Injusticia Alimentaria 2020-2022. Sin control, sin regulación y sin rendir cuentas: ¿quiénes se aprovechan del hambre?

Cita: 

Greenpeace [2023], Injusticia Alimentaria 2020-2022. Sin control, sin regulación y sin rendir cuentas: ¿quiénes se aprovechan del hambre?, febrero, https://www.greenpeace.org/static/planet4-mexico-stateless/2023/02/d2452...

Fuente: 
Artículo científico
Fecha de publicación: 
Febrero, 2023
Tema: 
La pandemia por covid-19 y el conflicto ruso-ucraniano revelaron dos cosas: las Corporaciones Transnacionales controlan el mercado mundial de alimentos y no les importa atentar contra la soberanía alimentaria del mundo
Idea principal: 

Resumen
El presente informe de Green Peace hace un llamado a cambiar el sistema alimentario mundial en favor de la soberanía alimentaria, los pequeños campesinos y los objetivos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de erradicación del hambre. Es necesario detener el poder de las corporaciones transnacionales (CTN) sobre la alimentación a través del control del comercio internacional que actualmente se concentra en 20 empresas de la industria agroalimentaria, dice la organización.

Introducción: Un sistema vulnerable
La pandemia de covid-19 y la invasión rusa a Ucrania han mostrado las debilidades del sistema alimentario mundial al alterar las cadenas de suministro controladas por las CTN llevando a la población más vulnerable a agravar aún más su alimentación. Es por lo que se necesita un reenfoque del sistema: un nuevo enfoque que la ONU ha planteado en su programa de 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable. En el apartado número 2 o “Hambre cero” (también llamado SDG2) busca erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sustentable.

Objetivos que resuenan aún más hoy en día ante las perturbaciones generadas por las dos crisis antes citadas que revelan no solo la debilidad del sistema alimentario, sino que amenazan con volverse más profundas a medida que la degradación ambiental continue. En este sentido, el Banco Mundial a través de su Agenda para el Sistema Alimentario Mundial exhorta a crear un sistema alimentario más resiliente que no agrave más el estado actual del planeta, sino que contribuya a ser parte de la solución.

El objetivo que se persigue es la erradicación del hambre para 2030, un objetivo que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) mantenía con optimismo hasta 2015 pues después de ese año, los niveles de hambre a nivel mundial han vuelto a elevarse no solo revelando la debilidad estructural de muchas naciones, sino también de que los niveles están por regresar a los de 2005 (datos cruciales 3 y 4).

Green Peace expone que su informe es un intento de generar una llamada de atención a los gobiernos mundiales ante el fracaso de sus políticas públicas en el sistema alimentario, el cual se sustenta en una investigación sobre las 20 empresas de la agroindustria que han tenido mayores ingresos a nivel mundial durante los últimos doce meses de 2022. La tabla 1 que se presenta está dividida en los grandes sectores que componen a la agroindustria: granos, fertilizantes, cárnicos y lácteos.

Entre otras cosas, el análisis revela la lógica de transferencia de la riqueza del Sur Global hacia el Norte Global (mayormente) a través de las ganancias registradas por las CTN provenientes del trabajo que se genera de los agricultores del Sur global y posteriormente transferido hacia los dueños y accionistas de las CTN, que, como se puede apreciar en la tabla, son en su mayoría de nacionalidad estadounidense.

El desarrollo de la agricultura intensiva produjo un cambio masivo en el sistema alimentario mundial durante el transcurso del siglo XXI, en donde la producción dejó de ser autónoma para los agricultores y subsumida al control de las CTN. Además de generar altas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) por sus actividades, las CTN también afectan a la biodiversidad del planeta y atentan contra la seguridad alimentaria que se ha visto bloqueada y perturbada ante lo frágiles que pueden ser las cadenas de suministro cuando se presentan problemas geopolíticos o sanitarios. Es por esta razón que Green Peace llama a abandonar el concepto de Seguridad alimentaria ya que no atiende el problema de fondo a medida que incrementa la población, pues lo esencial es asegurar que la cadena de suministro no sea alterada, por lo que es mejor perseguir la Soberanía alimentaria ya que asegura el control de la producción de alimentos de manera local y no en manos de CTN.

Sección 1a. La pandemia por covid-19
El efecto inmediato de la pandemia por covid-19 fue la inestabilidad en el precio de los alimentos —un incremento de la inflación—a causa de la baja actividad económica generada por las políticas para atender la crisis sanitaria lo que debilitó las cadenas de suministro traduciéndose en una canasta básica limitada y encarecida.

