En tiempos de colapso climático

Cita: 

Tornel, Carlos [2021], En tiempos de colapso climático, Fundación Heinrich Boell, 20 de agosto,https://mx.boell.org/es/2021/08/20/en-tiempos-de-colapso-climatico

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Viernes, Agosto 20, 2021
Tema: 
Desastre climático: receta para el colapso perfecto
Idea principal: 

Carlos Tornel: es candidato doctoral en geografía en la Universidad de Durham, Inglaterra. Sus principales líneas de investigación se concentran en el proceso de transición, justicia y soberanía energética. Es coordinador del libro "Alternativas para limitar el calentamiento global en 1.5°C Más allá de la economía verde".


El autor, Tornel, empieza con un acertado comentario a la publicación del pasado 9 de agosto de 2021 sobre el Sexto Informe General (AR6) del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) que es, sin duda, la más reciente y severa advertencia sobre las implicaciones del cambio climático. De acuerdo con el autor, el informe es el resultado de ocho años de trabajo del IPCC y, como lo han anunciado los encabezados alrededor de todo el planeta, representa la más clara y completa evaluación del estado y avance del calentamiento global ya en estadísticas.

Tanto es importante su contenido que a través de este artículo se nos muestra, entre otras cosas, que el informe revela que el calentamiento es inequívocamente resultado de la enorme cantidad de gases efecto invernadero (GEI) en la atmósfera asociados con la actividad humana. Añadiendo además, que el informe incluye algunas estimaciones de los impactos que podemos esperar con el avance del calentamiento. Estas revelan que los espacios más afectados del planeta son indudablemente los océanos, que han experimentado una importante acidificación, así como un incremento significativo en su nivel gracias al deshielo.

Se reporta que se han implementado medidas para tratar de prevenir el colapso climático. Las conclusiones de esta parte son fundamentales para tratar de comprender las implicaciones del informe en su totalidad en un contexto de crisis civilizatoria.

La visión de Tornel es la siguiente: las implicaciones de este calentamiento revelan tres características importantes que vale la pena analizar. La primera es que el calentamiento se ha acelerado más rápido de lo previamente calculado, sin embargo, el informe y particularmente el resumen para tomadores de decisiones, no hace referencia a esta pequeña ventana de oportunidad. Es decir, el tiempo de acción es aún menor que los doce años estimados por el IPCC en 2018.

Siguiendo con la segunda característica, es que las consecuencias de la concentración de estas emisiones tendrán consecuencias imprevisibles no sólo durante las próximas décadas, sino durante milenios. El informe revela que el colapso climático es un factor determinante en estos fenómenos hidrometeorológicos y, en pocas palabras, deja muy claro que el clima que conocimos ya no está y que tratar de volver a él es una empresa fútil.

Concluyendo, la tercera característica es que, de forma algo críptica, se reitera la reticencia de países y corporaciones alrededor de todo el planeta (a veces con la ayuda de organizaciones de sociedad civil y grandes ONG) de abandonar el uso de combustibles fósiles y de mantener un discurso hegemónico en favor de la separación entre humanidad, naturaleza y el pensamiento moderno que favorecen al capitalismo.

Continuando con la línea de acciones, se nos menciona que el modelo de populismo climático consiste en fetichizar el CO2. En otras palabras, eliminar el CO2 es el único objetivo, las sociedades industrializadas, desiguales, capitalistas que lo producen simplemente no se discuten. Esta narrativa se ha convertido en la piedra angular del discurso hegemónico que denominamos “economía verde” que, siguiendo la lógica de lo que pasó con la “sustentabilidad” hace más de tres décadas, asegura que el crecimiento económico no es el problema sino la solución, que el mercado puede asignar un precio correcto a las emisiones y, por ende, convertirlo en una solución “ganar-ganar”, siempre y cuando contemos con las tecnologías y el conocimiento científico necesario.

Así, las enormes disparidades en términos de emisiones y riqueza se convierten en temas disociados del colapso climático. Cuando hablamos de la producción de desperdicio, en realidad estamos hablando de la naturaleza misma del capitalismo. Es decir, una vez que disociamos el capitalismo de la lógica del progreso o el desarrollo, esta realidad aparece de forma omnipresente y violenta: la lógica del desperdicio y la creación de ruinas están inscritas y son inseparables de la lógica de acumulación del capital.

Desde México, el autor no sólo ha escrito sobre el cambio climático sino que ha puesto en marcha acciones junto con la Fundación Heinrich Böll en la Ciudad de México, en 2018 para analizar el Reporte Especial de 1.5°C (SR1.5) publicado por el mismo IPCC. Con la intención de desglosar los siguientes interrogantes: comprender el contexto político, económico y social en el que se presentaba el informe y comprender qué implicaciones tendría definir el futuro del clima a través de las modelaciones del IPCC.

