The people's petrol. China is now the world’s great oil power
The Economist [2026], "The people's petrol. China is now the world’s great oil power", The Economist, 15 de agosto, https://www.economist.com/finance-and-economics/2026/08/09/china-is-now-...
La guerra con Irán provocó el mayor choque registrado en la oferta mundial de petróleo. Cuando las municiones iraníes hicieron intransitable el estrecho de Ormuz, quedaron bloqueadas las exportaciones de petróleo crudo del Golfo Pérsico. Los gobiernos de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita desviaron parte de sus envíos por oleoductos, mientras Estados Unidos y Japón liberaron reservas de emergencia (dato crucial 1). Algunos países pobres también limitaron el consumo de combustibles. Estas medidas evitaron que el precio del barril llegara a los 150 dólares que varios analistas anticiparon.
Entre febrero y junio, China adoptó una medida decisiva al reducir a la mitad sus importaciones de petróleo crudo, no porque su economía enfrentara una recesión, sino porque el gobierno decidió disminuir sus compras y utilizar sus reservas. Al reducir la demanda mundial, China quitó presión al mercado y bajó el precio del petróleo Brent, referencia internacional. Así, un país importador consiguió influir en los precios mediante el control del consumo, de una forma similar a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que los modifica al controlar la producción.
El gobierno chino hizo un plan de tres pasos para lograr estabilizar el mercado de recursos energéticos. Primero, compró petróleo barato para aumentar sus reservas y después comenzó a consumirlas, sustituyendo parte del crudo que normalmente importaba. Segundo, limitó las exportaciones de gasolina, combustible de aviación y otros productos refinados para reservarlos para el mercado interno y destinar más petróleo a productos necesarios dentro de China. Tercero, redujo el consumo nacional al permitir mayores precios de los combustibles, impulsar el transporte público y los vehículos eléctricos, reducir los vuelos y posponer obras que utilizaban diésel. La industria petroquímica también sustituyó insumos importados del Golfo Pérsico por carbón y etano (dato crucial 2).
El mecanismo de ajuste también incluye el despliegue de infraestructuras de energías renovables y transportes "verdes", respaldados por el estado, así como el exceso de capacidades instaladas en la petroquímica, factores que crean "amortiguadores" del choque petrolero provocado por la guerra. El artículo concluye destacando que aunque estas respuestas tienen límites estrechos, China logró estabilizar durante meses el mercado petrolero global, resultado que no pueden alcanzar otras potencias o la OPEP.
1) El cierre del estrecho de Ormuz retiró temporalmente 14 millones de barriles diarios del mercado. Los oleoductos de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita recuperaron 5 millones, mientras las reservas de Estados Unidos y Japón aportaron 2 millones adicionales. A esto se sumó la reducción de 5.5 millones de barriles diarios en las compras de China, que disminuyó en 30 dólares o más el precio del barril Brent.

2) Entre febrero y junio, China redujo en 5.5 millones de barriles diarios sus importaciones de petróleo crudo. Para compensarlo, utilizó 150 millones de barriles de unas reservas que alcanzaban 1 mil millones, después de comprar 200 millones para ampliarlas. El uso de esas reservas explicó 1.5 millones de barriles diarios del recorte. Además, sus exportaciones de combustibles refinados cayeron a 430 mil barriles diarios y sus refinerías procesaron 2.7 millones de barriles diarios menos que un año antes. La producción de gasolina disminuyó 14%, y la de diésel y combustible de aviación en 21%.

- La situación de sobreacumulación cambia los términos de los macroajustes de los mercados energéticos. China enfrenta el choque petrolero resultante de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, con ciertas ventajas derivadas de existencias en combustibles fósiles y petroquímicos, así como del despliegue de las energías renovables. Aunque el ajuste no puede ser permanente, China ganó tiempo valioso frente a los crecientes problemas que afectan a Estados Unidos.
En otra vertiente, es pasmoso constatar que el argumento liberal sigue hablando de mercados y geopolítica sin tomar en cuenta la coordenada fundamental de nuestro tiempo: las implicaciones catastróficas del creciente consumo de combustibles fósiles, principal impulsor del colapso civilizatorio.