Durante la segunda mitad de 2020, la economía empezó a reactivarse en la medida que los contagios por covid-19 iban disminuyendo. No obstante, eso no significó la estabilización inmediata del precio de los alimentos porque la cadena de suministro ahora tenía que abastecer los ritmos de la demanda de los países donde finalizaban los confinamientos o se relajaban las medidas sanitarias; un escenario donde la oferta no alcanzaba a cubrir la demanda del sector agro pues la economía aun resentía los efectos económicos de la pandemia tales como la escasez de mano de obra y la disminución de las exportaciones de fertilizantes debido a la extensión del confinamiento en China que junto con las malas cosechas en algunos países, profundizaron más el problema.

Esta escasez y encarecimiento de los alimentos ocasionó no solo el incremento de la población en situación de hambre sino que además empobreció a los agricultores a causa de la disminución de la demanda ya que al verse afectadas las cadenas de suministro, las CTN recortaron su producción y por tanto, también recortaron los ingresos de los agricultores quienes dependían de la venta de sus productos a los grandes consorcios.

En lo que respecta al precio internacional de los alimentos, el análisis detalla que a raíz de la pandemia hubo un incremento generalizado del precio de los cereales, los cárnicos, los lácteos, el azúcar y los aceites vegetales; estos últimos fueron los que experimentaron un encarecimiento sin precedentes incluso antes de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022. La única excepción fue el arroz pues mantuvo su precio en medio de la coyuntura (dato crucial 6).

No obstante, basar la estabilidad del sistema alimentario en el control de precios genera un sesgo que deja pasar otros factores que inciden en la estabilidad del sistema alimentario como las cadenas de suministro controladas por las CTN. Incluso, que los precios vuelvan a estabilizarse no soluciona el problema de raíz ya que lo que se necesita es un control local de las cadenas de suministro sin empresas extranjeras intermediarias; además de evitar el enriquecimiento de las CTN del Norte Global, se evitan problemas no intencionados, por ejemplo los países dependientes de la exportación de alimentos básicos (muchos países africanos) resintieron el desabasto pues naciones como India, Vietnam, Camboya o Myanmar tuvieron que imponer restricciones a las exportaciones para asegurar también su abasto interno.

De acuerdo con la experta en sistemas alimentarios, Jennifer Clapp, centrarse en la eficiencia económica impide que se busquen alternativas a esta tales como la sostenibilidad, la diversidad y la resiliencia pues un sistema que no satisfaga las necesidades alimentarias de su población representa un fracaso no solo como sistema sino como negocio también. En este sentido, el financiamiento excesivo a la agroindustria y las ventajas del comercio mundial (economías de escala, precios más competitivos y una mejor “eficiencia” de las rutas comerciales) no combaten la desigualdad sino que la incrementan en la medida en que el poder reside en unas cuantas empresas. Para ilustrarlo, la tabla 2 ejemplifica las fluctuaciones de precios en el contexto de la pandemia, donde se observa que la mayoría de los exportadores netos de alimentos o países ricos no sufrieron grandes modificaciones en el precio de los alimentos.

Sección 1b. La invasión rusa de Ucrania
El conflicto ruso-ucraniano iniciado en febrero de 2022 vino a socavar aún más las condiciones ya delicadas que tenía la economía mundial tras la pandemia de covid-19 que se predice se profundizó más debido a las especulaciones en los mercados bursátiles ante una posible crisis humanitaria en ambas naciones (países que eran potencias exportadoras de semillas, energéticos y fertilizantes). En este caso, la lógica sugería que las restricciones al comercio ruso y la caducidad de los alimentos ucranianos potenciaran la crisis (datos cruciales 10 y 11). El efecto inmediato, una nueva subida de precios después de dos incrementos constantes; incrementos que junto con los de la energía tuvieron mayor repercusión en los países dependientes de las importaciones del duo en conflicto tales como África y Oriente Medio. En el último trimestre de 2022, el índice de precios ha descendido debido a que se espera que Rusia recupere su capacidad de exportación de granos en el periodo 2022-2023 (38 millones de toneladas, 2 millones más que la temporada anterior).

