9. Vestirse de verde para enegrecer los cielos

Cita: 

Correia, Mickaël [2024], "9. Vestirse de verde para enegrecer los cielos", Criminales climáticos. Las multinacionales que arrasan el planeta, Madrid, Altamarea, pp. 147-162

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Enero, 2024
Tema: 
Los intentos de nuevas tecnologías para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero de las empresas petroleras
Idea principal: 
    Correia, Mickaël, periodista francés especializado en problemas relacionados al cambio climático, movimientos y el aspecto social en torno a los deportes.

    Este capítulo aborda ejemplos de cómo las empresas que explotan los combustibles fósiles intentan aparecer como ambientalmente responsables e impulsoras de estrategias de mitigación y adaptación.

    El complejo industrial de China Energy se considera el mayor proyecto piloto de captura y almacenamiento de carbono de China. Su objetivo es capturar el CO2 emitido por plantas industriales, enfriarlo, licuarlo y transportarlo varios kilómetros para ser enterrado en el depósito geológico de la región de Ordos en Mongolia (dato crucial 1).

    Sin embargo, la cantidad de carbono capturada es mínima en comparación con las emisiones totales generadas por centrales eléctricas de carbón, como Guohua Jinjie, genera grandes cantidades de CO2, lo que cuestiona su impacto real frente a los compromisos del Acuerdo de París (dato crucial 2).

    Secuestrar el carbono y el sentido común

    La captura y almacenamiento de carbono es promovida como la solución tecnológica que enfrentará el cambio climático, pero expertos advierten que tiene poca viabilidad económica, y el riesgo ambiental que genera el almacenamiento bajo tierra es alto. Esta tecnología requiere una infraestructura compleja, el uso de disolventes y alto consumo energético.

    Según la Agencia internacional de la energía, las instalaciones de captura de carbono tendrán que aumentar para poder alcanzar la neutralidad de carbono para 2050 (dato crucial 3).

    Además, mientras se desarrollan estos proyectos a largo plazo, los agentes contaminantes de la atmosfera siguen aumentando debido a la expansión de centrales térmicas de carbón que emiten el doble de CO2 que una central de gas alimentada con combustibles fósiles.

    China Energy ha optado por invitar a sus trabajadores a reforestar el país como acción inmediata.

    Ecoblanqueo de capitales

    Empresas petroleras como Saudi Aramco en Arabia Saudí han impulsado proyectos de reforestación y captura de carbono. La compañía ha plantado árboles manglares en la zona este de ese país; el volumen de CO2 absorbido por estos árboles en su periodo de vida resulta ser una fracción mínima frente a sus emisiones anuales (dato crucial 4). Asimismo, participa en la Oil and Gas Climate Initiative, junto con compañías como ExxonMobile, TotalEnergies y Shell, que han ha invertido en tecnologías de eficiencia en el transporte de mercancías y las instalaciones.

    Aramco solo ha instalado un dispositivo de captura de carbono en una instalación de gas fósil en la península arábiga, para posteriormente ser almacenado en el yacimiento petrolífero de Uthmaniyah (dato crucial 5).

    Una de las tecnologías que ha puesto en marcha es almacenar las emisiones que genera el escape del vehículo; esta idea es refutada por el ingeniero Philippe Bihouix, quien menciona que el secuestro de carbono solo funciona en altas concentraciones de hidrocarburos, no en un escape de automóvil.

    Aramco también planea generar plástico a partir de los hidrocarburos, lo que aumentaría la contaminación por plástico alrededor del mundo.

    La organización ecológica Center for International Enviormental Law menciona que las tecnologías de almacenamiento en el subsuelo del carbón desvían la atención de lo principal, y que las acciones generadas por las empresas deberían tener un objetivo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. En cambio, todas las tecnologías generadas solo son acciones compensatorias que se quedan cortas para neutralizar la cantidad de emisiones que generan las empresas anualmente.

