Digital capitalism is a mine not a cloud. Exploring the extractivism at the root of the data economy

Cita: 

Jung, Maximilian [2023], "Digital capitalism is a mine not a cloud. Exploring the extractivism at the root of the data economy", State of Power 2023, Amsterdam, TNI, 10 de febrero, https://www.tni.org/en/article/digital-capitalism-is-a-mine-not-a-cloud

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Viernes, Febrero 10, 2023
Tema: 
El carácter extractivista y colonial de la computación en la nube
Idea principal: 

Maximilian Jung se graduó recientemente del Programa de Estudios Globales de las Universidades de Leipzig y Gante. Su interés radica en investigar las historias medioambientales, de-coloniales y globales de la economía digital. También es activista por la justicia climática en Degrowth en Bélgica.


En esta entrega, Maximilian Jung realiza un análisis histórico sobre el negocio que yace detrás de la computación en la nube expresado como mercantilización de datos y su relación con la crisis ecológica.

Las narrativas bajo las cuales se vende a la computación en la nube engloban una cosmovisión tejida por las grandes firmas tecnológicas (Alphabet, Amazon, Apple, Microsoft, Meta, Alibaba, Tencent y Weibo) que presentan a los datos como materia prima disponible con gran potencial para el beneficio de la humanidad. Un recurso renovable como la luz del sol: inagotable y sin dueño alguno.

Sin embargo, esta cosmovisión esconde la verdadera sustancia e infraestructura de la “nube”. Un negocio que despolitiza las decisiones sobre las cuales se erigió la economía digital al transformar cualquier tipo de interacción personal y social en datos que extraer, violando la privacidad del usuario y haciéndolos participes a su vez de un mecanismo de opresión; un mecanismo que jerarquiza el valor de los datos por encima de otros. Una infraestructura que revela la explotación de trabajadores y comunidades, de recursos minerales y energéticos con la finalidad de permitir el libre flujo de datos (dato crucial 1).

Sacado del mercado, pero no producido para la venta

La digitalización es el termino acuñado para describir el proceso de mercantilización de datos. Este proceso tiene como requisito la intervención y violencia política para transformar los datos en mercancía. La consecuencia de la intervención ha originado una triple crisis interrrelacionada entre el trabajo, la tierra y el dinero puesto que considera al trabajo y al dinero —bases de la vida humana— como cualquier otra mercancía.

Para sustentar su idea, Jung se vale del trabajo de Polanyi (1944) para describir que la cristalización de de una economía de mercado en Europa requirió de la creación de una sociedad de mercado que se construyó a través de procesos coloniales de apropiación, posesión, esclavización y extracción con una violencia intrínseca para transformar al trabajo, la tierra y el dinero en mercancías ordinarias (petróleo, trigo, etc.) siendo las dos últimas mercancías ficticias (entendidas como base de la vida humana pero también concepciones intangibles).

Bajo esta lógica, tratar a las mercancías ficticias como ordinarias merma las condiciones de producción derivando en tres crisis que tienen que ver con la destrucción del medio ambiente, el deterioro de las condiciones de la vida humana y el agotamiento de la financiarización de la economía.

La mercantilización del trabajo adquiere mayor énfasis para el estudio de la digitalización puesto que la recolección de datos necesita subsumir el trabajo a la economía de mercado. Históricamente las innovaciones tecnológicas en Europa fueron financiadas con capital procedente de la explotación en las colonias; una extracción de recursos necesaria para industrializar a la región que requirió no solo de la esclavitud sino que además estuvo coludida con instituciones financieras para poder erigir a la sociedad de mercado.

En ese marco, la misma población europea se vio forzada a vender su fuerza de trabajo debido a los mecanismos violentos que los desposeían de sus medios de subsistencia para así terminar subsumiéndose a la economía de mercado con salarios deplorables.

Así, el proceso de digitalización reproduce las mismas patologías que describió Polanyi ya que la recolección de datos agota a la naturaleza mediante la extracción de materiales para la construcción y operación de su infraestructura, misma que se construye con mano de obra explotada y está sujeta a la vigilancia de sus trabajadores (y no trabajadores, puesto que pretende mercantilizar a la propia vida humana) lo cual aumenta la precariedad. Las ganancias derivadas de esta nueva forma de esclavización financiarizan a la economía y al capitalismo de datos.

