The new geography of subsea cables. The AI boom and geopolitics are rewiring Asia’s oceans

Cita: 

The Economist [2026], "The new geography of subsea cables. The AI boom and geopolitics are rewiring Asia’s oceans", The Economist, 4 de julio, https://www.economist.com/asia/2026/06/29/the-ai-boom-and-geopolitics-ar...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Sábado, Julio 4, 2026
Tema: 
Cables submarinos, centros de datos y poder geopolítico
Idea principal: 

    The Economist es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundial. Publicó su primer número el 2 de septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson. Aunque por razones históricas se define a sí misma como un periódico, su formato actual se asemeja al de una revista.


    En 1914, las islas Cocos eran un punto de comunicación entre Australia, Gran Bretaña y el resto del mundo. Su estación telegráfica estaba conectada a cables que transmitían mensajes a larga distancia. Cuando un grupo del buque alemán Emden llegó para cortar esas conexiones, la estación pidió ayuda. El crucero australiano Sydney respondió y hundió al Emden. El episodio mostró el valor estratégico de las comunicaciones físicas. Actualmente, la información entre continentes viaja principalmente mediante cables de fibra óptica instalados bajo el mar. Aunque los satélites también transmiten internet, hacerlo por esa vía cuesta mucho más que utilizar estos cables.

    El crecimiento de la inteligencia artificial y las tensiones geopolíticas impulsan el establecimiento de nuevas rutas para evitar el estrecho de Malaca y el mar de China Meridional. En 2022, las islas Cocos se conectaron por primera vez a la red internacional de internet mediante un cable tendido entre Australia y Omán, país de Oriente Medio. Ese cable también incluyó una derivación hacia una base militar angloestadounidense ubicada en la isla de Diego García. Google propuso que la isla Christmas, territorio australiano del océano Índico, funcionara como centro de una red entre Australia y Oriente Medio, con un posible centro de datos.

    Durante décadas, las empresas nacionales de telecomunicaciones construyeron cables mediante consorcios, como ocurrió con SEA-ME-WE 3, uno de los primeros grandes cables de fibra óptica entre Europa y Asia (dato crucial 1). La participación de muchos socios encarecía y retrasaba los proyectos, cuyas rutas se mantenían cerca de las zonas con más usuarios. Durante la última década, Google, Meta y Microsoft comenzaron a financiar sus propios cables para conectar directamente sus centros de datos. Este modelo permitió construir rutas por aguas abiertas y alejarlas de las zonas pobladas.

    La elección de esas rutas también responde a riesgos políticos. En el mar de China Meridional, China reclama como propias extensas áreas marítimas y las delimita en sus mapas mediante la llamada línea de nueve trazos. Dentro de esa zona, exige autorización para reparar los cables. Indonesia y Malasia también aplican permisos y reglas especiales en los pasos marítimos estratégicos que controlan.

    Para reducir esas dificultades, algunos cables conectan Oriente Medio con Australia y continúan hacia Japón, Corea del Sur y América. Guam, una isla del océano Pacífico que pertenece a Estados Unidos, funciona como punto de conexión con sus aliados en Asia. Las nuevas conexiones pueden mejorar la comunicación de las islas Cocos, pero también aumentan el temor de que se conviertan en un objetivo, ya que Australia moderniza allí un aeródromo para sus aviones militares. Un rasgo peculiar de esta geopolítica de las infraestructuras es que desde la presidencia de Barack Obama, no se ha autorizado la instalación de ningún cable entre Estados Unidos y China.

Datos cruciales: 

    1) El financiamiento de los cables pasó de proyectos colectivos a inversiones directas de grandes empresas tecnológicas. En 1999, el cable submarino SEA-ME-WE 3, uno de los primeros grandes cables de fibra óptica entre Europa y Asia, costó 1.3 mil millones de dólares y requirió la participación de 92 socios. En contraste, Google financió al menos 34 cables y posee 18 sin socios. Durante los próximos cuatro años, la inversión anual podría alcanzar 4 mil millones de dólares. Los cables continuarán transportando 99% de la información que circula por internet entre países de distintos continentes.

Nexo con el tema que estudiamos: 
    La geopolítica de las infraestructuras de comunicación es un aspecto muy relevante de la disputa por el liderazgo global. Hoy día se concentra la atención en los centros de datos y los modelos de lenguaje, pero sin el cableado internacional, ninguna de esas tecnologías sería posible. Y en ese campo, la ventaja estadounidense es superlativa. Cabe interrogarse si es de carácter cuantitativo y cómo evolucionan las tecnologías y el control de cada potencia sobre ellas.