Published on LET (https://let.iiec.unam.mx)


Del combustible a la mesa. ¿Qué se necesita para eliminar los combustibles fósiles de los sistemas alimentarios? 2. Limpiar de combustibles fósiles los eslabones intermedios de la cadena

Enviado por Ix-chel Bilvao en Mié, 04/01/2026 - 13:47
Cita: 

IPES-Food [2025], Del combustible a la mesa. ¿Qué se necesita para eliminar los combustibles fósiles de los sistemas alimentarios? 2. Limpiar de combustibles fósiles los eslabones intermedios de la cadena, pp. 28-40, https://ipes-food.org/wp-content/uploads/2025/09/DelCombustibleALaMesa.pdf [1]

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
2025
Revista descriptores: 
Alternativas civilizatorias [2]
Combate y adaptación frente a la destrucción del ambiente [3]
Destrucción del ambiente [4]
Fronteras del capital [5]
Papel de las CTN en el colapso sistémico - Alimentos [6]
Relaciones entre empresas estados y sociedad [7]
Tema: 
Reducir los combustibles fósiles de la cadena productiva es una tarea muy compleja
Idea principal: 

    ¿Cuál es el problema?

    El consumo más alto de combustibles fósiles se da en procesos de transformación, fabricación, empaque y transporte hasta el usuario final (dato crucial 1). Para la segura y eficiente manipulación de los alimentos, los equipos utilizados son de alto consumo energético principalmente de combustibles fósiles. El consumo energético aumenta con el crecimiento en el consumo de alimentos ultraprocesados (UPF, por su sigla en inglés) (dato crucial 2).

    Los alimentos ultraprocesados son aquellos que se elaboran con formulaciones de ingredientes que a su vez han sido procesados anteriormente (dato crucial 3). Entre sus características están las subvenciones, su promoción, gran rentabilidad y diseño para consumo excesivo. Con la urbanización y aumento del poder adquisitivo en países pobres aumenta tanto el consumo como diversidad de alimentos entre ellos la ingesta de estos alimentos ultraprocesados.

    Un ejemplo es el jarabe de maíz alto en fructosa, ingrediente común en estos alimentos. La producción del maíz conlleva un gran consumo de combustible fósil y el proceso para obtener el jarabe consume aun más (dato crucial 4).

    Además de la huella de combustible fósil, los UPF tienen impactos negativos en la salud y el medio ambiente. Su consumo está ligado a efectos como muerte prematura, cáncer y diversas enfermedades. Su producción se basa en monocultivos a gran escala, lo que contribuye a cambios en el uso de la tierra, emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y un incremento en el consumo de agua y energía.

    Asimismo, la producción de envases plásticos en la cadena conlleva un excesivo consumo de combustibles fósiles (datos cruciales 5, 6 y 7). Se promueve el reciclaje como solución a los residuos plásticos pero se pierden de vista soluciones como la reducción de la producción y rediseño del empaquetado. Los plásticos no están diseñados para ser recuperados y los utilizados en el sector alimentario son aún más difíciles de recuperar por sus efectos contaminantes y su composición (dato crucial 8).

    Grupos dentro de este sector han construido una reputación del plástico como reciclable, trasladando la responsabilidad sobre el reciclaje y los efectos contaminantes de los plásticos hacia los consumidores y gobiernos locales. Estas prácticas permiten ampliar la producción y los beneficios de los fabricantes.

    El aumento del uso de plásticos ha disparado sus afectaciones contaminantes. Entre ellos, las empresas alimentarias y de bebidas contribuyen desproporcionadamente. Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé acumulan los niveles más altos de esta contaminación.

    Los envases plásticos no solo suponen contaminación, también riesgos a la salud y a los ecosistemas. Inclusive llegando a detectar microplásticos en tejidos como pulmones, cerebro, placenta y leche materna. Investigaciones relacionan su toxicidad con varias enfermedades (dato crucial 9). Buena parte de los plásticos de uso frecuente no han sido sometidos a estudios ni evaluaciones conforme a las normas de seguridad.

    El transporte de alimentos utiliza esencialmente combustibles fósiles, pero su huella es pequeña comparada con el resto de los sistemas alimentarios (dato crucial 10). Conforme aumenta la urbanización aumenta el intercambio especialmente en regiones de rápido desarrollo.