La fabricación de datos y su mercantilización

La estructura capitalista actual está construida en base a la recopilación de datos, un entramado en donde se conjugan la vigilancia estatal y la vigilancia privada; la primera para mantener alerta al gobierno sobre cualquier disturbio social o actividad sospechosa y la segunda como creadora de mercancía para la obtención de ganancias.

A este respecto, los datos son la materia prima de la digitalización y sus gestores son las grandes firmas tecnológicas. Es menester mencionar que incluso se fomenta la participación de los mismos ciudadanos para la recopilación de datos puesto que los mecanismos de vigilancia yacen en el corazón de la actividad en internet que están relacionados con cualquier actividad que se realice (desde conversaciones hasta los gustos).

En ese marco, el poder de las grandes firmas tecnológicas es indiscutible a pesar de que exista regulación estatal sobre sus actividades desde 2010 en Europa y Norteamérica, su hegemonía sigue latente. Dicho poder fue otorgado paulatinamente por el mismo Estado a raíz de la aplicación de políticas neoliberales durante las décadas de 1980 y 1990 en donde la internet se privatizó y comenzó a comercializarse en forma de anuncios e inversiones en capital de riesgo (mientras continuaba sirviendo al Estado con la vigilancia).

Al mismo tiempo, la privatización de la internet sirvió como lubricante para la industria financiera que se desarrolló a par con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) —que incluye el despliegue de la internet— en la década de 1970 para apostar por inversiones en empresas de reciente creación (dato crucial 5).

Es importante mencionar que la recopilación de datos ha sido una aliada de la milicia desde el nacimiento de las TIC. Los usos claramente han sido con fines bélicos pero también fueron utilizados para predecir el clima con el propósito de aumentar la productividad de la agricultura industrial naciente. En relación con eso, a raíz de la privatización de la internet, los negocios entre la milicia y las grandes firmas tecnológicas han pasado de largo reprobando más la vigilancia estatal.

Palimpsestos de infraestructura

La infraestructura para el flujo de datos implica la utilización de grandes extensiones de cables que corren a través de las aguas marinas. Dichos cables son puestos por las grandes firmas tecnológicas (Google, Meta, Microsoft y Amazon) con el objetivo superficial de conectar a todo el mundo. En este sentido, la romantización de la nube como medio para abandonar lo físico en favor de lo virtual ofrece una visión de salvación ecológica, nada más lejos de la realidad.

Analizar la infraestructura de los cables de comunicación desde el nacimiento de las conexiones telegráficas en Europa hasta el cableado actual controlado por las grandes tecnológicas devela las relaciones extractivistas y coloniales y el impacto ecológico que subyace de la mercantilización de datos.

A este respecto, hace 120 años la infraestructura era financiada por los grandes imperios que buscaban vías para el control de sus colonias siendo Reino Unido quien tuvo la capacidad para acaparar dicho mercado durante el siglo XIX gracias a la utilización de la goma de la gutapercha (látex natural) para aislar los cables submarinos aunque posteriormente devino en una explotación masiva y un desastre ecológico (dato crucial 6).

De esta manera, el control de las comunicaciones a través del cableado submarino ha pasado a ser dominado por las grandes firmas tecnológicas quienes pueden financiar grandes kilometrajes de infraestructura puesto que el retorno de la inversión lo ofrece el negocio de la recopilación de datos (datos cruciales 7 y 8). En tal sentido, resulta conveniente mencionar que las rutas siguen parte de los trazos de las antiguas manteniendo la esencia de la explotación colonial ahora trasladado hacia la urgencia por conectar a los no conectados.

Extractivismo (de datos)

El carácter colonial de la economía digital es representado a través de su extractivismo expresado en la explotación de minerales esenciales para la producción de dispositivos electrónicos y digitales. Dicho extractivismo también implica la mano de obra humana (dato crucial 9) y el consumo de combustibles fósiles para sus procesos alternos que generan residuos, contaminación y toxicidad. De esta manera, para Maximilian Jung tanto la transición verde como la digital están incrementado el carácter extractivo de la economía en general.

El metal del diablo

La extracción de metales cruciales para la economía digital revela la explotación laboral y ambiental en zonas donde la minería normalmente no está regulada. Tal es el caso de la extracción de litio en Bolivia, el trabajo infantil y de servidumbre en las minas de cobalto en República Democrática del Congo, los conflictos en torno a las extracción de metales de tierras raras o la minería de tecnología lenta (intensiva en mano de obra) para la extracción de estaño de la costa de Sumatra (dato crucial 10).

