Ciudad de México tiene una 'zona de sacrificio' tóxica donde el cáncer está aumentando
Rodríguez, Emiliano [2026], "Ciudad de México tiene una 'zona de sacrificio' tóxica donde el cáncer está aumentando", The New York Times, New York, 17 de septiembre, https://www.nytimes.com/es/2026/09/17/espanol/america-latina/ciudad-de-m....
Emiliano Rodríguez Mega es un reportero e investigador del Times en Ciudad de México. Cubre México, Centroamérica y el Caribe.
En su investigación sobre la contaminación de la presa Endhó, el autor reúne testimonios, estadísticas de mortalidad, informes sobre el agua y respuestas gubernamentales. El texto explica cómo un valle rural se convirtió en una zona de sacrificio a partir de decisiones de instalación de drenaje e industrialización, y señala la incertidumbre científica sobre la causa exacta del aumento de los casos de cáncer.
En unas pocas calles de General Pedro María Anaya, Yury Uribe contabilizó al menos 42 muertes por cáncer, 15 sobrevivientes y seis casos activos. Más de veinte comunidades se encuentran alrededor de la presa. Los residentes relacionan las enfermedades, los malos olores y las plagas con décadas de vertidos.
Durante los años setenta del siglo XX, el gobierno federal canalizó hacia Hidalgo las aguas pluviales y residuales de Ciudad de México. El sistema recibe los residuos generados por más de 20 millones de personas. El río Tula recibe también descargas de un corredor con más de 100 fábricas y una refinería, y desemboca en la presa.
La planta de Atotonilco trata cerca de 60% de las aguas residuales antes de que entren al sistema fluvial. El relator de Naciones Unidas sobre sustancias tóxicas y derechos humanos calificó la cuenca como una de las zonas de sacrificio más antiguas de México. El concepto se refiere a territorios cuya salud y cuyos ecosistemas se ven comprometidos en beneficio de otros lugares y actividades.
El drenaje suministró agua y nutrientes, lo que permitió extender el riego en un valle árido. La ventaja para la agricultura se produjo junto con la disminución del oxígeno, la pérdida de vida acuática y la proliferación del lirio. En 2024, la superficie de esta planta invasora aumentó más de 27 veces en pocos meses. El lirio ofreció refugio a los mosquitos y alteró la vida cotidiana. Las familias dejaron de reunirse, destinaron más dinero a insecticidas y redujeron las actividades escolares. Además de afectar a los animales, la plaga redujo los medios de vida de algunos productores.
Los datos disponibles apuntan a un problema sanitario, pero no bastan por sí solos para demostrar una relación causal. Desde 2016, la mortalidad por cáncer en Tula de Allende ha superado anualmente el promedio nacional, y en algunos años lo ha excedido en más de 50%. Tepetitlán registró tasas de mortalidad por insuficiencia renal y enfermedades urinarias que, en algunos casos, duplicaron el promedio nacional (dato crucial 1).
El gobierno no dio a conocer el censo sanitario de 2024 ni destinó fondos suficientes para estudios epidemiológicos. Esta ausencia impide determinar si los contaminantes explican el aumento de cáncer. Un exresponsable de vigilancia epidemiológica sostuvo que la correlación es sólida, si bien admitió que se necesitan más estudios para probar la causalidad.
Según los informes de la Comisión nacional del agua, los pozos comunitarios contienen arsénico, mercurio, plomo, nitratos, bacterias fecales, solventes y derivados petroquímicos. Siete pozos suministraron agua a la población, y los análisis detectaron contaminación durante casi dos décadas. Un análisis realizado en 2024 encontró similitudes entre las huellas químicas de la presa y del agua potable, pero una funcionaria cuestionó cómo se llevó a cabo tal análisis (dato crucial 2).
En 2024, un decreto dispuso la remediación de la presa sin asignar nuevos recursos. Las autoridades llevaron a cabo fumigaciones en 27 comunidades y retiraron lirio equivalente al volumen de 42 piscinas olímpicas. El programa dejó fuera las medidas sanitarias y encontró resistencia entre los agricultores que utilizan aguas residuales como fertilizante.
El artículo termina destacando el conflicto entre la recuperación ambiental y las necesidades sanitarias urgentes. Las comunidades solicitan una respuesta urgente, información clara y agua segura. Las medidas de saneamiento previstas no solucionan los casos presentes ni sustituyen la investigación epidemiológica.
- Desde 2016, la mortalidad por cáncer en Tula de Allende ha excedido cada año el promedio nacional, y en ocasiones lo ha superado en más de 50%. En Tepetitlán, las muertes por insuficiencia renal y enfermedades urinarias alcanzaron el doble de la media nacional.
- Las comunidades construyeron siete pozos perforados. Los estudios realizados por el gobierno confirmaron que permanecieron contaminados durante casi 20 años.
El caso de la presa Endhó sirve para analizar cómo la actividad industrial externaliza sus costos. Más de 100 fábricas y una refinería han usado el río Tula para descargar sus residuos, mientras las comunidades de Hidalgo han soportado las consecuencias en el agua, la salud y sus actividades productivas. Las empresas han mantenido sus operaciones sin asumir por completo esos daños como parte de sus costos.
La distribución está condicionada por el vínculo entre las empresas y el estado. Las autoridades federales desviaron las aguas residuales hacia la región, construyeron instalaciones de tratamiento con capacidad insuficiente y permitieron que las descargas persistieran durante décadas. La ausencia de vigilancia y de estudios epidemiológicos dejó en manos de las comunidades la tarea de probar los daños y reclamar una reparación.
El caso muestra que la infraestructura pública y las normas ambientales pueden contribuir a mantener actividades industriales de gran escala, cuyos costos se trasladan a territorios periféricos. Este mecanismo es importante para analizar el funcionamiento de las empresas transnacionales en el capitalismo contemporáneo. La fuente no identifica quiénes son propietarios de las fábricas, por lo que no permite atribuir los daños a empresas transnacionales específicas; sin embargo, sí permite analizar las condiciones territoriales y estatales en las que opera el capital industrial.

