A propósito de 'Contra el mito del colapso ecológico'. Un libro mal orientado

Cita: 

Riechmann, Jorge [2023], "A propósito de 'Contra el mito del colapso ecológico'. Un libro mal orientado", Viento Sur, 20 de junio, https://vientosur.info/a-proposito-de-contra-el-mito-del-colapso-ecologi...

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Martes, Junio 20, 2023
Tema: 
Crítica al libro de Emilio Santiago Muíño ”Contra el mito del colapso ecológico” y las narrativas que de él devienen sobre la degradación ambiental
Idea principal: 

    Jorge Riechmann Fernández es un poeta, traductor, ensayista, matemático, filósofo, ecologista y doctor en ciencias políticas español. A lo largo de su carrera ha dedicado un importante esfuerzo para comprender las diferentes dimensiones de la crisis ecológico-social. Dirigió el Observatorio de la Sostenibilidad en España en su fase de constitución (2004-2005), y trató de desarrollar algo así como un ecologismo obrero desde la Fundación 1º de Mayo y el Instituto de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) entre 1996 y 2008. En 2009, ingresó al Departamento de Filosofía de la UAM y actualmente dirige (junto con Jose Albelda de la Universidad Politécnica de Valencia) el Máster interuniversitario en Humanidades Ecológicas, Sustentabilidad y Transición Ecosocial desde su primera edición (curso 2020-21).


    I

    En junio de 2023, Emilio Santiago Muíño presentó su libro Contra el mito del colapso ecológico. Riechmann en su texto critica principalmente el título del libro, señalando que es engañoso dado el evidente colapso ecológico provocado por las sociedades industriales. A pesar de la extinción de especies, la devastación de ecosistemas y la disminución de poblaciones, el libro sostiene que el colapso es un mito, lo cual Riechmann considera contraproducente e irresponsable.

    Y es que en un contexto donde incluso las capas cultas no negacionistas no perciben la magnitud ni los plazos reales de la crisis ecosocial, Riechmann encuentra preocupante que el título del libro declare el colapso como un mito. Se cuestiona la idoneidad de esta afirmación y se sugiere que parece diseñado para atraer a un público más negacionista.

    Aunque se reconoce la solidez de la investigación de Emilio, se critica la posible simplificación en la comunicación política del libro, considerándola inapropiada para la era actual de redes sociales y lectura superficial de titulares. Se destaca la falta de consideración de Emilio respecto a este problema grave, especialmente teniendo en cuenta su enfoque en la comunicación política "realista" y astuta en la ciudad enemiga del neoliberalismo.

    Riechmann predice que el libro, a pesar de las críticas, podría tener éxito debido a la tendencia de las personas a buscar consuelo optimista frente a la realidad ambiental adversa. Se menciona una respuesta en Twitter que refleja esta actitud, donde alguien, después de leer el libro de Greta Thunberg y de expertos, prefiere volver a la "narcosis precedente" y creer que todo va bien, buscando afirmaciones reconfortantes a pesar de las advertencias sobre el colapso ecológico.

    II

    Emilio Santiago Muíño posiblemente no tenía la intención de utilizar el término "colapso ecológico," menciona Riechmann, sino más bien "colapso ecosocial" o "colapso social". Sin embargo, en el segundo capítulo de su libro, redefine el colapso como un "estado fallido," prohibiendo hablar de colapso mientras el estado persista.

    La posición anti-"colapsista" de Emilio, así como la de personalidades como César Rendueles y Xan López, se centra en la posibilidad de abordar el "crecimiento verde" al poner entre paréntesis el ecocidio, evitar moderar el antropocentrismo y olvidar los efectos del neocolonialismo en los países del Sur global.

    Este texto critica la afirmación de que el colapso ecológico es un mito, considerándolo cercano al negacionismo. También, retomando el inicio del apartado, señala que la redefinición de "colapso ecosocial" como "estado fallido" tiene sentido sólo bajo los privilegios de la dominación neocolonial, a pesar de las buenas intenciones del libro de Emilio.

    III

    En la sección Riechmann argumenta que el debate sobre el "colapsismo" no se centra realmente en la posibilidad de colapsos ecosociales, sino en el pesimismo ecológico, considerado indeseable para ganar elecciones por los anti-"colapsistas." La elección lingüística de traducir doomerism como "colapsismo" se critica por desacreditar al movimiento ecologista pesimista pues la definición del término en inglés significa “talante apocalíptico” o “ecopesimismo”, muy diferente al debate hispano sobre el “colapsismo”.

