U.S. Mint Buys Drug Cartel Gold and Sells It as 'American'
Scheck, Justin y Simón Posada [2026], "U.S. Mint Buys Drug Cartel Gold and Sells It as 'American'", The New York Times, New York, 26 de abril, https://www.nytimes.com/2026/04/26/world/americas/us-mint-gold-drug-cart...
Justin Scheck es reportero de The New York Times que habita en Londres. Se especializa en escribir sobre las relaciones entre el dinero y el poder, lo que hacen las personas por dinero junto a las consecuencias que tiene ésto. Específicamente se dedica a investigar las intersecciones entre estructuras financieras globales e individuos.
Simon Posada Tamayo es un periodista de Medellín que ha trabajado en CNN en español, BBC news mundo, Univision, etc. Es autor de dos libros de crónicas y sus trabajos de prensa han sido publicados en varias antologías. Una de sus crónicas se titula "La tierra de los tesoros tristes", la cual es una historia de la relación entre el oro y la cocaína en Colombia.
En 1985, el Congreso de Estados Unidos prohibió que la Casa de Moneda de su país produzca lingotes a partir de oro extranjero. Esta ley se creó por preocupaciones en torno al respeto a los derechos humanos en las minas de oro, específicamente en Sudáfrica bajo el régimen de Apartheid. La Casa de Moneda ha evitado cumplir con esta ley en repetidas ocasiones.
La compra de oro en la Casa de Moneda de Estados Unidos supuestamente asegura que el metal es de una fuente legal. La realidad es que esta institución ha ignorado por años las evidencias de que fuentes sospechosas la proveen de oro (dato crucial 1). Esto ha causado que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el cual está a cargo de la Casa de Moneda, esté realizando investigaciones internas sobre los proveedores de oro del productor de moneda estadounidense.
Los precios del oro están cada vez más altos (dato crucial 2). Los que invierten en este metal precioso lo suelen ver como un seguro ante la inestabilidad del mercado. Cada vez que hay guerras, ataques terroristas o colapsos bursátiles las compras de oro aumentan. El problema es que el precio del oro ha causado la misma inestabilidad que se supone que los inversionistas estaban buscando evitar. Mientras más fácil sea la venta de oro ilegal, más fácil se vuelve financiar guerras, autocracias, lavado de dinero y la destrucción del ambiente. Además, los elevados precios del metal están creando incentivos para que empresas irregulares y organizaciones criminales extraigan oro de maneras peligrosas.
Un ejemplo de lo anterior se encuentra en las afueras de la ciudad colombiana de Caucasia, en el rancho ganadero llamado La Mandinga. Este último es propiedad estatal, aunque el gobierno ha perdido control sobre el lugar hace mucho tiempo. Ahí trabajan varios mineros de manera ilegal. La extracción de oro en el rancho solo se puede realizar con el permiso del Clan del Golfo, el cual es la organización criminal más poderosa de Colombia. Para realizar actividades mineras en esta zona se debe pagar un impuesto a este grupo de narcotraficantes (dato crucial 3).
Los mineros de este rancho trabajan en minas de cielo abierto, utilizando mangueras de alta presión para convertir los barrancos en lodo. Para extraer el oro mezclan manualmente el lodo con mercurio el cual se adhiere al metal precioso. Este proceso es nocivo para la salud y termina envenenando a los trabajadores. Al final de su día de trabajo los mineros reúnen las mezclas de mercurio y oro, llevándolas a Caucasia para venderlas.
Caucasia es una ciudad que depende de la industria minera. En ella se venden excavadoras, bombas de desagüe y maquinaria para el dragado, el cual es un método ilegal para extraer metales en ríos. La minería de oro ha llevado a un auge económico dentro de la ciudad, el cual se ve con la aparición de clubes nocturnos y cafeterías elegantes. Además, la ciudad cuenta con una alta cantidad de tiendas donde los mineros, que trabajan en lugares como La Mandinga, pueden vender su oro ilegal.
Estos compradores de oro también le tienen que pagar al Clan del Golfo para mantener sus operaciones (dato crucial 4). Los que trabajan en estos establecimientos reciben el metal de mineros como los de La Mandinga, separan el oro del mercurio con un soplete y lo pesan para darle el dinero correspondiente a quien venga a vender (dato crucial 5). Las tiendas pueden recibir el oro de los mineros de manera legal. Lo anterior debido a que muchos de estos trabajadores están inscritos a programas gubernamentales para barequeros, es decir, mineros a pequeña escala.
