The Mexican Fauna in the Anthropocene, Where Do We Go from Here?

Cita: 

Jones, Robert et al. [2023], "The Mexican Fauna in the Anthropocene, Where Do We Go from Here?", Mexican Fauna in the Anthropocene, Cham, Springer, pp. 3-16, https://doi.org/10.1007/978-3-031-17277-9

Fuente: 
Libro
Fecha de publicación: 
2023
Tema: 
Periodos del Antropoceno y sus impactos en la fauna mexicana.
Idea principal: 
Robert Jones se enfoca en el estudio de la sistemática, la ecología de los insectos y la biodiversidad de ecosistemas tropicales.

Introducción

Los cambios significativos provocados en el ambiente debido a las actividades humanas han dado paso al Antropoceno. De acuerdo con algunos autores, desde la segunda mitad del siglo XVII, con el inicio de la revolución industrial comenzaron a modificarse los ciclos y los procesos naturales en el planeta, lo que ha llevado a la aceleración de las tasas de extinción de las especies y cambios en la geología del planeta.

Establecer una definición de Antropoceno es algo complicado porque se deben tomar en cuenta diferentes aspectos para poder desarrollar el concepto. No obstante, este término hace referencia a una época geológica que presenta cambios marcados en el estado de la Tierra, tiene una biota específica y estratos de rocas definidos. Se estima que los impactos del hombre ya han dejado y continuarán dejando una huella en la superficie y en la atmósfera del planeta.

En 1873, el sacerdote italiano Antonio Stoppani habló por primera vez del impacto humano en la Tierra, haciendo referencia a una era antropozoica (era en que el ser humano aparece). A partir de entonces, otros autores comenzaron a desarrollar una idea similar, lo que llevó a una amplia gama de definiciones acerca de este término. Debido a la variedad de definiciones no se ha llegado a un consenso sobre una única definición del término Antropoceno, pero todas comparten la idea de que las actividades humanas han modificado de manera radical la superficie y la biodiversidad de la Tierra.

Otra problemática sobre la definición del Antropoceno corresponde al establecimiento de límites, es decir, no es totalmente claro desde cuándo comenzaron a notarse los primeros cambios ni en dónde deberían situarse respecto de la época del Holoceno. Los marcadores estratigráficos (información acerca del pasado de la Tierra contenida en los estratos de rocas sedimentarias) no son exactos para indicar que ya hay una transición entre periodos, pero en cientos o miles de años estos cambios serán evidentes.

Lo que no es cuestionable son los cambios que se están produciendo a nivel planetario. Para denotar los cambios que ocurrirán por la acción del hombre, los autores presentan una revisión para estudiar lo ocurrido y lo que podría acontecer con la fauna de México; un lugar que alberga aproximadamente 10% de las especies del mundo, un cambio en la fracción de esta biota implica grandes consecuencias.

Para efectos de este trabajo se utiliza la definición de Antropoceno de Smith y Zeder (2013). Ellos establecen el inicio del Antropoceno en el Pleistoceno-Holoceno, es decir, entre 11 000 y 9 000 años antes del presente y lo definen como “cuando la evidencia de una capacidad humana significativa para la ingeniería de ecosistemas o comportamientos de construcción de nichos aparecen por primera vez en el registro arqueológico a escala global”. Se eligió la definición de estos autores porque toman en cuenta variables ecológicas, lo que facilita la relación con factores y causas que afectan de manera significativas a las especies animales. Por lo tanto, esta definición de Antropoceno corresponde a un Antropoceno temprano, es decir, contemporáneo al inicio del Holoceno. Fue en esta época cuando comenzó la agricultura y la domesticación de animales y plantas en el mundo.

Historia del Antropoceno en México

El Antropoceno en México se puede dividir en tres periodos ambientales.

