Lobistas del petróleo y el agronegocio permean la COP30 para imponer sus agendas en la discusión climática
Manzoni, Maximiliano [2025], “Lobistas del petróleo y el agronegocio permean la COP30 para imponer sus agendas en la discusión climática”, Mongabay, 19 de noviembre, https://es.mongabay.com/2025/11/lobistas-petroleo-agronegocio-permean-co...
Maximiliano Mazoni es un periodista especializado en investigación climática. Es director y fundador de Concenso, periódico sobre clima, justifica y desinformación en Sudamérica.
A 10 años de la firma del Acuerdo de París, los avances han sido pocos. Lula da Silva, el presidente brasileño, señaló en la apertura de la 30° Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático (COP30) la poca velocidad que se han tomado acciones desde los Acuerdos de París. Días antes, en la cumbre de líderes que precedió la Conferencia también señaló que fueron necesarias “28 conferencias para reconocer la necesidad de eliminar los combustibles fósiles y detener y revertir la deforestación.”
La razón principal detrás de la lentitud de negociaciones entre 190 países es la presión e influencia que las corporaciones petroleras y agroindustriales que han ejercido sobre las negociaciones del clima.
Ha habido desde presencia directa de delegados de petroleras en las últimas conferencias climáticas, conflictos de intereses de representantes gubernamentales y campañas de desinformación a nivel local. El fin es evitar y retrasar al máximo las políticas de compromisos entre países para llegar a los objetivos del Acuerdo de París (dato crucial 1).
El lobby petrolero en las COP
Según la organización Nick Big Polluters Out, en la COP de Belém se encontraron más de 1 600 lobistas, una cantidad que supera a todas las delegaciones excepto la del país anfitrión. En las últimas 4 conferencias del clima anteriores a la de Belém, fueron más de 5 mil lobistas de empresas de combustibles fósiles. Cada uno de los 25 participantes de la COP30 de Belém representa a una industria de combustibles fósiles, según el análisis.
Según la investigadora Fiona Hauke, en los últimos 3 años, las empresas de gas y petróleo que hicieron lobby en las COP han gastado millones de dólares (dato crucial 2) buscando pozos petroleros y gasíferos, exacerbando el problema por el cual las naciones se reúnen. Entre estas empresas destacan Shell, Exxon y Chevron (dato crucial 3).
Estas empresas también han sido señaladas como financistas de campañas de desinformación sobre el cambio climático. De acuerdo con documentos internos obtenidos por la organización Union of Concerned Scientists, al menos desde 1981 la empresa Exxon ya sabía de la relación entre la expansión de combustibles fósiles y el aumento de temperaturas. Al mismo tiempo, las petroleras financiaban con cientos de miles de dólares a organizaciones como Atlas Network y Heritage Foundation, a fin de influenciar en la opinión pública.
Esta campaña tuvo vínculos directos en América Latina. Según los documentos obtenidos por Desmog, el apoyo de Exxon hacia Atlas Network durante los años 90 tenía como objetivo lidiar con los problemas de los tratados internacionales. Con financiamiento, Atlas Network financió traducciones de textos negacionistas durante la COP4 en Buenos Aires, con el fin último de crear oposición al Protocolo de Kyoto.
Una de las beneficiarias del financiamiento fue la Fundación MEL, donde se desempeñaba Ana Lamas. Tres décadas después, Lamas siendo subsecretaría de Ambiente del gobierno de Javier miles, lideró el retiro oficial de Argentina de las negociaciones de la COP29 de Bakú el año pasado.
La lista de participantes de la COP30 muestra la presencia de representantes de Exxon, Chevron, BP y Shell. También está representada la Asociación Regional de Empresas de Petróleo y Gas Natural en Latinoamérica y El Caribe (representante de Shell y Chevron, así como de todas las grandes empresas público-privadas relacionadas a los Estados, como Petroecuador y Petropar) y la Asociación Canadiense de Productores de Petróleo. También 6 empresas y asociaciones de gas tienen representación a través de acreditaciones oficiales de sus países.
Ilan Zugman, director de la organización 350.0rg en América Latina afirma que en lugar de dar espacio a las petroleras, se les debería de dar voz a los líderes indígenas, las comunidades tradiciones y los países más afectados por el cambio climático.
La naturaleza de las negociaciones y los costos de alojamiento, han llevado a que varios países tengan delegaciones menores con respecto a las empresas petroleras.
Las contradicciones de Brasil
El discurso de apertura de la COP30 por parte del presidente brasileño Lula da Silva incluyó por primera vez una mención al riesgo de la desinformación climática.
El gobierno de Lula es uno de los impulsores de la declaración sobre “la integridad de la información relacionada con el cambio climático, en consonancia con el derecho internacional y los principios del Acuerdo de París”, la cual solo ha sido respaldada por Chile y Uruguay en América Latina.
Este gobierno a su vez, 3 semanas antes de la COP30 anunció la autorización para la petrolera Petrobras para explotar hidrocarburos de la cuenca de la Amazonía. Esta empresa cuenta con 8 representantes en la COP, tres de ellos como parte de la delegación oficial del país. Según un estudio de Climate Tracker Latam, tanto Petrobras como otras petroleras de participación estatal (Yacimientos Petrolíferos Fiscales en Argentina y Petróleos Mexicanos en México) se encuentran entre los principales actores detrás de narrativas que buscan retrasar políticas climáticas en sus países.
