Do not compute. America's data-centre backlash puts the AI boom at risk

Cita: 

The Economist [2025], "Do not compute. America's data-centre backlash puts the AI boom at risk", The Economist, London, 27 de junio, https://www.economist.com/business/2026/06/23/americas-data-centre-backl...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Sábado, Junio 27, 2026
Tema: 
La oposición hacia los centros de datos en Estados Unidos
Idea principal: 

    Estados Unidos está recibiendo gran parte de las inversiones globales para la construcción de centros de datos destinados al funcionamiento de la inteligencia artificial (IA) (dato crucial 1). Esta infraestructura está siendo construida en los estados sureños de carácter rural, más que en los tradicionales centros urbanos como Virginia o California (dato crucial 2). Muchos de estos centros utilizan suficiente energía eléctrica para potenciar millones de casas o incluso un reactor nuclear (dato crucial 3).

    La nueva infraestructura se vuelve especialmente necesaria por las limitaciones computacionales con las que se ha topado el desarrollo de la IA. Gran parte de la capacidad energética de los centros es utilizada para las herramientas de IA accesibles al público, mientras que lo demás es usado para "entrenar" nuevos modelos experimentales (dato crucial 4). Desde 2026, la demanda de herramientas que utilicen los grandes modelos de lenguaje (Large Language Models - LLM) ha incrementado, lo cual ha llevado a que la infraestructura computacional se volviese inadecuada. Varias compañías han tenido que limitar, encarecer e incluso cancelar sus modelos de IA abiertos al público. Estas limitaciones han conducido a la construcción de nuevos centros de datos (dato crucial 7 y gráfica 1).

    Los estadounidenses se están resistiendo masivamente a la construcción de esta nueva infraestructura. Esto ha llevado a que los candidatos de las elecciones de noviembre 2026, sean cuestionados por su posicionamiento en torno a los centros de datos. Además, campañas impulsadas por activistas locales ya han logrado cancelar la construcción de varias de estas instalaciones (dato crucial 5). Por otro lado, los ayuntamientos de varias localidades están apoyando leyes para prohibir la construcción de centros de datos (dato crucial 6).

    Una de las principales razones por las cuales existe esta oposición son las preocupaciones que rodean a la IA. Estas incluyen desde predicciones de que esta tecnología llevará al fin del mundo hasta preocupaciones en torno a la pérdida de empleos. Por ello, la resistencia hacia los centros de datos es una forma de obstaculizar el desarrollo de la IA. Estas preocupaciones han sido ignoradas por la industria tecnológica estadounidense, cuya prioridad actual es vencer a China en el desarrollo de esta tecnología. En esto último han sido ampliamente apoyados por el gobierno, que ha facilitado los permisos para la construcción de los centros de datos.

    Permiso denegado

    La oposición hacia los centros de datos se relaciona con preocupaciones en torno al impacto ambiental que pueden tener estas instalaciones. Una de ellas es el uso de agua. A pesar de que los centros de datos si consumen una gran cantidad de agua, también hay que considerar la implementación de recicladores de agua. Lo anterior implicaría un menor uso del líquido vital del que suele advertirse.

    Por otro lado están las alarmas en torno al consumo energético de estos nuevos centros. Se han aumentado las peticiones para grandes conexiones al sistema eléctrico estadounidense, mayoritariamente relacionados a los centros de datos (dato crucial 8). El principal problema que el público tiene con esto son las preocupaciones en torno al aumento de las tarifas eléctricas.

    El hecho es que una mayor demanda de electricidad, permitirá a las compañías de utilidades distribuir sus costos de expandirse entre más consumidores. Representantes de Microsoft también han indicado que el uso de respaldos energéticos y baterías reguladoras también implicaría un menor gasto eléctrico. Además, se espera que la mayoría de centros de datos generen su propia energía para 2030.

