Semiperiferia y cadenas de valor globales: el caso del sector agroalimentario mexicano

Cita: 

Cairó-i-Céspedes, Gemma e Iván Cortés [2022], "Semiperiferia y cadenas de valor globales: el caso del sector agroalimentario mexicano", El Trimestre Económico, LXXXIX-3(355): 795-828, México, julio-septiembre, https://www.scielo.org.mx/pdf/ete/v89n355/2448-718X-ete-89-355-795.pdf

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
2022
Tema: 
Sobre el carácter semiperiférico de la economía mexicana
Idea principal: 
    Gemma Cairó-i-Céspedes es doctora en economía por la Universitat de Barcelona donde es docente en la Facultad de Economía y Empresa.

    Iván Cortés Torres es doctor es Estudios Sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana y profesor de Estudios Sociales en la misma.


    Introducción

    La globalización capitalista es la internacionalización del capital productivo y se ha desplegado con las cadenas de valor globales(CVG), propiciando cambios estructurales en la economía mundial y especialmente en la semiperiferia. La transformación de la inserción de los países periféricos en la división internacional de trabajo, los ha convertido de exportadores primarios a manufactureros. Los países semiperiféricos vinculan su crecimiento y desarrollo económico con las CVG. Lo que implica que dependen más en el ciclo global y en los cambios en la articulación de los sectores, especialmente en los ligados al aprovisionamiento global.

    La internacionalización de la producción en la década de los noventa fue una etapa de expansión del capitalismo caracterizada por la transnacionalización, donde las economías nacionales se integran a la internacional con flujos comerciales y financieros. Aquí las semiperiferias son importantes porque hacen posible la globalización como la conocemos, borran la división centro-periferia.

    La categoría semiperiferia, parte de la estructura de la economía mundial, resuelve la confusión existente respecto a las economías emergentes. Las anteriores se definen por su dinamismo e integración condicionados por la expansión histórica del capitalismo. La nueva semiperiferia tiene mayor desarrollo tecnológico que las periferias y mayor participación en las CVG.

    Se comprueba en esta estructura centro-semiperiferia-periferia, que los países periféricos se mueven a posiciones de semiperiferia como China o Brasil o la posición de los países dentro de Unión Europea según sus economías y tecnologías. Los países semiperiféricos experimentan dinamismo económico y creciente vinculación en las CGV pero son desarticulados y dependientes de los centros.

    La hipótesis es que la inserción específica de la semiperiferia lleva a la reproducción de estructuras periféricas. A pesar de su creciente inserción, no hay dinamización local, lo que exacerba los rasgos periféricos, como es el caso de la agroexportación mexicana y la agricultura de autoconsumo. La forma de inserción de México en las CVG se caracteriza por alta dependencia de insumos intermedios importados que, por la especialización manufacturera, impiden que el progreso técnico de sectores dinámicos se expanda a otros.

    El artículo se estructura en tres partes. La primera es sobre el concepto de semiperiferia. La segunda estudia el caso de México y la estructura comercial y productiva del sector agroalimentario. Por último las conclusiones.

    I. La semiperiferia en el marco del sistema centro-periferia

    La escuela de la dependencia y el enfoque sistema-mundo son los pilares de la teoría de la semiperiferia. La teoría del sistema-mundo es el punto de partida de la semiperiferia como categoría que explica la dinámica del funcionamiento del sistema. Donde el sistema económico mundial es una jerarquía establecida en torno al grado de capitalización, y en la que la organización social del trabajo legitima la capacidad de explotación de áreas menos desarrolladas.

    La semiperiferia es definida como el intermedio entre el centro y la periferia, según la complejidad de las actividades económicas. La semiperiferia es clave para el sistema. Al analizar la transición de periferia a semiperiferia se observa un proceso de dependencia del capital transnacional y vinculación al ciclo global económico (expansión-contracción) y ciclo político (rivalidad-hegemonía).

