The struggle for the Arctic. The icy cold war America is busy losing

Cita: 

The Economist [2025], "The struggle for the Arctic. The icy cold war America is busy losing", The Economist, London, 18 de octubre, https://www.economist.com/interactive/international/2025/10/16/the-icy-c...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Jueves, Octubre 16, 2025
Tema: 
El conflicto geopolítico por el Ártico
Idea principal: 

    La estrategia de Estados Unidos en el Ártico, bajo la administración Trump, se caracteriza por una contradicción fundamental enfocada a sus esfuerzos en la amenaza exagerada de Groenlandia (océano Atlántico), mientras ignora el desafío más importante en el océano Pacífico. En ese contexto,en el Atlántico, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), reforzada por Suecia y Finlandia, mantiene la seguridad. En contraste, el flanco de Alaska (Pacífico) enfrenta provocaciones constantes de Rusia y China, que operan conjuntamente con buques de guerra y bombarderos (dato crucial 1).

    Frente a esta amenaza real, los altos mandos militares Estados Unidos (INDOPACOM y NORTHCOM) han identificado la isla de Adak como la solución estratégica. A diferencia de Trump, ven esta base abandonada como la verdadera puerta de entrada al Ártico, capaz de flanquear a ambas potencias. Aunque Adak es hoy un pueblo fantasma, conserva infraestructura vital, un puerto de aguas profundas y pistas de aterrizaje. Su reactivación es clave no solo para vigilar las nuevas rutas marítimas del Ártico, sino también por su proximidad a un eventual conflicto en Asia (dato crucial 2, dato crucial 3).

    Posición del polo

    El renovado interés por Adak es un síntoma de una transformación mayor. El Ártico ha dejado de ser una zona de cooperación científica para convertirse en un escenario geopolítico. La guerra en Ucrania ha intensificado esta priorización de la seguridad, llevando a la administración Trump a recortar fondos para la ciencia polar y re-enfocar la investigación del Ártico exclusivamente en la seguridad.

    El motor de esta disputa es la apertura de nuevas rutas marítimas. La Ruta del Mar del Norte (RSN, por su sigla en inglés) se está volviendo navegable en verano y reduce drásticamente los tiempos de viaje entre Asia y Europa. El tráfico en esta ruta ya está aumentando y China planea un "Expreso del Ártico" regular.

    Rusia, la potencia ártica dominante, está modernizando sus bases, mientras China se posiciona como "nación casi ártica" invirtiendo en la "ruta polar de la seda" rusa y desplegando numerosos buques de investigación. Estados Unidos sospecha que esta actividad científica es una fachada para fines militares, como facilitar operaciones submarinas o preparar ataques híbridos a cables de comunicación (dato crucial 4).

    Frente a esto, la capacidad de respuesta de Estados Unidos es críticamente deficiente. La guardia costera no tiene los recursos para vigilar la región. La debilidad más notoria es la falta de rompehielos, Rusia posee docenas, mientras que Estados Unidos adquirió apenas su segundo buque este año. Esta carencia ha forzado a Estados Unidos a depender de buques canadienses e incluso rusos para reabastecer sus propias bases árticas.

    Esta falla logística se extiende a la infraestructura portuaria y limita la capacidad militar. Cuando patrullas navales y aéreas conjuntas de Rusia y China han probado las defensas cerca de Alaska, la respuesta de Estados Unidos ha sido mínima. Aunque un general estadounidense califica esta alianza como "cooperación" y no "integración" al nivel de la OTAN, el hecho es que aviones chinos han despegado de bases rusas para estas misiones (dato crucial 5, dato crucial 6).

    Bandidos a las 10

    La amenaza militar de Rusia y China en el Ártico se concentra abrumadoramente en el flanco de Alaska ("diez en punto"), no en Groenlandia ("dos en punto"), donde la administración Trump centra su atención. Los datos del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD, por su sigla en inglés) confirman que la casi totalidad de las 91 incursiones aéreas desde 2020 han ocurrido cerca de Alaska. La respuesta de Estados Unidos a estas incursiones es logísticamente muy difícil: sus bases aéreas están lejos, requiriendo que los cazas vuelen enormes distancias y reposten varias veces (dato crucial 7, dato crucial 8).

