Food tech. Feeding 10 billion people will require new technology
The Economist [2026], "Food tech. Feeding 10 billion people will require new technology", The Economist, 6 de junio, https://www.economist.com/science-and-technology/2026/06/04/feeding-10-b...
The Economist es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundial. Publicó su primer número el 2 de septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson.
La agricultura entra en una nueva etapa de innovación por la presión conjunta de la pandemia, la guerra en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y el cambio climático, factores que encarecen alimentos, alteran suministros y exponen los límites de un modelo productivo heredado de la revolución verde de mediados del siglo veinte. Ante ese escenario, empresas nacientes, inversionistas y centros de investigación orientan sus esfuerzos hacia la agricultura de precisión, que se encarga de emplear sensores, biotecnología, genética e inteligencia artificial (IA) para decidir qué semillas, fertilizantes, pesticidas o riego convienen según las condiciones de cada parcela (dato crucial 1).
Esa transición apareció con fuerza en F&A Next, encuentro de tecnología agrícola realizado en Wageningen University & Research, universidad y centro de investigación ubicados en Países Bajos. B-COS, empresa derivada de la Universidad de Gante, en Bélgica, desarrolla moléculas parecidas a la quitina para activar defensas naturales en cultivos de tomate y papa. EVJA, firma italiana, usa sensores e inteligencia artificial (IA) para medir condiciones ambientales en los campos y anticipar riesgos de enfermedades, demanda de agua, rendimientos agrícolas y emisiones de carbono (dato crucial 2).
Soilytix, biotecnológica de Hamburgo, analiza el ácido desoxirribonucleico (ADN) de microbios del suelo para detectar patógenos y ajustar semillas o pesticidas según las condiciones de cada parcela. Aardaia, startup instalada en el campus de Wageningen University & Research, domestica el aardaker, una planta silvestre rica en proteína, mediante cámaras de crecimiento donde manipula luz, temperatura y humedad para obtener más ciclos de cultivo en menos tiempo y seleccionar variedades con mejor rendimiento, sabor y contenido proteico.
Radicle Crops, startup neerlandesa, aplica una estrategia similar con la quinoa para desarrollar variedades más resistentes al cambio climático, adaptadas a distintos ambientes y capaces de competir mejor contra malezas.
Se trata de la búsqueda de nuevas formas productivas que respondan a los desafíos de la destrucción del ambiente.
1) En 2025, la inversión global en innovación agrícola superó 16 mil millones de dólares, según AgFunder, compañía de capital de riesgo especializada en tecnología agroalimentaria. De ese monto, 9 mil millones se destinaron a elevar rendimientos agrícolas, frente a 2 500 millones en 2016, mientras la inversión agroalimentaria total pasó de 22 mil millones de dólares en 2019 a 55 mil millones en 2021.
2) B-COS, empresa derivada de la Universidad de Gante en Bélgica, afirma que uno de sus productos reduce enfermedades en cultivos entre 40% y 50%, mientras EVJA, firma italiana de sensores e inteligencia artificial agrícola, reporta reducciones de hasta 40% en agua y fertilizantes. Pese a esos avances, las empresas de tecnología agrícola recibieron en 2024 solo 1.3% del capital de riesgo global en etapas tempranas, aunque la agricultura representa cerca de 4% del producto interno bruto mundial.
Conforme se acentúan los efectos de la destrucción del ambiente para la agricultura, se buscan soluciones tecnológicas que permitan mantener los niveles de producción y la disponibilidad de los cultivos. Sin embargo, las opciones tecnológicas adoptadas no abordan los problemas estructurales de la agricultura: baja productividad, concentración de la tierra, tecnologías altamente contaminantes, etc.