    Los combustibles fósiles igualmente emiten contaminantes que son perjudiciales (dato crucial 11). Los fuelóleos ocupados en el transporte marítimo emiten cantidades de óxidos de azufre, que aumentan la lluvia ácida y la acidificación de los océanos.

    "Limpiar" de combustibles fósiles la fase de procesamiento

    ¿Qué entendemos por un procesado de alimentos "más limpio" y qué medidas están tomando las empresas en esta línea?

    La mejora de la eficiencia energética y el cambio a energías renovables en el sector alimentario son medidas viables desde el punto de vista financiero. Bastantes fabricantes utilizan energía solar térmica para sus procesos industriales. Pero uno de los desafíos que enfrentan es reducir las necesidades energéticas de estos procesos, lo que requiere optimización y mantenimiento de procesos y equipos.

    Igualmente otro reto es cambiar la demanda eléctrica a fuentes renovables. La descarbonización es posible mediante equipos eléctricos más eficientes. Sin embargo, las inversiones para este tipo de equipos son elevadas.

    ¿En qué medida son viables estas soluciones y hasta qué punto podrían ser transformadoras?

    Un cambio enfocado en un proceso más ecológico a gran escala es más significativo. El abastecimiento mediante fuentes renovables tiene el potencial de reducir la huella climática y fósil del sistema alimentario. Sin embargo, existen barreras técnicas y falta de voluntad política que evitan el crecimiento de estas prácticas. Las empresas evaden estas prácticas por su aversión al riesgo.

    La mejora de equipos que funcionan con gas continúa siendo un reto. El gas fósil es la principal fuente de combustible dados los incentivos que recibe en sus precios. Para el caso de pequeñas y medianas empresas no tienen el capital ni el financiamiento adecuado para invertir en eficiencia energética.

    De la misma forma, el aumento en el uso de energía renovable implica compensaciones por la transición energética. Parte de ello se puede mitigar generando energía in situ, aunque los avances han sido lentos y los incentivos son pocos.

    Algunas empresas de UPF han invertido grandes sumas en energía renovable. No obstante, estas no son una solución a los impactos sanitarios y medioambientales. Frenar la producción de UPF es lo más eficiente para reducir las necesidades energéticas, de plásticos y mejorar la salud. Pero, las empresas no abordan este problema y limitan la acción política al respecto.

    RECUADRO 5: Dinámicas del sector alimentario contrarias a las políticas de salud pública

    Las corporaciones del sector alimentario utilizan tácticas agresivas para bloquear políticas de salud pública y medioambientales, en conjunto con las empresas de combustibles fósiles que traban la acción climática. Ha aumentado la preocupación hacia los UPF sobre la salud y el medioambiente y muchos países han adoptado medidas para reducir su consumo y prohibir plásticos de un solo uso. En respuesta, las empresas líderes del rubro financiaron investigaciones que cuestionan la eficacia de estas políticas, ejercen presión contra las normativas, promueven la autorregulación voluntaria e incluso atacan a los grupos de defensa con amenazas y vigilancia.

    Empresas como Nestlé, Coca-Cola, Unilever, PepsiCo y Danone, tienen una extensa red mundial de grupos de interés que les ha permitido establecer un sistema que dificulta a los gobiernos la aplicación de medidas a favor de la salud pública y la sostenibilidad.

    Sustituir los plásticos de origen fósil por bioplásticos

    ¿Qué son los bioplásticos?

    Los plásticos representan una enorme fuente de ingresos para las empresas de combustibles fósiles y petroquímicas y los intentos de sustitución en las principales cadenas de suministro minorista de alimentos se han enfocado a los bioplásticos.

    La palabra "bioplástico" es un hiperónimo que engloba a los plásticos de origen biológico, biodegradables y/o compostables. Sin embargo, los plásticos de origen biológico no siempre son biodegradables y en muchos casos contienen aditivos de origen fósil. Estos comúnmente están hechos de cultivos como caña de azúcar, maíz y papas. Mientras que, los bioplásticos o plásticos de origen biológico de "nueva generación" se fabrican con residuos alimentarios, algas y setas.