Cabe destacar que la especulación en los mercados bursátiles a raíz de la invasión armada en Ucrania reveló que los especuladores no tienen ni idea ni interés en el sistema alimentario, mucho menos en la estabilidad de los precios. A raíz de esto, se ha sugerido que se prohíba la especulación en el mercado de materias primas como medida para no deteriorar el sistema alimentario que bajo esta coyuntura ha beneficiado a los países exportadores y ha perjudicado a los importadores (datos cruciales 12 y 13).

Sección 2: Transferencia masiva de riqueza
La también llamada crisis doble, ha permitido que la concentración de la riqueza hacia las CTN se amplifique aún más pues el control sobre las cadenas de suministro les permite controlar también a un sistema alimentario que ya era desigual e injusto. Eso se ha traducido en términos sociales en un incremento de personas sin acceso a los alimentos (inseguridad alimentaria).

Sección 2a. Concentración del mercado
La información asimétrica hizo que la burbuja especulativa creada por la invasión rusa en Ucrania incrementara el precio de los alimentos a través de un efecto de cascada pues se suponía que el stock de trigo en Rusia y Ucrania era suficiente y eso no explicaba el incremento del precio, pero no importó para que los especuladores hicieran de las suyas y manipularan el mercado de alimentos una vez más.

Esa asimetría en la información, específicamente en el mercado de alimentos, es un hecho que determina porque se juega con el stock pues la concentración de la propiedad, entendida como el poder de la información sobre las cadenas de suministro que posee un grupo selecto de CTN, no está regulada y las empresas no tienen ninguna obligación de esclarecer las cantidades reales disponibles de sus bancos de semillas.

Esto ha hecho que el poder de las CTN aumente aún más ya que cuentan con información que pueden vender sin que se considere tráfico ilegal de información; para los dueños y accionistas esto se traduce en más ganancias e inversiones adyacentes para controlar una mayor cuota de mercado (compra de empresas del mismo sector) y para los especuladores información puntual para saber dónde, cuánto y cuándo invertir. Sí existiera alguna iniciativa para obligarlos a revelar la información sobre los stocks, entonces el mercado y los precios serían más justos (datos cruciales 14, 15 y 16).

Sección 2b. Dividendos en efectivo y programas de recompra de acciones
La muestra seleccionada para la investigación de Green Peace revela que las CTN analizadas realizan transferencias de dividendos a sus accionistas y recompran acciones por unas cantidades exorbitantes que en suma alcanzarían para alimentar a 230 millones de personas vulnerables al hambre en 2023 con una cantidad de 51.5 millones de dólares (mdd), 2 mil mdd menos que las ganancias obtenidas por la elite de la agroindustria (dato crucial 17).

Sección 3: Soluciones y recomendaciones
La reflexión final propone un cambio estructural del sistema alimentario mundial en favor de la soberanía alimentaria y el control de los productores y las comunidades sobre los alimentos. Se alienta a la generación de un sistema con cadenas de suministro que sean sostenibles para las comunidades, la naturaleza y los requerimientos calóricos. Los gobiernos tienen la obligación de generar políticas que restrinjan o disminuyan el poder de las CTN, para lo cual Green Peace recomienda:

• Empoderar a los consumidores, pero especialmente a los agricultores a través de la garantía al derecho a una alimentación sana o bien, la introducción de impuestos más bajos para la producción local.

• Recudir el poder de las empresas con medidas que van desde el agravamiento de las ganancias extraordinarias hasta una mejor transparencia de las actividades y operaciones en el sector alimentario.

La doble crisis solo es una muestra de lo que le espera al mundo sino toma las medidas necesarias para cambiar las desigualdades del sistema, en este caso, las de las cadenas de suministro y las ganancias extraordinarias de las CTN de la industria alimentaria. La realidad implica crisis más acentuadas y potenciadas por el deterioro ambiental que cuestionan sí el sistema está preparado para hacerles frente.

Datos cruciales: 

1) Cerca de 33% de la población mundial labora para corporaciones transnacionales (CTN) del sector agroalimentario, donde las cadenas de suministro son esenciales para que los alimentos lleguen a su destino final, ya que 25% tiene que pasar por una frontera internacional antes de ser consumido.

2) Un ejemplo de la concentración de poder de las CTN agroalimentarias la ejemplifica Dan Basse de AgrResource Co., exponiendo que Cargill representa la cadena de suministro de las semillas en sí, porque además de venderlas, también proporciona los fertilizantes y el transporte para llevar el grano a los comederos para animales en donde posteriormente los mata y vende su carne.