El primero corresponde al desarrollo de la agricultura y una mayor organización social y tecnológica de las sociedades humanas indígenas de los años 11 000 a 1 600 antes del presente. Las poblaciones humanas comenzaron a asentarse en el noroeste de la Península de Yucatán desde hace 13 500 años y 8 000 años antes del presente, y comenzaron a impactar el medio ambiente como consecuencia del uso del fuego y de otros factores, tal como la presencia de partículas de polen provenientes de una subespecie temprana del maíz y otros tipos de cultivos en el centro y oeste de México.

Posterior a este periodo, continuó el desarrollo de las culturas indígenas y hubo un impacto en la transformación de la tierra debido a prácticas agrícolas más intensas, además del crecimiento demográfico y la urbanización. De acuerdo con estudios recientes, se han detectado 7 eco-regiones en México densamente ocupadas antes de la llegada de los europeos. En la Península de Yucatán se ubicaron dos: Llanura y Colina y Llanura Noroccidental. Las 5 regiones restantes estaban en el Centro y Sur de México: depresiones interiores, Golfo de México, Sistema Neovolcánico Transversal, Altiplano Mexicano y Sierra Los Tuxtlas.

Posteriormente al asentamiento de la cultura olmeca, otras culturas como la zapoteca y azteca, comenzaron a tomar más relevancia y, por lo tanto, a modificar el paisaje. No hay una cifra exacta sobre la población en esa época, pero se estima que era de 17.1 millones aproximadamente, por lo que eran necesarias prácticas agrícolas más eficientes a gran escala para poder mantener a la población.

Las nuevas prácticas agrícolas consistían en sistemas extensivos de gestión de agua como canales y parcelas elevadas en humedales, mejor conocidas como chinampas, también terrazas en tierras altas y otras prácticas agroforestales (dato crucial 1). Las estimaciones de población y de uso de tierra indican que un área significativa tanto de bosques tropicales como tierras altas fueron modificadas a tierras de cultivo.

Los animales también son un elemento importante a considerar puesto que además de servir para la domesticación de la vida silvestre no solo era con motivos alimenticios. En tal sentido, los animales también poseían un valor religioso y muy frecuentemente utilizados para los rituales. Asimismo, existe registro sobre el transporte de animales con fines simbólico-religiosos posterior a la conquista. Muchos de estos animales eran movidos de su lugar de origen por tales motivos (dato crucial 2). En sí, son un gran número de especies que pueden citarse: vertebrados terrestres, peces e invertebrados como ciempiés, escorpiones, arácnidos, caracoles, abejas sin aguijón, pavos, loros, periquitos, guacamayas y pájaros cantores como el ruiseñor. En suma, el transporte y la domesticación de animales pueden explicar los patrones anómalos de distribución de algunas especies encontradas en América Latina.

El segundo periodo corresponde a la llegada de los españoles en el siglo XVI. Ellos encontraron una basta población que ya vivía en paisajes antropizados. Sin embargo, la llegada de los españoles trajo consigo enfermedades que afectaron a la población mexicana (dato crucial 3). A su vez, se redujo la actividad agrícola y cambiaron los usos de la tierra, lo que llevó a un rebrote de la vegetación secundaria. Algunos autores estiman que debido a la reforestación de tierras anteriormente agrícolas y al rebrote de la vegetación a escala continental hubo una reducción mundial de dióxido de carbono atmosférico. La colonización española en México ocurrió en un paisaje transformado, en el que las poblaciones indígenas eran muy reducidas.