Con todo esto, su trabajo reveló que la comprensión de la ciencia climática es sin duda una necesidad, sin embargo, nuestra responsabilidad como académicos y como parte de las sociedades en movimiento es identificar en qué acciones se traduce esta ciencia y los remedios con los que supuestamente los países están preparándose para reducir emisiones mantendrán las características del populismo climático, al actuar como profilácticos capaces de apaciguar algunos síntomas (eliminar el CO2), pero que no curarán la enfermedad (la crisis civilizatoria).

Aunque no todo es malo, se estima que para crear un escenario optimista se asume que será posible limitar, o mejor dicho, frenar un poco la capacidad de revertir unas 5 mil millones de toneladas anuales de dióxido de carbono a mediados de siglo y 17 mil millones en 2100. En este escenario, casi toda la eliminación de ese carbono excedente sucede a través del despliegue de tecnologías como la Bioenergía y la Captura y Secuestro de Carbono (BECCS, por sus siglas en inglés), las cuales asumen la disposición de millones de hectáreas para cultivar biomasa que después será utilizada para generar energía y capturar las emisiones resultantes, de forma continua y por tiempo indefinido.

Este discurso ha colonizado rápidamente el de las negociaciones internacionales y el de los compromisos ante foros de las naciones unidas sobre el cambio climático de varias empresas y países desarrollados para reducir emisiones. Sin embargo, lo anterior no sólo supone una apuesta riesgosa en el corto, mediano y largo plazo, pues según el autor, nos forzará a depender de tecnologías con riesgos y en cuyo caso, nos condenaría a un escenario de calentamiento prácticamente sin alternativa.

Como nos cuenta Tornel, el colapso del clima que alguna vez conocimos nos deja claro que no podemos seguir depositando nuestras esperanzas en los líderes que se reúnen en las conferencias internacionales, ni en un puñado de científicos y expertos que apuestan por soluciones tecnológicas-gerenciales sin que en realidad nada cambie y lo que sigue no es reducir las malas noticias a un ascetismo apocalíptico en donde todo parece estar perdido. Se trata de revelar las formas de violencia y la necesidad de acumulación inscritas en el capitalismo, como un llamado de atención para rechazar las falsas soluciones que nos conducirán más rápido a la ruina.

Finalmente, el autor nos insta a pensar en cuál es nuestra labor y ello abona a desmitificar los supuestos que rigen los modelos climáticos, revelar los intereses que los mantienen y demostrar que otros mundos son posibles.

Datos cruciales: 

1. Los impactos del calentamiento serán irreversibles, como el aumento de la temperatura arriba de 1.5°C media global, el deshielo de los polos y el aumento del nivel del mar. A partir del periodo de industrialización en los países del norte, las emisiones han aumentado dramáticamente (pronunciadamente en las últimas cinco décadas), lo que ha resultado en la concentración de más de 415 partes por millón (ppm) de moléculas de CO2 en la atmósfera concentración que no se registraba hace más de 2 millones de años, e incrementado la temperatura media global en 1.1°C.

2. De acuerdo con el informe, el nivel del mar podrá incrementarse entre 0.3 y 1.8 metros en promedio al 2100, lo que tendrá consecuencias para toda la vida en el planeta, pero principalmente para la vida marina y los países costeros e insulares. Asimismo, la capa de hielo ha llegado a su punto más reducido desde 1850 y, en el mismo período, el derretimiento de los glaciares a nivel global ha avanzado de forma ininterrumpida.

3. La urgencia de está revelación, es que llama a actuar urgentemente pues, aunque hay efectos irreversibles por la naturaleza acumulativa del cambio climático, como ha dicho una y otra vez el propio IPCC, la diferencia entre 1.5 y 2°C o incluso entre 2 y 3°C puede ser abrumadora, lo que reitera la importancia de la acción climática, la denuncia de las falsas soluciones y de la inacción.

4. Las emisiones de GEI se han incrementado 65% desde el comienzo de las negociaciones en 1992, mientras que los compromisos actuales de los países apuntan a incrementar la temperatura más de 3°C al final del presente siglo.

5. Según las instituciones del propio Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) la reducción de emisiones necesarias para no superar el límite de 1.5°C debería ser de al menos 7.5% anual durante la presente década.

6. Es preocupante si consideramos que la pandemia global en la que aún nos encontramos supuso apenas una reducción del 6% de las emisiones el año pasado, a un costo humano y social muy alto.

Nexo con el tema que estudiamos: 

Cada vez surgen más preocupaciones sobre la centralidad de la remoción de carbono en la política climática, particularmente bajo la apariencia de objetivos de “cero neto”. Quizás lo más significativo es que tratar las emisiones y absorciones como equivalentes oscurece las reducciones de emisiones, lo que da como resultado una "disuasión de la mitigación". Sin embargo, la combinación de reducciones y absorciones de emisiones es solo una de las varias equivalencias implícitas en la contabilidad de la eliminación de carbono. Aquí, examinamos otras tres formas (equivalencia de carbono, geográfica y temporal) y discutimos sus implicaciones para la justicia climática y los riesgos ambientales con la remoción de carbono.