Pequeños chips, grandes tóxicos

El daño medioambiental continua después de la extracción puesto que los procesos químicos para la obtención de la materia final que se utiliza en la industria de la alta tecnología, por ejemplo los microchips, son demasiado intensivos y contaminantes no solo para el medio ambiente o los trabajadores sino el resto de la población que habita estos lugares (datos cruciales 11-14).

En el caso de los chips, originalmente su fabricación se llevaba a cabo en California y Nueva York, pero fue trasladada a lugares con regulaciones más laxas y mano de obra barata como Taiwán (Isla del Silicio) y China (Silicon Paddy).

Refrigeración de servidores, calentamiento de agua y clima

Las instalaciones para la computación en la nube requieren situarse en zonas rurales, con colinas o de clima frío (países como Finlandia, Islandia, etc.) en donde el acceso al agua es esencial para garantizar el funcionamiento y refrigeración constante de la granja de servidores. Estos lugares son presentados por las firmas tecnológicas como remotos y naturales pero esconden su carácter extractivo además de la colusión con los gobiernos locales para tener acceso ilimitado al agua, lo que a su vez ha derivado en estrés hídrico a causa de las sequías en algunas zonas y afectando también a la población aledaña (dato crucial 15).

Tierra desechable, personas desechables

De acuerdo con Zygmunt Bauman, el adjetivo calificativo de desechable lo comparten tanto la tierra como los trabajadores que laboran para la economía digital (y que a la vez exhibe su carácter colonial). En primer lugar, los dispositivos digitales acaban en la basura por su corta vida útil o se trasladan hacia zonas de la periferia; cualquiera que sea el caso, el reciclaje y manejo de residuos se realiza bajo condiciones precarias y métodos contaminantes donde los metales pesados acaban filtrándose en el suelo contaminando el entorno y afectando a las formas de vida que dependen de él (datos cruciales 16 y 17).

En segundo lugar, el carácter desechable e intercambiable de los trabajadores de la economía digital queda al descubierto a causa de la nula regulación laboral para quienes se dedican a la revisión de contenido que se sube a la internet (que van desde material pornográfico hasta escenas violentas como asesinatos, abusos sexuales, suicidios, etc.). En este sentido, destaca nuevamente las mejores condiciones laborales de Estados Unidos frente a la periferia como Filipinas o India donde los tratamientos psicológicos o demandas laborales no actúan en favor de los trabajadores, pero sí eximen a las grandes firmas tecnológicas de toda culpa.

Extracción de datos

De acuerdo con Polanyi para que existiera una sociedad de mercado se requería de una economía de mercado. Bajo esta lógica, la condición para la existencia de una economía de datos requiere de la existencia de una sociedad de datos; una tendencia que es perceptible cuando se analiza a fondo la lógica bajo la que opera el capitalismo de datos debido a que sus protagonistas —las grandes firmas tecnológicas— pretenden maximizar sus beneficios adentrándose en más estratos de la vida humana para poder mercantilizarlos. En este marco, la vida humana se convierte en materia prima para el capitalismo a través de la extracción de datos. Así, el carácter colonial del capitalismo sigue imperando pero además produce formas de opresión racial, de género y de clase a través del contenido “objetivo” (hegemónico) que filtra en la internet.

El doble movimiento: gobernanza de datos emancipadora y la desmercantilización

Para hacer frente a los problemas derivados de la mercantilización de datos se debe de trazar una estrategia que busque lo contrario: la desmercantilización de datos. Esta estrategia debe de asegurar la participación tanto de la ciudadania como de las comunidades indigenas; los objetivos a perseguir deben ser perseguir futuros solidarios que implementen la gobernanza sobre la recopilación de datos y aboguen en favor de la privacidad de los usuarios en lugar de las grandes firmas tecnológicas. Además, la estrategia debe estar enfocada en el abandono de eficiencia económica y apostar por la suficiencia, es decir, utilizar los datos únicamente para fines específicos y colectivos. Se trata de perseguir objetivos vinculantes en la que todos tengan voz y voto.

En la actualidad, bajo el contexto de la digitalización, el rol del Estado y las instituciones es cuestionable debido a su laxitud o poca participación en la protección de los grupos activistas que defienden a sus comunidades ante las zonas de sacrificio que ha trazado la actividad corporativa.