Los españoles introdujeron animales domésticos de pastoreo como el ganado vacuno, caballos, burros, mulas, cabras y ovejas, y animales de corral como gallinas y cerdos, También algunos alimentos como trigo, cebada, azúcar, plátanos, frutas de zonas templadas y diferentes tipos de verduras. En 1550, el crecimiento del ganado llevó a una modificación tanto alimentaria como en la vestimenta para las poblaciones indígenas. Esto trajo conflictos con agricultores indígenas por el pastoreo, ya que se provocaba una severa erosión del suelo. Con el auge de la ganadería se establecieron ciertas regiones para delimitar los usos del suelo. Anteriormente la tierra no tenía tanta importancia como la mano de obra, que era reclutada entre los habitantes indígenas por medio del sistema de encomienda. Con la eliminación gradual de este sistema, los españoles se favorecieron con las concesiones de tierra para la cría de ovejas y ganado vacuno, que se volvió la principal fuente de ingresos rurales. En un inicio, los españoles respetaron las tierras de comunidades indígenas al otorgar concesiones de tierras, pero poco a poco dejaron de ser utilizadas por los indígenas debido a as epidemias.

El término del periodo colonial marcó una degradación evidente en los ecosistemas mexicanos. No fue por un solo factor de degradación, sino que fue una combinación de factores como el sobrepastoreo, el cambio climático, los patrones de asentamiento de la población y la pérdida de cubierta forestal.

En 1821, después de la independencia de México, no hubo muchos cambios en el uso de suelo, pero si hubo una creciente consolidación de la propiedad por parte de los descendientes españoles. Con el inicio de la dictadura de Porfirio Díaz, se comenzó a monopolizar la tierra y el agua para la producción industrial, además, se consolidaron las haciendas. Con el auge de las haciendas, comenzó la industrialización de prácticas agrícolas, lo que llevó a la pérdida de prácticas agrícolas que eran más sostenibles que eran utilizadas por la población indígena.

El tercer periodo inicia con la Revolución Mexicana. Durante este periodo hubo cambios en el uso de suelo, la industrialización agrícola, el incremento de la población y la urbanización del país. La Revolución Mexicana inició por las injusticias en las condiciones sociales y económicas y de tenencia de la tierra, tiempo después se logró una reforma agraria. Con el establecimiento de las nuevas leyes posteriores a la revolución, el Estado convirtió las haciendas en tierras comunales o ejidos (la tierra que se le otorga a un grupo de individuos para su uso, en la práctica se divide en parcelas familiares) (dato crucial 4).

Una parte importante de los ecosistemas en México son de propiedad social (dato crucial 5) y una fuente de sustento para los ejidatarios. Estos ejidos usualmente se dedican a actividades agrícolas, extracción de recursos y recolección de plantas y animales silvestres. Los ejidos representan una región de heterogeneidad ambiental y, a pesar de que existe una perturbación considerable en estas áreas, aún mantienen una importante diversidad biológica.

Los ejidos se han adaptado a cambios sociales y económicos, pero durante el siglo XXI, las condiciones de vida de múltiples ejidatarios han cambiado de manera desfavorable. Los cambios legislativos de 1998 permitieron que los ejidos se pudieran convertir en propiedad privada, provocando un crecimiento importante de áreas periurbanas. Los cambios en las zonas rurales en México han provocado que los ejidatarios y la población rural en general comience a desplazarse hacia las ciudades y migrando a otros países en búsqueda de trabajo. El desplazamiento a las ciudades y el crecimiento demográfico en el siglo XX (dato crucial 6) llevó a un aumento en la urbanización y consigo, una mayor deforestación, mayor industrialización agrícola y contaminación ambiental.

En los últimos 70 años, se han dado diversos logros en materia de protección ambiental. Se crearon y se modificaron diferentes agencias gubernamentales como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO). Además de leyes ambientales como la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), que es aplicada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA).

Observaciones finales

Cada vez hay una mayor aceptación del término Antropoceno tanto a nivel científico como de público en general, por lo que se está reconociendo que el hombre tiene un gran impacto sobre el ambiente y que los cambios físicos y biológicos se pueden comparar con los eventos pasados de extinción en el tiempo geológico. Se han creado revistas científicas como Anthropocene, The Anthropocene Review, Elementa: Science of the Anthropocene y Anthropocene Science para estudiar este tema. Si bien, ya existe una aceptación general de que los humanos están modificando al planeta, ahora es necesario comenzar a tomar acciones para generar estrategias que mitiguen las consecuencias de las actividades humanas.