    Los plásticos biodegradables pueden ser de origen biológico o estar compuestos en su totalidad por combustibles fósiles.

    Los plásticos biodegradables pueden descomponerse en componentes naturales, pero no existe una norma que rija esa descomposición, por lo que los periodos de degradación van de semanas a siglos. Diferente a ello, los plásticos compostables, están sujetos a normas que garantizan su descomposición completa en un plazo determinado y en condiciones específicas.

    ¿En qué medida son viables estas soluciones y hasta qué punto podrían ser transformadoras?

    Los plásticos de origen biológico no tienen las mismas propiedades que los plásticos de origen fósil por lo que no pueden sustituir a los múltiples usos del plástico. Asimismo, los plásticos comunes son más baratos de producir y suministrar que las opciones alternativas, pero los incentivos públicos influyen en los costos a favor de la economía fósil.

    La viabilidad económica de los bioplásticos depende de los precios del petróleo, la energía y las materias primas. Además, la falta de concienciación del consumidor es una traba más para su adopción (dato crucial 12).

    Aunado a esto, existe evidencia que cuestiona la seguridad de los bioplásticos en la salud. Los bioplásticos contienen miles de sustancias químicas, algunas tóxicas, haciéndolos igual de peligrosos que los plásticos convencionales. Entre ellas se están los perfluoroalquilados y polifluoroalquilados (PFAS). Los PFAS, llamados químicos eternos, no se descomponen fácilmente. Los PFAS pueden contaminar alimentos y acumularse en el cuerpo, ocasionando problemas de salud graves.

    Aparte, la biodegradabilidad de este tipo de plástico no está garantizada. Usualmente, se carece de infraestructuras de compostaje adecuadas y la diversidad en materiales de los plásticos de origen biológico limita la eficacia de su reciclaje (dato crucial 13).

    Un aumento en los plásticos de origen biológico representa un problema para el uso de la tierra y los recursos dentro de la misma producción alimentaria (dato crucial 14).

    Existe el riesgo de que la producción de bioplásticos entre en conflicto con la producción de alimentos, desembocando en una extensión de la agricultura a zonas de alto valor natural y la deforestación de éstas. Incluso, los plásticos de origen biológico dependen de monocultivos a gran escala a los que se aplican agroquímicos que contrarrestan los beneficios de abandonar los plásticos convencionales y aumentan la contaminación del suelo y el agua.

    La "nueva generación" de bioplásticos (hechos con residuos alimentarios, algas y setas) tienen como obstáculo, por ejemplo, el que los residuos alimentarios que se utilizan en la producción de bioplásticos, pueden dejar de estar disponibles para usos agrícolas.

    El crecimiento de la producción de algas también es un problema, ya que las microalgas necesitan grandes extensiones de tierra y/o grandes cantidades de agua, energía y fertilizantes; las macroalgas están relacionadas con la alteración de los ecosistemas costeros y la liberación de grandes cantidades de dióxido de carbono.

    Se requiere supervisión en este rubro, pero los conflictos de intereses la obstaculizan. Alianzas comerciales y representantes de fabricantes de bioplásticos suelen ser dueños de los programas de certificación de plásticos de origen biológico.

    Descarbonizar el transporte en las cadenas mundiales de suministro de alimentos

    ¿Qué implica descarbonizar el transporte mundial de alimentos?

    Los esfuerzos por descarbonizar el transporte se centran en desarrollar y promover la adopción de vehículos de emisiones bajas o nulas y en cambiar a modalidades de transporte de emisiones más bajas en la medida de lo posible.

    En el caso del transporte de alimentos por carretera, su elevado nivel de emisiones hacen la electrificación del sector una prioridad. Igualmente, electrificar y utilizar energías renovables en las redes ferroviarias reducirá el uso de combustibles fósiles y las emisiones de GEI en el sector agroalimentario y en otros.

    Los combustibles basados en el hidrógeno y el amoniaco traen consigo impactos igual o más negativos que los combustibles marítimos convencionales. Pero son relevantes en sectores de difícil descarbonización.

    ¿En qué medida son viables estas soluciones y hasta qué punto podrían ser transformadoras?

    La disminución en los costos de las baterías, la mejora de la infraestructura de carga y la autonomía de los vehículos han elevado la viabilidad de los camiones eléctricos. Los marcos normativos e incentivos son una ventana de oportunidad para acelerar esta transición.