    La situación en el mar es aún más difícil. La marina china, la más grande del mundo, opera cada vez más lejos, y Rusia ha desplegado más submarinos nuevos en el Pacífico que Estados Unidos en el mismo período. A esta amenaza se suman nuevas tecnologías, como los misiles hipersónicos y los globos de gran altitud, que los anticuados radares norteamericanos no pueden detectar. Además, la cobertura de comunicaciones y satélites de Estados Unidos en latitudes altas es escasa y vulnerable en caso de guerra.

    Aunque Estados Unidos ha comenzado a responder con una fuerte inversión en nuevos rompehielos, con tecnología finlandesa, y en el sistema de defensa antimisiles "Cúpula Dorada", esta reacción es organizacionalmente caótica. Según exfuncionarios, el Pentágono carece de un liderazgo claro para el Ártico, ya que la responsabilidad está fragmentada entre tres comandos militares (EUCOM, NORTHCOM e INDOPACOM), ninguno de los cuales prioriza la región. Rusia y China, en cambio, sí reconocen su valor estratégico y actúan con rapidez (dato crucial 9, dato crucial 10).

    La contradicción estratégica se agrava por la diplomacia de Trump. En lugar de unificar a los aliados occidentales (siete de los ocho miembros del Consejo Ártico son de la OTAN), Trump ha alienado a Dinamarca con su retórica sobre Groenlandia. Esto ha provocado que Dinamarca anuncie su propio gasto militar en el Ártico, en parte como advertencia a Estados Unidos. Esta disonancia se ilustró perfectamente cuando Trump recibió a Putin en Anchorage para discutir proyectos conjuntos, mientras, en ese mismo momento, buques de guerra rusos y chinos realizaban patrullas conjuntas cerca de las Aleutianas (dato crucial 11).

    De vuelta a Adak

    La sección final se centra en el debate interno sobre el futuro de la base de Adak, que enfrenta a sus defensores estratégicos contra los escépticos militares. A pesar de su estado decrépito, la isla mantiene una función neurálgica en las Aleutianas, sirviendo como punto de apoyo esencial para tripulaciones pesqueras, investigadores científicos y buques de servicio que atienden instalaciones militares remotas.

    Los defensores de su reactivación, liderados por el senador Sullivan, argumentan que la base es vital y han asegurado fondos iniciales para comenzar mejoras clave, como la renovación de la instalación de combustible para la marina. Esta reactivación es vista, además, como la única esperanza para la supervivencia de la menguada comunidad local (dato crucial 12).

    Sin embargo, esta iniciativa enfrenta un fuerte escepticismo por parte de algunos altos mandos militares. Estos argumentan que el clima extremo de la isla, conocida por los nativos como la "cuna de los vientos", la convierte en una inversión poco fiable y operacionalmente arriesgada. Esta cautela se vio justificada cuando un avión con altos mandos militares y cazas F-35 canceló una visita programada debido a la niebla, el mismo día que un vuelo comercial de Alaska Airlines sí logró aterrizar.

    El senador Sullivan desestima estas preocupaciones. Contrapone la cautela moderna con la tenacidad de los soldados que operaban solo con brújulas durante la campaña de las Aleutianas en la Segunda Guerra Mundial, concluyendo que el "ethos guerrero" promovido por el Pentágono aún no se ha materializado en la toma de decisiones estratégicas sobre Adak.

Datos cruciales: 

    1) A finales de septiembre de 2025, dos bombarderos rusos Tu-95 "Bear", acompañados por dos cazas de escolta, fueron interceptados a 30 millas de una isla estadounidense en el Mar de Bering, demostrando la proximidad de la actividad militar rusa a territorio de Estados Unidos.

    2) En un escenario de guerra con China por Taiwán, la base de Adak se ubicaría aproximadamente a 1 000 millas náuticas (1 852 km) más cerca de la zona de conflicto que las principales bases situadas en Alaska continental.

    3) La comunidad de la isla de Adak, que anteriormente albergaba a 6 000 personas (principalmente personal militar y sus familias), se ha reducido a aproximadamente dos docenas de residentes tras el cierre de la base naval en 1997.

