I Expected Tech Fatalism. Americans Are Putting Up a Remarkable Fight Instead
Wallace-Wells, David [2026], "I Expected Tech Fatalism. Americans Are Putting Up a Remarkable Fight Instead", The New York Times, 31 de agosto, https://www.nytimes.com/2026/08/31/opinion/data-centers-ai-populism.html
Las instalaciones de centros de datos concentran computadoras dedicadas a procesar y guardar información. Su desarrollo va de la mano con la expansión de la inteligencia artificial (IA) y demanda inversiones en infraestructuras, energía y redes. David Wallace-Wells anticipaba que el poder económico de sus promotores llevaría a una aceptación pasiva entre la gente; sin embargo, las manifestaciones en contra lo impulsaron a analizar la potencia de la oposición y sus razones.
La oposición reúne a personas de variadas inclinaciones políticas, edades y localidades (datos cruciales 1 y 2). Cada sector tiene sus propias preocupaciones: el gasto de agua y energía, el ruido, la contaminación, la supervisión o las modificaciones en el trabajo. Esa combinación pone de manifiesto la amplitud del movimiento y la dificultad de limitarlo a una sola causa.
Debido a la presión social, las autoridades optaron por establecer prohibiciones y moratorias, lo que implica suspensiones temporales de nuevas instalaciones (datos cruciales 3 y 4). Los gobernadores de Texas y Pensilvania, que anteriormente apoyaban los proyectos, pidieron más garantías para sus comunidades. En esos estados, el descontento de la población cambió las condiciones de autorización de nuevos centros de datos.
Wallace-Wells estudia las causas convencionales del rechazo. Las inquietudes medioambientales son uno de los motivos de las protestas, junto a otros factores. Según las encuestas referidas, los centros de datos cuentan con menos apoyo en comparación con las plantas de carbón, las instalaciones solares y eólicas, las fábricas y los centros de distribución. Esa comparación muestra que la oposición presenta características particulares.
La débil confianza en los beneficios de la IA intensifica la resistencia (dato crucial 5). Wallace-Wells considera las manifestaciones como una exigencia de participación en su progreso. La ciudadanía pone en duda la velocidad de las inversiones, sus efectos y la influencia de empresarios y financiadores en la determinación de las condiciones.
A pesar de la oposición, la construcción de centros de datos continúa. Más de 1 500 proyectos están en proceso en Estados Unidos, y solo una fracción ha tenido cancelaciones o retrasos (datos cruciales 6 y 7).
La necesidad de servicios de IA contribuye a entender la persistencia de los proyectos. El artículo indica que la demanda sobrepasa la capacidad disponible, incluso tras realizar ciertos recortes en los presupuestos de las empresas para su utilización. Los promotores están explorando nuevos sitios para aumentar la variedad de la oferta. Las políticas gubernamentales buscan diferentes objetivos: frenar proyectos o ganar tiempo para negociar sus términos.
Con el fin de entender la persistencia del rechazo, el autor estudia los beneficios que ofrecen las empresas. En Loudoun, los ingresos de los centros de datos facilitaron la reducción de impuestos; en Quincy, fueron clave para financiar escuelas y servicios. En Richland Parish, un pago de Meta y los fondos obtenidos de los trabajadores de la construcción permitieron financiar bonos para los docentes (datos cruciales 8 a 10).
Estos ingresos llaman la atención de gobiernos con recursos limitados. Wallace-Wells señala que los casos presentados no consideran todos los costos. Las exenciones fiscales afectan negativamente la recaudación, como se vio en Georgia (dato crucial 11). Existen también emisiones, contaminación en el área, molestias derivadas de la construcción y una baja oferta de empleos fijos.
Wallace-Wells revisa las inquietudes sobre el suministro de agua y electricidad. Opina que ciertas afirmaciones acerca del uso del agua son desmesuradas y menciona las variaciones regionales en los precios de la electricidad. Varios estudios referenciados señalan que los centros generan una baja en los precios y facilitan la modernización de la red. Al mismo tiempo, el incremento en la demanda de electricidad genera interrogantes sobre las emisiones.
El autor observa dos motivos suplementarios del rechazo. Algunas personas tienen reservas sobre las empresas, los promotores de bienes raíces y las autoridades, lo que genera dudas sobre los beneficios ofrecidos. Otras identifican posibles beneficios económicos y ven como inaceptables las consecuencias, tales como la contaminación, la vigilancia o los cambios en su rutina diaria.
El activista Saul Levin une esas objeciones a la capacidad de decidir sobre lo que está por venir: los centros de datos reúnen preocupaciones vinculadas al uso de la IA y la influencia de sus promotores. La aceptación se basa en las prioridades y valores de las comunidades, junto con la oferta económica.
Wallace-Wells sugiere requisitos para un pacto: ingresos fiscales asegurados, resguardo de tarifas y contribuciones empresariales para expandir la red. Incluye vigilancia ambiental, estándares requeridos, potenciales requisitos de energía renovable y la implicación ciudadana. La transparencia posibilitaría la discusión de los compromisos antes de permitir las obras.
