capital” se observa en la expansión de nuevos mercados verdes y la mercantilización de la naturaleza a través de la medición, cuantificación y gestión de los límites planetarios. La traducción de procesos biogeoquímicos en métricas financieras representa un desplazamiento de la frontera de acumulación hacia el terreno del clima y la biodiversidad. Este proceso, descrito tangencialmente en el informe, abre una oportunidad de análisis sobre cómo el capital corporativo produce nuevas formas de territorialización ecológica mediante mecanismos de compensación, créditos de carbono y taxonomías verdes.

    En relación con “combate y adaptación frente a la destrucción del ambiente”, el informe ofrece una lectura tecnocrática centrada en la eficiencia, las alianzas público-privadas y la planeación urbana, omitiendo el papel de los movimientos sociales, las resistencias territoriales y los saberes locales en la defensa de los bienes comunes. Este vacío teórico y político abre una línea de investigación fundamental para el LET: examinar las tensiones entre la gobernanza global corporativa y las formas de adaptación comunitaria que emergen desde el Sur global, particularmente en torno al acceso a la tierra, el agua y la soberanía alimentaria.

    Finalmente, en el marco de los riesgos existenciales, el texto reconoce la magnitud del colapso ecológico, pero evita profundizar en las relaciones estructurales entre desigualdad, poder corporativo y vulnerabilidad ambiental. Ello plantea un campo de investigación necesario para el LET: analizar los mecanismos de acumulación diferencial y las jerarquías socioambientales producidas por las empresas transnacionales, así como sus impactos sobre la capacidad adaptativa de las sociedades más empobrecidas.

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