Artificial insecurity. Sovereign AI, independent of America and China, is a pipe dream

Cita: 

The Economist [2026], "Artificial insecurity. Sovereign AI, independent of America and China, is a pipe dream", The Economist, 18 de julio, https://www.economist.com/international/2026/07/16/sovereign-ai-independ...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Sábado, Julio 18, 2026
Tema: 
La ilusión de la soberanía tecnológica: la disputa por el control de la inteligencia artificial en un mundo dependiente de Estados Unidos y China
Idea principal: 

    Días antes de la cumbre del Grupo de los Siete (G7), Estados Unidos prohibió a Anthropic ofrecer su modelo a extranjeros y OpenAI impuso restricciones similares. La medida generó temor de que países sin empresas propias quedaran excluidos de la inteligencia artificial (IA). Emmanuel Macron advirtió que nadie compraría inteligencia artificial de Estados Unidos si su gobierno puede desactivarla cuando quiera. En la cumbre, directivos de esas firmas se sentaron junto a los líderes. China consideró también limitar el acceso extranjero a modelos de IA.

    Soberano elegante

    Varios gobiernos promueven una inteligencia artificial soberana para reducir la dependencia de proveedores extranjeros mediante empresas e infraestructura nacionales. No obstante, esa autonomía será difícil y costosa, porque la mayoría seguirá necesitando chips estadounidenses, modelos chinos de código abierto o ambos. A la vez, Estados Unidos considera condicionar el acceso a sus chips mediante controles de exportación, inspecciones y la posible exigencia de invertir en infraestructura estadounidense, lo que incentiva a otros gobiernos a desarrollar capacidades propias (dato crucial 1). También pesan la seguridad nacional, la protección de datos, la adaptación de los modelos a las lenguas y leyes nacionales, y el interés económico de evitar que internet, los teléfonos inteligentes y la computación en la nube vuelvan a enriquecer principalmente a empresas estadounidenses.

    Oro soberano

    Según Arthur Mensch, de la empresa francesa Mistral AI, las restricciones a Anthropic demostraron que la soberanía en inteligencia artificial busca evitar tanto la presión diplomática como la salida de dinero hacia Estados Unidos y China. Si ambos siguen dominando el sector, otros países tendrían que pagar a proveedores de ambos países, lo que generaría inestabilidad. Para reducir su dependencia, tendrían que desarrollar empresas e infraestructura que cubran parte de su demanda interna.

    La independencia completa en componentes físicos es poco realista, porque el acceso a chips avanzados está concentrado y las alternativas chinas enfrentan restricciones y escasez. Por eso, la soberanía consiste en conservar el control de equipos instalados dentro del país, aunque se limite el acceso a chips extranjeros. La energía limita esa autonomía, sobre todo en Europa, con redes saturadas y precios altos (datos cruciales 2 y 3). En software, los modelos de código abierto permiten modificar y alojar sistemas localmente, reducen la dependencia respecto de OpenAI y Anthropic y resultan suficientes para muchas aplicaciones.

    Detonante de la soberanía

    Construir una inteligencia artificial soberana tampoco garantiza la independencia. Si China restringiera el acceso a sus modelos más avanzados, los usuarios solo cambiarían una dependencia por otra. Por eso, Joe Tsai, presidente de la empresa china Alibaba, defiende la diversificación de proveedores, mientras las autoridades chinas estudian limitar la exportación de futuros modelos y convertir en delito la divulgación no autorizada de propiedad intelectual relacionada con ellos.

    Una vez resuelto el acceso a los equipos y programas necesarios, el mayor desafío sería formar personal capaz de instalar, mantener y optimizar sistemas complejos. Capacitar a esos ingenieros toma años y contratarlos en el extranjero resulta muy costoso, lo que convierte la falta de especialistas en otro obstáculo para estos proyectos. En el Golfo Pérsico, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos optaron por asumir directamente la construcción de su infraestructura (dato crucial 4). Arabia Saudita la encargó a Humain, empresa respaldada por su gobierno para desarrollar infraestructura y centros de datos de inteligencia artificial, mientras Emiratos Árabes Unidos recurrió a G42, empresa de inteligencia artificial parcialmente propiedad de Mubadala, el fondo de inversión soberano del país. Francia, Reino Unido e India siguen una vía distinta al combinar apoyo estatal e inversión privada (dato crucial 5).

