La persistencia de la economía fósil
Echart, Enara et al. [2026], "La persistencia de la economía fósil", Atlas de la justicia climática en América Latina y el Caribe, Buenos Aires, CLACSO, pp. 116-121, https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstreams/2313a4a1-572a-4d...
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Beatriz Triani Cherem es doctora en ciencias políticas; Carlos R. S. Milani es profesor de relaciones internacionales. Rafaela M. M. Collopy y Matheus Declie participaron en la investigación como estudiantes de ciencias sociales. Los cuatro autores integraron el Observatorio interdisciplinar sobre cambio climático.
La economía fósil se basa en las actividades que explotan y procesan petróleo, gas y carbón; la quema de estos materiales libera gases los cuáles causan el calentamiento global. El capítulo examina por qué continúa la extracción de combustibles fósiles, atribuyéndolo a que los gobiernos y bancos sostienen las inversiones, y las empresas fósiles intervienen en las decisiones sobre política climática.
Perfil de la industria fósil
El Grupo intergubernamental de expertos en el cambio climático indica la necesidad de reducir las emisiones de forma rápida. En contraste, hay planes gubernamentales para el año 2030 que prevén una producción de combustibles fósiles superiores al límite establecido sobre el calentamiento de 1.5 °C (dato crucial 1). La gran diferencia entre ambos escenarios revela que tan alejados están los compromisos ambientales y las decisiones de producción.
Los apoyos económicos a la extracción de petróleo, gas y carbón, hacen posible que continúe la producción. Los gobiernos otorgan subsidios y los bancos financian nuevas reservas. Las petroleras, a su vez, distribuyen ganancias entre sus accionistas (datos cruciales 2 y 3). Estos recursos permiten mantener y ampliar operaciones en distintos países, como muestra el mapa del capítulo (dato crucial 8).
Dichas actividades generan afectaciones en poblaciones y ecosistemas. En marzo de 2025, una empresa estatal de petróleo de Ecuador contaminó el río Esmeraldas y perjudicó a los habitantes de la región (dato crucial 4). Los autores enmarcan los daños generados por esta empresa en comparativa con las ganancias del sector para señalar la desigual distribución de los beneficios y sus consecuencias.
Dichos apoyos a petroleras son dependientes de las decisiones políticas. Un ejemplo es la eliminación de regulaciones ambientales y la promoción de la extracción de combustibles fósiles durante el primer mandato de Donald Trump. Empresas petroleras aportaron fondos a su campaña de reelección (dato crucial 5).
En Brasil, Bolsonaro debilitó la supervisión ambiental y concedió al petróleo y al gas incentivos mayores que los destinados a energías renovables (dato crucial 6). El gobierno de Lula defendió una transición energética justa y, al mismo tiempo, promovió la explotación petrolera en la Amazonía. Los autores cuestionan este tipo de decisiones y proponen la idea de una reducción de la extracción. En este sentido la presencia de energías renovables en la generación eléctrica de Brasil ayuda a reducir emisiones, pero renunciar a los combustibles fósiles demanda decisiones acerca de su producción.
Industria fósil en las COP
Las conferencias de las partes (COP) invitan a los gobiernos a llegar a acuerdos sobre medidas para enfrentar el cambio climático. De igual manera, empresas, organizaciones sociales y comunidades científicas están presentes como observadores. Dentro de esos participantes hay quienes representan los intereses petroleros (datos cruciales 7 y 9). Los autores indican que sus redes tienen como objetivo demorar regulaciones y defender las actividades del sector.
En muchos casos, los intereses comerciales se superponen con los de los estados que producen combustibles fósiles. Dicha relación se reflejó en la COP28: su presidente, Al Jaber, también era directivo de la petrolera Abu Dhabi National Oil Company. Asimismo, las delegaciones nacionales promovieron la participación del sector privado al acreditar a muchos de sus representantes. En esos países, los gobiernos consideran la extracción como una oportunidad de crecimiento, por lo que respaldan su continuidad.
La defensa de esos intereses influyó en el balance mundial de emisiones y compromisos discutido en la COP28. La Organización de Países Exportadores de Petróleo se opuso a un acuerdo más estricto sobre el abandono de los combustibles fósiles. El capítulo indica que el texto aprobado reconoció la necesidad de una transición y dejó sin definir mecanismos y plazos para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles.
Según los autores, la falta de compromisos definidos retrasa la reducción de emisiones y dificulta el financiamiento para la adaptación y reparación de daños. Las comunidades más afectadas encuentran obstáculos para obtener recursos. Por ello, proponen limitar la influencia petrolera en las negociaciones y fortalecer la participación comprometida con una transición justa.
- Los planes gubernamentales citados contemplaron para 2030 una producción de combustibles fósiles aproximadamente 110% superior al nivel compatible con limitar el calentamiento a 1.5 °C respecto de niveles preindustriales.
- Después de las ganancias récord de 2022, las petroleras pagaron a sus accionistas una suma 158 veces mayor que el monto prometido a las naciones más vulnerables en la COP28.
- Según la investigación de Urgewald citada, 96% de las empresas de petróleo y gas exploraron y desarrollaron nuevas reservas. Santander aportó 169 millones de dólares para explotación en regiones de la Amazonia brasileña.
- El derrame de marzo de 2025 en el río Esmeraldas, Ecuador, afectó aproximadamente a 500 mil personas.
- De acuerdo con Climate Power, empresas petroleras aportaron 96 millones de dólares a la campaña de reelección de Donald Trump.
- En Brasil, los beneficios concedidos a las industrias de petróleo y gas en 2022 equivalieron a cinco veces los incentivos para energías renovables.
- El número de participantes no estatales en las conferencias de las partes sobre cambio climático aumentó de 1 056 en 1995 a 22 852 en 2023.
- El mapa compara países sede y áreas de explotación de 10 empresas petroleras.
Mapa 1. Presencia internacional de empresas petroleras (2023)
Países sede y áreas de explotación

Fuente: tomado del Atlas, p. 118; elaboración de Labmundo con informes empresariales de 2024.
- Las gráficas registran un aumento de representantes del sector fósil entre la COP26 de 2021 y la COP28 de 2023, seguido de un descenso en la COP29 de 2024. También mostraron su proporción dentro del total de participantes.
Gráfica 1. Participación del sector fósil en las COP (2021-2024)
Número de representantes y porcentaje del total de participantes

Fuente: tomado del Atlas, p. 121; Labmundo, con Global Witness y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, 2024.
Brulle, Robert J. et al. (organizadores) [2024], Climate Obstruction across Europe, Oxford y Nueva York, Oxford University Press.
McKie, Ruth E. [2019], “Climate Change Counter Movement Neutralization Techniques: A Typology to Examine the Climate Change Counter Movement”, Sociological Inquiry, 89(2): 288-316.
La presencia de las compañías petroleras en las COP aumenta su habilidad para afectar las regulaciones que se aplican a sus actividades. Las comunidades damnificadas poseen menos recursos para realizar acciones y reclamar indemnizaciones. Para lograr una transición justa, es necesario solucionar esa desigualdad en la toma de decisiones y distribuir el costo de la reducción de la extracción entre empresas, estados y consumidores, con la inclusión de trabajadores y comunidades.

