It's not (just) rocket science. The big ambitions of China's private space industry
Enviado por Ix-chel Bilvao en Vie, 02/27/2026 - 23:51The Economist [2026], "It's not (just) rocket science. The big ambitions of China's private space industry", The Economist, 17 de enero, https://www.economist.com/china/2026/01/11/the-big-ambitions-of-chinas-p... [1]
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El programa espacial del estado chino ha enviado un explorador a Marte y construido una de las dos estaciones espaciales que orbitan la Tierra. La industria privada espacial con sede en China espera recuperar la primera etapa de un cohete, paso vital para reducir costos de lanzamiento. También se busca completar plataformas de lanzamiento, las fábricas de satélites aumentarán su producción y el gobierno encausará mayores recursos a esta industria.
Las firmas espaciales chinas están detrás de sus rivales extranjeras (dato crucial 1). Ninguna compañía china del sector supera a SpaceX de Estados Unidos (dato crucial 2).
Ojos puestos en las estrellas
La economía espacial global (dato crucial 3) aún es dominada por Estados Unidos. Pero, la industria del espacio comercial chino comparte ventajas con otros sectores de alta tecnología: muchos ingenieros, empresarios ambiciosos y un gobierno dispuesto a apoyar. Es cuestión de tiempo el que China alcance a Estados Unidos.
Casi todos los lanzamientos chinos siguen ocupando los cohetes "Long March" hechos por la Corporación China de Ciencia Aeroespacial y Tecnología (CASC, por su sigla en inglés). La mayoría de la capacidad de CASC es utilizada para fines gubernamentales y programas militares. Ello implica desventajas frente a la competencia occidental: aversión al riesgo, no baja los costos por ser una empresa gubernamental (dato crucial 4).
Por su parte, SpaceX se encuentra probando un nuevo vehículo espacial, "Starship", que podría llevar más satélites a órbita y más grandes con cada lanzamiento. Las compañías chinas solo cuentan con cohetes de un solo uso que son más caros.
En diciembre de 2025, tanto CASC como la compañía espacial LandSpace, probaron el lanzamiento de cohetes reutilizables. La primera probó el Long March 12A y la segunda el Zhuque-3. Para ambos casos la etapa propulsora reutilizable explotó antes de ser recuperada, pero la segunda etapa llegó a órbita. Otras compañías también están probando cohetes reutilizables.
Los cohetes más baratos y reutilizables aumentarán las capacidades de China en el espacio y sus empresas podrán construir grandes constelaciones de satélites. Las megaconstelaciones son requeridas para la cobertura de internet satelital y China tiene dos en formación, muy por debajo de las infraestructuras de SpaceX (dato crucial 5).
Sin embargo, encontrar clientes para este servicio es un reto. Starlink, de Elon Musk empresario estadounidense, tiene millones de suscriptores, varios de ellos en áreas rurales de Estados Unidos donde la cobertura de internet terrestre es pobre. En China, gran parte del país tiene internet barato de proveedores domésticos y los que viven en áreas remotas no podrían pagar internet satelital. Además, los países occidentales son desconfiados de obtener su internet de China y sería caro para los países en desarrollo. La falta de demanda provoca que sea difícil justificar grandes inversiones en satélites. Cuando aumente la demanda habrá un rápido desarrollo de los servicios satelitales.
Ya hay señales de que la demanda comienza a aumentar. En diciembre de 2025, Airbus, fabricante europeo de aviones firmó un contrato para que la megaconstelación china "Thousand Sails" le proveyera de internet en los vuelos. Geely, gigante automotriz china, lanzará una constelación para la navegación de sus autos. Igualmente Xiaomi y Huawei, formas tecnológicas, comenzaron a incluir funciones de llamada satelital en sus celulares.
China espera que sus firmas se dirijan a negocios de frontera como turismo espacial y biomanufactura espacial. El 13 de diciembre de 2025 AZSpace, empresa privada, mandó una nave espacial a órbita con cargamento biológico para experimentos.
Explosión controlada
China no permitirá que una sola empresa privada retenga el control del mercado de la manera en que las empresas e instituciones estadounidenses lo hacen. Tal es el caso de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por su sigla en inglés), que depende enteramente de firmas privadas para sus lanzamientos. China planea integrar a las firmas más eficientemente. En noviembre de 2025, la Administración Espacial Nacional de China creó un nuevo departamento para administrar el espacio comercial y apoyar al sector.
Cuando las firmas espaciales despeguen traerán beneficios económicos y militares, como proveer comunicaciones o retirar satélites no deseados. Un ejemplo: oficiales chinos acusaron a Starlink y otras constelaciones extranjeras de ser un reto para la seguridad nacional. A su vez, Starlink acusó que un satélite chino lanzado recientemente estaba muy cerca de uno de la empresa.
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1. Lanzamientos orbitales de satélites y naves espaciales con tripulación. Estados Unidos lleva la delantera en lanzamientos con más de 150 en 2025. Mientras que China se encuentra en menos de 100 y el resto del mundo por arriba de los 50.
2. China condujo cerca de 100 lanzamientos orbitales en 2025, sus firmas privadas fueron responsables de 16 de estos. Por su parte, Estados Unidos condujo 180 lanzamientos, de los cuales SpaceX realizó cerca de 160.
3. La economía espacial global creció de los 300 mil millones de dólares a cerca de 600 mil millones de dólares de 2015 a 2025, y se tiene proyectado que triplicará en 2035.
4. Un cliente promedio de la Corporación China de Ciencia Aeroespacial y Tecnología (CASC, por su sigla en inglés) paga alrededor de 60 000 yuanes (8 600 dólares) por kilogramo de carga del puerto espacial chino a órbita terrestre baja (OTB). Mientras tanto, Falcon 9, cohete estándar de SpaceX puede llevar un kilogramo de carga a OTB a un tercio de ese precio.
5. China está trabajando en dos mega constelaciones, Guowang que tiene proyectado usar 13 000 satélites y "Thousand Sails" que usará 15 000. Por el momento ambas tienen 100 satélites cada una. Mientas que la mega constelación de Starlink, empresa estadounidense de Elon Musk tiene cerca de 9 000 satélites.
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China tiene múltiples ventajas económicas que puede utilizar para propulsar su industria y sector espacial. Sin embargo, esto representa un problema para el resto de países occidentales, ya que implica que China sea capaz de utilizar satélites, los cuales puede ocupar para fines militares y geoestratégicos. La cuestión reside en qué hará Occidente para aminorar el impacto que tendrá la entrada de China a este rubro en un horizonte relativamente corto de tiempo, no solo en la competencia económica sino en las posibles amenazas que esto representaría para la configuración global actual.
La consolidación de China como segundo actor de la exploración del espacio exterior fortalecerá la disputa hegemónica y abrirá un cauce a la reestructuración del sistema. Sin embargo, los interrogantes ambientales y sociales están en pie y deben ser analizados para tener una idea más certera de los escenarios por venir.