El coste ambiental de la guerra
Actis, Andrés [2026], "El coste ambiental de la guerra", La Vanguardia, 15 de marzo, https://www.lavanguardia.com/natural/20260315/11486086/coste-ambiental-g...
Andrés Actis. Es un periodista multimedia argentino especializado en clima, energía y medio ambiente, con experiencia en medios de España y Argentina. Actualmente, colabora con medios como Climática, El Salto y La Vanguardia.
Más allá de la destrucción visible, los conflictos armados generan una devastación ambiental persistente. La guerra en Medio Oriente intensifica contaminación, elimina biodiversidad y acelera emisiones que agravan el calentamiento global, en plena crisis climática descrita por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, como ebullición global.
Imágenes recientes evidencian una nube tóxica sobre Teherán tras ataques de Estados Unidos e Israel a refinerías. La combinación de residuos de crudo, cenizas, hollín y humedad atmosférica desencadena un desastre ambiental de gran magnitud, con efectos inmediatos y consecuencias prolongadas, advierten científicos de Conflict and Environment Observatory (CEOBS).
Las guerras son factores clave de cambios paisajísticos por la destrucción del bosque y por la polución por los vertidos de petróleo
La destrucción de refinerías expulsa contaminantes altamente tóxicos, óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono, sustancias cancerígenas derivadas de hidrocarburos y dioxinas, que degradan aire, agua y alimentos, generando riesgos graves para la salud. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, advierte que las lluvias cargadas de petróleo profundizan estos efectos, especialmente en poblaciones vulnerables.
A la par, ataques a infraestructuras energéticas liberan metano, dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que intensifican el calentamiento global. Ucrania y Siria muestran devastación forestal, desplazamiento humano y alteración del paisaje. Angham Daiyoub, investigadora del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales, afirma que los conflictos actúan como motores de transformación paisajística por destrucción del bosque y polución petrolera.
Bombas que aceleran aún más la crisis climática
La guerra en Medio Oriente ocurre junto a evidencia científica que confirma un calentamiento global acelerado. Se identifica una aceleración silenciosa que exige respuesta urgente.
Este escenario se agrava con la crisis de biodiversidad, donde ecosistemas como bosques, océanos y polos se degradan rápidamente. Aunque reducir emisiones resulta clave, los conflictos armados intensifican emisiones, contaminación, deforestación y destrucción ambiental, profundizando el desequilibrio ecológico a escala global.
Gaza, sin árboles ni vegetación
El ataque en Gaza provoca daño ambiental severo, con destrucción de vegetación, degradación del suelo y colapso de ecosistemas cuya recuperación tomará décadas.
Los escombros funcionan como fuentes continuas de contaminación, ya que al descomponerse liberan contaminantes al suelo y a las aguas subterráneas, mientras las emisiones del conflicto y su reconstrucción profundizan el deterioro ambiental y afectan a generaciones futuras.
1) En el caso de Ucrania, la guerra iniciada en 2022 genera 311 millones de toneladas de dióxido de carbono, gas de efecto invernadero que retiene calor en la atmósfera y provoca calentamiento global, cantidad equivalente a las emisiones anuales de Francia, estimación realizada por una asociación de científicos dedicada a medir el impacto climático de los conflictos armados llamada Greenhouse Gas Accounting of War.
2) Entre 2011 y 2024, Siria registra aproximadamente 600 000 muertes y más de seis millones de refugiados, lo que refleja la magnitud del colapso humano asociado a la degradación ambiental y a la destrucción prolongada del territorio. En ese mismo periodo, el territorio sirio pierde 19.3% de su cubierta forestal, equivalente a 63 700 hectáreas, superficie comparable al área metropolitana de Barcelona, lo que evidencia la escala del deterioro ecológico provocado por la guerra.
3) A lo largo del periodo comprendido entre 1970 y 2015, la temperatura global aumenta en menos de 0.2 °C por década, mientras en los últimos diez años previos a 2025 esta tasa alcanza 0.35 °C por década, lo que muestra una aceleración clara del calentamiento del planeta.
4) De mantenerse la tendencia observada en la última década, el planeta supera el límite de 1.5 °C establecido en el Acuerdo de París antes del año 2030, lo que implica un escenario climático más severo a largo plazo. Bajo este escenario proyectado hacia el presente siglo, un aumento global de entre 1.5 °C y 2 °C resulta suficiente para desencadenar puntos de no retorno con impactos irreversibles, lo que advierte sobre la magnitud del riesgo climático actual.
5) En Gaza, desde 2023, se pierde 97% de cultivos arbóreos, 95% de matorrales y 82% de cultivos anuales, lo que evidencia la destrucción casi total de la base agrícola y la imposibilidad de sostener producción de alimentos a gran escala.
6) A partir de 2023, la acumulación de escombros en Gaza alcanza 61 millones de toneladas, equivalente a 15 Grandes Pirámides de Giza o 25 Torres Eiffel, además contiene más de 100 000 toneladas de explosivos que liberan contaminantes al suelo y a las aguas subterráneas de forma continua. Generándose 652 mil toneladas de dióxido de carbono, equivalente a la quema de más de 1.5 millones de barriles de petróleo, mientras la reconstrucción proyectada produciría más de 30 millones de toneladas de dióxido de carbono por uso de materiales y procesos industriales.
La degradación ambiental en contextos de confrontación contradice los objetivos de sostenibilidad global, al profundizar un deterioro que responde tanto a factores ecológicos como a dinámicas de poder.

