El deshielo revela la fragilidad del equilibrio climático
Restrepo, Ivan [2025], "El deshielo revela la fragilidad del equilibrio climático", La Jornada, 22 de septiembre, https://www.jornada.com.mx/2025/09/22/opinion/019a1pol
Iván Restrepo es una figura destacada en la historia de la ecología y el medio ambiente en México. Su labor periodística y académica ha sido fundamental para la formación de investigadores y la creación de reservas naturales. Restrepo ha sido un defensor de la biodiversidad y ha trabajado en la creación de políticas públicas que promuevan el desarrollo sostenible. Su enfoque en la ecología y el medio ambiente ha sido un pilar en la lucha por la conservación de ecosistemas y la protección de la salud humana. Su legado continúa inspirando a nuevas generaciones de ecologistas y políticos comprometidos con la sostenibilidad.
Suiza, un país pequeño y próspero conocido por su estabilidad económica y alta calidad de vida, enfrenta los efectos del calentamiento que avanza al doble de velocidad del promedio global, según la Oficina Federal de Meteorología y Climatología. El mes de junio 2025 fue el más cálido desde 1864 y las olas de calor afectan ya la salud pública, la agricultura y el paisaje alpino.
Un estudio publicado en Nature y firmado por equipos de las universidades de Edimburgo y Zúrich documenta pérdidas masivas de hielo: entre el inicio del siglo y 2023 los glaciares mundiales perdieron 6 542 billones de toneladas de hielo, con una tasa anual cercana a 273 mil millones de toneladas, lo que equivale a alrededor 5% de su volumen y al consumo de agua dulce global de 30 años.
Los glaciares funcionan como reservas estacionales de agua dulce. Mantienen caudales durante las sequías y sostienen ríos, humedales y acuíferos que abastecen consumo humano, riego y usos industriales. Su regulación hidrológica sostiene actividades productivas en cuencas montañosas y llanas que dependen del deshielo. Además, los glaciares sostienen generación hidroeléctrica en regiones clave: en lugares como Islandia, los Andes, el Himalaya y partes de Europa, el agua de deshielo alimenta turbinas y garantiza aportes eléctricos estacionales. La pérdida de masa glaciar reduce esa disponibilidad y debilita la seguridad energética local y regional.
La contribución de la pérdida glaciar al aumento del nivel del mar es sustantiva y acumulativa; incluso cambios regionales moderados en el volumen de hielo aceleran la elevación global del mar, lo que intensifica riesgos para países con largas costas y baja elevación. México por ejemplo con 11 mil kilómetros de costa distribuidos en 17 estados, afronta exposición alta ante esta dinámica y a la vez carece, según la nota, de programas federales y estatales que planifiquen respuestas integradas al aumento del nivel del mar.
Se puede comparar la reacción suiza —preparación y medidas de adaptación frente al deshielo— con la inacción de gobiernos como el mexicano, que no diseñan planes coherentes para proteger zonas costeras ni para anticipar crisis hídricas y energéticas derivadas del deshielo y la subida del mar. Esa omisión politiza la vulnerabilidad: la ausencia de planificación aumenta la probabilidad de impactos humanos, económicos y ecológicos evitables
1) Las pérdidas varían significativamente según la región. Por ejemplo, las islas de la Antártida y subantárticas registraron una disminución de 2% en su volumen, mientras en los glaciares de Europa central la reducción fue de 39%.
2) La cuarta parte de la población mundial depende del agua de deshielo de los glaciares.
3) Los glaciares también tienen un papel crucial en la generación de energía, 70% de la electricidad en Islandia proviene de la energía hidroeléctrica, que depende del agua de deshielo de los glaciares.
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La pérdida exponencial de los glaciares causada por el calentamiento global tiene como consecuencia la desarticulación cadenas de provisión básicas: al reducirse los caudales estacionales se compromete el agua para consumo, riego e industria y cae la generación hidroeléctrica que sostiene matrices energéticas regionales, lo que obstaculiza la transición y uso de fuentes de energía renovables.
Este ejemplo de degradación ecológica y reproducción social revela la importancia de que la gestión de riesgos ya no puede limitarse a medidas tecnocráticas aisladas sino que exige priorizar la protección de cuencas y glaciares, reordenar la planificación territorial frente a la subida del mar y democratizar la gobernanza energética; de lo contrario, la crisis climática —causada por el calentamiento global— seguirá convirtiéndose en crisis social y existencial para las poblaciones más expuestas.