    Se define igualmente a la semiperiferia según la actividad económica relacionada a las cadenas de suministro global, entendiendo que las actividades centrales generan y se apropian de mayor excedente económico. Todos los países contienen tanto actividades centrales como periféricas y el agregado de estas define la posición de cada país. La semiperiferia estabiliza al sistema polarizador y resiste la periferalización aunque no ascienda a ser centro.

    En los años setenta del siglo XX en América Latina ya se planteaba el subimperialismo como una forma de dominación político-económica de potencias regionales que buscaban controlar las materias primas mediante la exportación de capitales; estas relaciones estabilizaban la geopolítica regional. Se destaca que los cambios en la economía mundial no representan una transformación de la naturaleza del sistema, puesto que la semiperiferia está subsumida a la dinámica global del capitalismo.

    Asimismo, el estructuralismo latinoamericano utilizaba la concepción centro-periferia que definía el proceso desigual del desarrollo capitalista. Se definían a los centros y periferias por las asimetrías sectoriales del desarrollo económico. Las condiciones del intercambio reducen la capacidad de retención del excedente en las periferias deteriorando los términos de intercambio. En este pensamiento se describen los principales rasgos de la periferia; heterogeneidad estructural, especialización y dependencia. La heterogeneidad se da como resultado de las diferencias sectoriales de productividad.

    Existe una paradoja en las economías emergentes: la productividad de sectores avanzados contrasta con la falta de productividad del resto de sectores, lo que limita el cambio estructural. La competencia internacional y globalización difunden el progreso tecnológico a las periferias y semiperiferias con inversiones extranjeras y exportaciones. Esta difusión se concentra en partes transnacionalizadas en las semiperiferias, y al no expandirse se profundiza la desigualdad, en tanto los centros controlan y monopolizan la tecnología.

    Analizar la semiperiferia sirve para entender la realidad de países cuya inserción en la globalización crece pero sufren de heterogeneidad de sus estructuras productivas.

    II. México, cadenas de valor global y sector agroalimentario

    1. La inserción de México en las CVG

    Se pueden diferenciar tres etapas de integración de México a la economía mundial.

    La primera fue un modelo primario exportador (algodón, maíz, café, etc.) que inició a finales del siglo XIX y termina alrededor de 1930.

    La segunda etapa es un modelo de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) de 1930 a 1982. Se estimularon las exportaciones de productos primarios, se impulsó la industrialización, se sustituyeron importaciones y se fomentó el mercado interno. No se llegó a un desarrollo tecnológico endógeno y las industrias de mayor valor fueron controladas por las corporaciones transnacionales.

    La tercera etapa, es el modelo neoliberal en 1982 y sigue hasta ahora. Se implementaron políticas de desregulación y liberalización tanto comercial como financiera. La exportación se volvió pilar de la acumulación. Lo anterior se exacerbó con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, el cual permitió el libre flujo de capital e inversión extranjera directa. Con ello varias transnacionales iniciaron o ampliaron sus operaciones en la economía de México mediante filiales o subcontratistas.

    La entrada en vigor de este tratado implicó el rápido dinamismo comercial (datos cruciales 1 y 2). Se internacionalizó la manufactura mexicana (datos cruciales 3 y 4). La economía mexicana entró rápidamente en las CVG, especializándose en la exportación manufacturera, tramos intermedios de la cadenas y ensamblaje final con contenido tecnológico medio y alto. Lo que la hace dependiente de productos intermedios importados (dato crucial 5).

    Las exportaciones de un país dentro de un proceso comercial internacional se dan a partir de dos componentes: el valor agregado extranjero (VAE) incorporado en las propias exportaciones, es decir el componente extranjero incorporado en los insumos que se utilizan en el país, y el valor agregado doméstico (VAD) integrado en las exportaciones que se hacen hacia otros países, esto es, el aporte de valor agregado que se genera localmente. A partir de estos indicadores, se establecen dos tipos de participación en las GVC: hacia atrás, backward , participaciones con mayor contenido de VAE, implicando que las exportaciones se componen en gran medida de insumos importados; y hacia adelante, forward , participaciones en las cadenas con mayor contenido de VAD, lo que implica que las exportaciones desde México tendrán un mayor contenido doméstico. Es necesario destacar que la elevada participación no implica elevados beneficios para las corporaciones participantes (dato crucial 6).