El autor ve factible una ampliación de centros de datos junto con una resistencia continua. Las concesiones pueden volver a contar con el apoyo de las autoridades locales sin solucionar el descontento de los ciudadanos. Igualmente, critica las restricciones a las consultas públicas, puesto que limitan la posibilidad de la población para involucrarse.
El cierre vincula las manifestaciones con el descontento económico que surgió tras la crisis financiera. La inteligencia artificial concentra recursos y aspiraciones de cambio en la sociedad. De acuerdo con Wallace-Wells, el rechazo refleja un descontento hacia un camino económico establecido por empresarios y financiadores, con poca inclusión de la ciudadanía. Por eso surge la necesidad de debatir sus condiciones.
- Según la encuesta de Heatmap Pro y Embold Research referida en la columna, tres de cada cuatro estadounidenses están en contra de los centros de datos locales: dos tercios de los republicanos, cerca de 80% de los independientes y 83% de los demócratas.
- Tras una opinión casi dividida en agosto de 2025, el rechazo a los centros de datos locales alcanzó 62% de las personas encuestadas, según Heatmap Pro. En 2026, el rechazo superó 70% en todas las regiones de Estados Unidos y más de la mitad de la población respaldó una moratoria nacional.
- En el primer trimestre de 2026, se registraron retrasos o cancelaciones de proyectos que suman 130 mil millones de dólares.
- Según The Information, 500 jurisdicciones aprobaron prohibiciones o moratorias, incluidas 150 prohibiciones locales en julio de 2026. En Maryland, la normativa local referente a los centros de datos cubrió áreas que incluyen tres cuartas partes de la población del estado.
- Una encuesta de Pew Research de junio de 2026 encontró que sólo 9% de estadounidenses sintió más entusiasmo que preocupación ante la inteligencia artificial.
- Al publicarse la columna, Estados Unidos tenía más de 1 500 proyectos de centros de datos en marcha.
- Arvind Narayanan, profesor de Princeton, estimó que una moratoria estatal promedio de un año retrasaría solo unas horas el avance de las capacidades de inteligencia artificial. La columna presentó ese cálculo sin detallar sus supuestos.
- En Loudoun, Virginia, se proyectó que los impuestos de más de 250 centros de datos aportarían 40% de la recaudación del condado en 2027. Según la columna, los ingresos de esas instalaciones ya permitieron reducir aproximadamente 30% la tasa impositiva de los residentes.
- En Quincy, Washington, donde residen 8 500 personas, los centros de datos se hicieron cargo de más de la mitad del impuesto a la propiedad. Aproximadamente 30 instalaciones colaboraron en la financiación de una escuela secundaria de 120 millones de dólares y un centro acuático de 15 millones, entre otros proyectos.
- En Richland Parish, Luisiana, numerosos docentes recibieron bonos de 51 000 dólares. Conforme al artículo de Jacey Fortin al que hace referencia el autor, el financiamiento se derivó de un pago anual de Meta y de ingresos adicionales del impuesto sobre las ventas relacionado con los obreros de la construcción.
- Georgia calculó que la exención del impuesto a las ventas para los centros de datos resultará en una pérdida de 2 500 millones de dólares en ingresos durante el ejercicio fiscal de 2026.
Las empresas de inteligencia artificial atraen inversiones a través de diversas áreas, mientras que la ciudadanía se involucra principalmente a través de permisos, impuestos y elecciones de suministro. Las movilizaciones demuestran que esa intervención puede influir en las condiciones de instalación. La oportunidad de desarrollar negocios en otras áreas, a su vez, reduce el impacto de cada decisión local.
El apoyo financiero a los servicios públicos impulsa la aceptación de los proyectos. La utilidad neta que genera la instalación de un centro de datos depende de las exenciones fiscales, las obras públicas imprescindibles y los costos medioambientales. De este modo, una recaudación bruta superior puede coexistir con concesiones que favorecen a las empresas. La forma en que se distribuyen esas cargas contribuye a entender los conflictos entre las autoridades, los promotores y los residentes.
Los pactos secretos disminuyen la cantidad de información disponible para evaluar dichas condiciones. La estructura social y las audiencias públicas facilitan la demanda de compromisos comprobables en relación a recursos, ingresos y perjuicios. Este caso presenta una controversia sobre quién tiene la capacidad de guiar la inversión y tomar parte en las decisiones del desarrollo tecnológico.
En este debate, las consecuencias ambientales (gases de efecto invernadero por la producción masiva de electricidad y uso intensivo de agua) son fundamentales y no pueden medirse en escala local, sino que es preciso evaluarlas en escala nacional y global. Por lo demás, estas consecuencias no ocupan un papel fundamental en el argumento del autor, que parece inclinarse por una negociación que deje fuera las escalas más generales del proceso.

