Trumpism Is Global Culture War
Wallace-Wells, David [2025], "Trumpism Is Global Culture War", The New York Times, New York, 10 de diciembre, https://www.nytimes.com/2025/12/10/opinion/trump-national-security.html
David Wallace-Wells es un destacado periodista y autor estadounidense, reconocido por su análisis profundo sobre el cambio climático y sus impactos globales. Su ensayo “The Uninhabitable Earth: Life after Warming”, basado en un artículo de portada en New York Magazine, marcó un punto de inflexión en el debate ambiental.
El ataque de aviones militares estadounidenses contra una pequeña embarcación en el Caribe, presentado por el Pentágono como una operación antidrogas sin pruebas claras, ejemplifica una nueva forma de impunidad imperial de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Este episodio, anticipó la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, que representa un giro en el uso del poder militar, que abandona los escenarios tradicionales de competencia entre grandes potencias para enfocarse en demostraciones espectaculares de fuerza alineadas con las batallas ideológicas de la derecha radical.
Este documento mezcla ataques a las políticas de diversidad, el rechazo de la agenda climática global y las exigencias de mayor gasto militar europeo, todo bajo la amenaza implícita del abandono estadounidense. En conjunto, el texto revela una política exterior que traslada las guerras culturales al ámbito internacional.
La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 constituye la formulación más completa de cómo Donald Trump proyecta el trumpismo en el escenario internacional. El documento reconoce la falta de coherencia ideológica en su política exterior, pero la presenta como una fortaleza, al sostener que el trumpismo global no se rige por doctrinas tradicionales sino por un criterio pragmático resumido en el lema “America First”.
Al mismo tiempo, el texto adopta un tono abiertamente elogioso hacia el presidente, atribuyéndole un legado de paz incluso en contextos de creciente militarización, como la presencia de fuerzas navales en el Caribe y la discusión sobre posibles intervenciones en Venezuela. Desacredita al establishment de política exterior posterior a la Guerra Fría, al que acusa de guerras interminables, objetivos difusos y una globalización que debilitó el poder interno de Estados Unidos.
También introduce un cambio relevante en la postura de Estados Unidos frente a China, al relegar la rivalidad estratégica y abandonar la lógica de la contención como eje central. Aunque no implica una concesión abierta a Pekín, sí supone una degradación de su prioridad, privilegiando la competencia económica por encima de la confrontación militar y sugiriendo un esquema de esferas de influencia propio de la política de grandes potencias del siglo XIX.
El núcleo del documento está en la “Trump Corollary to the Monroe Doctrine” la cual redefine la migración y el narcotráfico como amenazas centrales a la seguridad nacional y legitima el uso unilateral del poder militar en todo el hemisferio occidental.
Esta estrategia de seguridad también exhibe la contradicción central del trumpismo. Un “presidente de paz” que, en la práctica supervisa ataques militares en el Caribe y el Pacífico, impulsa un cambio de régimen en Venezuela y aplica políticas migratorias marcadas por la violencia y la indiferencia, al punto de recibir críticas de instituciones tradicionalmente conservadoras como la Iglesia católica estadounidense.
Aunque el documento es clave por su redefinición de la relación con China y la hegemonía estadounidense en el hemisferio, su tono más revelador aparece en su mirada hacia Europa. Allí, la estrategia adopta un lenguaje de guerra cultural que presenta ese continente como en decadencia, amenazado por la inmigración, el progresismo y una supuesta debilidad cultural, llegando a advertir sobre una futura “erosión civilizatoria” con claras connotaciones raciales.
La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 adopta una postura contenida respecto al uso del poder estadounidense en varios frentes, alejándose del conflicto con China y mostrando escaso interés en regiones como Asia del Sur, África y Europa del Este, bajo la premisa de intervenir solo cuando los intereses directos de Estados Unidos estén en riesgo.
Sin embargo, el documento es radical en su enfoque sobre la migración, al declararla la principal prioridad de la política exterior y afirmar el fin de la era de la migración masiva a escala global. Al vincular la migración con amenazas como el terrorismo, el narcotráfico y el espionaje, la estrategia redefine la seguridad nacional en clave de agenda interna y de guerra cultural.
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David Wallace-Wells propone una lectura de la estrategia de defensa estadounidense como guerra cultural. El ascenso de la ultraderecha a nivel mundial provoca que los migrantes, minorías y grupos vulnerables sean construidos como enemigos internos y externos, intentando justificar la militarización de fronteras, el uso selectivo de la fuerza y la expansión de la noción de seguridad hacia el control social y cultural.
Las ambiciones de estos programas son extremas y peligrosas, pero falta fundamentar su viabilidad social y política ¿Lograrán las reacciones frenar estos programas? En 2026, esta pregunta sigue abierta...

