How AI hackers will shake up cyber-security
The Economist [2026], "Examining the Mythos. How AI hackers will shake up cyber-security", The Economist, London, 18 de abril, https://www.economist.com/science-and-technology/2026/04/15/how-ai-hacke...
The Economist. Es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundiales. Publicó su primer número el 2 de septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson.
Anthropic, laboratorio estadounidense de inteligencia artificial (IA), decidió mantener Mythos fuera del público general y limitar su acceso mediante Project Glasswing, una iniciativa cerrada con grandes empresas tecnológicas. OpenAI respondió con un modelo cerrado de orientación similar. La decisión no parte de un fallo del modelo, sino de su capacidad para localizar y aprovechar vulnerabilidades en sistemas operativos, programas de cifrado que protegen pagos, comercio electrónico y redes financieras, con intervención humana mínima.
La amenaza más inmediata es el "vibe hacking": una forma de hackeo asistido por IA en la que personas sin dominio técnico profundo podrían encontrar fallas y crear exploits, entendidos como código o instrucciones para usar una vulnerabilidad contra un sistema, bloquearlo, secuestrar información o controlar equipos a distancia. La alarma llegó al sector financiero, donde Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, reunió a directivos bancarios, mientras reguladores británicos convocaron una discusión similar. Bruce Schneier, experto estadounidense en seguridad informática, no descarta el desorden inicial, aunque cree que la ventaja final puede favorecer a quienes defienden redes y software.
Permanece abierta la incógnita del porqué Anthropic reveló poca información sobre Mythos. El Instituto de Seguridad de la Inteligencia Artificial del Reino Unido lo ubicó cerca de otros modelos en pruebas simples, pero por encima en una prueba avanzada que requería coordinar varios pasos para controlar un equipo elegido como blanco del ataque. Ese punto vuelve más grave el problema: el valor ofensivo está en descubrir vulnerabilidades de día cero, fallas desconocidas que permiten atacar antes de que exista una corrección.
Jeff Williams, cofundador de Contrast Security y de la Open Worldwide Application Security Project Foundation, advierte que esas fallas aparecen en todo el ecosistema digital. Anthropic mantiene la mayoría de los hallazgos en reserva mientras se reparan, aunque reveló errores en FreeBSD, sistema operativo de uso amplio, en FFmpeg, conjunto de código reutilizable para audio y video, y en software esencial para servicios de nube, es decir, sistemas que almacenan y procesan datos en servidores remotos. La superioridad de Mythos tampoco es absoluta: Stanislav Fort, fundador de AISLE, empresa de ciberseguridad enfocada en IA, mostró que modelos más pequeños y antiguos podían hallar el mismo error en FreeBSD.
La carrera real será de velocidad. Si los defensores usan IA para revisar software antes de publicarlo, la seguridad puede mejorar. Si atacantes explotan antes las fallas, el costo recaerá sobre código sin mantenimiento, proyectos abiertos sostenidos por voluntarios, dispositivos domésticos desactualizados, aparatos inteligentes y maquinaria industrial mal protegida.
1) El 7 de abril, Anthropic, laboratorio estadounidense de inteligencia artificial (IA), anunció que Mythos, su modelo especializado en ciberseguridad, no sería liberado al público general. Project Glasswing, iniciativa de acceso controlado para proteger infraestructura digital, inició con 12 miembros fundadores, entre ellos Apple, Google y Nvidia, y busca sumar 40 organizaciones más. Además, uno de los hallazgos de Anthropic costó casi 20 mil dólares en tokens, unidades usadas para procesar y cobrar el trabajo de los modelos de IA, mientras OpenSSL, herramienta que protege conexiones entre sitios web, corrigió 12 fallas detectadas por modelos usados por la firma de ciberseguridad Stanislav Fort (véase gráfica 1).

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Uno de los campos de aplicación de la IA que más temores despierta es el de la seguridad informática. La velocidad de procesamiento permiten a sistemas de IA penetrar redes y sistemas informáticos para tomar el control y realizar toda clase de delitos, incluyendo la apropiación de fondos. En esa perspectiva, parece de sentido común que herramientas de ese tipo no se pongan a disposición del público en general, pero parafraseando al clásico cabe preguntarnos ¿quién nos protegerá de quienes nos "protegen"?
El interés por la seguridad informática también muestra la diversificación de los campos en que la IA se aplica, consolidando su papel como tecnología transversal del capitalismo en época de bifurcación.

