Two Fossil Fuel Companies Are Driving the Data Center Boom
Enviado por Edoardo Luna en Jue, 08/20/2026 - 00:05Taft, Molly [2026], "Two Fossil Fuel Companies Are Driving the Data Center Boom", Wired, 6 de agosto, https://www.wired.com/story/chevron-williams-driving-data-center-boom/ [1]
Molly Taft es escritora sénior de WIRED, donde cubre temas relacionados con el cambio climático, la energía y el medio ambiente. Anteriormente, trabajó como reportera y editora en Drilled, un proyecto multimedia de investigación sobre el clima. También escribió sobre cambio climático y tecnología para Gizmodo y fue editora colaboradora de The New Republic.
El auge de la inteligencia artificial abrió un nuevo mercado para la industria de los combustibles fósiles: el suministro de gas natural, plantas eléctricas y gasoductos para centros de datos. Chevron, una de las principales petroleras de Estados Unidos y, Williams, una de las mayores empresas de infraestructura de petróleo y gas del país, construyen instalaciones exclusivas para Microsoft y Meta.
Estas plantas operan detrás del medidor, lo que significa que generan electricidad directamente para los centros de datos sin conectarse inicialmente a la red pública (dato crucial 1). De esta manera, las empresas tecnológicas evitan los largos procesos de conexión y no trasladan de inmediato el aumento de la demanda a la red ni a las tarifas de los consumidores. Para Chevron y Williams, el modelo representa una fuente de ingresos a largo plazo y una oportunidad para ampliar la venta de gas y el uso de sus gasoductos.
Los permisos ambientales establecen el límite máximo de emisiones de dióxido de carbono que pueden generar las industrias; Williams sostiene que sus instalaciones operarían por debajo de esos niveles (dato crucial 2), y Chevron afirma que su proyecto cumplirá con las normas ambientales, aunque el permiso otorgado contempla una cantidad alta de emisiones (dato crucial 3). Por eso, el desarrollo de infraestructura exclusiva para centros de datos podría prolongar la dependencia del gas natural justo cuando debería avanzar la transición hacia fuentes renovables.
Donald Trump respalda que las empresas tecnológicas generen su propia electricidad para evitar que los centros de datos saturen la red pública. Esta política ocurre mientras aumentan las tarifas eléctricas y crece el rechazo social a estos proyectos. El riesgo es que la construcción de plantas y gasoductos prolongue el uso del gas durante décadas. Aunque Chevron prevé conectar su planta a la red después de 2030, todavía no está claro si estas instalaciones seguirán abasteciendo exclusivamente a los centros de datos o si también venderán a la red la electricidad que generen.
1) BloombergNEF, grupo de análisis sobre energía y materias primas, estima que la demanda de gas natural impulsada en parte por los centros de datos obligaría a Estados Unidos a aumentar 36% su producción para mediados de la década de 2030. Además, cinco de las siete plantas vinculadas a estos centros podrían emitir hasta 21 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año, un volumen similar al producido por Guatemala.
2) Williams, empresa estadounidense de infraestructura de petróleo y gas, construye seis plantas independientes de la red eléctrica pública, cuatro destinadas a centros de datos de Meta, compañía tecnológica, en Ohio. La empresa anunció inversiones superiores a 5 mil millones de dólares, mientras que los permisos de cuatro plantas contemplan hasta 9.6 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero al año, equivalentes a las de más de 22 plantas promedio de gas natural. Williams también construye un gasoducto de 9 millas con una capacidad de generación eléctrica de casi 700 megavatios en Ohio, y con acuerdos con Meta que durarán entre 10 y 12.5 años.
3) Chevron, petrolera estadounidense, construye para Microsoft, empresa tecnológica, una planta con capacidad de producción eléctrica de 2.67 gigavatios en Texas. El proyecto cuenta con un contrato de compra de electricidad de 20 años y su permiso contempla más de 11.5 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero al año.
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Los bucles de retroalimentación que se establecen entre la producción de energía a partir de combustibles fósiles y la creación de centros de datos, ilustran lo que llamamos la dinámica autodestructiva del capitalismo en fase de bifurcación. El sistema sigue produciendo ingentes ganancias pero el costo ambiental deviene impagable: el funcionamiento de las nuevas tecnologías que requieren centros de datos estimulará las emisiones y el aumento de las temperaturas del planeta. Aunque los mecanismos del colapso civilizatorio son nítidos, las subjetividades creadas por el capitalismo no tienen las capacidades para comprenderlos y actuar en consecuencia.