    Los centros de datos se están estableciendo en lugares como Ohio, que promulgan leyes para asegurar que los operadores de centros de datos paguen al menos 85% de la energía que proyecta consumir, independientemente de si la usa o no, para evitar que sean los pobladores quienes paguen la expansión de la red eléctrica. Esto con el objetivo de tranquilizar al público sobre el aumento de precios. Una propuesta similar terminó en el tratado de protección al consumidor que firmaron varias compañías de tecnología en la Casa Blanca. Aunque este último no tiene ningún tipo de sustento legal.

    Insurrección campesina

    A pesar de estos últimos esfuerzos legales, la oposición hacia los centros de datos se sigue generalizando (dato crucial 9). Es por esto que el gobierno de Trump busca maneras de pasar por alto la oposición ciudadana. Para esto ha concedido territorio federal a los proyectos de centros de datos. De esta manera se evita pasar por los procesos de aprobación tradicionales. Este es el caso del centro de datos de la compañía SoftBank en Piketon, Ohio, el cual probablemente será el centro de datos más grande del mundo. Pero incluso en este caso, los senadores del distrito han recibido diversas quejas sobre la construcción de este centro de datos masivo.

Datos cruciales: 

    1) 3 mil millones de dólares serán invertidos globalmente en centros de datos para IA entre 2026 y 2030. Mucho de este dinero estaría destinado a Estados Unidos.

    2) Michigan, Wisconsin, Ohio y varios otros estados sureños están recibiendo 750 miles de millones de dólares en inversiones por parte de compañías como Amazon, Meta, Microsoft y Oracle.

    3) El uso de energía actual de los centros de datos estadounidenses es de 12 Gigawatts (GW), cifra que se multiplicará por 5 a finales de la actual década.

    4) Los nuevos centros de datos proyectados para 2028 buscan proveer 30 gigawatts de capacidad adicional. En la gráfica 1 se observa una comparación entre la capacidad computacional de los centros de datos actuales y los que están en proceso de construcción.

    5) En los tres primeros meses de 2026, activistas locales llevaron a cabo campañas exitosas que lograron cancelar 20 centros de datos, valuados en 42 mil millones de dólares, que planeaban proveer 3.5 gigawatts de energía para el desarrollo de la IA.

    6) A lo largo de los últimos 3 años, se han cancelado centros de datos valuados en 85 mil millones de dólares, incluyendo pequeños centros impulsados por Amazon y Meta.

    7) Entre 1 y 2 GW de la capacidad energética actual de los centros de datos son utilizadas para entrenar modelos experimentales impulsados por Anthropic, OpenAI y Google. 10 GW son entonces utilizados para modelos abiertos al público disponibles para que les pregunten cosas, programar código o realizar otras tareas.

    8) Según SemiAnalysis, un grupo de investigación, estas peticiones implican conexiones de 1000 GW de consumo energético. Esto representa gran parte de la capacidad total del sistema energético estadounidense que genera cerca de 1250 GW.

    9) 3 cuartos de los demócratas y 2 tercios de los republicanos en Ohio todavía se oponen al desarrollo de los centros de datos en su localidad.

Nexo con el tema que estudiamos: 

    El artículo muestra una posición tecno-optimista que busca contrarrestar las preocupaciones públicas en torno a los centros de datos. Esta posición pasa por alto las emisiones de gases de efecto invernadero que pueden llegar a tener estas nuevas instalaciones de alta tecnología. Además, en el aspecto del uso de agua, se tendría que indagar más en torno a los centros de datos que se están desarrollando en zonas con estrés hídrico. Finalmente, no se puede tratar a la oposición pública hacia los centros de datos con mera condescendencia. Esta oposición generalizada será un factor determinante en los términos en los que se planteará el desarrollo de la IA. Al mismo tiempo, tampoco hay que ignorar que los gobiernos buscarán minimizar cualquier regulación en torno a esta industria clave en términos económicos y geopolíticos.