It Isn't Just the U.S. The Whole World Has Soured on Climate Politics
Wallace-Wells, David [2025], "It Isn't Just the U.S. The Whole World Has Soured on Climate Politics", The New York Times, New York, 16 de septiembre, https://www.nytimes.com/2025/09/16/magazine/climate-politics-us-world-pa...
David Wallace- Wells es un periodista, autor y ensayista estadounidense reconocido por su trabajo sobre la crisis climática. Es autor del libro mejor vendido The Uninhabitable Earth: Life After Warming y actualmente se desempeña como columnista y subeditor en New York Magazine.
En 2015 se firmó el Acuerdo de París como un compromiso global para limitar el aumento de la temperatura media del planeta y confrontar los efectos del cambio climático (dato crucial 1). Este acuerdo reconoció la responsabilidad humana en la crisis climática y buscó coordinar acciones entre los diversos países para reducir los efectos del cambio climático. Posteriormente se publicaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que reforzaron la responsabilidad de los países más desarrollados y surgió lo que se denominó G2, una alianza informal entre China y Estados unidos para afrontar los principales desafíos globales, incluido el cambio climático.
Sin embargo, una década después los avances son escasos y limitados. La conferencia de 2024 de cambio climático (COP29) evidenció los retrocesos, reflejados tanto en la ausencia de varios líderes mundiales como en el incumplimiento de los planes nacionales actualizados de descarbonización, conocidos como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), cuyo plazo de actualización se había fijado para comienzos de ese mismo año (dato crucial 2).
Uno de los principales retrocesos fue la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París bajo la presidencia de Donald Trump, decisión que coincidió con el fortalecimiento del país como el mayor productor y exportador de petróleo refinado y gas natural. Este retroceso también se manifestó en la disminución y debilitamiento de políticas de mitigación y adaptación al cambio climático en otros países, como Canadá y México, donde se priorizó la soberanía energética sobre los compromisos ambientales (dato crucial 3).
Aunque las energías renovables siguen expandiéndose y han duplicado sus niveles de inversión, la política climática se encuentra en un período de estancamiento. Si bien el activismo climático aumentó tras la firma del Acuerdo de París, persisten las desigualdades: los países ricos continúan afectando de manera desproporcionada el futuro de las naciones más vulnerables y priorizan las inversiones económicas por sobre las reparaciones climáticas. En este contexto los líderes mundiales promueven una descarbonización rápida, pero sin realizar cambios profundos en el sistema energético global
La pandemia de COVID-19 representó un nuevo obstáculo, ya que ralentizó el avance hacia la transición de energías renovables y redujo la movilización ciudadana por el clima. Además, la crisis económica posterior aumentó la dependencia de los combustibles fósiles, profundizando la crisis energética (dato crucial 4).
Los conflictos geopolíticos como las guerras en Ucrania y Gaza, también han impactado negativamente en la acción climática global. La remilitarización y el aumento del gasto militar en defensa han desplazado recursos que podrían destinarse a políticas ambientales, complicando la acción climática global (dato crucial 5).
Aun así, la descarbonización ha avanzado gracias a la inversión en las energías renovables y al compromiso de la ciudadanía (datos cruciales 6-8).
Mientras que Estados unidos ha mostrado una resistencia a la expansión de las energías limpias, China ha tenido mayor avance en la geopolítica climática desde el 2015, liderando la producción, instalación e inversión en tecnologías limpias a escala global (datos cruciales 9-11).
Cuando Rusia invadió Ucrania, sumió en una crisis a los mercados energético-globales, ocasionado aumentos de precios de los energéticos en Europa; por el lado de Asia, en Pakistán el resultado fueron los apagones, lo que impulsó la adopción de energías renovables. Asimismo, varios países de África han multiplicado sus importaciones de tecnología china, consolidando el liderazgo asiático en este sector. En este escenario, la energía limpia se proyecta como herramienta para reducir la pobreza energética, considerando que millones de personas aún carecen de acceso a la electricidad (dato crucial 12).
La retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París refleja su menor influencia en materia climática, debido a la priorización de intereses propios. Aunque el calentamiento global esté avanzando rápidamente, la respuesta efectiva depende de la cooperación internacional y de priorizar el bienestar común del planeta.
1) En 2015, representantes de 195 países se reunieron al norte de París para firmar el Acuerdo de París, con el objetivo de limitar el calentamiento global.
2) Para 2024, solo 8% de los países (15 países) actualizaron sus planes de Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), pese a que el plazo vencía a comienzos de ese año.
3) Entre 2019 y 2021 se implementaron 300 políticas relacionadas con el cambio climático, mientras que para 2024 ese número se redujo a alrededor de 50.
4) La crisis energética generada por la pandemia fue considerada la más grave a nivel global desde los años setenta del siglo XX.
5) Los países europeos se comprometieron en aumentar su gasto militar a más del más del triple, alcanzando hasta 5% de su producto interno bruto (PIB).
6) En 2024, 40% de la electricidad generada a nivel mundial provino de fuentes de energías renovables.
7) La inversión global en energías renovables duplicó a la inversión destinada a los combustibles fósiles.
8) 93% de la nueva capacidad energética instalada alrededor del mundo proviene de energías limpias.
9) 74% de todos los proyectos solares y eólicos a nivel mundial se construyen en China o por empresas chinas.
10) China ha instalado el doble de energía solar que el resto del mundo en conjunto.
11) Entre 2019 y 2024, la inversión extranjera de China en fabricación verde aumentó más de 25 veces.
12) Aproximadamente 600 millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a la electricidad.
El panorama del combate contra la destrucción del ambiente durante los últimos 10 años no deja lugar a dudas: a pesar de los pactos alcanzados y sus posibles impactos, predomina una inercia suicida por parte de corporaciones y gobiernos que no toman las medidas necesarias, ni en los tiempos útiles, para frenar el calentamiento global y propiciar cambios en la matriz energética. En el terreno del discurso, es relevante constatar cómo es cada vez más difícil argumentar que "quedan ventanas de oportunidad" para evitar el colapso, otro signo de la ruta catastrófica del capitalismo del siglo XXI.