3) La gráfica 1 muestra el número de personas desnutridas en el mundo para el periodo 2005-2021. De acuerdo con la gráfica de Statista, los niveles de desnutrición están a punto de regresar a los niveles de 2005, con 767.9 millones de personas en desnutrición en 2021 frente a 805.5 millones en 2005. El punto de inflexión más importante se presentó en 2014 con un desagradable “exitoso” número de 571.6 millones de personas en calidad de hambre, el punto más bajo, sin embargo, a partir de 2015 los niveles comenzaron a subir repuntando exponencialmente a raíz de la pandemia y la invasión rusa a Ucrania.

4) En Kenia, las importaciones de alimentos incrementaron 650% entre 2008 y 2022, en Senegal las importaciones de arroz continuaron a pesar del aumento de la producción nacional y en Sudáfrica durante 2021 la población en riesgo de padecer hambre rondo por debajo de 25%.

5) En Reino Unido, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) reveló que los alimentos tuvieron un incremento promedio de 0.06 dólares para espaguetis secos y pastas, barritas de cereal, frijoles preparados y galletas. Por otro lado, el precio del pan, la carne molida, el pollo y las patatas disminuyó 0.25 dólares. Un descenso general de los precios debido a la poca demanda de perecederos relata el informe.

6) Las gráficas 2 y 3 analizan el comportamiento del índice de precios de los alimentos de 2018 a 2022, mensualmente. La gráfica 2 indica que, para mayo de 2021, la gran mayoría de los alimentos habían elevado sus precios de 10-35% manteniéndose en esa proporción con excepción de los aceites vegetales que incrementaron sus precios 100 puntos arriba incluso de los niveles prepandémicos. En julio de 2022 el nivel de precios descendió 140.9 puntos del índice, con un ligero repunte de enero a causa del incremento de la carne y de los lácteos. El precio del azúcar descendió también ligeramente, así como el del aceite, sin embargo, su precio sigue estando por encima de los niveles prepandémicos y en general de todos los alimentos.

La gráfica 3 presenta el índice de cereales y oleaginosas del Consejo Internacional de Cereales (CIG) para el trigo, el maíz, la soya, el arroz y la cebada. Con excepción del arroz (un cereal que ha mantenido su precio en todo el periodo analizado), el precio de los cereales se mantuvo estable incluso durante la primera fase de la pandemia, donde el maíz alcanzó el menor de los precios en mayo de 2020, sin embargo, a partir de ahí y junto con los demás cereales, el precio se elevó de manera continua hasta julio de 2021 cuando alcanzan una meseta. El conflicto ruso-ucraniano de febrero de 2022 volvió a desestabilizar los precios y nuevamente se elevaron; la cebada es el cereal que alcanzó un máximo de poco más de 400 puntos, seguido del maíz y del trigo con un rango de 300-350 puntos del índice. En junio de 2022, los precios vuelven a bajar, pero no han descendido hasta niveles de la pandemia.

7) De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés), el índice de hambre aumentó entre 2019 y 2021 en 150 millones de personas, la subalimentación aumentó de 2015 a 2020 de 8 a 9.3% y de 2020 a 2021, 9.8%. Los pronósticos indican que para 2030 cerca de 670 millones de personas seguirán subalimentadas (78 millones más a causa de la pandemia).

8) Mientras que en el Norte Global el índice de hambre en 2021 se situó en menos de 2.5%, en África, Asía y América Latina se ubicaron en 20.2%, 9.1% y 8,6% respectivamente.

9) El Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que en 2022 aproximadamente 345 millones de personas padecen inseguridad alimentaria, 210 millones más antes que la pandemia. El Cuerno de África, Afganistán y Yemen son las zonas más afectadas.

10) Antes del conflicto, Rusia y Ucrania suministraban 30% de las exportaciones mundiales de trigo, 20% de las de maíz y 80% de los aceites de girasol, además junto con Bielorrusia son los exportadores mundiales de fertilizantes nitrogenados, potásicos y fosfóricos, elementos clave para la agricultura capitalista.

11) La gráfica 4 detalla las exportaciones de materias primas de Ucrania, Rusia y Bielorrusia (que forma parte de la entidad supranacional conocida como Estado de la Unión). Se aprecia el peso que tienen en la exportación de gas natural, arrabio, paladio, fertilizantes y en general de los alimentos citados en la gráfica. Esto ratifica el hecho de por qué la crisis alimentaria se ha profundizado aún más a raíz de las restricciones al comercio ruso y el paro masivo en la producción ucraniana de alimentos.

