Sunshine policy. Donald Trump is kicking out Chinese firms, but keeping their tech

Cita: 

The Economist [2026], "Sunshine policy. Donald Trump is kicking out Chinese firms, but keeping their tech", The Economist, 4 de julio, https://www.economist.com/china/2026/06/28/donald-trump-is-kicking-out-c...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Sábado, Julio 4, 2026
Tema: 
China y Estados Unidos: dependencia tecnológica y disputa por la energía solar
Idea principal: 
    The Economist es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundial. Publicó su primer número el 2 de septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson. Aunque por razones históricas se define a sí misma como un periódico, su formato actual se asemeja al de una revista.

    En 2024, Trina Solar, fabricante chino de paneles solares, construyó una planta de fabricación de paneles solares en Dallas Texas, y la vendió pocos días después de comenzar a funcionar (dato crucial 1). Russell Gold, ejecutivo de T1 Energy, empresa estadounidense de tecnología energética que fabrica módulos solares y desarrolla cadenas de suministro para baterías que almacenan electricidad, elogió la ingeniería de Estados Unidos al referirse a la planta. Sin embargo, la venta no garantiza que la industria estadounidense deje de depender de empresas, tecnología y materiales chinos.

    Los fabricantes chinos aumentaron sus inversiones en Estados Unidos porque la competencia en China reducía sus ganancias y los subsidios aprobados durante la administración de Joe Biden hacían más rentable producir paneles solares y baterías para almacenar electricidad en territorio estadounidense (dato crucial 2). Donald Trump modificó esa política mediante la One Big Beautiful Bill Act, una ley estadounidense aprobada en julio de 2025. La ley prohibió que las empresas chinas o relacionadas con China recibieran subsidios estadounidenses y les retiró el beneficio fiscal de la Sección 45X, que permitía pagar menos impuestos por fabricar paneles solares y componentes de baterías (dato crucial 3).

    Después, las autoridades estadounidenses clasificaron como entidades extranjeras de preocupación a las empresas chinas que construyeron plantas para fabricar paneles o baterías solares (dato crucial 4). Herbert Crowther, analista de Eurasia Group, una empresa que ofrece asesoría especializada, señaló que las autoridades aplicaron las reglas estrictamente. Boway, fabricante chino de paneles solares, informó que su planta de Carolina del Norte dejó de ser rentable. La incertidumbre sobre el cumplimiento de las reglas llevó a instaladores solares, bancos y aseguradoras a suspender negocios con algunos fabricantes chinos.

    Accionando el interruptor

    Las nuevas reglas estadounidenses están transfiriendo a firmas financieras de Estados Unidos, fábricas, tecnología y conocimientos técnicos que pertenecían a empresas chinas. Estas firmas compran las instalaciones para obtener ganancias, mientras los socios chinos conservan la capacidad técnica para operarlas. Para mantener el acceso al mercado estadounidense y a los beneficios fiscales, algunas empresas chinas crean empresas conjuntas con socios locales. Mona Dajani, abogada de Cooley, despacho jurídico, señala que varias asociaciones existen solo en los documentos y no integran realmente las operaciones.

    Canadian Solar, empresa canadiense de energía solar, trasladó sus activos estadounidenses desde una filial china, hacia su empresa matriz en Canadá. Después presentó la operación como una empresa conjunta entre dos partes del mismo grupo. Nancy Sun, abogada en Shanghái, explicó que las nuevas reglas chinas restringen la exportación de tecnología. Herbert Crowther, analista de Eurasia Group, consultora que ofrece asesoría especializada, señaló que, en este tipo de acuerdos, los socios estadounidenses reciben la mayor parte de las ganancias, mientras los socios chinos aportan la capacidad técnica para operar las fábricas (dato crucial 5).

    Trina Solar, fabricante chino de paneles solares, vendió sus derechos de propiedad intelectual, incluidos sus diseños y su tecnología, a una empresa de Singapur. Gracias a esa operación, T1 Energy, empresa estadounidense de tecnología energética donde Russell Gold ocupa un cargo ejecutivo, pudo obtener una licencia para utilizar esos diseños y esa tecnología (dato crucial 6).

