Colonialismo tecnológico: avanza expansión de centros de datos en América Latina

Cita: 

Ortega, Isabel [2026], "Colonialismo tecnológico: avanza expansión de centros de datos en América Latina", Avispa Midia, 12 de abril, https://avispa.org/colonialismo-tecnologico-avanza-expansion-de-centros-...

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Domingo, Abril 12, 2026
Tema: 
Gigantes tecnológicos y gobiernos subordinados en América Latina
Idea principal: 

    Isabel Ortega es periodista de Avispa Midia. Su trabajo aborda territorio, desigualdad urbana, feminismos, disidencias sexogenéricas, pueblos originarios y violencia de estado, con especial atención a Oaxaca y sus resistencias comunitarias.


    El avance de los servicios informáticos por acceso remoto, conocidos como "nubes", y de las herramientas de inteligencia artificial (IA) empuja una expansión agresiva de centros de datos en América Latina. Estas instalaciones físicas concentran máquinas de cómputo y equipos relacionados, pero su crecimiento ya no responde a una escala pequeña o mediana. Ahora aparecen como complejos industriales diseñados para hiperescaladores, es decir, grandes proveedores de servicios en nube y herramientas de IA.

    Brasil, Argentina, Chile y México concentran proyectos donde la promesa tecnológica oculta una presión material directa sobre energía, agua y territorio (datos cruciales 1 a 4). TikTok, red social de origen chino, mira al estado brasileño de Ceará. OpenAI, empresa detrás de ChatGPT, apunta a la Patagonia argentina mediante Sur Energy. Amazon Web Services (AWS), proveedor de servicios en nube, proyecta infraestructura cerca de Santiago de Chile. CloudHQ y ODATA, empresas del sector de centros de datos, avanzan en Querétaro y el Bajío mexicano. La región queda convertida en soporte físico de una digitalización corporativa que consume recursos reales, aunque suele presentarse como avance limpio e intangible.

    Organizaciones sociales y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierten que los centros de datos no son infraestructuras neutras. Su demanda de agua y energía puede competir con necesidades territoriales básicas, deteriorar el ambiente y abrir riesgos para derechos humanos fundamentales. Detrás de la nube existe una red amplia, costosa y profundamente desigual.

    Capital de datos

    Detrás de los centros de datos no solo existe una demanda técnica, sino una forma de acumulación basada en convertir información en mercancía. Jaime Villareal, integrante de May First Movement Technology, cooperativa que provee infraestructura tecnológica autónoma para organizaciones sociales, señala que las interacciones realizadas por internet generan datos que las empresas extraen, procesan y venden como productos de información. Ese negocio alimenta usos como marketing, injerencia político-electoral y guerra.

    La IA profundiza esta lógica, ya que sus modelos de lenguaje dependen de datos acumulados por compañías tecnológicas durante décadas. Por eso, la expansión de centros de datos busca sostener una industria que pretende insertar la IA en empresas y vida cotidiana bajo la promesa de mayor productividad. Dicha promesa requiere de la expansión masiva y acelerada de los centros de datos en todo el mundo.

    Corporaciones sin freno y estados a su servicio

    Gobiernos de América Latina facilitan la entrada de gigantes tecnológicos con beneficios fiscales, inversión energética estatal y controles ambientales débiles. Jaime Villareal advierte que ese poder corporativo interviene en la política regional, erosiona la soberanía y la democracia, y acompaña el avance de la ultraderecha. Su agenda exige energía disponible y menos protección ambiental, incluso mediante desplazamiento, coerción y ataques a derechos humanos.

    El artículo refiere al documento Acciones por la justicia ambiental desde infraestructuras tecnológicas autónomas y comunitarias, que pone en cuestión la lógica depredadora de las nuevas infraestructuras de comunicación. También se cita el estudio de ONU, El nexo entre el agua y la energía

Datos cruciales: 

    1) En Brasil, TikTok anunció en diciembre pasado un mega centro de datos en el estado de Ceará, con una inversión cercana a 40 mil millones de dólares. El proyecto enfrenta rechazo de comunidades indígenas Anacé que habitan ese territorio.

    2) En Argentina, OpenAI, empresa creadora de ChatGPT, firmó en octubre de 2025 un acuerdo de intención con Sur Energy para construir un mega centro de datos en la Patagonia argentina, con una inversión proyectada de 25 mil millones de dólares.

    3) En Chile, el gobierno presentó el Plan Nacional de Centros de Datos 2024-2030 para estimular la inversión del sector. En mayo de 2025 anunció que Amazon Web Services (AWS) proyecta un centro de datos en Huechuraba, cerca de Santiago, con poco más de diez hectáreas y una inversión mayor a cuatro mil millones de dólares.

    4) En México, CloudHQ invierte más de 4 000 millones de dólares en seis centros de datos en Querétaro, dentro del Plan México. Además, ODATA construye en el Bajío un corredor de al menos cuatro centros de datos para hiperescaladores, mientras el municipio de Colón anunció el 30 de marzo que la subestación eléctrica destinada a abastecer el megaproyecto de CloudHQ estaba próxima a concluirse.

Nexo con el tema que estudiamos: 
    La "nube" es la frontera de expansión del capitalismo del siglo XXI. En consonancia con el carácter declinante y autodestructivo del sistema, las nuevas infraestructuras cumplen su papel de crear las condiciones para las nuevas aplicaciones, en particular aquellas relacionadas con la IA. Sin embargo, alcanzan esos objetivos con costos ambientales y sociales devastadores para las comunidades que reciben los centros de datos. De ese modo, entre otras cuestiones, alimentan la crisis hídrica generada por el calentamiento global, la sobre-explotación y la contaminación del agua. En pocas palabras, las nuevas tecnologías son gasolina al fuego.