Many Fighting Climate Change Worry They Are Losing the Information War
Lisa Friedman y Steven Lee Myers [2025],"Many Fighting Climate Change Worry They Are Losing the Information War", The New York Times, 30 de noviembre, https://www.nytimes.com/2025/11/30/climate/climate-change-disinformation...
Lisa Friedman es periodista especializada en política climática y ambiental. Es reportera del The New York Times, donde cubre las acciones de los gobiernos frente al cambio climático, la transición energética y los impactos de las políticas ambientales en comunidades y sectores económicos. Ha reportado de manera constante sobre conferencias de las Naciones Unidas sobre cambio climático (COP) y sobre la influencia de actores económicos y políticos en la agenda climática global.
Steven Lee Myers es periodista del The New York Times especializado en desinformación, política internacional y seguridad global. Forma parte del equipo que cubre fenómenos de propaganda, manipulación informativa y guerras de información, tanto a nivel estatal como corporativo.
El artículo analiza el resurgimiento y fortalecimiento de la negación y la desinformación climática a una década de la firma del Acuerdo de París, destacando que, lejos de haberse debilitado, las fuerzas contrarias a la acción climática han ganado terreno en el plano informativo y político. A partir de testimonios de académicos, políticos y observadores de las negociaciones internacionales, el texto sostiene que la disputa central ya no se limita a la evidencia científica, sino que se libra en el terreno de la comunicación, las narrativas y la manipulación de la opinión pública. La desinformación climática es presentada como un fenómeno organizado, bien financiado y estratégicamente articulado por industrias fósiles, Estados productores de petróleo y actores políticos que cuestionan o desacreditan el consenso científico.
El artículo sitúa esta problemática en el contexto de la más reciente cumbre climática de la ONU celebrada en Belém, Brasil, donde se evidenció la dificultad para alcanzar acuerdos sustantivos, al grado de que la declaración final evitó mencionar explícitamente a los combustibles fósiles. Se señala que la creciente influencia de países productores de petróleo y gas, así como la presencia masiva de cabilderos de la industria fósil en las negociaciones, ha debilitado los compromisos internacionales. Organizaciones de la sociedad civil documentaron que los representantes de estas industrias superaron en número a las delegaciones de muchos países vulnerables al cambio climático, lo que refleja un desequilibrio estructural en los espacios de gobernanza climática global.
El texto destaca el papel de la desinformación digital y el uso estratégico de plataformas sociales para amplificar narrativas negacionistas. Influencers, figuras políticas y medios digitales difunden mensajes que minimizan los impactos del cambio climático, desacreditan tecnologías de energía limpia o presentan la transición energética como una amenaza económica y cultural. Estas narrativas son reforzadas por algoritmos que priorizan contenidos polarizantes y por la retirada de mecanismos de verificación de datos en grandes plataformas tecnológicas. El artículo subraya que esta dinámica ha permitido que discursos previamente marginales adquieran legitimidad política e influencia en la formulación de políticas públicas.
Asimismo, se describe cómo la desinformación climática se articula con discursos de género, identidad y poder, presentando a quienes advierten sobre la crisis climática como alarmistas o irracionales, mientras que los negacionistas se posicionan como voces de racionalidad y control. Estas estrategias retóricas son utilizadas tanto en campañas políticas como en debates sobre regulaciones ambientales, movilidad eléctrica y energías renovables. El artículo señala que esta narrativa ha tenido efectos concretos, como la reversión de políticas climáticas, la cancelación de proyectos de energía limpia y la expansión de la extracción de combustibles fósiles.
Finalmente, el texto aborda los esfuerzos emergentes para enfrentar la desinformación climática, como la “Declaración sobre la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático”, impulsada durante la cumbre de Belém. Sin embargo, se enfatiza que estas iniciativas son aún limitadas, con pocos países adherentes y sin mecanismos claros de implementación. El artículo concluye que la lucha contra el cambio climático enfrenta no solo obstáculos tecnológicos o económicos, sino una batalla informativa de largo plazo, en la que la desinformación sistemática ha erosionado décadas de avances científicos y políticos, condicionando seriamente la capacidad de respuesta colectiva frente a la crisis climática global.
1) Diez años después de la firma del Acuerdo de París (2015) por cerca de 200 países, el negacionismo climático ha resurgido con mayor fuerza y capacidad de influencia en los debates públicos y en la toma de decisiones políticas internacionales.
2) En la cumbre climática de Belém participaron aproximadamente 1,600 representantes vinculados a la industria de los combustibles fósiles, cifra que superó a muchas delegaciones de países altamente vulnerables a los impactos del cambio climático.
3) Durante la cumbre se presentó por primera vez la “Declaration on Information Integrity on Climate Change”, orientada a combatir la desinformación climática; sin embargo, solo 21 países la firmaron, de los casi 200 que integran el Acuerdo de París.
4) Las políticas de la administración de Donald Trump amenazan más de 500 proyectos de energía solar y almacenamiento en Estados Unidos, que en conjunto aportarían 116 gigavatios de capacidad energética, y llevaron a la cancelación de una garantía de préstamo de 4.9 mil millones de dólares para una línea de transmisión eléctrica de 800 millas.
5) La declaración final de la cumbre climática de la ONU en Belém, Brasil, no incluyó explícitamente el término “combustibles fósiles”, pese a que estos son identificados por la comunidad científica como la principal causa del calentamiento global.
El artículo se vincula con el tema de estudio del Laboratorio sobre Empresas Transnacionales al documentar cómo la desinformación climática y las campañas de descrédito científico influyen directamente en la gobernanza mundial frente al cambio climático, particularmente en el marco de las negociaciones internacionales. El texto muestra cómo actores vinculados a la industria de los combustibles fósiles, así como Estados con intereses petroleros, inciden en los procesos multilaterales mediante estrategias de presión política, cabildeo y control del flujo de información, lo que se relaciona con el papel de las empresas transnacionales y la gobernanza mundial.
Asimismo, el artículo evidencia las relaciones entre empresas, Estados y sociedad, al señalar la participación directa de representantes de la industria fósil en las cumbres climáticas, la influencia de gobiernos nacionales en la normalización del negacionismo climático y el rol de plataformas digitales privadas en la amplificación de discursos de desinformación. Estas dinámicas muestran cómo los intereses corporativos atraviesan tanto las políticas públicas como el debate social, condicionando la capacidad de respuesta colectiva frente a la crisis ambiental.
El texto también se articula con el descriptor de destrucción del ambiente, al mostrar cómo la negación y relativización del consenso científico contribuyen a retrasar acciones orientadas a la reducción del uso de combustibles fósiles, profundizando los impactos del cambio climático. Esta inacción incrementa los riesgos existenciales, al debilitar los esfuerzos internacionales para limitar el calentamiento global y proteger a las poblaciones más vulnerables.
Finalmente, el artículo se relaciona con los descriptores de combate y adaptación frente a la destrucción del ambiente y fronteras del capital, al evidenciar cómo las estrategias de desinformación operan como mecanismos que permiten al capital fósil preservar sus márgenes de acumulación, incluso frente a escenarios de crisis climática global. Al mismo tiempo, se observa la emergencia de iniciativas internacionales orientadas a la integridad informativa, que reflejan intentos —aún limitados— por contrarrestar estas dinámicas y fortalecer la acción colectiva frente al cambio climático.

