What Exactly Are A.I. Companies Trying to Build? Here’s a Guide

Cita: 

Metz, Cade y Karen Weise [2025], "What Exactly Are A.I. Companies Trying to Build? Here’s a Guide", The New York Times, New York, 16 de septiembre, https://www.nytimes.com/2025/09/16/technology/what-exactly-are-ai-compan...

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Martes, Septiembre 16, 2025
Tema: 
Aspiraciones de las empresas de Inteligencia Artificial: obstáculos y problemáticas
Idea principal: 

    Cade Metz es reportero del The New York Times. Escribe sobre inteligencia artificial, autos sin conductor, robótica, realidad virtual y otras áreas emergentes de la tecnología.
    Karen Weise escribe sobre tecnología para el Times y reside en Seattle. Su cobertura se centra en Amazon y Microsoft, dos de las empresas más poderosas de Estados Unidos.


    A pesar de que el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, no tiene reservas a la hora de señalar los esfuerzos económicos de su empresa para cumplir con sus objetivos de desarrollo tecnológico, la respuesta en torno a qué es lo que realmente busca dicha empresa de Inteligencia Artificial (IA) permanece incierta.

    Según lo declara el propio Altman, se espera que OpenAI gaste billones de dólares durante los próximos años a fin de mantenerse a raya dentro del sector tecnológico de IA. Aun con las críticas de economistas y otros especialistas, estos gurus de la tecnología no encuentran ningún obstáculo para alcanzar sus metas.

    ¿Entonces, cuál es el objetivo estricto que justifica tal empeño y desembolse económico?, se alude en la nota. Algunas respuestas intuitivas pueden referir a la creación de una IA tan inteligente como el humano, quizá el simple mejoramiento de un software trabajado durante décadas. Una nueva cuestión: ¿o acaso el impulso de crear amigos virtuales y sujetos de apoyo emocional en línea?

    Para estos y cualquier otro motivo plausible, es importante indagar sobre por qué se realizan y qué tan cerca se encuentran de ser realidad.

    La promesa: un mejor motor de búsqueda

    Los chatbots cumplen funciones similares a los motores de búsqueda tradicionales, como Google o Bing. Sin embargo, en muchas ocasiones pueden responder con información inventada o falsa.

    La importancia económica de los motores de búsqueda estriba en que son una relevante fuente de ingresos para las empresas, específicamente por medio de anuncios publicitarios (dato crucial 1). Y aunque OpenAI todavía carece de la implementación de anuncios, no sería extraño que pronto nos encontráramos con publicidad relacionada a las consultas que realizamos a ChatGPT.

    Esto es aún más creíble si se considera que operar un chatbots resulta significativamente más caro que un sitio web normal. A pesar de que OpenAI vende una versión de ChatGPT por 20 dólares al mes y asegura que tal ingreso cubre los costos de su propio servicio, los ingresos son mínimos comparados con empresas como Google (dato crucial 2).

    La promesa: herramientas que aumentan la productividad de los trabajadores de oficina (y tal vez los sustituyan)

    Otra de las funciones de los chatbots es fungir como herramientas para la elaboración de tareas, desde resumir documentos hasta trabar con hojas de cálculo. En este sentido, la IA ayuda a la gente a realizar su trabajo.

    Los ingresos derivados de la implementación de IA en sectores tan distintos (desde bufetes de abogados hasta hospitales de primer nivel) son una realidad para muchas empresas. Estas principalmente se dedican a la venta de sistemas de IA capaces de generar programas informáticos (datos cruciales 3 y 4).

    Actualmente, la implementación de este tipo de IA está lejos de ser masiva. Se espera que aumente de manera gradual con el paso de los años. Sin embargo, Sasha Luccioni, investigadora de la empresa de IA, Hugging Face, afirma que la cantidad de dinero que las empresas gastan para acelerar estas implementaciones no es proporcional al dinero que estas mismas ingresan.

    La promesa: un asistente para todo

    La IA, en otra de sus vertientes, también puede incorporarse como asistente virtual a una diversidad enorme de servicios, a fin de mejorar y volver más eficiente la experiencia del usuario. Las gafas inteligentes de Meta que traducen señales de tráfico en países extranjeros y brindan información sobre lo que se observa, son un ejemplo de este tipo de asistencia.

    El objetivo principal de las empresas al hacer esto es interferir lo más posible en las decisiones del usuario y, en última instancia, venderle más productos. El desarrollo de la IA, como ya se señaló, es bastante costoso, de ahí que las empresas compensen tales costos de manera indirecta, al intentar venderte otros productos o servicios.

    A pesar de que muchas marcas ya incorporaron la asistencia de IA a sus servicios (como el dispositivo Alexa, de Amazon), el alto costo sugiere que es poco probable que se convierta en una fuente de ingresos relevante a corto plazo.

    La promesa: amigos de la IA

    Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, señala que “La persona media quiere más conectividad de la que tiene”. En este sentido, muchas empresas (entre ellas Character.AI y xAI) comenzaron a ofrecer bots que proporcionan un nuevo tipo de compañía virtual. Así, las personas pueden interactuar con un programa de IA como si fuese un amigo (dato crucial 5).

    Estos "amigos" virtuales toman relevancia recién dentro del ámbito de la IA. Sin embargo, empresas como Meta todavía prefieren mantener a los usuarios utilizando redes sociales. De esta manera pueden aumentar los ingresos por medio de la implementación de publicidad sugerida por IA (dato crucial 6).