    Se acoge el análisis y reflexión que evite la exageración, pero se rechaza el discurso que niega la realidad. Se cita al filósofo brasileño Rodrigo Nunes, quien habla de la necesidad compartida de negar la dura realidad. Lo anterior hace referencia al concepto Verleugnung acuñado por Sigmund Freud, que significa denegación. Se matiza que el verdadero problema no es la extinción de la vida en la Tierra, sino mantenerla habitable para seres como nosotros.

    Riechmann concluye que su perspectiva pesimista u optimista es un problema personal y que, como intelectual, se le pide analizar los fenómenos ecosociales de manera objetiva, anulando o compensando sesgos. Finalmente, se plantea la incertidumbre sobre si hay razones para sentirse optimista o pesimista después de realizar dicho análisis.

    IV

    Durante el año 2022, se observó un notable ataque anti-"colapsista" por parte de Emilio y otros compañeros, culminando en su obra actual. Riechmann sugiere que este ataque podría estar relacionado más con la necesidad de tener fe en futuros positivos que con un análisis objetivo de la realidad. A pesar de ello, expresa su perspectiva de que las sociedades industriales están colapsando hacia una senda de ecocidio y genocidio, materializado en la eliminación de gran parte de la población humana mundial.

    V

    Emilio critica el concepto de colapso como "una construcción categorial indefinida." Riechmann, por su parte, señala la laxitud con la que Ugo Bardi, autor citado en la obra de Emilio, utiliza el término, cuestionando además la toma de posición hacia la definición de Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes quienes definen el colapso en términos de pérdida de complejidad social. El autor del texto destaca que Emilio sugiere que otros términos como "crisis" o "cambio de régimen" podrían ser más apropiados, sin considerar que estos términos son definidos por quienes los utilizan.

    En varios momentos, se cuestiona la identificación de un "colapsista" trazada por Emilio, especialmente en cuanto a la acusación de que el "colapsismo" es reduccionista y determinista. Riechmann argumenta que la utilización del término “crisis” es importante también. La crisis ecológica puede ser resultado del mantenimiento de un sistema depredador como el capitalismo, pero advierte que esta interpretación no está inscrita en la termodinámica.

    VI

    Emilio sugiere que el "colapsismo" puede entenderse como un "abuso del concepto de sistema." Riechmann argumenta en contra de esta idea, destacando que la falta de enfoque sistémico y multidimensional en la mayoría de la ciencia social existente es el verdadero problema. Por tanto, la denuncia de Emilio es desacertada. Es necesario entonces, escribe Riechmann, menos reduccionismo de toda clase y más enfoques multidimensionales y sistémicos.

    Se critica la observación de Emilio sobre el debate sobre el hidrógeno verde y colonialismo energético, argumentando que se pasa por alto la intensa promoción del hidrógeno que puede tener efectos negativos en lugar de mitigar el calentamiento global. Al examinar el hidrógeno verde y se concluye que, aunque podría desempeñar un papel modesto en una sociedad industrial decrecentista, no cumplirá las expectativas de aquellos que buscan mantener la expansión de la sociedad industrial. Se destaca el riesgo ambiental asociado con las fugas de hidrógeno en el sistema de distribución (Dato crucial 1), y se argumenta que la búsqueda continua de la expansión del capitalismo industrial conlleva riesgos existenciales crecientes. La importancia de comprender el metabolismo social y la ecología extramuros se subraya como crucial.

    VII

    El hidrógeno verde, entonces, es ejemplo de la importancia de adoptar una mirada sistémica al abordar los peligros existenciales, desde la química atmosférica hasta la escala con la que el capitalismo "verde" implementa ciertas tecnologías. Mientras Emilio indica que el "colapsismo" tiene un enfoque miope, el término se reconoce por abogar por una perspectiva sistémica y multidimensional, especialmente en la transición hacia una economía descarbonizada, a diferencia de los enfoques habituales parcelarios del conocimiento de las ciencias sociales y naturales.

    Riechmann menciona la brecha entre la huella ecológica y la biocapacidad, señalando la creciente diferencia entre ellos. Se menciona el marco general de Rockstrom, quien propuso cuantificar el sobrepasamiento [overshoot] a través de nueve ámbitos diferentes: el cambio climático, acidificación de los océanos, reducción de ozono estratosférico, interferencia con los ciclos globales del fósforo y el nitrógeno, pérdida de biodiversidad, uso de agua dulce, cambios en los usos del suelo, emisión de aerosoles y contaminación química, límites que en su mayoría han sido sobrepasados.

