Atlas Network: la red ultraliberal de lobby de la industria fósil
Actis, Andrés [2025], "Atlas Network: la red ultraliberal de lobby de la industria fósil", El Salto Diario, 9 de noviembre, https://www.elsaltodiario.com/cop30/atlas-network-red-ultraliberal-lobby...
Andrés Actis es periodista especializado en clima y medio ambiente. Actualmente reside en Madrid y escribe para distintos medios como Climática, El Salto y La Vanguardia.
Los grupos de presión de la industria fósil se volverán a hacer presentes en la Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Cambio Climático (COP). En 2024, se detectaron a 1 773 representantes de diferentes grupos de presión ligados a las empresas que más contaminan el planeta. Se espera que una cifra similar acuda a la ciudad brasileña que acogerá la COP30: Belém.
Algunos de estos lobistas representarán los intereses de Atlas Network, asociación global que conglomera a organizaciones libertarias con mucha influencia en América y crecientemente en Europa con el auge de partidos ultraconservadores. En Atlas Network se encuentran fundaciones de derecha como Fundación Koch, Heritage Foundation y Templeton, así como grandes corporaciones. Dentro de los objetivos centrales de esta organización está la difusión del negacionismo climático y el debate público contra las políticas verdes.
Esta organización está dispersa por casi todos los países de América Latina. Patrocina dos de los grandes tanques de pensamiento [thinks tanks[1]] que consagraron la candidatura de Javier Milei: la Fundación Atlas y la Fundación Libertad. También elevó la candidatura del expresidente de Brasil: Jair Bolsonaro. Según su información financiera revelada por el sitio web de investigaciones climáticas DeSmog, no cuenta con fondos patrimoniales ni acepta financiación gubernamental, sus programas dependen de fundaciones, particulares y empresas.
En la víspera de la COP30, DeSmog ha publicado pruebas que vinculan a ExxonMobil (una de las mayores petroleras del mundo) con una campaña coordinada por Atlas Network para difundir la negación del cambio climático en América Latina y debilitar el proceso del tratado climático en Naciones Unidas. Estas donaciones de ExxonMobil ayudaron a financiar traducciones de libros que negaban el cambio climático, vuelos a ciudades latinoamericanas para disertaciones de negacionistas estadounidenses y la organización de eventos para estos portavoces.
Una sala de guerra
Siguiendo con la investigación de DeSmog, Atlas Network ofreció servicios a sus patrocinadores corporativos antes de la COP10 de 2004 en Buenos Aires, una cumbre relevante pues meses antes entró en vigor el Protocolo de Kioto[2].
Alejandro Chafuen, el entonces director de Atlas Network intercambiaba cartas con Walt Buchholtz, ejecutivo de ExxonMobil; en la carta Chafuen aceptaba que ya habían reservado instalaciones junto al centro de conferencias para usarlas como “sala de guerra” para socavar acuerdos que atentaran contra la rentabilidad del sector. La propuesta de Atlas Network suponía lograr una cobertura de la COP10 mediante movilizaciones de aliados globales especialmente en regiones “estratégicas”, así como en centros de estudios en los que tuvieran miembros de la junta directiva o presidentes.
Aunque los documentos no aclaran si se ejecutó la propuesta, la correspondencia entre Atlas Network y ExxonMobil durante 2004 muestra transacciones que la empresa realizó (dato crucial 1). En febrero de 2005, Chafuen le escribió a Buchholtz para agradecerle por una donación de 45 mil dólares.
Fisuras geopolíticas que persisten
La correspondencia entre Atlas Network y ExxonMobil confirma que desde 1990 hasta poco antes de 2010, la compañía realizó donaciones a esta red ultraliberal para evitar políticas climáticas en América Latina.
A pesar de la existencia del Acuerdo de París, los expertos en políticas climáticas remarcan la importancia de las dudas que los lobbies despertaron entre los países en desarrollo, pues exacerbaron las “fisuras políticas” y temores económicos que aún persisten. Además las donaciones permitieron una extensa coalición de centros de estudios de libre mercado en todo el mundo.