    Hidrógeno, el sueño azul

    El hidrógeno es presentado como un combustible limpio, ya que no libera CO2 durante su uso. Podría ser de gran ayuda para la transición energética, por ejemplo, Unión Europea propone aumentar el uso de hidrógeno en su parque industrial (dato crucial 6).

    Países como Francia y Alemania han invertido una gran cantidad de euros en sus estrategias nacionales del hidrógeno para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Sin embargo, actualmente la mayor parte del hidrógeno se produce mediante combustibles fósiles, mediante procesos que consumen grandes cantidades de gas y carbón, generando emisiones significativas (dato crucial 7).

    Incluso alternativas como la pirolisis o la electrólisis requieren elevados insumos energéticos.

    Gazprom es el proveedor esencial de gas de los países europeos y suministra al continente gas fósil como materia principal para producir el hidrógeno, lo cual implica más emisiones contaminantes.

    No podemos permitirnos perder otra década

    Empresas energéticas como Gazprom consideran que el cambio climático afecta la productividad y la estabilidad económica. La mala imagen de la empresa, la limitación de las emisiones de CO2 y los impuestos a los hidrocarburos se traducen a menos ingresos, menor capitalización bursátil y menor atractivo para la inversión.

    Organizaciones como Corporate Europe Observatory advierten que no se tiene que perder tiempo en propuestas de tecnologías complicadas en su desarrollo y con impactos ambientales iguales a la generación de energía habitual; en cambio, se deben generar reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero de forma directa (dato crucial 7).

Datos cruciales: 
    1) El complejo industrial propiedad de China Energy de captura y almacenamiento de CO2, tiene como meta capturar 150 mil toneladas de CO2 al año.

    2) La central eléctrica de carbón de Guohua Jinjie emite 25 millones de toneladas equivalentes de CO2, mientras que el complejo solo logra capturar 150 mil toneladas de hidrocarburos en el mismo lapso.

    3) La Agencia internacional de la energía publicó la ruta para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050, mostrando que las instalaciones para la captura de hidrocarburos tendrán que aumentar en un 4000% entre el 2020 y el 2030.

    4) La empresa petrolera Arabia Saudí ha plantado 5.3 millones de mangles y podrían almacenar aproximadamente 1.7 millones de toneladas de CO2 durante 70 años, cifra que representa solo 0.08% de las emisiones generadas anualmente en ese país.

    5) Desde 2015, Saudi Armaco captura 800 mil toneladas de CO2 al año en una producción de gas fósil al este de la península arábiga, transportándolo 85 kilómetros hasta el yacimiento petrolífero de Uthmaniyah para ser almacenado. En 5 años, el total almacenado representa 0.2% del CO2 que la empresa emite en un solo año.

    6) El hidrógeno (químicamente dihidrógeno H2) se considera indispensable para la transición energética, en el parque energético europeo podría aumentar su participación de 2% en 2022 a 14% en 2050.

    7) Según la Agencia internacional de la energía, la producción de hidrógeno consume 6% del gas mundial y 2% del carbón. Las emisiones asociadas al hidrógeno se estima que son 830 millones de toneladas de CO2 al año, lo que equivale al doble de lo que Francia emite anualmente. Representa 4% de las emisiones de CO2 global, cifra similar a lo que emite el transporte aéreo en toda Unión Europea.

    8) Los análisis revelan que la generación de hidrógeno mediante pirolisis puede generar emisiones 20% superiores a la de la combustión de carbón para calefacción.

Nexo con el tema que estudiamos: 
    El caso de la captura y almacenamiento de carbono impulsado por empresas como China Energy y Saudi Aramco evidencia que el combate y adaptación frente a la destrucción del ambiente no puede solo basarse en acciones compensatorias, se debe transformar el modelo energético.

    El sector energético prioriza la estabilidad financiera de las empresas en vez de reducir los gases de efecto invernadero en forma significativa.

    Los estados son parte fundamental para la creación de estrategias y marcos regulatorios, mientras que la sociedad sigue enfrentando los impactos climáticos que generan las empresas.