Piggy-backing on the bear. China is gaining troubling military know-how from Russia

Cita: 

The Economist [2026], "Piggy-backing on the bear. China is gaining troubling military know-how from Russia", The Economist, 25 de julio, https://www.economist.com/briefing/2026/07/23/china-is-gaining-troubling...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Sábado, Julio 25, 2026
Tema: 
Una alianza con reservas: cooperación, espionaje y objetivos de guerra
Idea principal: 

    The Economist es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundial. Publicó su primer número el 2 de septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson. Aunque por razones históricas se define a sí misma como un periódico, su formato actual se asemeja al de una revista.


    La cooperación de China con Rusia en la guerra de Ucrania preocupa en Occidente, porque piezas y equipos supuestamente destinados a usos no militares terminan incorporados a drones y otras armas rusas. Además, alarma que Moscú proporcione a Pekín entrenamiento, inteligencia y tecnología militar avanzada, lo que podría darle ventaja en una guerra por Taiwán. Desde 2024, soldados chinos reciben instrucción en combate con drones y operaciones urbanas cerca de Volgogrado, pese a la experiencia bélica reducida de China desde 1979. Rusia podría mejorar las defensas aéreas y antimisiles chinas y ayudar a construir submarinos nucleares más sigilosos, esenciales en un conflicto que podría escalar con Estados Unidos.

    Perfora, nena, perfora

    El 6 de julio, China probó por primera vez un misil balístico intercontinental lanzado desde un submarino. Ese mismo día, sus fuerzas navales realizaron con Rusia ejercicios conjuntos con submarinos, drones y sistemas de defensa aérea y antimisiles. Las maniobras se centraron en el uso de drones y en la detección y neutralización de submarinos. China buscó aprender de la experiencia rusa frente a los drones navales ucranianos en el mar Negro, mientras la participación de un submarino ruso silencioso y otro chino permitió practicar la localización de sumergibles enemigos.

    Rusia probablemente no enviaría tropas para apoyar a China en una guerra por Taiwán, del mismo modo que China no intervino militarmente en la guerra de Ucrania. Aunque ambos gobiernos mantienen cooperación militar, no están obligados por un tratado de defensa mutua a intervenir en los conflictos del otro. Aun así, los ejercicios y patrullas permiten a China aprender de las fuerzas armadas rusas, que adquirieron experiencia directa en combate. Moscú también podría compartir inteligencia, proporcionar ayuda puntual o realizar operaciones en Asia para desviar recursos estadounidenses durante una crisis. La cooperación entre Rusia, China y Corea del Norte genera preocupación porque los tres países podrían aprovechar una crisis regional para impulsar sus propios objetivos.

    China es el mayor productor mundial de drones civiles y desarrolla enjambres autónomos para una posible guerra por Taiwán. Desde 2021, la guerra en Ucrania aceleró el uso de drones baratos, conectados por fibra óptica o guiados por inteligencia artificial. Irán mostró que grandes cantidades de drones económicos pueden saturar las defensas aéreas y agotar misiles interceptores costosos.

    Aviso de inundación

    Estados Unidos y varios aliados europeos incorporan a sus programas de drones los datos y las lecciones tácticas de la guerra en Ucrania, parte de las cuales comparten con Taiwán. En 2022, Taiwán inició un programa para crear una industria nacional de drones sin depender de componentes chinos. Como parte de esa preparación, las fuerzas armadas estadounidenses y taiwanesas desarrollan Hellscape, un concepto estratégico que propone saturar el estrecho de Taiwán con drones aéreos, submarinos y de superficie relativamente baratos para contrarrestar la superioridad aérea y naval de China.

    China también estudia el desempeño de los drones rusos en combate mediante empresas chinas que suministran a Rusia la mayoría de esos equipos. Además, se estima que oficiales del Ejército Popular de Liberación (EPL) realizaron cursos en un complejo militar cercano a Volgogrado, donde analizaron operaciones con drones, ataques contra centros de mando y combates en poblados, trincheras y bosques. El entrenamiento también incluyó procedimientos para atender a heridos en el campo de batalla y técnicas para instalar minas antitanque, antipersonales y mixtas. Estas son áreas cuyos procedimientos cambiaron profundamente debido al uso masivo de drones. Informes no confirmados también sitúan a observadores militares chinos en zonas de Ucrania ocupadas por Rusia, posiblemente para estudiar directamente las operaciones cercanas al frente.

    El interés chino por la experiencia rusa aparece además en artículos del periódico militar oficial del EPL, que destacan el centro Rubicon, creado en 2024 para coordinar las operaciones con drones. La búsqueda de conocimientos rusos se extiende a los submarinos. China opera unos 60, incluidos seis submarinos nucleares con misiles balísticos y seis submarinos nucleares de ataque, mientras Estados Unidos cuenta con unos 70, todos de propulsión nuclear. Para 2035, China podría alcanzar 80 submarinos, la mitad nucleares, con mejoras que los harían más silenciosos y difíciles de localizar. Rusia podría aportar tecnología para reducir el ruido de los nuevos modelos chinos Tipo 095 y Tipo 096.

    Zona de silencio

    China podría contar ya con tecnología rusa para reducir el ruido de sus submarinos al nivel de los Akula, una clase de submarinos nucleares conocidos por su funcionamiento silencioso. Moscú todavía podría negarse a compartir los secretos de los Yasen, sus submarinos nucleares de ataque más silenciosos, aunque China también podría obtenerlos mediante espionaje. Desde hace años, el espionaje chino busca información de la industria militar rusa, incluida Rubin, una oficina rusa especializada en diseñar submarinos, y trata de atraer a sus ingenieros.

    Rusia también podría proporcionar, por canales oficiales o ilegales, conocimientos para diseñar torpedos y localizar submarinos. Además, en 2019 Vladimir Putin anunció que Moscú ayudaría a China a construir un sistema nuclear de alerta temprana capaz de detectar un ataque y permitir un contraataque antes de que el misil enemigo explotara. Un informe del Departamento de defensa de Estados Unidos señaló en 2025 que Rusia continuaba proporcionando a China tecnología y conocimientos para defenderse de misiles balísticos. El documento también indicó que China probablemente avanzó en una capacidad de respuesta nuclear inmediata.

    Investigaciones basadas en documentos filtrados señalaron que ambos países discutieron inutilizar Starlink, intercambiar datos del campo de batalla por drones chinos y desarrollar un sistema contra misiles estadounidenses que superaría al S-500, el sistema ruso más avanzado contra misiles balísticos. Aunque China puede desconfiar de los sistemas rusos de defensa aérea y antimisiles por las fallas registradas alrededor de ciudades rusas y también en Venezuela e Irán, Rusia conserva mayor experiencia en radares de alerta temprana y satélites infrarrojos.

Nexo con el tema que estudiamos: 
    La geometría geopolítica parece alinear a Rusia y China en una alianza difusa para mejorar las capacidades de ambas potencias. Lo relevante reside en la posibilidad de una guerra abierta, en la que los cálculos geoestratégicos vayan más allá de los conflictos regionales por los intereses rusos (Ucrania por ejemplo), o chinos (Taiwán), para devenir existencial. En ese escenario cobraría todo su sentido la preparación defensiva contra ataques nucleares así como las iniciativas de supervivencia, que rebasan por mucho el ámbito militar.