La búsqueda de una gobernanza de datos de forma democrática necesita reformular la percepción de la población sobre la mercantilización de datos, puesto que la percepción de cada individuo que integra a la sociedad es diferente y tiene una concepción distinta sobre la actividades de las corporaciones en muchos casos. Tomar en cuenta la opinión de la localidad ayudaría a catalogar a la selección de datos como utilidad pública (o bien común) y tratarlos como tal.

La presión para la regulación de los datos deben complementarse con las llamadas “nowutopias” que son nichos donde se compaginan proyectos enfocados hacia futuros emancipadores tales como “comunización digital” o “política contenciosa del activismo de datos”. En este tema, destaca la Unión Europea con el Reglamento general de protección de datos (RGPD) o las Leyes de mercados digitales y servicios digitales que prohiben parte de la recopilación de datos y publicidad selectiva.

En Barcelona los enfoques para el tratamiento de datos como un bien común se están aplicando con éxito; los funcionarios de la ciudad enfatizan en la necesidad de transparencia, responsabilidad y confianza en el tema de los datos personales. Este enfoque podría ser llevado a España a través de la propiedad común para instituciones públicas que están sujetas a la supervisión científica, pero que actúan con independencia de las instituciones policiales o militares.

Datos cruciales: 

1) El mayor centro de datos está ubicado en el barrio de Siemensstadt, Berlin. Dentro del edificio hay una gran cantidad de pilas de servidores que necesitan grandes cantidades de energía eléctrica y agua para poder funcionar. La demanda energética es cubierta con la central de carbón de Reuter (central que suministra electricidad a 1 millón de hogares berlineses). El edificio que data de hace 120 años —propiedad original del gigante industrial Siemens— es gestionado por la empresa japonesa de telecomunicaciones NTT.

2) La imagen 1 muestra el porcentaje de participación de las grandes firmas tecnológicas en el mercado de computación en la nube para 2018, donde Amazon es el líder indiscutible con 47.8% del mercado.

3) La historia de la mercantilización de datos se remonta al surgimiento del predecesor de internet, ARPANET como medio estatal para consolidar la hegemonia estadounidense y anticiparse a los disturbios sociales tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

4) Los primeros ordenadores para la recopilación de datos fueron manejados por mujeres para recabar la información obtenida de los censos de principios del siglo XX puesto que los gobiernos querían conocer el perfil de sus ciudadanos y trazar estrategias para gobernarlos.

5) Durante la década de 1990 las inversiones hacia empresas de internet se intensificaron con la promesa de obtener dividendos derivados del éxito que se les auguraba. Pero dichas predicciones fracasaron durante principios de la década de los años 2000 con la crisis de las puntocom. En este sentido, la empresas dedicadas a la publicidad por internet se mantuvieron sólidas, es decir, la mercantilización de datos las mantuvo en pie.

6) La extracción de la savia de los arboles fue una técnica compartida a los británicos por las tribus malayas para la obtención de la gutapercha. De esta manera, su utilización como aislante del cableado submarino se fue intensificando, en 1857 entre Irlanda Occidental y Terranova se aisló cable con 250 toneladas del material (un solo árbol talado rendía una media de 312 gramos). Cuando Reino Unido prohibió la tala del árbol en 1883, ya se había extinguido en muchas regiones de Malasia. A principios del siglo XX, el cableado se estimaba en 200 mil millas náuticas (370 mil kilómetros) aislados con gutapercha provenientes de cerca de 88 millones de árboles.

7) La imagen 2 muestra la cantidad de cableado submarino utilizado para el flujo de información (datos) medido en kilómetros por las grandes firmas tecnológicas. En 2010, Google, Meta, Microsoft y Amazon poseían solo un cable submarino de larga distancia pero se estima que para 2024 posean más de 30. El aumento del cableado es debido a proyectos como el cable Equiano de Google (conecta todo la costa occidental de África) o el cable 2Africa de Meta (circunvala todo el continente africano y se ramifica hacia los países del Golfo Pérsico, Pakistan e India) proporcionando a 3 mil millones de personas una capacidad sin precedentes.

8) El monopolio del cableado submarino permite a las grandes firmas tecnológicas decidir qué tráfico de datos va, a qué velocidad y por dónde, además del acceso a los datos y atención de 1 400 millones de usuarios potenciales de internet.