Las instituciones enfocadas al cuidado de la biodiversidad en México se enfrentan a desafíos políticos, sociales y económicos, además de una creciente urbanización y destrucción del ambiente. A pesar de la gran diversidad en la fauna de México, casi todos los grupos y una gran parte de los ecosistemas están amenazados.

Datos cruciales: 

1. Se estima que la diversidad de cultivos era de aproximadamente 500 plantas alimenticias. Las estimaciones del uso de la tierra per cápita en América era de 1.04 hectáreas y en México el rango era de 0.57 a 1 hectáreas.

2. De acuerdo a la Segunda Carta de Relación de Hernán Cortés en 1522, había 600 hombres que se dedicaban al cuidado de los animales del zoológico, entre los que había veterinarios para el cuidado especial de animales enfermos.

3. Se estima que las epidemias acabaron con 90% de la población indígena en 1650.

4. Actualmente, más de la mitad de la superficie de México está en posesión de ejidos, los cuales suelen encontrarse en áreas protegidas a nivel nacional y estatal.

5. Más de la mitad de la superficie de México se encuentra en ejidos o comunidades agrarias, esta superficie incluye montañas, bosques y regiones áridas. Estas áreas suelen estar dentro de áreas protegidas a nível nacional y estatal.

6. La gráfica 1 muestra el crecimiento demográfico en México, el cual desde 1940 comenzó un aumento progresivo.

7. La gráfica 2 muestra el porcentaje de Áreas Naturales Protegidas en México. La CONANP administra 183 áreas naturales protegidas (ANP) federales que representan 90 942 124 hectáreas y 371 áreas destinadas voluntariamente a la conservación que tienen una superficie de 604 906 hectáreas. Más de 95% de las áreas mencionadas, se crearon después de 1995. De las hectáreas de las ANP, 21 483 510 corresponden a ecosistemas terrestres, que representa a 10.93% de la superficie terrestre nacional. La superficie marina tiene 69 458 613 hectáreas protegidas, que corresponden a 22.05% del territorio nacional de aguas marinas.

Trabajo de Fuentes: 

Dirzo, R, HS Young, M Galetti, et al, [2014], Defaunation in the Anthropocene, Science, 345(6195): 401-406.

Flores CE, [2008], Suelo ejidal en México: un acercamiento al origen y destino del suelo ejidal en México. De lo comunal agrario a lo privado urbano. Cuad Invest Urban, 57:1-82.

Koch A, C Brierley, MM Maslin, SL Lewis, [2019], Earth system impacts of the European arrival and Great Dying in the Amercias after 1942. Quat Sci Rev, 207: 13-36.

Lewis SL, MA Maslin, [2015], Defining the Anthropocene, Nature, 519:171-180.

Morett-Sánchez JC, C Cosío-Ruiz, [2017], Panorama de los ejidos y comunidades agrarias en México, Agric Sociedad Desarrollo, 14(1):125-152.

Smith, BD y MA Zeder, [2013], The onset of the Anthropocene, Anthropocene, 4:8-13.

Nexo con el tema que estudiamos: 
Los cambios en el planeta como consecuencia de las actividades del hombre no son una situación reciente, sino que provienen desde mucho tiempo atrás, con el comienzo de la utilización del fuego y el desarrollo de la agricultura y sobre todo cuando comenzó la industrialización.

Los efectos del cambio climático no solo deben verse enfocados a los humanos, deben contemplarse los efectos que causan sobre la flora y fauna, que es justamente lo que esta lectura plantea. Si bien existen diversas instituciones y leyes que protegen regiones naturales, muchas veces estas se cuestionan por las problemáticas y desafíos que llegan a tener por cuestiones políticas y económicas.