    La inserción de México se caracteriza por una participación hacia atrás, explicando la incorporación de valor agregado importado en sus exportaciones (dato crucial 7). Se observa una baja participación hacia adelante. Las industrias que participan hacia atrás son las de medio y alto contenido tecnológico y las que participan adelante son las proveedoras de materias primas.

    La inserción de México en las CVG limita encadenamientos productivos internos por el dominio de las corporaciones transnacionales, lo que dificulta la formación de una acumulación interna en la producción nacional.

    La heterogeneidad se exacerba por la dependencia, dando como resultado que los aumentos de la productividad entre 2003 y 2017 se limitaron a solo 10% de las industrias del país. Aun con un crecimiento en las exportaciones, se ralentiza la economía. La participación del sector agroalimentario en las CVG muestra que se ha agudizado la heterogeneidad.

    2. El sector agroalimentario mexicano

    En la década de los noventa se pasó de una agricultura enfocada en exportación de productos tradicionales (azúcar, algodón, café) a exportación de productos agroalimentarios y agroindustriales.

    Esta reconfiguración se dio por el TLCAN que eliminó aranceles agropecuarios e hizo que la agroindustria se enfocara en ventajas comparativas, que estaban bloqueadas por protección de cultivos básicos, incertidumbre jurídica y el papel del estado en la producción y exportación.

    El TLCAN exacerbó la internacionalización de el sector agroalimentario (datos cruciales 8 y 9). Tal expansión se caracterizó por una alta concentración del destino de las exportaciones de este sector y el estímulo de la agroexportación en detrimento de la base alimentaria (datos cruciales 10, 11 y 12). La preferencia del mercado externo impulsó también la preferencia por insumos importados. La agroindustria transnacional ejerció un poder de dominación dentro de la cadena agroalimentaria global por su control desde los insumos hasta la venta de alimentos (dato crucial 13).

    La agroindustria transnacional reconfiguró la producción del sector en México, colocando excedentes agroalimentarios por medio del dumping , abaratamiento, y descentralizar sus procesos. Ello con el fin de impulsar la producción de bienes no tradicionales, controlar la producción hasta la comercialización de ciertos subsectores, incrementar la productividad del sector y apropiarse de tierras cultivables, recursos naturales y fuerza de trabajo para explotar.

    De tal manera, se explotan a los trabajadores y a los recursos naturales donde resalta la deforestación, contaminación del agua y pérdida de biodiversidad (dato crucial 14).

    La agroindustria se integró a la estructura productiva con dos mecanismos: el primero, una alianza de la agroindustria nacional y grandes productores con alto desarrollo tecnológico y capacidad productiva respaldados por programas gubernamentales. El segundo fue una alianza de pequeños y medianos productores con contratos de filiales y subcontratistas de transnacionales, los cuales establecieron normas para la exportación, apreciación y tecnología.

    La agroindustria transnacional estableció un marco de alta dependencia tecnológica y de importaciones (dato crucial 15).

    En el sector agroalimentario manufacturero dominan aun más las participaciones hacia atrás (dato crucial 16). Se observa que el sector agroalimentario tiene una baja participación en las CVG y es dependiente de insumos importados. El crecimiento de la agroindustria transnacional ha implicado un crecimiento en las exportaciones agropecuarias y un alza en importaciones que mantenían la balanza en déficit (dato crucial 17). Con ello se tiene una pérdida de autosuficiencia alimentaria (dato crucial 18).

    La reconfiguración del sector igualmente implica la exclusión de pequeños y medianos productores con bajo potencial de producción. La marginación también se observa en el desplazamiento de la participación de la población agrícola. Estas problemáticas han llevado a una elevada migración de la población rural para asegurar el ingreso (dato crucial 19).

