Node by node. China's semiconductor industry is racing to catch the West's

Cita: 

The Economist [2026], "Node by node. China's semiconductor industry is racing to catch the West's", The Economist, 11 de julio, https://www.economist.com/business/2026/07/07/chinas-semiconductor-indus...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Sábado, Julio 11, 2026
Tema: 
China y Estados Unidos: codependencia tecnológica en la industria de los semiconductores
Idea principal: 

    The Economist es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundial. Publicó su primer número el 2 de septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson. Aunque por razones históricas se define a sí misma como un periódico, su formato actual se asemeja al de una revista.


    En Computex, feria de semiconductores de Taipéi, la inteligencia artificial (IA) y China dominaron el debate porque el cómputo, formado por procesadores y memoria para entrenar y ejecutar modelos de IA, es poder tecnológico. Por ello, China busca producir chips para reducir la brecha con Estados Unidos. En 2025, China tenía cerca de una séptima parte de la capacidad informática estadounidense y, aunque avanzó en diseño, continúa rezagada en procesos de fabricación.

    Las restricciones estadounidenses a la exportación de chips llevaron a las autoridades chinas a promover el uso de procesadores nacionales, con lo que crearon un mercado protegido para sus fabricantes. Alibaba y Baidu, dos gigantes chinos de internet, comenzaron a diseñar los procesadores que utilizan sus servicios digitales y sus sistemas de inteligencia artificial. Al mismo tiempo, Cambricon, una empresa emergente china especializada en procesadores para inteligencia artificial, creció al enfrentar menor competencia extranjera (dato crucial 1).

    Huawei, empresa china de tecnología y hardware, desarrolló CloudMatrix, un sistema que conecta 384 de sus procesadores Ascend para compensar su menor rendimiento, aunque consume más de cuatro veces la energía de los sistemas de NVIDIA, empresa estadounidense líder en chips para inteligencia artificial. Por su parte, DeepSeek, empresa china que desarrolla modelos de inteligencia artificial, adaptó un modelo de lenguaje para que funcionara con los chips de Huawei. Estos avances fortalecieron el diseño de procesadores y el desarrollo de software en China, aunque sus chips todavía funcionan mejor para ejecutar modelos existentes que para entrenar los sistemas más avanzados (dato crucial 2).

    El principal obstáculo se encuentra en la fabricación. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), fabricante taiwanés de chips por contrato, no puede ofrecer a los diseñadores chinos sus procesos más avanzados porque las restricciones de exportación limitan el acceso de China a esa tecnología. Las mismas restricciones impiden que ASML, empresa neerlandesa que fabrica equipos de litografía, venda a las fábricas chinas sus máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV).

    Estas máquinas permiten imprimir circuitos diminutos y resultan indispensables para producir los procesadores más avanzados. Ante esa limitación, las fábricas chinas exponen varias veces una oblea de silicio, que es la placa donde se imprimen los circuitos, o utilizan empaquetado avanzado para unir varios chips fabricados con tecnología menos moderna. Ambas alternativas permiten mejorar el rendimiento, pero encarecen y ralentizan la producción, además de aumentar la probabilidad de defectos.

    China tampoco es autosuficiente en memoria de banda ancha, necesaria para transferir rápidamente grandes volúmenes de datos en los sistemas de inteligencia artificial. Su producción mundial se concentra en Micron, fabricante estadounidense, y en Samsung y SK Hynix, fabricantes surcoreanos. Aunque China desarrolla sus propios equipos y chips de memoria, todavía depende de maquinaria extranjera para fabricarlos. No obstante, los fabricantes chinos avanzan. Por ejemplo, Apple, fabricante estadounidense del iPhone que enfrenta problemas de abasto de circuitos de memoria, solicitó autorización al gobierno de Estados Unidos para comprar a la empresa china CXMT, chips de generaciones anteriores. Si recibe el permiso, la operación proporcionaría ingresos a una compañía china y podría contribuir al crecimiento de la industria que Estados Unidos intenta contener.

Datos cruciales: 

    1) En China, las empresas dedicadas al diseño de chips podrían concentrar cerca de cuatro quintas partes del gasto nacional en procesadores para inteligencia artificial durante 2026. Las grandes empresas chinas que ofrecen servicios de computación en la nube prevén invertir más de 400 mil millones de dólares en infraestructura de inteligencia artificial durante los próximos tres años, mientras el gobierno chino planea destinar 295 mil millones de dólares a centros de datos durante los próximos cinco años.

    2) Desde 2019, las importaciones chinas de equipos para fabricar chips se triplicaron hasta alcanzar 39 mil millones de dólares anuales, una cantidad equivalente a cerca de 40% de la demanda mundial de esta maquinaria. Naura y AMEC, fabricantes chinos de equipos para semiconductores, ofrecen alternativas para depositar materiales sobre el silicio, grabar circuitos y limpiar obleas, que son discos delgados de silicio sobre los que se imprimen los circuitos de los chips. CXMT, fabricante chino de memoria, podría aumentar su participación desde un nivel casi nulo hasta 12% de la producción mundial de memoria de banda ancha en 2028.

Nexo con el tema que estudiamos: 
    Como en otras actividades, la producción de semiconductores de China, está alcanzando el umbral que le permitirá ganar cuotas de mercado y contar con los fondos necesarios para cerrar la brecha tecnológica con Estados Unidos. La interdependencia de los gigantes tecnológicos estadounidenses y los fabricantes chinos abre una vertiente de transformación de la competencia, porque las restricciones comerciales no serán suficientes para contener el ascenso chino. De tal forma, el hegemón va perdiendo las bases de su predominio.