    En las regiones con infraestructuras ferroviarias, su electrificación y el ajuste de políticas y normativas, son cambios que permiten una importante reducción en las emisiones. Ejemplos de políticas que favorecen la descarbonización son exenciones fiscales para vehículos utilizados en el transporte ferrocarril-carretera y la reducción de la distancia mínima requerida para el tramo ferroviario de un viaje.

    En ciertos transportes esto es más complicado, los camiones eléctricos pesados son más caros y el transporte de larga distancia es más difícil de electrificar debido a los requisitos de peso y densidad energética de las baterías, aunado a que la producción de baterías requiere de denominados "minerales críticos". La extracción de estos está vinculada a la explotación minera en zonas ecológicamente sensibles y malas prácticas laborales.

    La aviación es más difícil de descarbonizar, representando menos de 0.5% de las emisiones mundiales del transporte de alimentos. Hasta ahora la única opción son los combustibles de aviación sostenibles (SAF, por su sigla en inglés), hechos con aceite de cocina usado y grasas animales. Sin embargo, su viabilidad comercial es limitada y la escala de la demanda mundial de combustible es inabarcable.

    Muchos SAF proceden de subproductos de mataderos y monocultivos industriales lo que podría apuntalar los sistemas de producción industrial perjudiciales. Los aviones que funcionan con hidrógeno aún están en fase de desarrollo.

    Parte de las emisiones del transporte marítimo se puede eliminar con una reducción de 10% en la velocidad operativa, lo que implica una caída en las emisiones de GEI y contaminantes nocivos. El reducir la velocidad de los buques supera los costos, pero es necesario establecer medidas para garantizar la calidad de los alimentos en trayectos largos.

    Aun no existe una alternativa para el fuelóleo pesado. El gas natural licuado (GNL) es una opción, pero sus impactos sobre el clima, las personas y la salud ambiental asociados a su extracción, transporte, licuefacción y regasificación son iguales o peores que los de la combustión del gas fósil.

    Los combustibles a base de amoniaco traen consigo impactos negativos. El amoniaco es muy tóxico para la vida acuática y puede generar la proliferación de algas nocivas, agotando el oxígeno y matando a la vida marina. El amoniaco no es un combustible limpio (dato crucial 15).

    Los biocombustibles como energía alternativa son limitados e implican un desbalance entre alimentación y combustible (dato crucial 16). Los biocombustibles de segunda generación (fabricados con residuos agrícolas y forestales) evitan la competencia por la tierra, aunque no son rentables ya que necesitan procesos más costosos y complejos.

    RECUADRO 6: El gas natural licuado, un remedio peor que la enfermedad

    Las emisiones de GEI asociadas con la extracción, el transporte, la licuefacción y la regasificación del GNL son casi iguales que las generadas por la combustión de gas fósil (datos cruciales 17 y 18). La extracción y la expansión del GNL tienen graves efecto en las comunidades costeras y ecosistemas marinos.

Datos cruciales: 
    1. Del consumode combustibles fósiles en los sistemas alimentarios, 42% se da en la mitad de la cadena alimentaria.

    2. Los procesos que se dan en la transformación de alimentos representan entre 60 y 70 % de las necesidades energéticas totales de los fabricantes de alimentos.

    3. Los alimentos ultraprocesados acarrean un consumo energético especialmente intensivo, empleando entre 2 y 10 veces más energía en su producción que los alimentos enteros o mínimamente procesados.

    4. Para producir el jarabe de maíz de alta fructosa se efectúan procesos como la molienda húmeda y el refinado, alimentados fundamentalmente con combustibles fósiles, que representan alrededor de 80% de la energía total necesaria para tal transformación.

    5. A nivel global, los envases de alimentos y bebidas representan al menos 10% de la producción total de plástico.

    6. Asia lidera el mercado de envases de plástico con más de 43% de la cuota mundial en 2023 y se prevé que este crecimiento se acelere hasta 2030, en especial en China, India, Vietnam, Corea del Sur y Tailandia. China ocupa el primer puesto tanto en la producción como en el consumo de envases de plástico.