Datos cruciales: 
    1) Desde 2025, empresas chinas cancelaron o suspendieron proyectos de energías renovables por un valor cercano a 9 mil millones de dólares. También vendieron algunas plantas a inversionistas estadounidenses, en ocasiones con precios hasta 40% menores. Rhodium Group, una empresa de investigación, calculó que más de la mitad de las inversiones chinas realizadas desde 2022 fueron canceladas, suspendidas o retrasadas.

    2) Entre 2022 y 2024, empresas chinas anunciaron inversiones por 15.5 mil millones de dólares en proyectos de paneles solares y baterías para almacenar electricidad en Estados Unidos. La cifra equivalió a nueve veces las inversiones anunciadas durante los cuatro años anteriores. La capacidad anual de fabricación estadounidense llegó a 65 gigavatios (GW), una medida de la potencia eléctrica que pueden generar los paneles. Los fabricantes relacionados con China representaron 25 GW. La planta de Dallas empleaba a 1 200 trabajadores, utilizaba robots, producía 20 000 paneles al día y podía fabricar paneles con una potencia total de 5 GW, suficiente para suministrar electricidad a 1 millón de hogares estadounidenses durante un año.

    3) La Sección 45X permitía reducir los impuestos en 7 centavos por cada watt de panel solar fabricado y en 35 dólares por cada kilovatio-hora de componentes de baterías fabricados. En una planta con capacidad para producir paneles de 5 GW, el beneficio podía llegar a 350 millones de dólares al año.

    4) Conforme a las entidades extranjeras de preocupación se incluyeron empresas de China, Irán, Corea del Norte y Rusia. Las empresas relacionadas con China no podían poseer más de 25% de una fábrica, utilizar tecnología china autorizada mediante licencia ni comprar a proveedores chinos más de 50% del valor total de los materiales utilizados. En 2030, este último límite deberá bajar a 15%.

    5) Gracias a las nuevas normatividades en energías renovables estadounidenses se trasladaron plantas solares de empresas chinas a inversionistas estadounidenses. Corning, compañía estadounidense, compró una planta en Arizona capaz de fabricar paneles con una potencia total de 2 gigavatios (GW). En este contexto, 2 GW significa que todos los paneles producidos por la planta pueden generar, en conjunto, esa cantidad de electricidad. Boway, fabricante industrial chino de paneles solares, vendió una planta en Carolina del Norte capaz de producir paneles con una potencia total de 3 GW por 254 millones de dólares, 15% menos que su costo de construcción. Jinko Solar, fabricante chino de paneles solares, vendió 75% de una planta en Florida, con capacidad de 2 GW, a FH Capital, inversionista financiero estadounidense.

    6) Es difícil evadir la dependencia respecto de China en materia de energías renovables. Por ejemplo, China todavía produce 95% del polisilicio mundial, material principal de los paneles solares. Por eso, las empresas estadounidense emprenden la fabricación de algunos componentes. T1 Energy, empresa estadounidense de tecnología energética, construye en Austin, ciudad de Texas, una planta de celdas solares para utilizarlas en módulos fabricados en Dallas. FH Capital también planea duplicar la capacidad de fabricación de su planta de Florida y comenzar a producir baterías para almacenar electricidad.

Nexo con el tema que estudiamos: 
    The Economist destaca un tema fundamental de la coyuntura creada por la administración Trump respecto de China: las ventajas tecnológicas y de provisión de materias primas en el terreno de las energías renovables crea una situación peculiar. Aunque las empresas chinas abandonan nominalmente el territorio de Estados Unidos materialmente permaneces como licenciatarias, copropietarias o proveedoras de las firmas estadounidenses. Este tipo de tramas son relevantes para entender la trayectoria del sistema en tanto el ascenso chino parece incontenible al menos en términos económicos.