    El cambio climático ha sido el más importante, sin restarles valor al resto, de estos límites sobrepasados, siendo la mayor amenaza a la humanidad en la actualidad. La falta de una visión sistémica y el enfoque en atajos se consideran obstáculos en la lucha contra éste.

    VIII

    Riechmann expresa escepticismo sobre el optimismo exagerado de ESM, especialmente en la creencia de que mantener el aumento de la temperatura por debajo de 1.5°C aún es posible. Si bien el ecologismo ha logrado avances significativos en los últimos años, es importante cuestionar la percepción de victoria en los problemas ambientales desde 1970.

    Por ejemplo, menciona Riechmann, en 1962 Rachel Carson manifestó la alerta sobre el DDT y otros biocidas organoclorados en su libro Silent Spring, junto a la publicación de Murray Bookchin Our Synthetic Environment. A pesar de las prohibiciones y restricciones en los países centrales, la producción de estos agentes continuó y se exportó a las periferias. La narrativa compara esta situación con la estrategia empleada para abordar las emisiones generadoras de lluvia ácida, destacando medidas como la construcción de chimeneas más altas y el traslado de la industria pesada lejos de las ciudades. Es clara la falta de una respuesta ecológica efectiva, como la transición hacia la agroecología. A pesar de las medidas adoptadas, el medio ambiente sigue intensamente toxificado. Hoy es evidente la notable disminución de poblaciones de insectos y pájaros, que sugiere que, a pesar de las acciones aparentes, la victoria de los ecologistas es cuestionada.

    No se niega la complejidad y desafío que presentan las transiciones energéticas, y es necesaria una evaluación más realista de la situación actual.

    IX

    La crítica más destacada por Riechmann sobre la obra de Emilio es respecto al debate sobre las energías renovables y su contribución neta. Sin duda el tema plantea una complejidad técnica importante, por lo que es necesaria una deliberación divulgadora más sencilla para permitir la comprensión pública. Riechmann así, hace hincapié en que la verdad científica no depende del consenso democrático y que asumir datos técnicos como "cajas negras" no es suficiente para fundamentar políticas responsables.

    Al exigir a los especialistas una mejor divulgación de su trabajo, continúa Riechmann, entenderemos en donde se encuentran las discrepancias para así tomar decisiones políticas democráticas.

    X

    El texto critica la idea de que cambiar la comunicación puede resolver los problemas políticos fundamentales asociados con la crisis ecosocial. Es importante cuestionar la efectividad de los mensajes basados en cambios “pequeños” (“cambiar de dieta” en vez de dejar de consumir carne y pescado, o “dejar el coche en casa” para evitar cuestionar los sistemas de movilidad hegemónicos) en un contexto de límites planetarios.

    Son fundamentales los cambios radicales en los modos de producción y consumo porque no es posible mantener el nivel de vida consumiendo menos energía y materia, es clave según Riechmann cambiar el nivel de vida (en términos cuantitativos) en busca de calidad de vida (en términos cualitativos).

    XI

    Se argumenta en contra de las soluciones win-win que presuponen un capitalismo expansivo en un mundo sin límites, y se aboga por un cambio radical en los sistemas económicos y modos de vida. Se rechaza la idea de que argucias comunicativas puedan contrarrestar dinámicas sistémicas.

    XII

    Emilio critica al "colapsismo" por su presunta confusión ideológica, adviertiendo a la par sobre los riesgos de su deriva, que podría contribuir a la autocastración del ecologismo transformador en micropolíticas.

    Riechmann, por su parte, pronostica la posibilidad de un tribunal internacional en el futuro para juzgar el comportamiento de líderes empresariales y políticos entre 1980 y 2030 por su contribución a la crisis ecosocial.

    El texto concluye con la esperanza de que el optimismo de Emilio se cumpla, que sea tangible la posibilidad de que Riechmann esté equivocado respecto a futuros sombríos.

Datos cruciales: 

    1. Las fugas del sistema de distribución de hidrógeno pueden ser 12 veces más destructivas para el medio ambiente que las de dióxido de carbono.

Nexo con el tema que estudiamos: 

    El lenguaje en el que se aborda la degradación ambiental es fundamental para las soluciones presentadas hacia esta. La crítica de Riechmann al escepticismo de utilizar el término “colapso” para referirse a esta es muy valiosa, sobre todo frente a una emergencia que ante la insuficiente acción de un sistema que busca perpetuarse, nos está llevando a un punto de no retorno para nuestra especie.