    Los costos de estas iniciativas favorecen a los grandes proveedores estadounidenses de servicios en la nube, que pueden aportar el capital y ofrecer centros de datos nacionales, operadores locales y garantías de que los datos permanecerán dentro del país (dato crucial 6).

    Soberanía como servicio

    La soberanía como servicio enfrenta una contradicción: los proveedores de nube ofrecen protección frente a presiones externas, pero también pueden convertirse en un “interruptor de apagado” controlado por el gobierno estadounidense. Microsoft pidió garantías para que una orden ejecutiva, una sanción o una restricción comercial no corte el acceso de países aliados. El caso de Karim Khan, fiscal de la Corte Penal Internacional, lo confirmó: Microsoft suspendió su correo tras las sanciones estadounidenses. Además, la autonomía tecnológica es temporal: los chips quedan obsoletos en cinco o seis años y el software evoluciona aún más rápido. Por eso, los gobiernos deberán decidir qué capacidades desarrollar y qué dependencias aceptar.

Datos cruciales: 

    1) Con la finalidad de reducir la dependencia de la tecnología estadounidense en materia de inteligencia artificial, distintos gobiernos impulsaron iniciativas propias: Unión Europea presentó un paquete para desarrollar semiconductores, inteligencia artificial y computación en la nube, Canadá lanzó un plan para reducir su dependencia tecnológica, e India, Japón y Singapur apoyaron modelos e infraestructura nacionales. El Centro para una nueva seguridad estadounidense (CNAS), un centro de análisis de Washington, estimó que los proyectos estatales fuera de Estados Unidos y China se quintuplicaron entre 2024 y 2025, con inversiones superiores a 70 mil millones de dólares.

    2) Arthur Mensch estima que, en cinco o diez años, Unión Europea gastará cerca de 1 billón de euros anuales en tokens, unidades de información que los modelos procesan para calcular el uso y el costo de la inteligencia artificial. Esa cantidad equivaldría a una décima parte de su gasto laboral actual y la mayoría iría a proveedores estadounidenses en la nube.

    3) Nvidia, fabricante de chips para inteligencia artificial, concentra dos tercios de la capacidad mundial de cómputo. El chip Ascend 910C de Huawei alcanza aproximadamente una quinta parte del rendimiento del chip más reciente de Nvidia. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), un centro de datos típico consume tanta electricidad como cien mil hogares y los más grandes requieren hasta 20 veces más.

    4) Los gobiernos de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos planean destinar más de 100 mil millones de dólares a infraestructura de inteligencia artificial y centros de datos. Arabia Saudita pretende adquirir varios cientos de miles de procesadores de Nvidia, fabricante de chips, mientras Emiratos Árabes Unidos apunta a comprar 500 mil por año.

    5) SoftBank, conglomerado japonés, comprometió hasta 85 mil millones de dólares para construir una instalación de inteligencia artificial en Francia. Reino Unido destinó 500 millones de libras a un fondo para empresas emergentes, e India asignó cerca de 1 mil millones de dólares a infraestructura, modelos en lenguas indias y conjuntos de datos públicos.

    6) Un centro de datos de 1 gigavatio (GW), medida de potencia eléctrica, cuesta cerca de 50 mil millones de dólares, de los cuales más de dos tercios corresponden a equipos, principalmente chips. Gartner, consultora tecnológica, estima que ampliar en más de 50 GW la capacidad fuera de Estados Unidos y China requeriría al menos 2 billones de dólares, mientras otros proveedores solo invertirían 800 mil millones. Ante ese déficit, Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle prevén destinar cerca de 5 billones de dólares a nueva infraestructura y centros de datos de inteligencia artificial, con entre 1 000 y 1 500 miles de millones fuera de Estados Unidos.

Nexo con el tema que estudiamos: 
    La disputa por la vanguardia tecnológica no se limita a las dos superpotencias. Potencias medias encuentran campos y estrategias para crear capacidades de conocimientos, equipos e infraestructuras que permitan crear márgenes de maniobra y negociación frente a las empresas y países que controlan las tecnologías disruptivas, principalmente la inteligencia artificial. Ante las asimetrías existentes, llama la atención que esas potencias medias y otros actores no se propongan acciones de cooperación y uso común de las tecnologías, estrategia que parece la única que podría crear la masa crítica para abatir la dependencia actual.