La contradicción entre la narrativa del gobierno de Lula y sus políticas locales llegó a su límite el 11 de noviembre. Cuando un grupo que venía de una protesta de pueblos indígenas y defensores de la tierra intentó ingresar a la COP30 donde se dan las reuniones diplomáticas. La protesta entró en conflicto con la seguridad que evita el ingreso sin acreditaciones al lugar. De acuerdo con Repórter Brasil, 2 guardias de seguridad fueron heridos.
El lobby del agronegocio
Ese mismo día, el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra hicieron una protesta en “Agrizone”, lugar donde corporaciones del agronegocio internacional (como Nestlé, Bayer y Syngenta) se reúnen y llevan a cabo talleres y charlas para simular ser “parte de la solución al cambio climático”. Divina Lopes, militante de MST denuncia que estas empresas se han apropiado del espacio sometiendo a órganos públicos.
Aunque parte de los cuestionamientos hacia Lula tienen que ver con Petrobras, el principal responsable del cambio climático en Brasil es el sector del agronegocio.
La investigadora paraguaya y especialista en políticas de este sector en Sudamérica, Lis García, indica que hay un excepcionalismo agrícola. Éste ha permitido al sector influenciar negociaciones y discusiones en las conferencias del clima, algunas veces más evidente que el sector fósil, también sostiene narrativas de victimismo y se presentan como parte de la solución, no del problema pese a que sin el compromiso del sector será imposible cumplir con el Acuerdo de París.
La Agrizone es un espacio de “agricultura sustentable” organizado por la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa) en alianza con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). Guido Nejamkis, asesor de comunicación de la Dirección General del IICA, asegura que el pabellón Casa de la Agricultura Sostenible de las Américas, es un espacio donde organizaciones agro, productores, sector privado, ministros y universidades pueden mostrar su compromiso con la sustentabilidad y la necesidad de seguir alimentando al mundo. Su premisa es que sin seguridad alimentaria no hay sostenibilidad posible.
La Agrizone es posible gracias al financiamiento de miles de dólares de corporaciones como Bayer y Nestlé, ambas empresas con representantes registrados en la COP30.
Embrapa tiene lugar en la mesa de negociaciones representando a Brasil. Esta empresa fue una de las impulsoras de una campaña de presión para modificar el modo de calcular el impacto de la ganadería, la nueva métrica: GWP, permitiría a países aumentar sus emisiones de metano y al mismo tiempo afirmar su compromiso con el clima.
Esta campaña fue financiada con millones de dólares de fundaciones vinculadas a grandes del agronegocio como Cargill y JBS (con representantes registrados en la COP30). La industria agroganadera de diferentes países ha lavado la discusión sobre el clima y los sistemas alimentarios. Sus narrativas de agricultura regenerativa o tropical siguen proponiendo soluciones de créditos de carbono como forma de esquivar la responsabilidad que les corresponde.
Esta premisa fue parte de un análisis de la organización británica Changing Markets. Maddy Haughton Boakes, de la misma organización señaló que el camino hacía Belém ha sido minado con greenwashing por las mismas compañías que buscan sabotear el cambio climático.
Nestlé se retiró meses antes de la conferencia del compromiso asumido para reducir emisiones de carbono, provenientes de sus productos lácteos. Karina Betancourt, de la dirección de relaciones públicas representante de Nestlé Brasil, afirmó que su objetivo es mostrar resultados y aprender de la experiencia de otras empresas, investigadores, ONGs y sociedad civil. Según su postura, la industria de alimentos, las condiciones de trabajadores y medio ambiente son vitales para la empresa por lo que es natural que participen en el foro mundial sobre el cambio climático.
Brice Böhmer, de Transparencia Internacional, ha analizado la evolución de las campañas de influencia en negociaciones internacionales, afirmando que estas industrias son responsables de la crisis climática y a su vez moldean como el mundo responde a ella. Manifiesta que los gobiernos y las Naciones Unidas deben adoptar medidas y reglas sobre conflicto de interés para proteger la integridad de las negociaciones sobre el clima.
1. El objetivo de los Acuerdos de París es limitar el calentamiento global a por debajo de 2°C, preferiblemente 1.5°C.
2. Más de 350 mil millones de dólares cada año.
3. Estas 3 empresas se encuentran entre las responsables del 70% de las emisiones históricas que han causado el cambio climático actual.
Este texto deja ver lo involucradas que están las industrias del agronegocio y los fósiles en las discusiones climáticas. Han introducido sus intereses de todas las formas posibles a fin de estropear avances y compromisos reales.
Una pregunta que me deja este texto es ¿hasta qué punto es posible resolver la crisis climática mediante tratados entre gobiernos y empresas? porque estos últimos años ha sido evidente cómo las empresas cada vez ganan más terreno en las decisiones de los Estados y gobiernos. Mientras estos agentes se reúnen en sus charlas diplomáticas a discutir qué hacer (mientras no afecte sus intereses), las comunidades, pueblos y barrios siguen siendo afectados.