    4) La Ruta del Mar del Norte (RSN), que se encuentra prácticamente libre de hielo durante el verano, permite un ahorro de 2 500 millas náuticas en el viaje de 10 600 millas náuticas entre Shanghái y Róterdam, en comparación con la ruta tradicional a través del Canal de Suez

    5) Estados Unidos carece de infraestructura portuaria en el Estrecho de Bering; el puerto de aguas profundas estadounidense más cercano a esa zona estratégica es Dutch Harbour, situado a más de 700 millas náuticas de distancia

    6) El año pasado (2024), el Pentágono registró con inquietud una patrulla conjunta de bombarderos estratégicos (rusos y chinos) que se aproximó a 140 millas náuticas del territorio de Alaska, lo que representa el mayor acercamiento de bombarderos chinos a EE. UU. del que se tenga registro.

    7) El Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD, por sus siglas en inglés) ha registrado 95 intrusiones aéreas rusas y chinas en la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) norteamericana desde 2020. La amenaza se concentra casi en su totalidad en el flanco del Pacífico, con 91 incursiones en la zona de Alaska ("diez en punto"), en comparación con solo cuatro en el Ártico canadiense ("doce en punto") y ninguna en la zona de Groenlandia ("dos en punto").

    8) Debido a la gran distancia de las bases aéreas árticas de Estados Unidos y Canadá respecto a las zonas de patrullaje, una misión típica de interceptación requiere que los cazas vuelen 1 500 millas náuticas o más, lo que implica múltiples reabastecimientos de combustible en el aire.

    9) El proyecto de ley presupuestario de Estados Unidos aprobado en julio, conocido como el "grande y hermoso proyecto de ley" de Trump, asigna 25 000 millones de dólares a la guardia costera, de los cuales 9 000 millones están destinados a la construcción de nuevos rompehielos.

    10) El mismo proyecto de ley presupuestario de julio autoriza 25 000 millones de dólares adicionales para el desarrollo del sistema de defensa antimisiles "Cúpula Dorada" (Golden Dome).

    11) En octubre de 2025, Dinamarca anunció un plan para gastar 8 800 millones de dólares en equipamiento militar, con un enfoque especial en el Ártico, en parte como respuesta a las tensiones con EE. UU. sobre Groenlandia.

    12) El reciente proyecto de ley de presupuesto de Estados Unidos incluye una partida de 115 millones de dólares destinada oficialmente "para la exploración y desarrollo de la infraestructura ártica existente", fondos que se interpretan como una asignación inicial para la base de Adak.

    13) La figura 1 muestra las intercepciones en la ADIZ (Zona de Identificación de Defensa Aérea)/EEZ (Zona Económica Exclusiva).

Nexo con el tema que estudiamos: 

    El artículo es un caso de estudio fundamental sobre cómo la destrucción del ambiente (el derretimiento del hielo polar) crea las condiciones para la apertura de nuevas fronteras del capital. El texto describe cómo el calentamiento global, lejos de ser solo una crisis ecológica, es el catalizador de una nueva era geopolítica. La "gélida guerra fría" solo es posible porque la región se está volviendo navegable. Esta destrucción abre la frontera a nuevas formas de acumulación. La Ruta del Mar del Norte (RSN) acorta drásticamente el comercio entre Asia y Europa

    La administración Trump, al simplificar las regulaciones para la perforación petrolera en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Alaska, actúa como un facilitador directo para que las CTN exploten esta nueva frontera. El sistema muestra una lógica circular autodestructiva: la destrucción causada por la quema de combustibles fósiles (origen del colapso) abre el Ártico, lo que el Estado utiliza como justificación para facilitar más extracción de combustibles fósiles por parte de las mismas CTN, acelerando el colapso.

    Demuestra cómo la adaptación del sistema a la destrucción ambiental no es ecológica, sino militar, describiendo una reorientación explícita de los recursos, pues la administración Trump ha recortado drásticamente la financiación para la "ciencia polar" y ha recomendado que la investigación del Ártico se centre exclusivamente en la "seguridad".