    7. Los productos petroquímicos constituyen en torno a 14% de la demanda total de petróleo y se prevé que la producción de plásticos se duplique hasta 2050. Los petroquímicos representarán más de un tercio del crecimiento previsto hasta 2030 y casi la mitad en 2050.

    8. A nivel mundial el reciclaje de envases de plástico supone menos de 10% de los plásticos producidos.

    9. Todos los plásticos, incluidos los utilizados para envasar alimentos, contienen miles de sustancias químicas, de las que se sabe o se sospecha que, al menos, 4 219 entrañan riesgos para la salud humana.

    10. Los combustibles fósiles que se queman en camiones, trenes, barcos y aviones suman unos 2 000 millones de barriles de petróleo al año y 4.8% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la alimentación. El transporte de mercancías por carretera es responsable de 81% de las emisiones del sistema de transporte alimentario.

    11. La contaminación por partículas está asociada a entre 2 y 6 millones de muertes prematuras al año en todo el mundo.

    12. Más de 99% del plástico sigue siendo de origen fósil.

    13. Se ha descubierto que la composta obtenida de plásticos biodegradables contiene niveles de perfluoroalquilados y polifluoroalquilados hasta 20 veces superiores al que se elabora a partir de estiércol o residuos alimentarios separados.

    14. Sustituir todos los envases de plástico por bioplásticos requeriría más de la mitad del área empleada para la producción mundial actual de maíz, una superficie mayor que la de Francia, y 60% más de agua dulce de la utilizada en toda Unión Europea en un año.

    15. 99% de la producción de amoniaco es de origen fósil.

    16. En una revisión de la Norma de Combustibles Renovables en Estados Unidos (país responsable de casi la mitad de la producción mundial de biocombustibles) se constata que la intensidad de carbono de la producción de etanol de maíz había sido probablemente 24% superior a la de la gasolina y había favorecido un aumento de entre 3 y 8% en el uso anual de fertilizantes en todo el país.

    17. Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del gas natural licuado (GNL) son 33% peores que las de la combustión del carbón debido a las persistentes fugas de metano cuando se quema en los buques. En comparación, las emisiones de GEI del ciclo de vida de la energía solar son menos de 7% de las del GNL, mientras que la energía eólica representa menos de 2% de las emisiones del GNL.

    18. El coste humano y medioambiental estimado de los daños relacionados con el clima provocados por las exportaciones estadounidenses de gas natural licuado (GNL) fue de 8 100 millones de dólares en 2019. En 2030, fecha en la que se prevé que las exportaciones estadounidenses de GNL se hayan triplicado, estos costes reales podrían alcanzar los 30 500 millones de dólares.

Nexo con el tema que estudiamos: 

    Aunque la idea de la descarbonización gana espacio en el debate público, su implementación enfrenta grandes dificultades técnicas (los combustibles fósiles son omnipresentes y de difícil sustitución en el transporte de las mercancías), y sociales (estímulos económicos, dificultades regulatorias, etc.). A la luz de este análisis, cabe destacar que el problema está en la pregunta, porque hallar sustitutos eficientes de los fósiles nos mantiene en la órbita del productivismo. La cuestión debe fundarse en la necesidad de cambiar el paradigma energético y las propias ideas del transporte, sobre todo para prescindir hasta donde se pueda del transporte de larga distancia y de las fuentes de energía más contaminantes.

Image icon demandadepetroleo.png [8]

Source URL (modified on 18 Mayo 2026 - 2:48pm):https://let.iiec.unam.mx/node/5812

Links
[1] https://ipes-food.org/wp-content/uploads/2025/09/DelCombustibleALaMesa.pdf [2] https://let.iiec.unam.mx/descriptores-let/alternativas-civilizatorias [3] https://let.iiec.unam.mx/taxonomy/term/76 [4] https://let.iiec.unam.mx/descriptores-let/destrucci%C3%B3n-del-ambiente [5] https://let.iiec.unam.mx/taxonomy/term/18 [6] https://let.iiec.unam.mx/descriptores-let/papel-de-las-ctn-en-el-colapso-sist%C3%A9mico-alimentos [7] https://let.iiec.unam.mx/taxonomy/term/20 [8] https://let.iiec.unam.mx/sites/let.iiec.unam.mx/files/demandadepetroleo.png