Los esfuerzos de desinformación de la industria fósil y los políticos en lucha contra el cambio climático tienen vínculos. Operadores de Atlas Network llegaron a ocupar cargos políticos como Ana Lamas, quien fuera subsecretaria de Medio Ambiente en el gobierno de Milei.
Según la profesora de ecología social y economía ecológica en la Universidad de Leeds, Julia Steinberger, Atlas Network esconde un poder significativo en el campo de la ciencia climática: "La generación de la protesta climática necesita ser consciente de que sus sociedades han fallado en reaccionar no porque la democracia sea incompatible con la justicia climática, sino porque nuestras democracias han sido atacadas durante décadas por los mismos actores que destruyen el clima. Necesitamos difundir conciencia y conocimiento de Atlas Network, sus financistas y aliados, de tal manera que nuestros movimientos entiendan contra quienes realmente nos enfrentamos". Además de insistir en evidencias científicas, Atlas Network busca perpetuar la economía desregulada y neoliberal sostenida por el capital fósil.
El dinero que financió una red global
La periodista francesa Ane-Sophie Simpère, explica que la relación de financiación entre ExxonMobil y Atlas Network surgió de un objetivo común: fomentar los centros de pensamiento de libre mercado en todo el mundo. Entre los beneficiarios figuraban alrededor de 24 centros de estudios de libre mercado en países como India, China, Chile, Argentina y Canadá.
En marzo de 1999, el presidente de Atlas Network escribió una carta a un ejecutivo de Exxon agradeciendo el apoyo por medio de donaciones: “En nombre de Atlas y de los institutos a los que apoya, queremos agradecerles nuevamente las generosas contribuciones y la confianza que ustedes y Exxon han depositado en nosotros”. El escrito iba dirigido a William Hale, del departamento de asuntos públicos de la empresa fósil e incluía cinco páginas sobre el alcance global y las actividades que la corporación financió al programa “Energía y medio ambiente: soluciones basadas en el mercado de Atlas Network”.
Estas actividades incluyeron conferencias para abordar el temor al calentamiento global, sesiones informativas y la distribución de un libro cuyo objetivo era evitar que los escolares se convirtieran en defensores climáticos. Según la carta, sin el apoyo financiero de Exxon, esos logros no hubieran sido posibles.
En respuesta a la revelación de estos documentos, el director ejecutivo de Atlas Network, Brad Lips argumentó que esas donaciones reflejan la perspectiva del liderazgo de que una regulación ambiental excesiva sería perjudicial para el crecimiento económico y especialmente para la oportunidad de aumentar los niveles de vida en el Sur Global.
También aclaró que el enfoque de la organización cambió en los últimos diez años y que las posturas respecto a la ciencia climática dejaron de ser prioridad. Sin embargo el año pasado, esta organización llevó a cabo el Foro Europeo de la Libertad, reunión de empresarios, economistas, directores de organizaciones y asociaciones ligadas al ultraliberalismo.
Notas
[1]Un think tank es una organización o grupo de investigadores y expertos que se encargan de estudiar y analizar cuestiones políticas, sociales, económicas, entre otras, generalmente financiados por fondos privados.
[2]El Protocolo de Kioto es un acuerdo internacional aprobado en 1997. Este acuerdo fue auspiciado por la ONU y su objetivo era el compromiso para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
1. Se realizaron donaciones por un valor de entre 30 y 50 mil dólares.
El negacionismo corporativo comprende acciones de largo alcance y cuenta con el respaldo corporativo que permite difundir sus ideas, mitigando el descontento social contra la destrucción del ambiente y creando confusión en el diálogo social. Exxon aparece como un sujeto central en este proceso no solo por financiar a Atlas Network sino por su conocimiento sobre las consecuencias de sus actividades sobre el ambiente.

