Good news! These 'positive tipping points' will help save the world
Simon, Matt [2025], "Good news! These 'positive tipping points' will help save the world", Grist, 31 de octubre, https://grist.org/cities/good-news-these-positive-tipping-points-will-he...
Matt Simon es escritor de Grist, organización de noticias dedicada a contar historias de solución climática. Trabajó en la revista Wired y es autor de 3 libros. Sus temas de interés van enfocados hacia la biología, robótica y medio ambiente.
En octubre de 2025, los científicos anunciaron que la humanidad había rebasado otro punto de inflexión pues los corales de aguas cálidas estaban muriendo en masa debido al aumento de las temperaturas planetarias; ello en referencia a los llamados límites planetarios establecidos por el Centro de Resiliencia de Estocolmo, Suecia.
A pesar de la atención que reciben estos eventos, no se discute el hecho de que los puntos de inflexión también pueden funcionar en dirección opuesta. Los puntos de inflexión positivos pueden desarrollarse desde la escala más local e irse transformando hacia una escala cada vez más amplia. Las personas pueden influir en comunidades, las comunidades en ciudades y las ciudades en naciones.
Steve Smith, investigador del Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter y experto en el fenómeno, comenta que los puntos de inflexión positivos son los cambios que necesitamos promover. Los puntos de inflexión ambientales tienen efectos graves que se autoperpetúan a medida que las amenazas amplifican otras amenazas. En este sentido, cuando hay contrapartes positivas, se generan beneficios que engendran más beneficios.
Según el nuevo informe de C40[1], hay nuevas formas en las que las ciudades pueden adoptar tecnologías verdes y conseguir cambios bastante significativos. Así, los responsables de las políticas pueden poner en práctica estos sistemas para generar una serie de cambios positivos.
En el lenguaje especializado, una política de “atracción” hace que la tecnología sostenible sea más atractiva usando incentivos para atraer a la gente hacia ella. Por el contrario la política de “empuje” hace que por ejemplo las tecnologías de combustibles fósiles sean más caras y menos convenientes. Estas políticas no son excluyentes entre sí y se pueden utilizar en conjunto para maximizar un efecto.
Las ciudades podrían hacer este trabajo, pues albergan a más de la mitad de la población humana (dato crucial 1). Por el contrario, el gobierno de Estados Unidos ahora es hostil con la acción climática, por lo que crear estas políticas ahora depende de las ciudades.
Por otro lado, los municipios, a partir del uso de bicicleta podrían crear un punto de inflexión. Pedalear en vez de conducir reduce las emisiones gases de efecto invernadero, alivia la congestión urbana y mejora la salud, además de reducir la contaminación del aire. En una ciudad se podría empezar con la demanda por el mejoramiento de las infraestructuras para usar la bicicleta, por ejemplo en Washington y Nueva York donde los desplazamientos en bicicleta aumentaron 4 veces en 4 años, en parte por una infraestructura mejorada.
La ciudades también podrían fomentar el cambio de vehículos de gasolina a eléctricos. En Oslo, Noruega, solo en la última década, creció la cuota de mercado para las nuevas ventas de vehículos eléctricos (dato crucial 2). Esto fue posible debido a que el gobierno proporcionó incentivos financieros haciendo que los vehículos automáticos fueran más asequibles, después ordenó que todas las ventas de autos nuevos fueran de cero emisiones para 2025. En Ciudad de México, en 2017 se advirtió a los operadores de autobuses que para 2025 solo habría versiones eléctricas. Oslo también hizo una expansión de la infraestructura de carga, conveniente para autos eléctricos.
Esta ciudad también está generando cambios en las bombas de calor (dato crucial 3). En lugar de quemar combustibles fósiles, estos aparatos extraen el calor y lo bombean al interior, y en verano expulsan el calor interno al exterior. Para fomentar su adopción, Noruega impulsó un impuesto al carbono para combustible de calefacción y proporcionó incentivos financieros para el cambio. También agilizó el proceso de permisos para instalar estos dispositivos e implementó estándares de energía para edificios.
Los políticos también pueden impulsar tecnologías emergentes y así generar puntos de inflexión. En Massachusetts, la empresa Eversource Energy comisionó el primer vecindario geotérmico operado por un servicio público. Otros estados podrían fomentar este tipo de proyectos, continuando presionando a las empresas de servicios para que cambien de combustibles fósiles a energías más limpias.
Pensando a nivel global, las diversas partes del sistema de energía deberían cambiar a energías renovables, cambio que depende que dichos tipos de energía se produzcan más barato y mejor (dato crucial 4). El crecimiento de la energía eólica por ejemplo, permitió a Reino Unido un punto de inflexión a medida que reducía el uso del carbón.
Según Steve Smith, investigador del Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter; el rápido desarrollo y adopción de energías renovables se debe en parte a una cascada de puntos de inflexión positivos. Esto ha creado un efecto dominó impulsando el cambio en todos los sectores. Las fuerzas del mercado entrelazadas detrás de las energías renovables son tan poderosas que la administración de Trump no ha podido detener la revolución de la energía verde.
El estratega climático y director ejecutivo fundador de la Global Heat Reduction Initiative, Kiff Gallagher, opina que las ciudades no solo deben fomentar puntos de inflexión positivos, sino que deben de ir acompañados de la mitigación urgente de contaminantes. Los puntos de inflexión son tanto una amenaza ambiental como una oportunidad necesaria de explotar a fin de evitar que más sistemas lleguen a puntos de inflexión.
Desde los sectores individuales es posible inclinarse e influir en las economías de energía limpia Si se llega a alcanzar un punto de inflexión, puede que haya un bucle de retroalimentación donde los sistemas empiecen a tomar su lugar y se frene la catástrofe ambiental.
Notas
[1] El Grupo de Liderazgo Climático, conocido como C40, es una red compuesta por ciudades que todo el mundo que impulsan el futuro de la acción climática urbana.
1. Según Cassie Sutherland, las ciudades son responsables de 70% de las emisiones de carbono.
2. Según la C40, la cuota de los vehículos eléctricos creció de 13.6 a 95.8%.
3. 63% de los hogares noruegos utilizan bombas de calor.
4. El precio de los paneles solares se desplomaron más de 99% desde los 70s.
El texto deja reflexiones importantes acerca de cómo generar cambios desde las políticas y la urbanidad. Aunque los puntos de inflexión positivos son posibles, deberían generarse a partir de lógicas más comunitarias, desde lo local y siempre en beneficio de todos los habitantes. Pensar desde las “energías limpias” como soluciones a todos los problemas ambientales, ignora los problemas sistémicos que llevaron al planeta a este punto, hay ejemplos que nos dejan ver que aunque hayan tecnologías más verdes, estas no son en beneficio de la población, sino de unos cuantos.
Solo tomando en cuenta esas insuficiencias, es que se pueden resituar los beneficios de las retroalimentaciones positivas como producto del uso de energías renovables. No son soluciones definitivas, sino formas de mitigar y paliar la destrucción del ambiente.

