China's A.I. Makes a Great Leap Forward. But Its Economy Is Falling Behind
Yuan, Li [2026], "China's A.I. Makes a Great Leap Forward. But Its Economy Is Falling Behind", The New York Times, New York, 20 de septiembre, https://www.nytimes.com/2026/09/20/business/china-ai-economy.html.
Li Yuan es periodista del New York Times donde escribe la columna The New New World column, donde aborda la influencia creciente de China, centrada en economía, política y sociedad.
La autora asocia el desarrollo de la inteligencia artificial en China con la crisis económica que atraviesa el país. Contrapone el enfoque tecnológico de Xi Jinping a propuestas orientadas a estimular el empleo y el consumo, además de fortalecer la protección social. El interrogante es si concentrar recursos en la IA basta para impulsar la innovación en ausencia de un mercado interno dinámico.
Economistas vinculados al estado señalaron que se destinan demasiados recursos a la IA, que crea pocos puestos de trabajo (datos cruciales 1 y 2).
Li Daokui afirmó que el impulso de los sectores tecnológicos, por sí solo, no era suficiente para reactivar toda la economía. Liu Shijin propuso aumentar de 30 a 150 dólares la pensión mensual rural para impulsar la demanda. Huang Haizhou señaló que la rentabilidad de las empresas y una inflación moderada debían ser condiciones previas para un avance tecnológico duradero.
El apoyo estatal a la IA abarca inversiones, beneficios fiscales, contratos, financiamiento e infraestructura. Entre 2000 y 2023, los fondos creados por el estado destinaron aproximadamente 184 mil millones de dólares a empresas de IA. China tenía previsto destinar cerca de 295 mil millones a centros de datos gestionados por empresas estatales en los siguientes cinco años.
El Buró Político continuó aplicando estímulos graduales y prometió impulsar una economía inteligente. Xi sostuvo que el progreso debía evaluarse asimismo en función del poder material y de las industrias avanzadas, incluso si sus beneficios económicos no se manifestaban hasta años después.
La competencia tecnológica brinda motivos estratégicos para seguir adelante. Durante la primera mitad de 2026, la inversión en servicios de información aumentó 19.2%. La inteligencia artificial puede modernizar las industrias y reforzar la competitividad de China frente a Estados Unidos.
Xu Chenggang reconoce un costo de oportunidad. Beijing puede orientar el crédito mediante el control del sistema bancario, aunque cada yuan destinado a la tecnología reduce los recursos disponibles para el empleo y el consumo. La inteligencia artificial también puede disminuir la demanda de mano de obra y agravar el desempleo.
Las compañías tecnológicas requieren clientes y respaldo del sector público. Una demanda doméstica débil limita ventas, ganancias e ingresos de los hogares. Yuan hace una comparación con Unión Soviética: su economía llegó a equivaler a cerca de 70% de la estadounidense antes de estancarse, pese a sus avances científicos.
La cuestión principal no es optar de manera absoluta entre tecnología y crecimiento. El artículo estudia el orden y la distribución de la inversión. Será difícil que la industria de IA tenga éxito comercial mientras el empleo, el consumo y la actividad empresarial continúen a la baja.
- La tasa de desempleo entre los jóvenes de China, sin contar a los estudiantes, llegó a18.9% en agosto de 2026.
- Durante el primer semestre de 2026, las ventas nacionales de automóviles cayeron 20%, mientras que las de viviendas disminuyeron14% respecto al año anterior.
El caso permite estudiar una forma estatal de organizar la competencia tecnológica. Beijing utiliza banca, contratos, infraestructura y empresas públicas para acelerar la IA. Estas decisiones generan condiciones para que las empresas chinas compitan con Estados Unidos por los mercados y las capacidades estratégicas.
La estrategia también contempla el reparto de recursos dentro de China. Las empresas tecnológicas y los sectores de vanguardia reciben crédito e infraestructura, mientras el empleo, las pensiones y el consumo compiten por los mismos recursos financieros. El poder empresarial se sustenta aquí en una política pública que prioriza determinadas actividades.
La disputa por la hegemonía puede fomentar la innovación y la capacidad productiva, pero no asegura la demanda ni el bienestar. La relación con las empresas transnacionales radica en desarrollar una base tecnológica que permita respaldar su expansión global. El resultado dependerá de que esa acumulación encuentre compradores sin debilitar el mercado interno que necesita.
Parece que los objetivos geopolíticos del liderazgo chino predominan en las decisiones de políticas públicas. En otra perspectiva, es necesario abandonar la idea de que se pueden alcanzar procesos de crecimiento económico integral, dado que las formas actuales apuntan hacia la polarización en torno a los sectores líderes.