Quienes trabajan en estas tiendas juntan todo el oro comprado, lo derriten en crisoles y lo vierten en moldes. Este material después es vendido a exportadoras, muchas de ellas propiedad del gobierno colombiano. Las exportadoras mezclan el oro que reciben de lugares como La Mandinga, con otros suministros del metal precioso que reciben de diversas regiones de Colombia. Una parte del producto de toda esta línea de suministros llega hasta refinerías en Texas (dato crucial 6).
Dillon Gage es un ejemplo de estas refinerías a donde llega el oro colombiano. Dentro de sus plantas se mezcla este material con metal proveniente de América del Sur, tiendas estadounidenses de joyería de segunda mano y tiendas de empeño peruanas. De esta manera, el oro colombiano, en parte extraído en minas controladas por el narcotráfico, se vuelve oro estadounidense. Lo anterior se debe a que se mezcla con oro originario del país norteamericano.
Esta refinería le vende oro a dos de los principales proveedores de la Casa de Moneda estadounidense. Según el dueño de Dillon Gage, la compañía es transparente con sus clientes en torno a los orígenes diversos de su oro. Por lo tanto, la Casa de Moneda ha estado violando la ley que solo permite el uso de oro estadounidense dentro de su producción. Este no es el único caso registrado, se ha encontrado que varios de los proveedores de la institución pública sacan su oro de fuentes extranjeras. Incluso ha habido ocasiones donde la Casa de Moneda compra directamente lingotes provenientes del exterior de Estados Unidos (dato crucial 7).
En respuesta a investigaciones internas dirigidas hacía la Casa de Moneda, esta ha dado diversos argumentos para defender el carácter estadounidense del oro que utiliza. Uno de ellos es que el hecho que también se mezcle metal estadounidense dentro de estas refinerías, hace que el oro se haga local. También han argumentado que se pide a sus proveedores que la compra de oro extranjero se compense con la compra futura de oro nacional. Estas justificaciones no tienen ningún valor ante la ley.
Desde la primera administración de Donald Trump, el inspector general del Departamento del Tesoro estadounidense encontró que la Casa de Moneda estaba violando la ley, al mantener fuentes extranjeras de oro entre sus proveedores. Durante la presidencia de Joe Biden se prometió realizar planes para una investigación de los suministros de oro de la Casa de Moneda, esta promesa no se cumplió. Ahora en este segundo periodo de Trump, una vocera del Departamento del Tesoro ha indicado que se están tomando medidas para ubicar las fuentes de oro y monitorear las compras. Al mismo tiempo comentó que no se iba a cortar el suministro de oro extranjero, ya que sin él sería difícil cumplir la demanda.
1) 100 millones de dólares de oro extranjero han entrado a la cadena de suministros de la Casa de Moneda en años recientes. Mucho de este es oro de segunda mano y su origen no se puede establecer con exactitud. Además hay presencia de oro de países como Colombia y Nicaragua donde la extracción de este metal está ligado al crimen organizado.
2) Los precios del oro están alrededor de 5 000 dólares la onza, cuatro veces más caros que hace una década.
3) Según los supervisores de las minas de La Mandinga, cada mes pasa un hombre en una motocicleta para recolectar el impuesto, 400 dólares por cada equipo de cinco mineros.
4) Los dueños de las tiendas de Caucasia que compran oro reportaron que cada mes también tienen que darle 400 dólares al Clan del Golfo.
5) Para los mineros que han tenido un buen día usualmente se les paga 2 500 dólares mientras que a los que han tenido un mal día se pagan 50 dólares.
6) Los registros de exportaciones muestran que las ventas han sido de alrededor de 255 millones de dólares el último año, gran parte de ellas enviada a Texas.
7) La Casa de Moneda de Estados Unidos ha gastado cientos de millones en barras de oro de la Refinería de Cobre Canadiense.
El artículo muestra el peso del narcotráfico dentro de la economía global. Estas minas, las cuales son controladas por una poderosa organización criminal, son parte de la cadena global de suministro de oro. Al cumplir esta función económica aportan a la difuminación entre la economía legal e ilegal, la cual parece ser una tendencia dentro de la sociedad capitalista.
El hecho de que una mercancía salida de circuitos criminales llegue a la Casa de Moneda muestra la imbricación ente lo legal y lo ilegal en el capitalismo en vías de bifurcación: la frontera entre ambos circuitos se borra y se naturalizan crímenes y abyecciones.

