The new Moon race. SpaceX is NASA's biggest lunar rival
The Economist [2024], "The new Moon race. SpaceX is NASA's biggest lunar rival", The Economist, London, 19 de octubre, https://www.economist.com/science-and-technology/2024/10/17/spacex-is-na...
La NASA necesita que la Starship tenga éxito en regresar a la Luna; esto evidencia los fallos en la agencia
El artículo recuerda que ante la ventaja soviética en la carrera espacial (Rusia logró el primer viaje orbital), el liderazgo estadounidense optó por desarrollar las tecnologías para aterrizar en la Luna y por esa vía logró aventajar a su rival en la carrera espacial. En la actualidad, cuenta con los cohetes de SpaceX y la Administración Nacional de Aeronáutica en el Espacio (NASA, por su sigla en inglés) para tratar de relanzar su programa de viajes y eventual colonización.
Estados Unidos llevó al hombre a la Luna hace casi sesenta años, pero actualmente repetir esta hazaña parece más complicado. Aunque este país cuenta con dos agencias espaciales y se considera líder en este campo, el vuelo de Artemisa III, de la NASA se sigue retrasando. Algunos analistas atribuyen las fallas del programa estatal a la falta de competencia, situación que ha cambiado por el programa espacial de China y la consolidación de la empresa SpaceX. Los avances chinos despiertan el temor de que esta rivalidad pueda revelar un declive estadounidense.
A starship is born
La verdadera rival de la NASA es la empresa privada Space X, que nació del modelo de contratistas privados de la NASA, en donde les daba libertad para decidir sobre los proyectos que les encargaba. Cuenta con avances tecnológicos significativos como la reutilización de los cohetes transportadores, la cápsula espacial Dragon y el aumento de las capacidades de carga de las naves. Su perspectiva va más allá de los objetivos de la NASA y planea viajes a Marte y eventualmente, su colonización.
Estados Unidos competirá con China, ya que estos últimos lanzarán sus propias misiones para el 2030. Las misiones planeadas, que comprenden una única cápsula y un tren de aterrizaje, son más complicadas para la NASA (dato crucial 1) que para China (dato crucial 2). Los elementos del programa Artemis no han logrado conjuntarse de forma eficiente y solo dos de ellos, la cápsula y el cohete han costado más de 40 mil millones de dólares.
Long and winding road
La agencia espacial estadounidense presenta problemas en su cápsula para la propulsión y órbita alrededor de la Luna. Para solucionar este problema, la NASA lanzó un concurso, el cual fue ganado por Space X. La propuesta de esta empresa fue la nave Starship, con la que utilizarán ingeniería de propulsión para lograr un viaje a la Luna de ida y regreso. Es de confiar, debido a que han tenido méritos en la implementación de soportes vitales para su cápsula espacial Dragon. Pero sería difícil tener lista esta cápsula para el año 2026, aun yendo a gran velocidad y con todas las posibilidades a favor.
Makes or Mars
Si el alunizaje de la Starship es un éxito, Elon Musk (dueño de Space X) planea utilizarlo para los viajes al planeta Marte.
The Economist considera que Estados Unidos cuenta con las capacidades para mantener su liderazgo en la exploración del espacio exterior, pero el principal reto es cumplir con los planes tecnológicos y de tiempo.
1) Figura 1. Procedimiento de alunizaje de China.

2) Figura 2. Procedimiento de alunizaje de Estados Unidos.

La colaboración de Space X y la NASA es un ejemplo del papel creciente de las empresas transnacionales en la gobernanza mundial. Space X es un proveedor de tecnología e innovación, además de que está planteando nuevas reglas en la carrera espacial, antes manejada exclusivamente por los estados. De esta manera se observa como la línea entre lo público y lo privado se hace más delgada en el sector espacial, porque el capital privado gana terreno en las decisiones, incluso sobrepasando la soberanía nacional.
Aunado a lo anterior, se observa cómo esta colaboración implica una forma en la que las empresas pueden intervenir en las políticas estatales, con tal de lograr objetivos geopolíticos. La carrera espacial a la Luna, más que una misión científica, representa una forma de competencia para mantener el liderazgo estadounidense ante China. Dicho esto, el hecho de que Space X participe puede ser visto como una forma de delegar funciones estatales clave a la iniciativa privada, lo cual puede abrir nuevas cuestiones sobre la seguridad tecnológica, la infraestructura espacial y la rendición de cuentas por parte de las empresas.
La carrera espacial muestra que el capitalismo busca abarcar más campos de acumulación. No solo busca explotar más recursos, sino apropiarse del sector de la infraestructura interplanetaria. La lucha entre grandes corporaciones y otras entidades dedicadas al rubro espacial busca apropiarse de los mercados e influir en la política, tecnología y territorios que antes solo eran de Estados Unidos.