    El nuevo tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) es una continuación y profundización de la liberalización comercial. Las disposiciones obligan a México otorgar derechos de propiedad a los mejoradores de plantas (agroindustrias transnacionales) mediante cuotas, limitación de uso y resiembra. Lo anterior abre puerta a transgénicos haciendo que peligren las semillas nativas y la propiedad colectiva.

    El TMEC aleja al país de la autosuficiencia alimentaria porque mantiene las importaciones masivas, elimina restricciones comerciales a cultivos y elimina subvenciones a exportaciones. Los productores estadounidenses serán los beneficiados por los montos que les da su gobierno y los precios bajos.

    La globalización del sector agroalimentario es heterogénea y no genera una acumulación interna. Al solo insertarse en las CVG, impide el desarrollo de una mayor articulación interna.

    Conclusiones

    La semiperiferia reafirma la división global centro-periferia porque explica las asimetrías existentes para absorber el excedente en la economía mundial. Los países semiperiféricos ofrecen dinamismo, competitividad y precios bajos para la fábrica mundial, pero su modo de inserción en las CVG hace imposible resolver su desarticulación y heterogeneidad.

    El aspecto de semiperiferia em México se ha dado en el sector agroalimentario. El modelo neoliberal ha internacionalizado la producción y las exportaciones son el motor de crecimiento. Con ello ha aumentado la dependencia de importaciones para provisión de insumos.

    La reconfiguración del sector agroalimentario se dio por la alianza de grandes productores mexicanos con corporaciones transnacionales. Se orientó la dinámica a la exportación en detrimento de la autosuficiencia alimentaria.

    El crecimiento y dinamismo del sector han desarrollado alta competitividad y producción en mercados globales. Pero, exacerban la dependencia del sector mismo. Siendo la paradoja de ser fundamentales en las CVG pero sin poder resolver sus problemas de desarrollo.

Datos cruciales: 

    1. En 1994 las exportaciones mexicanas representaban 15% del producto interno bruto (PIB), para 2019 ya alcanzaban 35%.

    2. En 2019, 80% de las exportaciones nacionales se canalizó hacia Estados Unidos. En cuanto a su composición, para 2020, 82% de las exportaciones correspondió a la industria manufacturera.

    3.Según la Organización Mundial del Comercio, en 2019 México fue el 11º exportador de mercancías y el 12º importador de bienes a escala mundial.

    4. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2018, 71% de las exportaciones manufactureras correspondió a las llamadas “manufacturas globales”, exportaciones vinculadas con las Cadenas de Valor Globales (CVG) y aportaron 38.5% del valor bruto total de la producción manufacturera.

    5. Para 2018, 78.3% de los insumos utilizados en las manufacturas globales fueron de origen importado, mientras que sólo 21.7% fueron de origen nacional.

    6. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), para 2015 44.9% de las exportaciones de México participaban en las Cadenas de Valor Globales (CVG).

    7. De 2005 a 2016, el valor agregado extranjero (VAE) contenido en las exportaciones mexicanas se situó en alrededor de 35%. México se ubica por encima del valor promedio de los países miembros de la OCDE (25.3%). Además, 38.4% de los insumos que participan en el VAE total contenido en las exportaciones mexicanas en 2015 provenía de los Estados Unidos.

    8. Las exportaciones agroalimentarias pasaron de representar 6.7% del Producto Interno Bruto en 1993 a 23.8% en 2019.

    9. México fue el décimo exportador de productos agroalimentarios a nivel mundial.

    10. Para 2018, 67.7% del total de divisas obtenidas por exportaciones agroalimentarias procedió de tan sólo 20 productos, entre los que se encuentran cerveza, aguacate, frutos rojos (berries), jitomate y tequila.

