China knows that governing new tech can be harder than inventing it

Cita: 

The Economist [2026], "China knows that governing new tech can be harder than inventing it", The Economist, 17 de mayo, https://www.economist.com/china/2026/05/11/china-knows-that-governing-ne...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Domingo, Mayo 17, 2026
Tema: 
La paradoja del control tecnológico en China: el caso del Centro de innovación Shenghang y la directiva baorong shenshen
Idea principal: 
    The Economist es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundiales. Publicó su primer número el 2 de septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson.

    En China, las nuevas tecnologías avanzan bajo permiso, no de forma autónoma. El caso del Centro de innovación Shenghang lo muestra con claridad: la actividad con vehículos aéreos no tripulados se desplaza hacia Hebei porque Beijing endurece sus restricciones de seguridad, pero ese traslado no abre un territorio libre para experimentar. Los operadores encuentran margen de acción fuera de la capital, aunque siguen sujetos a autorizaciones, pruebas y vigilancia (dato crucial 1).

    Esa forma de regulación no encaja del todo con la imagen de una China permisiva ni con la de una China cerrada por completo. Su política funciona más bien como una prueba controlada: deja que empresas y tecnologías demuestren utilidad comercial, observa sus efectos y luego aprieta cuando aparecen riesgos de seguridad, empleo, estabilidad social o control político. La directiva baorong shenshen, traducida como “inclusividad y prudencia”, intenta ordenar esa mezcla de apertura y cautela, aunque en los hechos el equilibrio resulta inestable.

    Vehículos aéreos no tripulados (drones), conducción autónoma, criptomonedas, videojuegos, grandes plataformas digitales e inteligencia artificial (IA) siguen una pauta parecida de experimentación y restricción cuando esos sectores rozan zonas sensibles para el estado. En la inteligencia artificial, por ejemplo, las autoridades exigen supervisión humana para agentes capaces de tomar decisiones y preparan registros obligatorios.

Datos cruciales: 

    1) En China, el control tecnológico opera con límites precisos: el Centro de innovación Shenghang solo autoriza vuelos de drones hasta 50 metros de altura y exige casi tres meses de entrenamiento antes de certificar pilotos. En un contexto en que el país concentra cerca de 70% de la producción mundial de vehículos eléctricos, las nuevas reglas restringen los automóviles de nivel 3, es decir, vehículos que pueden conducir solos en ciertas condiciones, pero que todavía requieren que el conductor retome el control cuando el sistema lo solicita.

Nexo con el tema que estudiamos: 
    Entender la estrategia china para disputar el liderazgo económico mundial requiere de este tipo de análisis: detallar los matices y la visión de conjunto acerca de las políticas y regulaciones industriales que buscan combinar estímulo de la innovación con control estatal. El capitalismo chino innova también en términos de prácticas institucionales.