12) Peter Schmidt, presidente del Observatorio del Desarrollo Sostenible del Comité Económico y Social Europeo (CESE, por su sigla en inglés) es quien ha sugerido la prohibición en la especulación del índice de precios de alimentos, quien pone de ejemplo que el stock de trigo antes de la guerra era elevado, lo cual no justificaba el alza de su precio.

13) Michael Greenberg, especialista en regulación financiera, señala que las normas que limitan a la especulación no siempre son eficaces porque normalmente son eludidas y se transfieren jurisdicciones para evitar sanciones (una actividad muy frecuente en bancos estadounidenses).

14) El Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles (IPES, por si sigla en inglés) señala que el cuarteto de las ABCD (Archer Daniels Midland, Bunge, Cargill y Dreyfus) son empresas que controlan de 70-90% del comercio mundial de cereales y no tienen la obligación de revelar sobre lo que conocen sobre el mercado mundial. No obstante, se presume que los empleados de Cargill se regodean con lo valiosa que es la información que poseen para los mercados de cobertura; Cargill una CTN que cuenta con 155 mil empleados e ingresos anuales de cerca de 170 mil millones de dólares (mdd) que la convierte en la mayor empresa agrícola del mundo.

15) En 2022, la empresa canadiense de fertilizantes y semillas, Nutrien (una empresa que obtuvo ganancias en el último ejercicio de 2021 por 4 600 mdd), realizó su sexta transacción al adquirir Casa do Adubo (comerciante de insumos agrícolas). De esta manera, una vez obtenido el visto bueno por parte del estado, Nutrien tendrá 180 sucursales en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay.

16) La procesadora de carne, JBS S.A. anunció en 2021 siete adquisiciones entre las que destacan empresas del mismo giro como la británica Randall Parker, la irlandesa Kerry a través de su filial Pilgrim´s Pride y la australiana Rivalea. JBS S.A ha crecido enormemente gracias al esquema de adquisiciones que la han hecho saltar de 4 mil mdd en 2007 a 400 mil mdd en 2022 en ganancias.

17) El análisis de pago de dividendos y recompra de acciones se presenta a continuación para el ejercicio 2020-2021:

• Industria cerealera: dividendos pagados en efectivo= 2 700 mdd; recompra de acciones= 3.3 mdd; cantidad de riqueza transferida= 6 mil mdd.

• Industria de fertilizantes: dividendos pagados en efectivo= 4 900 mdd; recompra de acciones= 2 900 mdd; cantidad de riqueza transferida= 7 800 mdd.

• Industria de cárnica: dividendos pagados en efectivo= 4 mil mdd; recompra de acciones= 2 400 mdd; cantidad de riqueza transferida= 6 400 mdd.

• Industria láctea: dividendos pagados en efectivo= 21.4 mdd; recompra de acciones= 15.2 mdd; cantidad de riqueza transferida= 36.6 mdd.

En total se entregaron 53.5 mdd a los accionistas y las ganancias siguen aumentando.

Nexo con el tema que estudiamos: 

El análisis de Green Peace ofrece un estudio muy detallado sobre los efectos de la pandemia y el conflicto ruso-ucraniano sobre el sistema alimentario mundial donde la acción de las Corporaciones es el eje sobre el que giran todas las catástrofes generadas. En este sentido, conviene resaltar el énfasis por hacer un cambio de objetivos enfocándolos hacia la Soberanía en lugar de la Seguridad alimentaria abandonando el mecanicismo economicista de basar todo en la eficiencia económica ya que esa es la razón por la que el ser humano ha perseguido objetivos inútilmente pues no hacen sinergia, o bien, no terminan de entender el nexo entre el ser humano y la naturaleza.

Dentro de lo más destacable se encuentra la asimetría de la información en torno a las actividades de la agroindustria en cuanto al stock en los bancos de semillas y la urgencia con la que se exhorta a crear políticas que obliguen el acceso público a este tipo de información así como el agravamiento de la riqueza generada por la actividad especulativa en el mercado de derivados donde cotizan las materias primas.

Ante la bifurcación en curso del sistema capitalista, la agroindustria únicamente está interesada en la eficiencia económica y el control de los precios sin importar la seguridad alimentaria de la humanidad o los efectos del cambio climático en la producción de cultivos.