Shrink the Economy, Save the World?

Cita: 

Szalai, Jennifer [2024], "Shrink the Economy, Save the World?", The New York Times, New York, 8 de junio, https://www.nytimes.com/2024/06/08/books/review/shrink-the-economy-save-...

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Sábado, Junio 8, 2024
Tema: 
El desarrollo económico ha implicado un impacto ambiental, lo que ha impulsado el surgimiento de un movimiento que aboga por el "decrecimiento".
Idea principal: 

    Jennifer Szalai es crítica literaria en The New York Times.


    Hace menos de dos décadas, las críticas al crecimiento no eran concretas pero hoy en día hay un creciente movimiento a favor del "decrecimiento", con una proliferación de literatura que respalda esta visión. En tal sentido, desde el informe de 1972 "Los límites del crecimiento", que advertía sobre los límites de la capacidad de la Tierra para soportar aumentos en población y actividad económica hasta la creciente conciencia sobre el calentamiento global y la crisis financiera de 2008, la percepción del crecimiento económico ha comenzado a cambiar, pues las desigualdades han alimentado una creciente desconfianza en la sabiduría del crecimiento económico incesante.

    Una ideología del crecimiento

    Los defensores del decrecimiento, como Jason Hickel un antropólogo especializado en economía, argumentan que el crecimiento económico constante en los países ricos no mejora la vida de las personas, al contrario, fomenta la desigualdad y el caos ambiental. Hickel,también hace énfasis en la crisis climática y en la relación entre el producto interno bruto (PIB) y el consumo de energía, proponiendo reducir el rendimiento material y energético para equilibrar la economía con el mundo natural y redistribuir los ingresos y recursos de manera justa.

    Economistas como Paul Krugman y científicos como Hannah Ritchie argumentan que el progreso tecnológico puede desvincular la prosperidad económica de la degradación ecológica. Sin embargo, Hickel y otros decrecentistas plantean un argumento moral: el crecimiento ha distraído la redistribución y exacerbado problemas ecológicos y morales.

    El economista Daniel Susskind, aunque crítico del optimismo económico tradicional, también es escéptico respecto a los decrecentistas, pues argumenta una "mentalidad decrecentista débil" que equilibre el crecimiento con el clima, reconociendo tanto los beneficios como los costos del crecimiento económico.

    No obstante, el economista Daniel Susskind reconoce que el crecimiento económico ha liberado a muchas personas de la pobreza, pero también ha causado daño ecológico y moral. Susskind sugiere adoptar una "mentalidad decrecentista débil", que valore menos el crecimiento sin dejar de reconocer sus beneficios, buscando un equilibrio entre crecimiento y sostenibilidad climática.

    ¿Abundancia sin crecimiento?

    Kohei Saito, un filósofo marxista japonés, partidario del decrecimiento, critica las posturas moderadas que, según él, permitieron el crecimiento capitalista desmedido y la destrucción ambiental.

    Saito argumenta que el capitalismo necesita el crecimiento y, por lo tanto, la desaceleración implica el fin del capitalismo. Este libro está dirigido a una generación afectada por el crecimiento económico, no obstante, admite que el capitalismo produce riqueza material, en tanto propone el comunismo decrecentista solo para países ricos, para detener la injusticia global. Al igual aboga por una "abundancia radical" centrada en los bienes comunes y la riqueza pública, en lugar de la acumulación innecesaria.

    Una pobreza de imaginación

    Por el fervor del movimiento decrecentista surge la pregunta de cómo es que la transformación se dará. Saito señala que "las semillas del comunismo decrecentista están brotando en todo el mundo", citando dos ejemplos de gobernanza local:

    1) Barcelona busca ser neutral en carbono para 2050: es un compromiso llevado por Unión Europea en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático de 2015 en París, en donde además de limitar el calentamiento global a 1.5 °C, estrategia del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por su sigla en inglés), se consideró la neutralidad de carbono para mediados del siglo XXI; la cual, se alcanzará a través de la ley europea del clima que a largo plazo busca que la neutralidad climática sea legalmente obligatoria en la Unión Europea.

    2) Cooperativas agrícolas en Sudáfrica: consiste en producir y comercializar productos de origen agrícola a precios justos en representación de los miembros para la creación de una mejor vida para pequeños agricultores y otros miembros de la comunidad.

    Estos ejemplos de organización de base son vistos como democráticos e improvisados, aunque la amenaza de un apocalipsis global, enfatizada por los defensores del decrecimiento, hace que estas medidas locales parezcan insuficientes ante este problema internacional.Aun así, Saito sostiene que estos experimentos ofrecen una visión ampliada de lo posible.

    Finalmente, las disputas de suma cero resaltan la atracción de las fantasías de soluciones ganar-ganar, a pesar de las profundas diferencias entre defensores y críticos del decrecimiento, la escala de la crisis climática sugiere un punto de convergencia: necesitamos toda la ayuda imaginativa posible para confrontar el problema climático internacional.

Nexo con el tema que estudiamos: 

    La percepción del crecimiento económico ha cambiado debido a la desigualdad y la crisis ambiental, este cambio ha dado lugar a un movimiento decrecentista que cuestiona el valor del crecimiento continuo, argumentando que no mejora la vida de las personas y fomenta la desigualdad y la degradación ambiental.

    Mientras algunos economistas confían en el progreso tecnológico para desvincular el crecimiento de los daños ecológicos, los decrecentistas abogan por una redistribución justa de los recursos y una economía sostenible. La crisis climática destaca la necesidad de combinar imaginación y acción para encontrar soluciones efectivas y equitativas.