    A pesar de que algunas personas hacen uso de estos chatbots para sentir compañía y/o apoyo emocional, la verdad es que tal tecnología no deja de recibir fuertes críticas. Este comportamiento puede alejar a las personas de entablar relaciones reales con sus semejantes. Tal motivo, aunado a la cuestión económica, hace que un mercado de amigos virtuales resulte poco viable en un futuro cercano.

    La promesa: avances científicos

    Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic (empresa rival de OpenaAI), cree que en unos años la IA será como tener un “país de genios en un centro de datos” que pueden trabajar juntos para resolver problemas científicos.

    El mismo Amodei señaló en un ensayo publicado el año pasado que la IA incluso podría, en algún momento, descubrir la cura del cáncer, conseguir la paz mundial y erradicar la pobreza. Comentó que en una década la IA será capaz de elevar la esperanza de vida de las personas hasta los 150 años.

    Aunque no resulta claro el camino que deben seguir las empresas para alcanzar tales objetivos, lo cierto es que ya existen aplicaciones de la IA, a una escala mucho menor, que coadyuvan en el desarrollo científico. Dentro del ámbito médico, destaca AlphaFold, empresa de Google dedicada a la incorporación de IA para acelerar el descubrimiento de fármacos.

    La promesa: una IA tan inteligente como el humano

    DeepMind es una de tantas empresas enfocadas en conseguir una Inteligencia Artificial General (AGI por su sigla en inglés). Es decir, una máquina capaz de equipararse en un sentido amplio con las capacidades del cerebro humano, e incluso superarlo.

    El objeto detrás de estas ansias de replicar y superar la inteligencia humana (aunque los científicos no se pongan de acuerdo sobre qué significa tal término) se encuentra en los sueños de los tecnólogos. Sin embargo, tal aspiración está lejos de volverse realidad.

    Además, se desconoce cómo las empresas ganarán dinero con este tipo de tecnología. Sobre todo, si se considera el gasto enorme que requiere su desarrollo. En este contexto, las motivaciones se funden en una mezcla de codicia, ego y miedo, la cual generalmente mueve a los magnates de Sillicon Valley.

    En conclusión, las aspiraciones ambiciosas de los ejecutivos y tecnólogos se dirigen a un destino plasmado de incertidumbre. Muchas de las opciones que pueda brindar la IA son y serán revolucionaras. Otras tantas serán desechadas, sin importar si en su construcción se destinaron millones de dólares. El desarrollo de la IA podría chocar con un muro si la gente no desea las formas de IA que crearán las empresas.

Datos cruciales: 

    1) El motor de búsqueda de Google es el negocio más rentable de la industria tecnológica. Genera 54 mil millones de dólares en ingresos publicitarios cada trimestre.

    2) Cada mes, más de 700 millones de personas en el mundo utilizan ChatGPT. De estas, menos de 6% cuenta con una suscripción de 20 dólares. De este modo se contabiliza un ingreso por suscripciones cercano a 840 millones de dólares por mes.

    3) Amazon, Google, Meta, Microsoft y OpenAI tienen previsto invertir este año más de 325 mil millones de dólares en centros de datos gigantes.

    4) Según el director ejecutivo de Amazon, Andy Jassy, en poco tiempo, 10 % de la infraestructura se utilizará para desarrollar tecnologías de inteligencia artificial (AI, por su sigle en inglés), mientras que entre 80 % y 90 % se destinará a ofrecer estas tecnologías a los clientes.

    5) Elon Musk, a través de xAI, ofrece este tipo de chatbots por medio de una suscripción de 300 dólares por mes.

    6) Meta descubrió recientemente que las personas son 7% más propensas a hacer clic en anuncios creados por nuevas técnicas de AI.

Nexo con el tema que estudiamos: 

    La ambición y competencia sin límite entre los tecnólogos por alcanzar niveles nunca antes vistos en el desarrollo de inteligencia artificial (IA), sumado a las capacidades económicas y políticas de sus empresas para operar a diestra y siniestra, reflejan el derroche económico y las extravagancias capitalistas, así como también dan muestra de su capacidad disruptiva al comprometer el desarrollo da la sociedad y la naturaleza.

    Una parte de los especialistas y de la sociedad en general se muestran inconformes con la dirección que toma el desarrollo de la IA, así como la implementación que sucede y puede suceder en los distintos espacios y actividades de la vida cotidiana. ¿Acaso es necesario toda la infraestructura tecnológica e informática, así como la implicación económica y energética, únicamente para satisfacer caprichos y vanidades de un conjunto reducido de empresarios, cuyas decisiones repercuten en los espacios de trabajo, de estudio y de actividades varias de toda la sociedad?

    Cabe recalcar que gran parte de los aparentes beneficios revolucionarios de la IA se centran en unos pocos casos de aplicación; en gran parte de los escenarios, el "mayor logro" del desarrollo de la IA es acrecentar fortunas y egos.

    Recuérdese que a medida que la infraestructura y los centros informáticos sigan creciendo a fin de alimentar a una IA más masiva e intensiva, la demanda de recursos energéticos para mantenerla operativa se verá igualmente acelerada. Los sistemas de enfriamiento (aunque se desplieguen en océanos), así como el consumo intensivo de energía eléctrica y la demanda de materias primas esenciales para el funcionamiento físico de la IA deteriorarán gradualmente los espacios naturales críticos para su desarrollo e implementación