    11. En la producción de frutas y hortalizas se registró una tasa de crecimiento medio anual de 3% durante 1982-2018, mientras que la producción de cereales se incrementó 2%.

    12. El crecimiento en la producción de frutas y hortalizas es exponencial respecto al de los cereales, el cual es lineal. La producción de frutas y hortalizas alcanza los 300 mil millones de pesos.

    13. Cuatro compañías controlan 66% de las ventas corporativas de semillas en todo el mundo, así como 70% de las ventas globales de agroquímicos. Cuarto fabricantes de maquinaria agrícola controlan 56% del mercado y cuatro comercializadoras de granos controlan 75% del comercio mundial de cereales.

    14. Para 2018, México registró una pérdida de alrededor de 150 000 hectáreas de vegetación forestal, asociada con el cambio de uso del suelo para la implementación de actividades agrícolas y agroindustriales.

    15. El valor agregado extranjero (VAE) pasó de 7.8% en 2005 a 9.9% en 2015, una creciente y amplia dependencia de los insumos importados, situada por encima del promedio de participación de los países miembros de la OCDE (5.2%). Tal dependencia se ve agravada porque 79% de los fertilizantes utilizados en la producción sectorial en 2017 fueron importados.

    16. El valor agregado extranjero (VAE) para 2015 se ubicó en 23.7%, el valor agregado doméstico (VAD) contenido en las exportaciones mexicanas que será incorporado a otros procesos productivos en otros países fue de 0.4%.

    17. A partir de 2015 la balanza de exportaciones e importaciones fue positiva, anteriormente estaba en déficit.

    18. México pasó de importar 10% de los alimentos consumidos en 1994 a 48% en 2019, tres cuartas partes provenientes de los Estados Unidos. Destaca el incremento en las importaciones de granos básicos, como maíz, frijol, arroz y trigo, que son la base de la alimentación de la población mexicana.

    19. El flujo migratorio se ha triplicado desde 1990 y se ha dirigido principalmente hacia los Estados Unidos, que en 2017 representó 98% de la migración mexicana. En 2019, México se situó como el segundo país con más migrantes en el mundo (4.3%) y como el tercer país receptor de remesas, con 5.4% del total de flujos globales.

Trabajo de Fuentes: 

Arrighi, G, y Drangel, J [1986], The stratification of the world-economy: An exploration of the semiperipheral zone, Review: 10(1), 9-74.

Cedrssa [2018a], El sector rural mexicano y la migración internacional, Palacio Legislativo de San Lázaro, Recuperado de: http://www.cedrssa.gob.mx/post_el_sector_rural_mexicano_y_la_-n-migracin...

Cortés, I [2016], El sector agroalimentario en México bajo el orden agroalimentario neoliberal 1982-2014 (Idónea Comunicación de Resultados [ICR]), México: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.

Dunaway, W, y Clelland, D [2017], Moving toward theory for the 21st century: The centrality of nonwestern semiperipheries to world ethnic/racial inequality, Journal of World-Systems Research, 23(2), 399-464, Recuperado de: https://doi.org/10.5195/jwsr.2017.598

Nexo con el tema que estudiamos: 

    La apertura económica representa una ventaja para México. Mas, es un problema porque representa una dependencia alimentaria y productiva para la economía nacional. Las transnacionales juegan un papel clave en la producción y alimentación, por lo que se requiere adoptar otras medidas que proporcionen productividad al campo fuera de la manos de estos gigantes. De igual manera es pertinente, bajo el marco actual de incertidumbre internacional, voltear a ver el mercado interno como solución e iniciar con cultivos de productos básicos.

    La categoría "semi-periferia" permite destacar el papel de economías como la de México que reciben importantes flujos de inversiones extranjeras y desarrollan bases productivas, y sin embargo, no logran articular tejidos productivos suficientemente integrados para lograr progresos tanto económicos como sociales suficientemente sólidos. Se trata de una variante del desarrollo del subdesarrollo que ilustra la condición de países que juegan el papel de amortiguadores en la economía mundial.