9) La minería esconde un escenario donde impera la violencia en contra de los defensores de los derechos humanos y medioambientales (normalmente comunidades indígenas). De acuerdo con Global Witness la cifra oficial arroja 1 733 asesinatos de defensores en los últimos diez años, aunque la cifra puede ser mayor debido a que algunos asesinatos quedan sin denunciar.

10) El estaño extraído de las islas del estaño de Bangka y Belitung (costa de Sumatra) representa 30% de las reservas mundiales, de las cuales la industria electrónica consume 50%. La minería no regulada en la zona ha convertido los ecosistemas selváticos y costeros en eriales tóxicos y caldo de cultivo del dengue y la malaria afectando a los pescadores de la zona quienes subsisten de la actividad.

11) En 2002, para ensamblar un microchip se necesita 630 veces la masa del producto final como insumo de producción que incluía 300 pasos intermedios hasta la obtención del producto final. Todo este proceso requiere de grandes cantidad de energía eléctrica, agua y productos químicos.

12) El gigante de semiconductores taiwanés, TSMC, consume 7.2% de la electricidad de Taiwán y 63 mil millones de litro de agua al año.

13) IBM provocó daños a la salud de la población de Endicott, Nueva York, al vertir en el suelo miles de litros de disolventes cancerígenos como tricloro etileno (TCE) y percloro etileno (PCE) que se tradujo en un aumento de las tasas de cáncer y malformaciones congénitas. La denuncia hecha por cerca de 1 000 habitantes de la localidad obligo a IBM a hacer público su Archivo Corporativo de Mortalidad el cual reveló que de 33 730 empleados acaecidos desde 1969 sus trabajadores habían padecido cáncer respiratorio, intestinal y de mama. Tuvieron que pasar 24 años y una orden del Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York para que IBM instalará equipo para sanear las aguas contaminadas, medir la calidad del aire e instalar sistema de mitigación en viviendas y edificios públicos.

14) En Silicon Valley, 23 emplazamientos han sido catalogados como superfund (contaminados por aguas peligrosas), convirtiendo al valle de Santa Clara, California (lugar donde yace el complejo tecnológico) en el lugar con más emplazamientos de Estados Unidos.

15) El tercer mayor conjunto de servidores del mundo está ubicado en Utah (uno de los estados más secos de Estados Unidos) que es operado por el Centro de Datos de la NSA. Se estima que para su construcción utilizó 6.5 millones de litros de agua. Las demandas por parte las comunidades aledañas a causa de la privación del vital líquido obligaron a la NSA a revelar que la ciudad de Bluffdale le había concedido precios reducidos del agua para los próximos años; en este sentido, las demandas no han resultado a favor de las comunidades.

16) Cada año el mundo desecha cerca de 50 millones de toneladas de residuos tóxicos procedentes en su mayoría del Norte Global y que acaban exportándose al mundo mayoritario, o Sur Global.

17) Las prácticas de reciclaje de metales procedentes de aparatos electrónicos como la quema a cielo abierto o el tratamiento con ácido, expone a los trabajadores a vapores tóxicos que afectan el desarrollo del cerebro, el aparato reproductor, el sistema nervioso y reducen la esperanza de vida a no más de 20 años.

18) La imagen 3 muestra la capacidad de cableado de internet de 2016 a 2020. Como se observa los proveedores de contenido han incrementado su capacidad en Europa y África incluso por encima de las grandes tecnológicas.

Trabajo de Fuentes: 

Polanyi, Karl (1944). "The Great Transformation", Beacon Press, Boston, Massachusetts

Nexo con el tema que estudiamos: 

La mercantización de los datos es otra forma de observar el proceso de bifurcación puesto que el capital esta buscando nuevas vías para la acumulación atentando en contra de la integridad de su población al tratarlos como cualquier otra mercancía. Esta nueva forma de extractivismo sigue manteniendo el carácter capitalista hacia la colonización o imperialismo pero ahora liderado por las grandes firmas tecnológicas. La consecuencia de está actividad por una lado revela una sociedad cada vez más inmersa en el mundo digital y por el otro una minoria que se juega la vida por asegurar los derechos hacia la privacidad del usuario y el rechazo hacia los infiernos ambientales que han trastocado los limites planetarios.