Keeping promises on renewables, energy efficiency and methane 'would avoid nearly 1C of global heating'

Cita: 

Harvey, Fiona y Jonathan Watts [2025], "Keeping promises on renewables, energy efficiency and methane 'would avoid nearly 1C of global heating'", The Guardian, 19 de noviembre, https://www.theguardian.com/environment/2025/nov/19/keeping-promises-on-...

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Miércoles, Noviembre 19, 2025
Tema: 
Compromisos climáticos de la COP30
Idea principal: 

    Fiona Harvey es periodista ambiental de origen británico. Escribe para The Guardian, y anteriormente trabajó para Financial Times. Ha recibido una variedad de premios debido a su labor periodístico.

    Jonathan Watts es periodista británico, autor de When a Billion Chinese Jump: How China Will Save the World - or Destroy It (Cuando mil millones de chinos saltan: Cómo China salvará el mundo o lo destruirá). Es redactor ambiental para The Guardian.


    Un análisis publicado en la COP30 (Conferencia de las Partes de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), celebrada en Brasil durante noviembre de 2025, señaló que el colapso climático puede evitarse. Para ello es necesario que se cumplan tres condiciones críticas relacionadas con energías renovables, eficiencia energética y metano.

    Los gobiernos acordaron triplicar la generación de energías renovables, duplicar la eficiencia energética y reducir de manera sustancial las emisiones de metano. Todo esto para 2030 (datos cruciales 1 y 2). Estas medidas se alinean con los objetivos del Acuerdo de París de 2015, donde se estableció no superar en 1.5 grados Celsius las temperaturas con respecto a la época preindustrial.

    La reducción de deforestación es otro de los objetivos que aún debe cumplirse. Esto es de especial importancia para evitar la destrucción de los sumideros de carbono mundiales. Por otro lado, el uso de energías renovables parece ir por buen camino, sobre todo en países como India y China (dato crucial 3).

    En todo caso, la traba principal quizá se encuentre del lado de la reducción de emisiones de metano (dato crucial 4). Muchos países reportan emisiones menores a las reales, otros parecen reacios a cerrar minas de carbón o pozos petroleros para evitar una fuga mayor de estos gases.

    Bill Hare, director ejecutivo de Climate Analytics, sostiene que la verdadera pregunta es política. Aunque el camino parece alentador si se cumplen estos compromisos climáticos, se espera resistencia por parte de países de medio oriente, cuya economía se fundamenta en gran medida en combustibles fósiles. De este modo, aunque la transición energética parece viable en la técnica, no lo es tanto en el escenario político.

Datos cruciales: 

    1) Si estos objetivos se llegan a cumplir para 2030, o incluso para 2035, la proyección de aumento de temperaturas en este siglo pasaría de 2.6 a aproximadamente 1.7 grados Celsius.

    2) La adopción de estas medidas tan solo por los países del G20 reduciría las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 18 mil millones de toneladas en 2035. Esto reduciría la tasa de calentamiento global en 33% la próxima década, y la reduciría a la mitad en 2040.

    3) En 2024, la inversión mundial en energías renovables superó 2 billones de dólares. Esto representa más del doble de la inversión en combustibles fósiles.

    4) Más de 150 gobiernos se adhirieron nominalmente al compromiso global sobre el metano y se espera que reduzcan sus emisiones de este gas en 30 % para 2030, en comparación con los niveles de 2020.

Nexo con el tema que estudiamos: 

    El optimismo desprendido del posible cumplimiento de los compromisos climáticos no tiene sustento válido. La esperanza en una reducción del incremento de temperaturas se basa únicamente en promesas, en promesas de los mismos gobiernos y organismos que llevan más de una década sin realizar cambios drásticos en la estructura energética global.

    Esperar a que cumplan, es esperar a que dejen (ahora sí) sus intereses económicos y políticos en segundo plano. Aunque no se niega el problema político, no solo los países “petroleros” representan trabas para una posible transición energética. El resto de países (sobre todo aquellos económicamente más beneficiados) tampoco realiza nada para alejarse del discurso climático dominante y buscar alternativas reales.