Our Fragile Moment: How Lessons from Earth's Past Can Help Us Survive the Climate Crisis. Introduction.
Enviado por José Arellano en Lun, 10/19/2026 - 01:36Mann, Michael [2023], Our Fragile Moment: How Lessons from Earth's Past Can Help Us Survive the Climate Crisis. Introduction, New York, Public Affairs
La Tierra es el planeta perfecto para la vida humana. Tiene agua, una atmósfera rica en oxígeno, y una capa de ozono que protege la vida de los rayos ultravioleta. Hasta ahora no hemos encontrado un planeta similar a la Tierra.
La gran mayoría de los 4 540 millones años de existencia, la Tierra se ha desenvuelto perfectamente sin los seres humanos. Los primeros homínidos, solo han caminado sobre la Tierra durante los últimos 200 mil años, y las civilizaciones humanas solo han existido durante apenas unos 6 mil años, lo que representa el 0.0001% de la historia terrestre.
El impacto de un asteroide ocurrido hace 65 millones de años, generó una tormenta mundial de polvo, que enfrió el planeta, y mató a los dinosaurios. Esto le dio la oportunidad a pequeños mamíferos, que antes tenían una participación inferior en la naturaleza, de convertirse en las nuevas criaturas dominantes. Se diversificaron gradualmente, dando origen a los primates, los simios, y finalmente al humano.
Ahora la principal amenaza de la humanidad no es un asteroide, sino el cambio climático. La principal causa proviene de la quema de combustibles fósiles, de la contaminación por carbono, lo que está provocando el calentamiento del planeta y no el enfriamiento, como sucedió con el asteroide.
El episodio de enfriamiento repentino del Océano atlántico norte ocurrió hace 13 mil años, conocido como Dryas Reciente (Younger Dryas). Este fenómeno puso a prueba las sociedades cazadoras – recolectoras, e impulsó el desarrollo de la agricultura en el Creciente Fértil (Fertile Crescent).
Hoy se vislumbra un acontecimiento similar en el Atlántico Norte: a medida que el hielo de Groenlandia se derrite, se reduce la salinidad de las aguas, lo que altera el sistema de corrientes oceánicas que transportan agua hacia el Norte. Esto podría reducir las poblaciones de peces y perjudicar la capacidad para alimentar al planeta.
La Pequeña edad de hielo se extendió desde el siglo XVI hasta el siglo XIX. Provocó hambrunas, epidemias en gran parte de Europa, y contribuyó al colapso de las colonias nórdicas. Sin embargo, los neerlandeses aprovecharon los vientos más fuertes para acortar sus travesías oceánicas, las Compañías neerlandesas de las Indias occidentales y orientales se convirtieron en las principales empresas comerciales marítimas. Estas condiciones perjudicaron a unos y favorecieron a otros.
Algunos de los nuevos nichos ecológicos fueron aprovechados por los seres humanos o sus antepasados, que también enfrentaron desafíos que provocaron devastación y posteriormente estimularon la innovación.
La concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmosfera, es hoy la más alta desde que los primeros homíninos cazaban en las sabanas africanas. Si se continúan quemando combustibles fósiles es probable que el planeta se caliente más allá de los límites de nuestra capacidad colectiva de adaptación.
Ante los avisos de los científicos de este posible problema, todavía hay muchos escépticos no creen que exista el cambio climático y que las alternativas que se proponen para cuidar el medio ambiente podrían ser devastadoras, es decir, dañar la economía o el desarrollo la sociedad. El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, mortales y devastadores; la pérdida de hielo glaciar y la siguiente inundación de nuestras costas ya han rebasado las posiciones negacionistas.
La mayor amenaza para una acción climática significativa, ya no es la negación del cambio climático sino la desesperanza y el fatalismo, donde se cree que ya nada se puede hacer y que ya es demasiado tarde.
Existe una dualidad que rige a la especie humana y al clima del que disfruta. Las acciones humanas, especialmente la quema de combustibles fósiles y la generación de contaminación por carbono, han influido en la trayectoria que ha seguido nuestro clima durante los últimos dos siglos. Sin embargo, la trayectoria climática de más largo plazo también nos ha afectado. Es lo que nos ha traído hasta aquí.
Mann sintetiza así el núcleo del argumento que expone a lo largo del libro: "Solo comprendiendo los cambios climáticos del pasado —y lo que estos nos revelan sobre las circunstancias que nos permitieron prosperar— podemos apreciar dos realidades aparentemente contradictorias. Por un lado, existe la fragilidad absoluta del momento actual —una realidad que se manifiesta a diario a través de incendios forestales devastadores, huracanes que ocurren «una vez por siglo» o jornadas con temperaturas de 43 °C; señales colectivas de que, al parecer, nos estamos deslizando hacia el abismo de un planeta inhabitable. Por otro lado, sin embargo, el estudio de la historia de la Tierra revela cierto grado de resiliencia climática. El cambio climático es una crisis, pero una crisis que tiene solución".

Cambios estimados de la temperatura global durante los últimos 24 mil años. El "momento frágil" se define como el periodo comprendido aproximadamente entre hace 6 mil años y mediados del siglo XX (el punto «cero» del eje temporal).
Michael Mann es uno de los más lúcidos defensores de la idea de que aún es posible detener la trayectoria catastrófica de la sociedad contemporánea y remediar la destrucción del ambiente. Sus argumentos son atendibles en tanto se fundan en lo que llama la "good science" o ciencia consensada. Como sucede con la mayor parte de los análisis de los climatólogos, es preciso salir del terreno del "deber ser" para abordar las relaciones de poder y, por tanto, la viabilidad de las soluciones a la llamada crisis climática, que existen, pero están bloqueadas por las fuerzas sociales dominantes.